Avanza el exterminio del pueblo palestino
Pedimos la ruptura total de relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y deportivas con Israel y que se suspenda la compraventa de armas o el tránsito por puertos españoles de barcos con armamento con destino final hacia su territorio.
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La situación del pueblo palestino atraviesa uno de los momentos más devastadores de su historia reciente. En Gaza, tras más de dos años de genocidio y exterminio, el territorio está prácticamente destruido. Más de 80.000 personas han perdido la vida, entre ellas más de 21.000 niños y niñas, mientras alrededor de 1,4 millones de personas continúan desplazadas, sobreviviendo entre ruinas, campamentos improvisados y una grave escasez de agua, alimentos, combustible y atención sanitaria. En Cisjordania, la violencia también se intensifica: aumentan los asentamientos israelíes, los ataques de colonos y las demoliciones de viviendas, obligando a miles de familias a vivir bajo la amenaza constante del desplazamiento.
Diversos organismos internacionales han denunciado la gravedad de estos hechos. Una comisión independiente de la ONU concluyó que Israel ha cometido genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad mediante ataques deliberados contra la población civil, especialmente contra la infancia palestina. El informe documenta asesinatos, torturas, violencia sexual y otras formas de malos tratos, señalando que estas acciones buscan destruir el futuro del pueblo palestino. Al mismo tiempo, el Consejo de Derechos Humanos ha reiterado que los asentamientos en territorio ocupado constituyen una grave violación del derecho internacional.
La respuesta de la justicia internacional también ha dado pasos sin precedentes. La Corte Penal Internacional mantiene abierta una investigación sobre los crímenes cometidos en Palestina y ha emitido órdenes de arresto contra altos responsables israelíes, entre ellos el primer ministro Benjamín Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant. Por su parte, la Corte Internacional de Justicia ha ordenado medidas urgentes para facilitar la entrada de ayuda humanitaria en Gaza mientras continúa el proceso que investiga la posible comisión de un genocidio.
Mientras tanto, la situación de los derechos humanos sigue deteriorándose. Miles de palestinos permanecen encarcelados, sin cargos ni juicio mediante la denominada detención administrativa. Organizaciones internacionales denuncian torturas, confesiones obtenidas bajo coacción y un sistema judicial profundamente desigual, donde los tribunales militares condenan a más del 99 % de los palestinos procesados. A ello se suman recientes reformas legales que amplían la aplicación de la pena de muerte para palestinos, medidas que la ONU ha calificado de alarmantes y potencialmente constitutivas de crímenes de guerra.
Las condiciones de vida son igualmente dramáticas. La destrucción de hospitales, escuelas e infraestructuras básicas ha paralizado la educación, la economía y los servicios esenciales. En Cisjordania, los controles militares, los cierres de carreteras y la violencia de los colonos impiden el desarrollo de una vida cotidiana normal y agravan el aislamiento de numerosas comunidades.
El plan impulsado por Trump junto al régimen israelí lejos de ser un plan de paz, es una nueva imposición colonial que busca legitimar el genocidio, la anexión y la limpieza étnica. Pretende rediseñar Palestina sin el pueblo palestino, reduciéndola a enclaves fragmentados, sin soberanía ni futuro. Por ello, Israel ha seguido ampliando su presencia militar dentro de Gaza, restringiendo la entrada de ayuda humanitaria y vulnerando reiteradamente los compromisos adquiridos, mientras las negociaciones permanecen bloqueadas. El resultado es una catástrofe humanitaria que no deja de agravarse y que amenaza la supervivencia de toda una población.
Cada día que pasa sin una actuación efectiva de la comunidad internacional supone nuevas víctimas, más destrucción y un sufrimiento incalculable para millones de personas. El objetivo es crear las condiciones para que jamás pueda el pueblo palestino autogobernarse.
Nuestro gobierno tiene que ir más allá de las declaraciones y las tímidas medidas puestas en marcha. Pedimos la ruptura total de relaciones diplomáticas, comerciales, culturales y deportivas con Israel y que se suspenda la compraventa de armas o el tránsito por puertos españoles de barcos con armamento con destino final hacia su territorio. La UE tiene que reaccionar y romper el Acuerdo de Asociación UE-Israel firmado en el 2000 que otorga ventajas económicas y comerciales al Estado genocida. Detener la destrucción del pueblo palestino exige respuestas firmes y nuestra obligación moral es pedirle a quienes nos representan que tomen todas las medidas que el ejercicio del poder les permite: Es una cuestión de justicia y tiene que ser inmediata.


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