6-Arte

Arte

Diccionario filosófico marxista · 1946:18-19

Arte

(Literatura, Arquitectura, Escultura, Pintura, Música, Teatro, Cine.)
El arte es una de las formas de la conciencia social. Su
particularidad característica consiste en reflejar, reproducir la
realidad mediante imágenes sensoriales. El arte, como toda ideología,
es determinado en última instancia por las condiciones materiales de
la vida social. En la sociedad de clases, el arte sirve de expresión
a los intereses de las diversas clases y es un arma ideológica en la
lucha de clases. El desarrollo del arte en la sociedad de clases
antagónicas se efectúa de manera extraordinariamente contradictoria y
desigual. Por ejemplo, la sociedad burguesa, a pesar de su nivel
superior de desarrollo en la producción con respecto a la sociedad
antigua, sin embargo, favorece mucho menos que ésta el desarrollo del
arte. “La producción capitalista, escribía Marx, es enemiga de
algunas ramas de la producción espiritual, tales como el arte y la
poesía”. Por eso, bajo el capitalismo, el arte puede desarrollarse en
una u otra forma, sólo entrando continuamente en contradicción con las
clases dominantes. La mayoría de los grandes artistas que pertenecen
a las clases explotadoras y que aspiran a dar una imagen auténtica,
realista, de la realidad, en sus creaciones, entran en contradicción
con las ideas y los intereses de sus clases (Pushkin, Gogol, Tolstoi y
otros). Una parte de ellos se pasa a las posiciones de las clases
avanzadas y oprimidas. Con la aparición del proletariado
revolucionario en el escenario histórico, con la agudización de la
lucha de clases, el arte burgués se hace cada vez más falso e
hipócrita. Bajo el imperialismo, el arte burgués experimenta una
degeneración definitiva. En la lucha contra la ideología burguesa
reaccionaria, el arte proletario se desarrolla en el seno mismo del
viejo régimen (Gorki). El arte alcanza su florecimiento bajo la
dictadura del proletariado, en la época del socialismo. El arte del
proletariado es decididamente de clase y de partido, y se forma en la
lucha por la sociedad comunista. Al mismo tiempo, es un arte
auténticamente popular, puesto que es creado por el pueblo, sirve a su
causa y se nutre de sus pensamientos y de sus sentimientos. El arte
socialista, por ser una nueva fase en la evolución histórica del arte,
no puede desarrollarse más que asimilando y utilizando críticamente
todo lo valioso que la cultura humana ha creado a lo largo de su
evolución de muchos siglos. El método fundamental del arte soviético
es el realismo socialista, método que permite reflejar profunda y
verazmente la vida social, formar una conciencia de la vida desde el
punto de vista de los objetivos socialistas del proletariado y emplear
el arte como un poderoso instrumento de educación comunista de los
trabajadores.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:10

Arte

(Literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, teatro, cine).
Una de las formas de la conciencia social. Es particularidad
característica del arte, el conocimiento o la reproducción de la
realidad bajo la forma de imágenes sensibles. El arte, como toda
ideología, se determina en fin de cuentas por las condiciones
materiales de la vida social. En la sociedad de clases, el arte sirve
de expresión a los intereses de las diferentes clases y como arma
ideológica en la lucha entre éstas. El desarrollo del arte en la
sociedad de clases antagónicas, se origina de un modo
extraordinariamente contradictorio e irregular.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:28-30

Arte

(Literatura, arquitectura, escultura, pintura, música, teatro, cine,
etc.) Una de las formas de la conciencia social. De igual modo que la
ciencia, el arte es un poderoso instrumento del conocimiento y una
fuerza social inmensa. El carácter específico del arte es el de
reflejar, de reproducir la realidad bajo la forma de imágenes
artísticas perceptibles por medio de los sentidos. Como toda
ideología, está determinada por la base económica de la sociedad. En
una sociedad dividida en clases, el arte expresa los intereses de las
diversas clases, representa un arma ideológica en la lucha que opone a
las clases entre sí. En una sociedad tal, el desarrollo de las artes
sigue un curso lleno de contradicciones. Así, en los comienzos del
capitalismo, cuando éste era todavía un fenómeno progresivo, las
creaciones del arte burgués en literatura, pintura, etc., tenían, para
su época un carácter avanzado. Pero, una vez que llega al poder, la
burguesía se dedica a frenar el desarrollo del arte. “La producción
capitalista”, escribe C. Marx, “es hostil a ciertas producciones
espirituales, tales como el arte y la poesía, etc.” (Obras, Ed.
alemana) Del mismo modo, bajo el capitalismo, el arte realista sólo
puede desarrollarse entrando en conflicto, constantemente y en una
forma u otra, con los intereses de las clases dominantes. Los
artistas más eminentes surgidos de las clases explotadoras, que se
esfuerzan en bosquejar un cuadro realista de la vida, entran en
oposición con las ideas y los intereses de sus respectivas clases; y
algunos de ellos se pasan al lado de las clases progresistas,
oprimidas.

El pueblo ruso, que desempeñó un gran papel histórico en el desarrollo
de todas las ramas de la ciencia, de la técnica y la cultura,
contribuyó poderosamente al progreso de las artes.

El mundo ha recibido obras prodigiosas de los representantes del arte
ruso tales como Pushkin, Tolstoi, Nekrásov, Gorki, Repin, Surikov,
Chaikovski, Glinka, Musorgski y tantos otros. La particularidad de su
arte es su profundo contenido ideológico, su esfuerzo por resolver los
problemas sociales más complejos, sus vínculos con el arte popular, el
deseo de servir al pueblo. Con la aparición del proletariado
revolucionario en la arena de la historia y la agravación de la lucha
de clases el arte burgués se transforma cada vez más en falso e
hipócrita. En la época del imperialismo, el arte de las clases
dominantes entra en decadencia. Se caracteriza esencialmente por la
ausencia de ideas, fenómeno que halla su expresión en el formalismo
(cubismo, futurismo, etc.) o en la representación naturalista de la
realidad. Este arte, subordinado a los intereses de la burguesía
imperialista, está llamado a desviar a las masas de la lucha de
clases, a inculcarles la ideología de las clases dominantes.
Escritores, pintores y demás artistas avanzados combaten a este arte
reaccionario. Hoy, en los países capitalistas, se desarrolla y
consolida un arte democrático, heredero de las mejores tradiciones
nacionales, a las que enriquece con la experiencia de las luchas de
las masas populares por la paz, por una vida digna del hombre, por la
independencia nacional y la libertad de los pueblos.

En el curso de la lucha contra la ideología burguesa reaccionaria, se
forma un arte proletario dentro del marco del antiguo régimen. En su
artículo “Organización de partido y literatura de partido” (1905),
Lenin examina los rasgos nuevos que distinguirán al arte proletario:
este arte se apoyará en la ideología comunista, se pondrá al servicio
de las masas trabajadoras, educará al pueblo en un espíritu de lucha
contra toda forma de opresión, en el espíritu de lucha por una
existencia nueva y socialista, por el comunismo.

Antes aún del triunfo de la revolución del proletariado ruso nació el
gran escritor Máximo Gorki, cuyas obras abrieron una era nueva en la
historia del arte. Gorki fue el fundador del arte socialista
soviético que nació y se desarrolló en la lucha por una sociedad
socialista. Este arte es auténticamente popular puesto que sirve a la
causa de la clase obrera y de todos los trabajadores, y traduce los
intereses del pueblo soviético. Al mismo tiempo que señala una etapa
nueva en la evolución del arte mundial, el arte socialista toma de
nuevo desde un punto de vista crítico todo lo más preciado que la
cultura humana ha producido a través de los siglos. El Partido
Comunista ha indicado a los escritores y artistas el método
fundamental del arte soviético, el del realismo socialista (ver).
Este método permite al arte penetrar la vida de la sociedad, ofrecer
de ella una representación fiel, abordarla desde el punto de vista de
las tareas socialistas del proletariado, convertirse en un poderoso
medio de educación comunista de los trabajadores. El Partido
Comunista protege el arte soviético contra las influencias del arte
decadente burgués y sostiene una lucha implacable contra toda clase de
supervivencias extrañas a la cultura socialista. Las decisiones del
Comité Central del Partido Comunista relativas al arte y a la cultura
tomadas después de la guerra (ver Cultura socialista) señalan el
camino del progreso al arte socialista, poderoso instrumento en la
edificación del comunismo.

El XIX Congreso del Partido Comunista prestó una gran atención a los
problemas de la literatura y de las artes. El informe presentado al
XIX Congreso sobre la actividad del Comité Central, subraya que los
grandes éxitos obtenidos no deben impedir la comprobación de las
lagunas que subsisten en el desarrollo de la literatura y las artes
soviéticas, tales como: un conocimiento todavía insuficiente de la
vida, adulteración de la verdad, bajo nivel ideológico y artístico de
numerosas obras. Entre ciertos escritores se había abierto camino la
teoría profundamente errónea y perjudicial de la “ausencia de
conflictos”, que negaba la existencia de contradicciones en la
sociedad soviética y la necesidad de la lucha de lo nuevo contra lo
viejo. Esta teoría retardaba el progreso del arte soviético, le
incitaba a mantener veladamente las supervivencias del capitalismo en
la conciencia de los hombres y rebajaba el papel del arte soviético en
la educación comunista de los trabajadores. El Partido Comunista de
la Unión Soviética reclama a los escritores que asimilen la herencia
de los grandes autores satíricos rusos tales como Gógol y Shchedrin, y
que estigmaticen sin piedad todo lo que traba el progreso hacia el
comunismo. El mensaje de salutación del C.C. del P.C.U.S. al II
Congreso de Escritores soviéticos, reviste una gran importancia para
el progreso de la literatura soviética y del arte socialista en su
conjunto: determina la vía a seguir en la lucha por un arte digno de
la época de la edificación del comunismo.

Diccionario filosófico · 1965:24-25

Arte

Forma específica de la conciencia social y de la actividad humana,
consistente en un reflejo de la realidad a través de imágenes
artísticas; constituye uno de los procedimientos más importantes de la
aprehensión estética del mundo. El marxismo rechaza la interpretación
idealista del arte según la cual éste es producto y expresión del
“espíritu absoluto”, de la “voluntad universal”, de la “revelación
divina” o bien de ideas y vivencias subconscientes del artista. La
fuente que dio origen a la actividad artística así como al proceso
precedente gracias al que se formaron los sentimientos y necesidades
estéticos del hombre, fue el trabajo. Las primeras huellas del arte
primitivo corresponden a la época del paleolítico tardío,
aproximadamente entre 40 y 20.000 años a.n.e. En los pueblos
primitivos, el nexo entre el arte y el trabajo es directo; luego va
haciéndose cada vez más complejo y mediato. En la base del
subsiguiente desarrollo histórico del arte se encuentran los cambios
de la estructura económico-social de la sociedad. En el desarrollo
del arte siempre ha desempeñado un papel inmenso el pueblo. Las
diversas conexiones del arte con el pueblo se han consolidado bajo el
aspecto de una de las particularidades del primero: su carácter
nacional. Como forma en que se refleja el ser social, el arte tiene
mucho de común con los demás fenómenos de la vida espiritual de la
sociedad: con la ciencia, con la técnica (Estética y técnica), con la
ideología política (Espíritu de partido en el arte), con la moral
(Estético y Lo ético). Por otra parte, el arte posee varias
particularidades determinantes que lo distinguen de todas las otras
formas de la conciencia social. El objeto específico del arte está
constituido por las actitudes estéticas del hombre frente a la
realidad; su objetivo estriba en la aprehensión artística del mundo.
Ello explica por qué en el centro de toda obra artística siempre
figura el hombre como portador de las relaciones estéticas. El
artista asimila y reelabora el objeto del arte (la vida en toda su
diversidad) en una forma especifica de reflejo: en imágenes artísticas
que forman una unidad –en recíproca penetración– de lo sensorial y lo
lógico, de lo concreto y lo abstracto, de lo individual y lo general,
del fenómeno y la esencia, etc. Las imágenes artísticas se elaboran
en el proceso de la actividad creadora del artista sobre la base del
conocimiento de la vida y de la maestría consumada. El objeto del
arte y la forma como en éste se refleja la realidad condicionan la
función específica del arte, que consiste en satisfacer las
necesidades estéticas de las personas creando obras espléndidas,
susceptibles de proporcionar al hombre alegría y placer, capaces de
enriquecerle espiritualmente y, al mismo tiempo, de desarrollar, de
despertar en él al artista que en la esfera concreta de su actividad
puede crear teniendo en cuenta las leyes de la belleza y aportar
hermosura a la vida. A través de esta función estética unívoca del
arte, se revela su valor cognoscitivo y se ejerce su poderosa acción
ideológica y educativa sobre el hombre. El marxismo-leninismo ha
mostrado el carácter objetivo del desarrollo artístico que ha dado
origen a las principales artes: literatura, pintura, escultura,
música, teatro, cine, etc. La historia del arte es la historia de
cómo se ha ido profundizando el reflejo artístico de la realidad, de
cómo se ha ampliado y enriquecido el conocimiento estético del hombre,
de cómo éste ha ido transformando cada vez más el mundo. El progreso
del arte se halla indisolublemente ligado al desarrollo de la
sociedad, a los cambios de la estructura de clase de la misma. Aunque
la línea general de la evolución del arte es la que señala de qué modo
se hacen más profundos los medios del reflejo artístico de la
realidad, tal evolución no es regular. Así, ya en el mundo
grecorromano, el arte alcanza un alto nivel y adquiere en cierto
sentido el valor de norma. Por otra parte, el modo capitalista de
producción, incomparablemente más elevado que el esclavista, es
hostil, según expresión de Marx, al arte y a la poesía, dado que se
desinteresa de los altos ideales sociales y espirituales. En este
caso, el arte avanzado está unido o bien al período de formación del
capitalismo, cuando la burguesía todavía era una clase progresiva, o
bien a la actividad de los artistas que adoptan una actitud crítica
frente a dicho régimen (Realismo crítico). Lo característico del arte
contemporáneo propiamente burgués estriba en un espíritu decadente
ideológico y artístico (formalismo, abstraccionismo). El ideal
estético más elevado se halla encarnado en la concepción del mundo y
en el hacer práctico de la clase obrera, en la lucha por la
reconstrucción comunista de la sociedad. Este ideal se encuentra en
la base del arte del realismo socialista. El arte soviético cumple su
misión, proclamada por el XXII Congreso del P.C.U.S.: contribuir a
formar la personalidad armónica y espléndida del hombre de la sociedad
comunista, al constructor y creador del nuevo mundo.

Diccionario marxista de filosofía · 1971:21-22

Arte

Actividad creadora orientada a elaborar imágenes artísticas, es decir,
representaciones concreto-sensibles que reflejan la realidad y que
encarnan una actitud estética del hombre hacia ella. Existen
distintos tipos de arte, los cuales se distinguen por la particular
estructura de la imagen artística. Algunos reflejan directamente los
fenómenos de la vida (pintura, escultura, gráfica, literatura
artística, teatro, cine). Otros en cambio reflejan el estado
emotivo-ideológico del artista suscitado por los fenómenos de que se
trata: música, coreografía, arte decorativo aplicado e industrial,
arquitectura. En cuanto forma de la conciencia social, el arte tiene
sus peculiaridades. Al igual que la ciencia es capaz de reflejar la
realidad. La obra de León Tolstoi fue: en opinión de Lenin, “espejo
de la revolución rusa”. Pero además de esto las obras de Tolstoi
representaron un “paso adelante en el desarrollo del arte universal”,
pues, como otras obras de arte, no simplemente reflejan unos u otros
fenómenos sociales o naturales sino que realzan su significación
estética, su papel en la vida del hombre, revelan la actitud del
artista hacia dichos fenómenos, afirman el ideal estético. En el
proceso de investigación científica el hombre de ciencia experimenta
sin duda los más diversos sentimientos y emociones; sin embargo, estos
sentimientos y emociones no forman parte del resultado de sus
investigaciones. La obra artística, por el contrario, contiene no
sólo ideas sino que comprende también el mundo de los sentimientos del
hombre. El contenido del arte es emotivo ideológico: las ideas están
penetradas de emociones y los sentimientos de conciencia. Tal es la
razón de que el arte influya con tanta fuerza sobre los hombres. Los
distintos fenómenos de la vida (la conducta, la actitud de los
hombres) son justipreciados en las obras de arte desde el punto de
vista estético. Estos fenómenos son buenos o malos, justos o
injustos, reaccionarios o progresistas; pero también hermosos o feos,
de alta o baja calidad, trágicos o cómicos. Por eso el artista forma
la actitud del hombre hacia ellos, lo educa en el espíritu de unos u
otros ideales. Esta educación tiene significación política y moral.
La valoración estética de los hombres y los acontecimientos reflejados
en la obra de arte, y el ideal estético afirmado por el artista,
dependen de la posición de clase. De lo que se infiere que en la
sociedad de clases el arte no puede por menos que tener carácter
partidista, es decir, no puede dejar de reflejar, en la actitud
estética hacia la realidad, los intereses cardinales de unas u otras
fuerzas sociales, de las clases; y tal cosa independientemente de que
el artista mismo tenga conciencia de ello o no la tenga. La
influencia que en la creación artística ejercen las distintas clases,
como lo muestra la historia del arte, no ha sido igual de valiosa y
fecunda. El arte más justo ha sido el arte humanista y popular, el
arte que encarna los ideales de las capas y clases sociales
interesadas en el desarrollo progresista de la sociedad. El arte
auténticamente popular es aquél que llega “con sus más profundas
raíces a lo más denso de las masas populares”, aquél que eleva y
unifica “el sentimiento, el pensamiento y la voluntad de estas masas”
(Lenin). El carácter popular del arte está vinculado a su realismo.
El partidismo comunista del arte es al mismo tiempo la base de la
elevada popularidad de éste, pues la lucha por el derrocamiento del
régimen de explotación y desigualdad, la edificación del comunismo,
responden a las aspiraciones más profundas de los trabajadores. El
realismo socialista en el arte representa el reflejo veraz de la
realidad desde el punto de vista del ideal comunista. En ocasiones se
plantea la pregunta: ¿el desarrollo de la ciencia y la técnica no
conducirá a una disminución considerable del papel del arte en la vida
del hombre y de la sociedad, y, en general, a la liquidación de la
creatividad artística? Sin embargo, este antagonismo entre el arte, de
un lado, y el progreso técnico-científico, de otro, se manifiesta
únicamente en las condiciones de la sociedad capitalista donde, como
resultado de la división del trabajo que aplasta al hombre, la
personalidad humana se pulveriza, se empobrece espiritualmente. El
arte sólo puede desarrollarse con éxito a condición de rebelarse en
una u otra medida contra las relaciones burguesas que lo aherrojan y
de lo cual ninguna culpa tienen ni la ciencia ni la técnica. Todo lo
contrario, pues el desarrollo de la ciencia presupone el del arte, que
cultiva cualidades y capacidades humanas como la fantasía, la
sensibilidad y la responsabilidad social, que son indispensables para
la propia creatividad científica y técnica. El florecimiento del arte
en la sociedad comunista no es un buen deseo, sino una necesidad que
tiene que ver con la naturaleza misma del comunismo, cuyo fin consiste
en formar una personalidad multifacética y armoniosamente
desarrollada. Y tal cosa es imposible sin el auxilio del arte.

Diccionario de filosofía · 1984:25-26

Arte

Tipo específico de conciencia social y de actividad humana, que
refleja la realidad en forma de imágenes artísticas y constituye un
importantísimo medio de asimilación estética del mundo. El
marxismo-leninismo rechaza las interpretaciones idealistas del arte,
según las cuales el mismo es producto y expresión del “espíritu
absoluto”, de la “voluntad mundial”, de la “revelación divina”, o de
los proyectos y vivencias subconscientes del artista. La fuente del
surgimiento de la actividad artística, así como del proceso precedente
de formación de los sentimientos y necesidades estéticos del hombre,
es el trabajo. Las primeras huellas del arte primitivo datan de la
época del paleolítico tardío, es decir, aproximadamente 40-20 milenios
a.n.e. En los pueblos primitivos, el vínculo entre el arte y el
trabajo es directo, posteriormente se hace más complejo. El contenido
del arte está estrechamente ligado a los cambios que se producen en la
estructura socioeconómica de la sociedad. Siendo una forma de reflejo
del ser social, el arte de uno u otro modo está asociado a otros
fenómenos de la vida espiritual de la sociedad: a la ciencia; la
técnica (Estética y técnica), a la ideología política (Partidismo del
arte) y a la moral (Estético y ético). Al mismo tiempo, el arte posee
una serie de rasgos que lo distinguen de las demás formas de
conciencia social. El objeto específico del arte lo constituyen las
actitudes estéticas del hombre hacia la realidad, y la tarea del mismo
consiste en asimilar artísticamente el mundo. Precisamente por eso en
el centro de las obras de arte se hallan el hombre, la ligazón social
y las relaciones entre los individuos, su vida y actividad en
determinado contexto histórico concreto. El objeto del arte (la vida
en toda su diversidad) se asimila, transforma y refleja por el artista
en forma específica: imágenes artísticas. La especificidad de los
métodos de reproducción de la realidad y de las tareas artísticas, así
como de medios materiales de creación de la imagen artística,
determina las peculiaridades de los tipos del arte. Así, en la
literatura, la reproducción estética del mundo se realiza a través de
la palabra; en la pintura, mediante las imágenes visualmente
perceptibles de la riqueza cromática del mundo; en la escultura, a
través de las imágenes plásticas; en la gráfica, por medio de la línea
del dibujo, el trazo y el claroscuro; en la música, a través de las
entonaciones acústicas; en el teatro y el cine, mediante la plasmación
por los actores de las acciones de los protagonistas y de los
conflictos dramáticos que constituyen la base de dichas acciones. El
objeto y la forma de reflejo de la realidad en el arte condicionan su
función específica, que consiste en satisfacer las necesidades
estéticas de la gente creando las obras que puedan proporcionar
alegría y deleite al individuo, enriquecerlo en el sentido espiritual
y, a la vez, despertar en él a un artista capaz de obrar en su esfera
de actividad según las leyes de la belleza. Por medio de esta función
estética única el arte manifiesta su significado cognoscitivo y ejerce
su influencia educativa sobre las personas. El marxismo-leninismo
mostró el carácter objetivo del desarrollo artístico, enlazado
indisolublemente con la evolución de la sociedad y con los cambios de
su estructura de clase. Es desigual el desarrollo del arte, aunque su
línea general consiste en profundizar el reflejo artístico de la
realidad. Así, en la Antigüedad, el arte alcanza un alto nivel y
adquiere, en cierto sentido, la significación de norma. Al mismo
tiempo, el modo de producción capitalista, inconmensurablemente más
elevado que el esclavista, es hostil, según Marx, al arte y a la
poesía, puesto que es ajeno a los altos ideales sociales y
espirituales. En este caso, el arte de vanguardia está enlazado o
bien con el período de formación del capitalismo, cuando la burguesía
aún era una clase progresista, o bien con la actividad de los artistas
que critican este régimen. El ideal estético más elevado constituye
la base del arte del realismo socialista, a lo cual contribuye el
carácter humanitario de las relaciones sociales socialistas.

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