3-Anticomunismo

Anticomunismo

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946
No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959
Diccionario filosófico · 1965:15-16

Principal arma ideológica de la reacción imperialista moderna. El
contenido básico del anticomunismo está formado por calumnias contra
el régimen socialista, por la falsificación de la política y de los
objetivos de los partidos comunistas, de la doctrina
marxista-leninista. En el terreno de la economía, el anticomunismo se
manifiesta ante todo en la negación del carácter socialista del
sistema económico de la U.R.S.S. y de los países de democracia
popular, en el intento de presentar la economía de los países del
socialismo como economía capitalista de Estado; en la esfera de la
política, se manifiesta en las invenciones calumniosas sobre el
“totalitarismo” soviético, sobre el carácter agresivo del comunismo
mundial; en la esfera de la ideología, se da en la machacona
reiteración de la estúpida cantilena sobre la “standardización” del
pensamiento bajo el socialismo. Tales deformaciones encuentran su
remate en la falacia sobre la “deshumanización” de las relaciones
sociales en el régimen socialista, sobre la transformación del hombre
en un simple instrumento para cumplir tales o cuales objetivos de la
“dirección”, sobre lo “utópico” de las líneas programáticas del
comunismo científico, “El anticomunismo es un reflejo del grado
extremo de degradación a que ha llegado la ideología burguesa”
(“Materiales del XXII Congreso del P.C.U.S”, pág. 358). Los
ideólogos de la burguesía no están en condiciones de presentar ningún
programa positivo que responda a los intereses de las masas. De ahí
que el anticomunismo cale en todas las facetas del pensamiento
burgués. El odio hacia el comunismo se debe al miedo de las clases
privilegiadas ante él, se debe al miedo por el progreso social. La
propaganda masiva del anticomunismo tiene por objeto paralizar el
movimiento revolucionario de los trabajadores, sembrar la desconfianza
hacia las consignas e ideales del comunismo, desacreditar y ahogar
todo el movimiento auténticamente democrático de la actualidad. El
anticomunismo no es sólo un conjunto de ideas. Es, también, el
elemento determinante de la línea política real de los círculos más
reaccionarios de los estados imperialistas, que aspiran a rematar,
mediante la guerra atómica contra los países socialistas, su lucha
contra el comunismo. Los éxitos cada día mayores del sistema mundial
del socialismo, la lucha por la paz, la lucha contra el anticomunismo
en los mismos países capitalistas son una prueba de la infructuosidad
de éste y demuestran que está condenado al fracaso.

Diccionario marxista de filosofía · 1971:18

Principal instrumento ideo-político de la burguesía imperialista
contemporánea. El anticomunismo emana de la propia naturaleza de esta
clase, la cual ha perdido la iniciativa histórica y siente pavor ante
el progreso social, ante los movimientos revolucionarios de la
contemporaneidad. En las condiciones de la encarnizada lucha que se
libra entre los dos sistemas, el anticomunismo es elevado en los
países capitalistas al rango de política estatal. Los estados
burgueses elaboran la estrategia y la táctica del anticomunismo,
financian la propaganda anticomunista, crean centros propagandísticos
especiales. Los ideólogos burgueses despliegan febriles esfuerzos
para acuñar teorías y doctrinas que se opongan a la difusión de las
ideas del marxismo-leninismo entre las masas. Al lado de la calumnia
del régimen socialista, de la grosera falsificación de la política de
los estados socialistas y de los llamados a la agresión, los ideólogos
burgueses utilizan recursos más “elásticos” que se orientan a socavar
el socialismo desde dentro. Tal es, por ejemplo, la concepción del
“desarme ideológico” con su consigna del “pluralismo” (pluralidad) de
ideologías, de su coexistencia pacífica. Y su teoría de la
“convergencia”, afín a la anterior, que propugna el acercamiento entre
el socialismo y el capitalismo, su fusión en algo nuevo, en una
sociedad perfecta (la “sociedad industrial única”), que conjugue los
rasgos de ambos sistemas sociales. Todas estas doctrinas están al
servicio de la política de “tendido de puentes”, cuyo objetivo
consiste en esfumar la contradicción fundamental del mundo
contemporáneo (la contradicción entre el socialismo y el
imperialismo), en provocar la “erosión” de la sociedad socialista y de
su ideología, en distanciar a los países socialistas y debilitar las
fuerzas del antiimperialismo. A fin de dar fundamento “teórico” a
esta política los ideólogos del anticomunismo utilizan diversas
concepciones sociales y filosóficas. Especulan también con las
ilusiones y prejuicios de las masas, cifran esperanzas en el
revisionismo y el nacionalismo. La lucha contra el anticomunismo es
parte integrante fundamental de la lucha de las masas trabajadoras por
la paz y el progreso social. La crítica de la ideología del
anticomunismo implica desenmascarar las concepciones burguesas,
defender los principios de la teoría marxista-leninista y
desarrollarla con espíritu creador, elaborar con profundidad teórica
los problemas del desarrollo social contemporáneo.

Diccionario de filosofía · 1984:17-18

Principal arma político-ideológica de la actual reacción imperialista.
El contenido fundamental del anticomunismo son la calumnia contra el
régimen socialista, la falsificación de la política y los objetivos de
los partidos comunistas y la franca apología del régimen capitalista.
En el campo de la economía, el anticomunismo se manifiesta, ante todo,
en la negación del carácter socialista del sistema económico de la
URSS y otros países socialistas y en el intento de presentar la
economía de dichos países como capitalismo de Estado; en el campo de
la política, en las calumnias sobre el “totalitarismo” soviético,
sobre la infracción de los “derechos humanos”, sobre el “carácter
agresivo” del comunismo mundial; en el campo de la ideología, en el
machaqueo de la versión absurda sobre la “standarización” del
pensamiento en la sociedad socialista. Estas tergiversaciones son
coronadas por la mentira acerca de la “deshumanización” de las
relaciones sociales en las condiciones del socialismo, sobre la
transformación del hombre en simple medio de realización de unos u
otros fines de la “dirección” y sobre el “carácter utópico” de las
exigencias programáticas del comunismo científico. El odio al
comunismo, que permea todos los aspectos del pensamiento burgués, está
condicionado por el miedo a él y el temor al progreso social. La
propaganda masiva del anticomunismo tiene por objetivo paralizar el
movimiento revolucionario, sembrar la desconfianza en las consignas y
los ideales del comunismo, desacreditar y reprimir todos los
movimientos auténticamente democráticos de nuestra época. El
anticomunismo no es sólo un conjunto de ideas, determina también la
línea política real de los círculos más reaccionarios de los Estados
imperialistas.

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