Tristana

Tanto la novela del prolífero escritor canario como la película que proponemos, abordan la importante temática de la liberación de la mujer.

Tristana

Perez Galdós (1843-1920) al que sus progenitores le pusieron equivocadamente el nombre de Benito María de los Dolores, es el autor de la novela Tristana, publicada en 1892, que junto a Nazarín y Halma (Viridiana) fueron adaptadas al cine por Buñuel. En total, sus novelas han sido llevadas al cine en 19 películas por diferentes directores. En el caso de Tristana, el film muestra importantes diferencias con la novela. La evolución de los personajes principales no tiene la misma cadencia, la relación amorosa de Tristana con Horacio y sobre todo el final en ambos formatos de arte, son diferentes.  Galdós termina su novela con este texto: «Por aquellos días, entrole a la cojita una nueva afición: el arte culinario en su rama importante de repostería. Una maestra muy hábil enseñole dos o tres tipos de pasteles, y los hacía tan bien, tan bien, que D. Lope, después de catarlos, se chupaba los dedos, y no cesaba de alabar a Dios. ¿Eran felices uno y otro?… Tal vez.» Por el contrario, la película finaliza de modo completamente distinto, que no desvelamos por respeto a los lectores que no hayan visionado esta magnífica cinta.

Tanto la novela del prolífero escritor canario, del que se dice que escribía en un trimestre un volumen de trescientas páginas, como la película que proponemos, abordan la importante temática de la liberación de la mujer. En este caso, Tristana, una fémina que no quiere ser ni amante ni esposa, en la petrificada sociedad española de finales del siglo XIX, que Buñuel en su particular versión cinematográfica traslada a la mitad de la década de los años 20 del siglo siguiente, al tiempo que reubica la historia desde el inicial barrio de Chamberí del Madrid decimonónico a la imperial ciudad de Toledo. Un complejo triangulo amoroso que coloca a Tristana entre un hombre mayor –Don Lope- que la desea como padre/tutor y como amante, y un joven y peculiar artista que rechaza los impulsos emancipadores de aquella.

Buñuel traza con maestría la evolución de los dos personajes centrales de la historia. Don Lope, inicialmente de ideas liberales, progresista a su modo, anticlerical y defensor del amor libre acaba, con el peso de los años, contrayendo matrimonio canónico con Tristana (1 hora 24 m.) y confraternizando con los clérigos mientras degustan una taza de chocolate con dulces (1 hora 28 m.). A su vez, Tristana, con tan solo 19 años, seducida por Don Lopez, en su doble condición de padre y amante, acaba por rebelarse poco tiempo más tarde cuando despierta en ella el deseo de ser una mujer libre. En el paseo con Don Lope (m.40), Tristana le dice: «soy libre y solo tengo que rendir cuentas a mi misma» y este, mas tarde le advierte: «si te sorprendo en un mal paso te mato, prefiero una tragedia antes que hacer el ridículo en mi decadencia. Soy tu padre y tu marido y hago de uno u otro según me convenga» A partir de este momento la evolución de Tristana transcurre por el camino del resentimiento y la venganza, que se agudizan con la amputación de una pierna a consecuencia de un cáncer de rodilla y la actitud irresponsable de Horacio, que ante el infortunio se desentiende de su amada.

 "El inquietante encuentro de Tristana y la escultura yacente del Cardenal Tavera"  fuente: Esculpiendo el tiempo, http://johannes-esculpiendoeltiempo.blogspot.com/2011/10/tristana-1970-de-luis-bunuel.html
«El inquietante encuentro de Tristana y la escultura yacente del Cardenal Tavera» Fuente: Esculpiendo el tiempo.

El sueño recurrente de Tristana con la cabeza de Don Lope como badajo de un campanario, presagian lo peor.

La película es un retrato inteligente del comportamiento machista y decadente de Don Lope, que hace suyo el dicho de «la mujer honrada, pierna quebrada y en casa» (m. 21) o cuando al regresar Tristana bajo su jurisdicción, con una pierna menos, exclama: «esta vez no se me escapa, esta vez será mía…». Un personaje obsoleto que sintoniza con aquella España devota de Frascuelo y de María.

Destaca en la cinta de Buñuel la escena de la represión de la guardia civil, con tricornio y armamento, a una manifestación obrera con la que Don Lope se solidariza. Condena la explotación que sufren los trabajadores (m. 32) y a Saturno, sordomudo e hijo de su criada, le dice: «así no vale trabajar para engordar a otro, por eso no trabajo», decisión que cumple a rajatabla a lo largo de toda su vida.  La ceremonia canónica (1 hora 24 m.) que termina en funeral, cuando Tristana, al final de la jornada nupcial, rechaza a Don Lope y marcha a descansar a otra habitación. O la escena del balcón (1 hora 23 m.) en la que Tristana mortifica al joven sordomudo mostrándole sus pechos.

Esplendida la interpretación de Fernando Rey y Catherine Deneuve. Una estupenda película de Buñuel para ver y volverla a ver y una novela del gran Galdós para leer y releer.

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