Pobreza energética

Con pandemia y sin pandemia nuestra trincheras son las calles, nuestras armas manos y voces, volveremos a pisar las calles y llenaremos de alegría nuestras plazas, recuperaremos la memoria porque los pueblos sin memoria son pueblos sin historia.

Vivimos en burbujas de fantasía, no queremos mirar todo lo que pasa a nuestro alrededor, hasta que no llega una ola de frío o de calor, no existimos. Eso parece que solo pasa en Madrid, Barcelona, o Sevilla, es lo que nos venden los medios de comunicación. Ya en el año 2013 la ciudadanía de Granada le otorgaba a la P.A.C., en la persona de Ada Colau, y a Stop Desahucios 15M Granada, el premio Carlos Cano.

En el marco de la entrega de estos premios, Ada Colau, se sumó a una de tantas protestas que se venían haciendo en Granada por el derecho a la energía frente a las oficinas de Endesa para denunciar «la estafa de ámbito estatal» y nos recordó que las eléctricas han obtenido «enormes ayudas públicas y han declarado cuantiosos beneficios, mientras que la gente lo pierde todo y le cortan la luz en pleno invierno.» Palabras textuales de Ada Colau: «Hay que parar la violencia de los cortes de suministros y exigir que estas empresas, que dan dividendos millonarios a ex ministros y ex presidentes, no se lucren. Es una vergüenza, una estafa y un robo a la población y si siguen así lo único que van a provocar es una sublevación popular

No es casualidad que los ex presidentes y ex ministros socialistos y peperos (Felipe González y Aznar, por ejemplo) acaben en las direcciones de empresas energéticas. Cabe recordar que estas palabras de Colau se dicen en el entorno de una ocupación a Endesa al día siguiente de la entrega de los premios.

La coalición que nos gobierna ahora, en lugar de solucionar este problema, nos ha ido poniendo más trabas. En el 2013 todavía no teníamos «Ley mordaza» en vigor y creíamos que teníamos algún derecho, al menos a la pataleta. Ya entonces estábamos en situación de emergencia, ya nos estaban cortando la luz, ya nos estaban echando a las calles, ya nos estaban mintiendo y robando los de siempre, hasta los disfrazados de izquierdas. Porque sigue sin ser casual que esos mismos individuos sean los mismos directivos de empresas como Endesa, Iberdrola o Energy, en fin, lo que se viene a llamar puertas giratorias…

Ada Colau nos explicó lo que ya sabemos, de cómo nos roban «a cara perro» los mismos de siempre, los que se han repartido el botín, y lo que es peor, lo que siguen haciendo lustro y medio después.

Ya estábamos en situación de emergencia, en off las consignas tan coreadas en los últimos años: «Si tus hijas quieren luz, las mías también y un plato de comida en la mesa todos los días.» Durante el 15M, en  2011, se planteó el problema de los cortes de luz, suele ser lo previo para que te echen de tu casa. Desde entonces ha aumentado la precariedad y las grietas en el sistema capitalista, fisuras más grandes que las que producen los terremotos de Graná; se han aumentado las diferencias sociales y casi desaparecido las capas medias; frente a una minoría que oprime y explota solo quedamos las de abajo, las que empujamos, las que creamos puentes, las que tratamos de negociar, las que intentamos hacer viable la vida. Cuando ya creemos que no podemos más, salimos a la calle a gritar, a organizarnos, a chillar alto y fuerte a nuestros dirigentes (que por ende, pagamos nosotras).

Imposible pagar un 21% de I.V.A. en el recibo de la luz, bien de primera necesidad, que no tienen vergüenza ni la han conocida quienes lo imponen. Tienen nombres y apellidos los culpables de estos desafueros que no cesan ahora en pandemia. Tantas veces cuando les cantamos las verdades a la cara nos criminalizan, nos juzgan, nos estigmatizan, y nos encierran. Y entre tanto seguimos pagando y muriendo, porque nos faltan recursos robados y privatizados, que es lo mismo, que hemos pagado y repagado con pagos y copagos, impuestos por los de siempre: «de norte a sur y de este a oeste, la lucha sigue cueste lo que cueste.»

Nacionalización de las eléctricas
Nacionalización de las eléctricas

En el año 2014 los vecinos de la zona norte de Granada fueron a Bruselas, a protestar por los frecuentes cortes de luz en su barrio, el que registraba mayor índices de paro y absentismo escolar de toda la ciudad, la respuesta de Bruselas: «sobre el conflicto de la pobreza energética es una cuestión interna, nacional o regional; y que no tienen competencias en eso.» En definitiva, que lo volvían a aparcar, y esta vez, en Europa. Como casi siempre, se lavan las manos y envían la patata caliente a los gobiernos nacionales o regionales, o sea, cuatrifachito en lo que concierne a Andalucía. Los ciudadanos hemos visto como a pesar de nuestras protestas se nos ha ninguneado desde la Junta de Andalucía, antes liderada por P.S.O.E. e I.U., supuesto gobierno de izquierda, y ahora por el que preside el P.P. Pareciera que los barrios dijeron basta, y los distintos colectivos y organizaciones de Granada mantienen una demanda civil contra Endesa.

Granada ha llevado la delantera en cuanto al ejercicio de acciones judiciales contra las eléctricas. En junio de 2019 se inició una demanda civil interpuesta por catorce demandantes (organizaciones como, APDHA o Anaquerando, La Parroquia de la Paz, incluso vecinos particulares) que acusan a Endesa de vulneración de derechos básicos como la educación o la salud. El caso quedó pendiente de una audiencia previa al juicio civil en noviembre de 2019, la pandemia ha paralizado los trámites desde entonces. Desde Granada, igual que desde la Cañada (Madrid), Badalona, Barcelona, Sevilla… en barrios de clase obrera deprimidos y machacados desde sus orígenes se oye decir: «heredamos la marginación de nuestros padres y nuestros abuelos, y ahora parece que es lo que vamos a dejar en herencia a nuestros hijos e hijas.»

Para defender los servicios básicos, y ahora que ha quedado al descubierto el robo a mano armada que nos están haciendo, no podemos permitirnos dejar de luchar, con coronavirus y sin coronavirus, con ley mordaza y sin ley mordaza; esto hay que pararlo. Hace apenas unos días los compañeros del S.A.T. ocupaban por unas horas la sede de Endesa en Granada. Medio centenar de militantes los acompañaban para denunciar que más de siete mil personas mueren cada año a consecuencia de la pobreza energética. Reclaman de forma urgente una ley andaluza que garantice el suministro eléctrico para todas las familias de nuestro comunidad autónoma, puedan o no pagar el recibo de la luz. Exigen que esta nueva ley potencie y apoye a las cooperativas energéticas sin ánimo de lucro que cumplan los criterios de la red de economía social y solidaria y que produzcan y comercialicen energías renovables.

Desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras y desde otras organizaciones sociales y políticas, se reclama a corto o a medio plazo la nacionalización de las eléctricas porque como recurso estratégico no pueden estar en manos privadas.

El grito y la electricidad. Fuente El Periódico
Ilustración El Periódico

Con la pandemia se ha puesto de relieve la miseria a la que nos tienen sometidos en nuestra Andalucía querida, de nuevo maltratada. Quédense en casa, pero, ¿y las que no tenemos casa? ¿las que no tenemos suministros básicos? ¿las que no tenemos una red de apoyo? ¿las que tenemos el enemigo en casa? ¿…?

Las consecuencias del confinamiento, que va para un año, han acelerado el proceso de privatización, justo todo lo contrario de lo que necesitamos las andaluzas y el conjunto de la ciudadanía de este país. Las medidas adoptadas por los distintos gobiernos desde hace más de 80 años siguen actuando por y para el beneficio de unos pocos.

Las disposiciones dirigidas a la infancia han sido inexistentes. De nuevo se olvidan de nuestro futuro, de nuestros cachorros, dejándonos sin agua, luz, gas, salud, educación, acceso a las redes y las nuevas tecnologías, residencias para ancianos, producción de alimentos…Tenemos la obligación de defender nuestros derechos, sobre todo para nuestros hijos e hijas, porque no podemos olvidar la lucha de nuestros padres y abuelos. Para que no nos engañen más, para que no les roben el futuro a nuestras hijas y nietas hay que organizarse y luchar.

Tenemos que mirar al futuro con esperanza y gritar hasta perder la garganta: ¡basta ya de violencia estructural, agua, luz, gas, derecho universal! Nos dicen «iros a casa» mientras desmantelan nuestros modelos de vida, nuestras condiciones materiales de existencia. Por todo ello no nos vamos a ir a casa: ¡vamos a pelear por nuestros derechos para asegurar una vivienda, servicios básicos y un empleo digno para cada uno de nosotras y nosotros, los que somos más vulnerables y estamos en peor situación!

Nos pueden premiar, Diputación de Granada nos sigue premiando, pero no podemos bajar la guardia, porque estas grandes empresas eléctricas compran la voluntad de no pocos políticos sin escrúpulos. Con pandemia y sin pandemia nuestra trincheras son las calles, nuestras armas manos y voces, volveremos a pisar las calles y llenaremos de alegría nuestras plazas, recuperaremos la memoria porque los pueblos sin memoria son pueblos sin historia. Y seguiremos caminando junto a todos los que luchan contra los desahucios, contra los despidos arbitrarios, contra la corrupción, contra el fascismo, contra todas las injusticias sociales, siempre en defensa de la clase obrera y las capas populares.

Irene Bueno

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2 thoughts on “Pobreza energética

  • 5 de marzo de 2021 en 13:36
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    Cuando hablamos de Republica Federal Socialista nos referimos a este tipo de cosas precisamente …
    Jefe del Estado elegido democráticamente …
    Estado Federal de naciones y …
    Sanidad y educación públicas, nacionalización de sectores estratégicos (ENERGÉTICOS, banca y medios de comunicación), parque público de viviendas, etc, etc, etc…).

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