Así adoctrina Israel. Liliana Córdova

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Vivir en Israel me hizo antisionista.

La entrevistada procede de una familia con una historia muy marcada por la persecución, la lucha y la represión.

Los padres eran comunistas de etnia judía, supervivientes del gheto de Vilna durante el genocidio nazi. Después de la Guerra, como muchas otras gentes, se trasladaron a Argentina buscando una vida mejor. Por eso se integraron en el país, pero sin olvidar sus orígenes, lo que se tradujo en doble escolarización para la niña, que asistía a clases de mañana y tarde, respectivamente, en la escuela argentina y la judía, que a la postre resultó ser un centro sionista en el que las formaban ideológicamente. Desde una edad temprana (5 años)  el mensaje básico y central era que estaban en Argentina como por casualidad, que la auténtica patria era Tierra Santa, Israel (Erezt Israel) y que debían intentar por todos los medios regresar inmigrando a esa tierra de judíos para lo cual debían formarse directamente en su cultura y en todo lo que representa.

No les hablaron en ningún momento de la existencia del pueblo palestino, Se enteraron más tarde,  leyendo por su propia cuenta. El punto de inflexión fue más tarde aún, cuando pudieron conocer directamente los estragos de la ocupación acompañados por el lenguaje de la discriminación: Cuando se hablaba de un trabajo mal hecho se decía que era un trabajo árabe. Y decían directamente: Aquí no queremos tener palestinos.

Cuando empezaron el proceso de colonización, (ellos hablaban de colonias), el discurso sionista era: ocupamos esas nuevas tierras como una carta para la paz. Donald Trump precisamente compartió un video hecho con inteligencia artificial en el que se podía ver a Gaza convertida en un resort de lujo.

Que tantos judíos no sionistas en EEUU hagan acciones de protestas tan contundentes no me lo hubiera imaginado hace tres años. Se les ha expulsado de algunos espacios acusados de antisemitismo, tratándolos de que son malos judíos, traidores, que es una vergüenza hablar con ellos. Normalmente un buen judío tendría que darles la espalda.

Todos los movimientos no violentos que los palestinos impulsaron siempre terminaron en matanzas y si no llegó a la matanza fue completamente ninguneado.

Los palestinos tendrán derecho a defenderse, pero cualquiera que haya alzado la voz contra los crímenes atroces de Israel y en favor de los palestinos habrá sido tachado de antisemita. Da igual que estemos asistiendo al genocidio más documentado de la historia de la Humanidad. 

Los sionistas creen que con esa descalificación han dado con la palabra mágica para hacer cuanto les plazca sobre las vidas y los territorios palestinos. Liliana Córdova ha sido cofundadora de la Red Judía Antisionista Internacional.

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