Rosa Luxemburgo

En estos tiempos de guerra en Europa (y fuera de nuestro continente), Rosa Luxemburgo es una magnífica película que nos apela a todos y a todas a luchar firmemente por la paz.

Película de 1986. Bárbara Sukowa, interpretando a Rosa Luxemburgo, obtuvo en el Festival de Cannes el premio a la mejor actriz. La música a cargo de Nicolás Economou que incluye la sonata Claro de Luna de Beethoven, la fotografía de Franz Rath. Margarethe von Trotta es la autora del guión y de la dirección del film.

La cinta comienza con un intenso alegato sobre la vida, desde la perspectiva del materialismo histórico y la necesidad del proceso revolucionario (1m.): «toda la historia de la civilización está basada en decisiones sobre la vida que otros hombres deben seguir y tiene sus raíces en las condiciones materiales de la vida. Solo un nuevo y doloroso desarrollo puede traer el cambio.»

La agitación y no las armas es el camino adecuado para los cambios sociales, defiende Rosa Luxemburgo a lo largo de una vida corta, víctima de asesinato a los 47 años de edad, ejecutado por los paramilitares -los freikorps– reclutados por el gobierno socialdemócrata entre los combatientes recién desmovilizados de la Primera Guerra Mundial, el 15 de enero de 1919. Mantiene una posición crítica acerca del parlamentarismo y favorable a la lucha obrera mediante la huelga. Un punto de vista que no comparte el sector mayoritario de la socialdemocracia alemana. Para este «el parlamento es más importante que las huelgas y los combates callejeros. El líder de los sindicatos, Legien, cree que las huelgas son la peor amenaza» (25m. 30s.).

En un memorable discurso ante la militancia del partido, Rosa (26 m. 45 s.) defiende de manera apasionada los acontecimientos de la revolución de octubre en Rusia: «el pueblo de Rusia ha estado sojuzgado por siglos. Rusia ha vivido por siglos bajo el yugo del absolutismo, ¿alguien alguna vez se preguntó cuántos miles han muerto de hambre o por escorbuto?, ¿cuántos miles de proletarios han caído en el trabajo, en los campos de batalla?, ¿cuántos niños han muerto por malnutrición, antes de terminar su primer año de vida? Comparado con estas víctimas incontables, el dolor del sufrimiento actual resulta trivial. Antes, la nación sobrevivía y sufría sin esperanza de algo mejor, pero ahora sabe por lo que muere, por lo que sufre y por lo que lucha. Todos saben que están participando de la liberación de su pueblo y para beneficios de sus hijos y sus nietos.»

Rosa Luxemburgo

La biografía de Rosa Luxemburgo es la de una persona coherente con sus ideas. Es el personaje central de la película que la describe en detalles concretos, sin abordar el entorno histórico, centrándose en su pensamiento político, social y humano.

Aspecto fundamental de su pensamiento es el odio a la guerra y la lucha consecuente por la paz. La clase obrera odia colectivamente la guerra, pero no la teme individualmente, mientras que los burgueses, colectivamente celebran la guerra, pero la temen individualmente.

«¡Es preferible una insurrección que una guerra!» diría Rosa en otro discurso (32 m.). «La sociedad no puede funcionar si la producción se detiene por algún tiempo. Que la clase obrera, que es de dónde se recluta casi exclusivamente para la guerra, debe suspender el trabajo, para detener a los gobiernos despóticos que solo persiguen sus propios intereses», añade más tarde.

La película narra la confrontación de Rosa con la dirección de su partido, en relación a múltiples aspectos políticos. De este modo, repudia el patriotismo alemán que defendía «la unidad nacional» del proletariado junto a su burguesía. Rosa Luxemburgo desarrollará esta tesis junto a Karl Liebknecht, el único diputado digno que votó en contra de los créditos de guerra. Ambos lo pagaron con sus propias vidas. «Guerre à la Guerre, Krieg dem Krieg» eran los carteles que los/las camaradas exponían en el teatro en donde se celebró el Segundo Congreso Socialista Internacional de Stuttgart.

En otra de sus intervenciones Rosa Luxemburgo señala (56 m.): «Hace poco a muchos de nosotros se nos ha recordado que hemos tenido 40 años de paz. Se concluyó que marchábamos hacia una época en  que el desarrollo pacífico sería posible. Esta ilusión de crecer en paz se ha evaporado. Aquellos que recuerdan los 40 años de paz, olvidan las guerras que han tenido lugar fuera de Europa, ¡y en las que Europa estuvo involucrada! Las clases que sostienen la amenaza de guerra, son responsables de la construcción de la locura en mares y fronteras, bajo la excusa de mantener la paz. ¡Y también los partidos liberales que han renunciado a la supresión de todo militarismo! Se dice que la lucha es parte de la naturaleza humana. Que no podemos satisfacer nuestras necesidades sin preocuparnos del peligro de nuestros vecinos. No estamos de acuerdo, ¡los pueblos pueden y deben vivir en paz! Los que dominan piensan que tienen el derecho de tomar decisiones, ignorando a la opinión pública en asuntos tan vitales. Les pregunto: ¿podemos permitir que una guerra que no queremos sea instigada impunemente? Si se nos requiere para levantar un arma asesina contra nuestros hermanos franceses o cualquier otro, gritaremos: ¡No estamos de acuerdo!».

Más adelante diría (1 h. 20 m.): «¿Has escuchado la frase? ¡proletarios de todo el mundo, uníos! Ahora es ¡proletarios uníos en la paz y degollaos los unos a los otros en la guerra!».

Frente al discurso reformista del sector mayoritario de la socialdemocracia alemana (44 m.) que afirma: «hemos conseguido más que muchos partidos políticos de otros países. Tenemos influencia. Ya no trabajamos en la clandestinidad… el número de votos se ha incrementado en cada elección ¡precisamente por eso tenemos mucho que perder! Para Rosa eso no cuenta», Rosa responde: « ¿Qué han conseguido?» y añade: «que los sindicatos decidan sin consultar a las masas… ya están hartas del parlamentarismo. El Partido tiene que estar adelante de los acontecimientos, no atrás.»

Los oportunistas abogaban –igual que ahora- por una división entre la lucha sindical y la lucha política. El socialismo era una invocación ritual, como algo ajeno a las luchas diarias del proletariado en la defensa de sus intereses más perentorios. Se opuso de manera radical a las ideas reformistas.

En estos tiempos de guerra en Europa (y fuera de nuestro continente), Rosa Luxemburgo es una magnífica película que nos apela a todos y a todas a luchar firmemente por la paz.

Nota. Pueden acceder a la obra completa de Rosa Luxemburgo aquí.

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