La economía de guerra (1)
- La economía de guerra (1)
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Federico Aguilera Klink : “El verdadero objetivo del rearme no es hacer frente a ninguna amenaza rusa. Lo mismo que en la Guerra Fría, el rearme es un fin en sí mismo. Europa quiere abrir una nueva línea de negocio que hasta ahora estaba monopolizada por terceros y el dispendio lo tiene que justificar blandiendo a todas horas la “amenaza rusa”.
Hartos estamos de leer el repetido latinajo “Si vis pacem, para bellum”, máxima escrita hacia el año 390 al que la actualidad le ha cambiado la traducción que hoy sería “SI QUIERES UN NEGOCIO REDONDO, FABRICA ARMAS”.
Pero de nada sirve una buena máxima-propuesta si no cuenta primero con un sujeto, o grupo de sujetos con idénticos intereses (clase social), dispuesto a llevarla a efecto y sacarle el máximo partido y en segundo lugar con un amplio mercado dispuesto al consumo, con clientes volcados en comprar compulsivamente el producto.
Ese sujeto dispuesto a sacar unos buenos dólares es el inefable Donald Trump, genuino representante de la oligarquía, clase que gobierna los EEUU, que como bien decía Gore Vidal « … da igual que el presidente sea republicano o demócrata, el genio de la clase dominante estadounidense es que ha sido capaz de hacer creer al pueblo que ha tenido algo que ver con la elección de los presidentes … un grupo muy pequeño lo controla casi todo».
Este oligarca aupado a la presidencia es, además, un acusado de golpe de estado y convicto de delitos ya juzgados y sentenciados. Como el buen empresario que presume ser, su objetivo es la búsqueda perpetua del beneficio por encima de cualesquiera otros criterios, incluido el genocidio palestino de Gaza.
Trump es el capitalismo primigenio, el genuino, el original, el que se muestra tal como es. Busca un “acuerdo de paz” en Ucrania porque la guerra es demasiado cara para la oligarquía que dirige los Estados Unidos.
Ha decidido que el “negocio Ucrania” apesta a “proceso incierto” con un más que probable resultado final donde no habrá sino perdedores. [1] Protocolo de Minsk
Fiel a esa imagen, la cultiva con mimo, de “empresario de éxito”, de “predestinado”, de “elegido”, Trump ha decidido que él, su clase, no estará entre los perdedores. Es el éxito quien lo coloca entre los elegidos, los que se salvarán. El calvinismo arraigado en el sentido común norteamericano.
Para la oligarquía el “negocio Ucrania” tiene una única salida ganadora: recuperar, con intereses de usura, el dinero invertido; presionar a los vasallos europeos con amenazas de dejarlos tirados – mayor contribución a la OTAN – para fortalecer una línea de negocio segura y rentable como es la venta de armas; centrar los esfuerzos en recuperar la hegemonía en Asia-Pacífico y en el “patio trasero” (América del Sur) que ve amenazada por una China dirigida por el Partido Comunista. La oligarquía lo tiene claro, hoy el enemigo principal es China.
Pero volvamos al “peligro ruso”, ¡que vienen los rusos!, que dicen acecha a la maltrecha Europa y contra el que nos advierten los voceros de la OTAN, la UE y los gobiernos vasallos.
Qué puede haber de real y que de bulo interesado en esta machacona afirmación de ¡que vienen los rusos!
Comentaristas como Owen Jones en The Guardian la califican de delirante y fantástica: «La idea de que Rusia represente una amenaza militar convencional realista más allá de eso –para Gran Bretaña o para otros países– es delirante. Después de tres años de invasión y 11 años de conflicto, el ejército ruso ha logrado capturar una quinta parte de la masa terrestre de Ucrania, habitada por una décima parte de su población anterior a la guerra, en un país que en 2010 eligió a un presidente prorruso. Después de la sangrienta debacle ucraniana, la idea de que los gobernantes de Moscú vayan a marchar por toda Europa en un intento de subsumir a poblaciones totalmente hostiles es fantástica».
La supuesta amenaza rusa como banderín de enganche para un apetitoso negocio. Como “nueva línea de negocio” califica Federico Aguilera Klink el verdadero objetivo del rearme anunciado. [2] Minsk II
El verdadero objetivo del rearme no es hacer frente a ninguna supuesta amenaza rusa. Lo mismo que en la Guerra Fría, el rearme es un fin en sí mismo. Europa quiere abrir una nueva línea de negocio que hasta ahora estaba monopolizada por terceros y el dispendio lo tiene que justificar blandiendo a todas horas la “amenaza rusa”.
Quién o quiénes están detrás de este suculento negocio en el que la UE está dispuesta a invertir inicialmente 800.000 millones de euros. O lo que es lo mismo, ¿en manos de quién está la “pistola humeante”? Los datos son concluyentes.
De las diez principales industrias de armas en el mundo, siete son estadounidenses. EE. UU. mantienen una cuota de un tercio del mercado (32,9%) de las exportaciones de armamento mundial. La victoria del republicano ha incrementado el valor en bolsa de las empresas de armas en más de un 9%.
No están ajenas a esta revalorización las empresas europeas de armas, participadas, cuando no prácticamente absorbidas, por fondos de inversión y/o empresas estadounidenses de armamento. Para la banca los conflictos en curso y la presión norteamericana sobre los países de la OTAN para que aumenten su gasto militar, hace especialmente rentable la inversión en compañías del sector como: Rheinmetall, Thales, Leonardo, Indra, BAE Systems, Lockheed Martin, RTX Corp, General Dynamics, Northrop Grumman y Aerovironment. La alemana Rheinmetall prevé para 2026 un crecimiento en las ventas entre los 13.000 y 14.000 millones de euros. Espera, por ejemplo, hacerse con un contrato para el ejército estadounidense de un vehículo de combate de infantería que sería el sucesor del Bradley.
Rheinmetall junto a su socio italiano Leonardo gestionan ya pedidos por más de 20.000 millones de euros para el ejército italiano. Los grandes fondos de inversión estadounidenses son accionistas tanto de las compañías de armamento de la UE como de EEUU. BlackRock posee participaciones en compañías europeas como Airbus (cerca del 5%), Leonardo (casi el 3%), Thales (algo más del 1%), Indra (en torno al 1%), Safran (más del 6,5%) o MBDA France (más del 4%). [3] Negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania (2022)
BlackRock también es accionista de las empresas competidoras estadounidenses: Boeing (3,9%), Lockheed Martin (4,9%), Raytheon Technologies (4,8%), General Dynamics (3,9%), Northrop Grumman (4,2%). Lo mismo ocurre con otros grandes fondos de inversión estadounidenses, como Capital, Vanguard o Fidelity que controla cerca del 14% de Indra Sistemas.
El plan de Ursula von der Leyen – 800.000 millones de euros en los próximos años – será como “agua de mayo” para las industrias norteamericanas que ya tienen un sólido emplazamiento en Europa. Como ejemplo, General Dynamics, dueña de Santa Bárbara, tiene la sede europea en Madrid y cuenta con presencia en cinco países más del continente.
El plan de negocio “rearmar Europa”, de la oligarquía que nos gobierna, directamente o por delegación – derecha-extrema derecha o “socialdemocracia” con o sin el concurso de una izquierda desaparecida espera contar con la pasividad de una ciudadanía a la que previamente ha sometido a una muy medida y meditada campaña de “MODIFICACIÓN DE MENTALIDAD COLECTIVA” (guerra cognitiva).
Si partimos de las encuestas que nos ofrecen los medios que controla el gran capital, el sentir colectivo español parece haber sufrido un giro de 180º, al punto de que opciones como el rearme, la pertenencia a la OTAN o las bases estadounidenses en suelo europeo gozarían de una aceptación de la que hasta ahora carecían.
Según esas mismas encuestas interesadas, la ayuda militar a Ucrania, según dicen, constituye la opinión mayoritaria, 79%, entre los españoles y españolas, descartando como ilusoria e incluso “putinesca” cualquiera otra opción o solución al conflicto que no sea inundar de armas Ucrania, qué duda cabe que esta supuesta opinión mayoritaria no sería tal sin el apoyo prestado en el parlamento, por determinados partidos, a las tesis belicistas.
Impagable el papel de las televisiones de la clase dominante que llaman a rebato un día sí y otro también para advertirnos de que los rusos no se detendrán en Ucrania y que mañana o pasado los veremos desfilando por la Gran Vía de Madrid.

