El CESID e Iberdrola

No es pidiendo empatía y caridad al oligopolio eléctrico cómo podemos resolver el brutal encarecimiento de la energía, sino enfrentándonos resueltamente contra sus actuaciones fraudulentas mediante el ejercicio pleno de la soberanía nacional, por un gobierno que la debe ejercer por decisión constitucional y democrática del pueblo y para defender, precisamente, los superiores intereses de éste.

No sé si recordarán el gravísimo escándalo del coronel Juan Alberto Perote. Según nos decía el diario el País, en su edición de 22 de octubre de 1997, había sido condenado por el Tribunal Central Militar a 7 años de prisión por sustraer 1.200 microfichas del CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), que contenían todo tipo de información clasificada, documentos que acabaron en manos del banquero Mario Conde, quien «compró sus secretos», según decía el periodista Gregorio Morán. Con esta importante documentación secreta, Mario Conde intentó chantajear al Gobierno de Felipe González, pidiéndole, a cambio de no utilizarlos, el pago de 14 mil millones de las antiguas pesetas y el archivo de los procesos judiciales abiertos contra él por sus actividades ilegales cometidas cuando era Presidente del Banesto.

Este coronel Perote era nada menos que el Jefe de los Servicios Operativos del CESID, es decir, el encargado de los trabajos más sucios, y el escándalo fue de tal magnitud que cuando se conoció conllevó la dimisión del vicepresidente del gobierno Narcís Serra, del ministro de defensa Julián Vargas, y aceleró finalmente la descomposición del gobierno de González.

Pero aquello no solo puso contra las cuerdas a aquél gobierno; reveló la terrible fragilidad del Estado, en cuyos puestos más sensibles podía haber individuos como Perote, que además se llevaba con toda tranquilidad las fichas y documentos del centro de espionaje. De paso mostró, además, las enormes debilidades del sistema de la «transición modélica», en cuyo contexto un abogado del estado en excedencia, como era Conde, podía hacerse con la Presidencia del entonces uno de los principales bancos del país, esquilmarlo, apoderarse de los principales secretos del estado de las manos del jefe de los servicios operativos, y chantajear al propio Estado, mientras cultivaba su gran amistad con el rey Juan Carlos I, por la época íntimo amigo del banquero, a cuyo nombramiento asistió como doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid.

General Félix Sanz Roldán. Fuente: ABC 02.07.09
General Félix Sanz Roldán. Fuente: Wikipedia

Más de 25 años después, según nos dice El Confidencial (14.09.20), nada menos que el General Félix Sanz Roldán, director del CESID, es contratado por Iberdrola,  con un sueldo conocido de 240.000 euros al año, para ejercer como «asesor» del Presidente de la compañía eléctrica,  Sánchez Galán.

El cargo que este general ha ejercido durante diez años en el Centro Nacional de Inteligencia, es uno de los más delicados que se pueden gestionar en un país. Se le entrega el control sobre la intimidad de los españoles, sobre el espionaje, sobre el conocimiento de los secretos de miles de personas incluyendo políticos, empresarios… además de manejar una gran cantidad de agentes y un enorme presupuesto.

Este Presidente de Iberdrola que ha contratado al general Félix Sanz Roldán, está actualmente imputado por un delito de cohecho activo y por un delito contra la intimidad y falsedad en documento mercantil por los encargos presuntamente ilícitos encomendados al comisario Villarejo, según informa el diario Deia por espiar, entre otros, al también empresario Florentino Pérez.

Desconocemos que el  general Sanz Roldán tenga  la menor experiencia en el ámbito de la empresa privada; sus conocimientos sobre la generación y transmisión de la energía eléctrica parece que no superan el nivel más elemental. En lo que sin duda es experto, es en conocer los secretos del Estado, después de diez años al frente del CESID.

Coincide también con Mario Conde en su amistad con el rey emérito, al que ha visitado en los Emiratos, tras su salida del país, aparte de las incontables gestiones y servicios que desempeñó para aquél con motivo de sus actividades con Corinna zu Sayn-Wittgenstein, la antigua amante del rey, a la que fue a visitar  con fines poco claros a  Londres.

Meses después de la contratación del general Roldán por parte de Iberdrola, se inicia la escalada vertiginosa de precios de la electricidad, poniendo en peligro no solo el bienestar ya escaso de las familias más vulnerables del país, sino del conjunto de la economía nacional ante los elevadísimos costes de producción que conlleva tal encarecimiento. En este sentido, no deja de ser llamativo el hecho de la total falta de respuesta que ofrece contra estos abusos el actual gobierno, así como la sensación de impotencia ante la extorsión de las eléctricas, contra las cuales la Vicepresidenta y Ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, señora Ribera, no tiene otro mecanismo de actuación que rogarles que se apiaden de la sociedad española, y les pide su empatía para no provocar los gravísimos daños, incluso inflacionarios, que se están produciendo.

Y el españolito de a pie, ya escaldado, se pregunta… ¿tendrá que ver todo esto con la contratación del general Félix Roldán, custodio de los secretos del estado, por parte de Iberdrola?

La falta de respuesta gubernamental ante el gravísimo escándalo que supone la contratación de Félix Sanz Roldan por parte de esta empresa, la normativa sobre incompatibilidades que presuntamente lo permite y el imparable proceso de privatización de lo que queda de público en el estado español, no abonan precisamente al optimismo.

Las compañías eléctricas trabajan con recursos, como el agua, que es público. El franquismo premió a sus financiadores con una serie de prebendas y concesiones administrativas ajenas a las normas básicas del mercado, que han continuado bajo el actual régimen político que han acabado por acelerar la privatización de todo el sector eléctrico. Con el desmesurado afán de aumentar los beneficios, el oligopolio eléctrico condiciona toda la economía nacional, lastrándola y empobreciéndola, además de situar a muchas familias en situación de miseria energética.

No es pidiéndoles empatía y caridad sometiéndose a la voluntad del oligopolio eléctrico cómo podemos resolver ésta y otras muchas cuestiones, sino enfrentándonos resueltamente contra sus fraudulentas actuaciones mediante el ejercicio pleno de la soberanía nacional por un gobierno que la debe ejercer por decisión constitucional y democrática del pueblo y para defender, precisamente, los superiores intereses de éste.

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