6-Ateísmo

Ateísmo

Diccionario filosófico marxista · 1946:19-20

Ateísmo

(En griego “a”, no; “Theos”, dios: sin dios.) El ateísmo es la
negación científicamente argumentada de la religión, de la creencia en
milagros, en la vida de ultratumba, etc. El ateísmo nació en la
antigua Grecia. Los materialistas Demócrito y Epicuro, y más tarde el
filósofo romano Lucrecio Caro, negaban la existencia de algo
sobrenatural, y enseñaban que en el mundo no hay nada fuera de la
materia, que existe eternamente y se compone de átomos. En los siglos
XVI y XVII, durante el período de la lucha de la burguesía contra el
feudalismo, los descubrimientos científicos hechos por Copérnico,
Giordano Bruno, Galileo y otros, asestaron un golpe destructor a las
concepciones religiosas oscurantistas del mundo y de su constitución.
Spinoza (Holanda) y Hobbes (Inglaterra), asestaron un golpe no menos
eficaz a la dogmática religiosa y a la escolástica teológica. Ímpetu
particularmente extenso y agudeza especial adquirió la lucha contra la
concepción religiosa del mundo durante el período de la preparación de
la revolución burguesa de 1789 en Francia. Los representantes más
grandes del materialismo francés del siglo XVIII (Diderot, Helvecio,
Holbach, La Mettrie y otros) desenmascararon implacablemente el
charlatanismo de los clericales que explotaban la ignorancia de las
masas populares. La literatura ateísta creada por los materialistas
franceses, como señaló Lenin, no ha perdido aún en nuestros días su
agudeza para la lucha contra la religión. Pero el ateísmo del período
anterior a Marx adolecía de defectos sustanciales. Consideraba las
creencias religiosas como producto del engaño charlatanesco de los
clericales, por un lado, y de la ignorancia de las masas populares por
el otro. El ateísmo burgués no estimaba posible superar las creencias
religiosas más que mediante la ilustración. Sólo el marxismo dio una
interpretación profunda, científica, de la conexión existente entre la
religión y la explotación. Por primera vez en la historia, los
fundadores del comunismo científico, Marx y Engels, haciendo extensivo
el materialismo al terreno de los fenómenos sociales, pusieron al
descubierto las raíces efectivas, materiales, de la religión, sus
vínculos, dentro de una sociedad de clases, con la dominación de las
clases explotadoras. El marxismo demostró que la religión es un
instrumento para la esclavización espiritual de los trabajadores. Por
oposición al ateísmo burgués, contemplativo, ilustrativo, que cree que
es posible destruir la religión dentro de los marcos del régimen
capitalista mediante la divulgación de conocimientos científicos, el
marxismo-leninismo, como ateísmo militante, destaca el contenido
clasista y explotador de la religión dentro de una sociedad de clases,
y considera la lucha contra la religión como una de las formas de
lucha contra el capitalismo en general. La lucha contra la religión
es la lucha por el socialismo. En el proceso de la lucha
revolucionaria, junto con el aumento de la conciencia política de los
trabajadores, las capas avanzadas del proletariado, rompen ya bajo el
capitalismo con los prejuicios religiosos. En cambio, la superación
definitiva de las creencias religiosas no es posible sin la
destrucción de la clase explotadora, cuya aureola sagrada es la
religión. El Partido Bolchevique, en el transcurso de toda su
historia, sostiene una propaganda consecuente de la concepción atea
del mundo entre las amplias masas trabajadoras. En el programa del P.
C. (b) de la U. R. S. S. (párrafo 13), se habla de la necesidad
de realizar una amplia propaganda antirreligiosa. “El Partido, enseña
Stalin, no puede permanecer neutral en lo que respecta a la religión,
y desarrolla una propaganda contra toda clase de prejuicios
religiosos, por cuanto el Partido defiende la ciencia, y los
prejuicios religiosos van dirigidos contra ella, ya que toda religión
es algo opuesto a la ciencia”. La Constitución Staliniana (Artículo
124), a la vez que concede a los ciudadanos de la U. R. S. S. la
plena libertad de conciencia, la libertad de ejercicio de cultos
religiosos, otorga también la libertad de propaganda antirreligiosa.
La propaganda de la concepción dialéctico-materialista del mundo,
única científica, y el perseverante esclarecimiento entre los
trabajadores de lo nocivo de la religión, constituyen tarea muy
importante del trabajo político y cultural. Como resultado de los
éxitos del socialismo y del florecimiento de la ciencia y de la
cultura, como resultado del enorme trabajo antirreligioso realizado
por el Partido Bolchevique y por las organizaciones sociales, muchos
millones de trabajadores de la U. R. S. S. han roto para siempre
con la religión y con las organizaciones religiosas. Pero, puesto que
con las supervivencias del capitalismo, quedan también las religiosas,
en la conciencia de una parte de los trabajadores, la lucha contra la
religión conserva todavía plena actualidad. La educación comunista de
los trabajadores, la lucha por la formación de una conciencia
comunista, incluye como elemento inalienable, la lucha por superar las
supervivencias religiosas.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:10

Ateísmo

(Sin Dios). Negación, científicamente fundada, de la religión, en la
vida de ultratumba, etc. El ateísmo nació en la Antigua Grecia. Los
materialistas Demócrito y Epicuro negaban lo sobrenatural y enseñaban
que en el mundo nada hay fuera de la materia, compuesta de átomos.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:30-31

Ateísmo

(Del griego, ά: sin; ϑεός: dios.) Negación de la religión, de la
creencia en los milagros, en la vida de ultratumba, etc. Los
filósofos materialistas griegos, Demócrito (ver), Epicuro (ver) y más
tarde Lucrecio (ver), y otros, negaban lo sobrenatural y enseñaban que
en el mundo no hay nada más que una materia eterna compuesta de
átomos. En los siglos XVI y XVII, en la época en que la burguesía
estaba en conflicto con el feudalismo, los descubrimientos científicos
de Copérnico (ver), de Giordano Bruno (ver), de Galileo (ver) y otros,
aplicaron un golpe aplastante a las representaciones religiosas,
absurdas del mundo y de su estructura. Spinoza (ver) en el siglo XVII
y los grandes materialistas rusos del siglo XVIII, Lomonósov (ver) y
Radishchev (ver) aplicaron un golpe no menos sensible al dogmatismo
religioso y a la teología escolástica. En vísperas de la Revolución
Francesa de 1789, la lucha contra la concepción religiosa del mundo
fue particularmente intensa. Diderot (ver), Helvecio (ver), Holbach
(ver), La Mettrie (ver) y los demás filósofos materialistas franceses
del siglo XVIII, pusieron en descubierto al clero, que aprovechaba la
ignorancia de las masas para explotarlas. La literatura atea creada
por los materialistas franceses, no ha perdido nada de su actualidad
para la lucha antirreligiosa, decía Lenin. Pero el ateísmo anterior a
Marx tenía graves insuficiencias. No veía en la religión más que una
superchería mantenida por el clero, y estimaba que la difusión de la
instrucción sería suficiente para eliminar las creencias religiosas.
Los revolucionarios demócratas rusos Belinski (ver), Herzen (ver),
Ogariov (ver), Chernishevski (ver), Dobroliúbov (ver), Pisarev (ver),
eran ateos militantes. Por medio de la elaboración y propaganda de la
concepción materialista del mundo contribuyeron muchísimo a la lucha
antirreligiosa. Sechenov (ver), Timiriazev (ver) y otros sabios rusos
combatieron constantemente la religión desde un punto de vista
rigurosamente científico. Pero sólo Marx y Engels, fundadores del
comunismo científico, extendieron el materialismo a los fenómenos
sociales y descubrieron las raíces verdaderas de la religión, sus
raíces materiales, su vínculo con el dominio de las clases
explotadoras.

El marxismo demuestra que la religión constituye un instrumento de la
servidumbre espiritual de los trabajadores. El ateísmo contemplativo
burgués juzga posible terminar con la religión en el marco del régimen
capitalista por medio de la difusión de los conocimientos científicos.
El marxismo-leninismo estima que sólo se puede vencer a la religión
por medio del aplastamiento del régimen de explotación y por la
edificación de la sociedad comunista. Y bajo el régimen capitalista,
en el transcurso de la lucha revolucionaria, a medida que progresa la
conciencia política de los trabajadores, los proletarios de vanguardia
rompen con los prejuicios religiosos. Pero las creencias religiosas
pueden ser definitivamente vencidas en el curso de la edificación
comunista. El Partido Comunista de la Unión Soviética no ha cesado
jamás de propagar metódicamente el ateísmo entre las amplias masas de
trabajadores. La Constitución de la URSS (art. 124) asegura a los
ciudadanos soviéticos la absoluta libertad de conciencia, la libertad
de practicar los cultos religiosos, al mismo tiempo que la libertad de
la propaganda antirreligiosa. La gran masa de los trabajadores de la
URSS ha roto para siempre con la religión y las organizaciones
religiosas, pero no obstante, una parte de la población se halla
todavía bajo la influencia de la religión. La propaganda del
materialismo, única concepción científica del mundo, y la explicación
paciente del carácter nocivo de la religión, constituyen unas de las
tareas más importantes del trabajo educativo entre las masas. La
lucha contra los prejuicios religiosos forma parte integrante de la
educación comunista de los trabajadores.

Diccionario filosófico · 1965:28

Ateísmo

(Del griego άϑεός: sin Dios, que niega a Dios.) Sistema de ideas que
niega la fe en lo sobrenatural (espíritus, dioses, vida de ultratumba,
etc.). El objeto del ateísmo es explicar las fuentes y causas del
origen y existencia de la religión, criticar las creencias religiosas
desde el punto de vista de la visión científica del mundo, aclarar el
papel social de la religión, señalar de qué manera pueden superarse
los prejuicios religiosos. La aparición y progreso del ateísmo están
unidos al avance de los conocimientos científicos. En cada época
histórica, el ateísmo ha reflejado el nivel de conocimientos
alcanzados y los intereses de las clases que lo utilizan como arma
ideológica. Su base filosófica es el materialismo. El contenido
positivo y las insuficiencias de tal o cual forma de ateísmo se hallan
condicionados por las circunstancias económico-sociales concretas de
cada período determinado, por el grado de desarrollo de la ciencia y
de la filosofía materialista. La lucha del ateísmo contra la religión
está estrechamente unida a la lucha de clases. Aquél, como sistema de
ideas, surgió en la sociedad esclavista. Se encuentran importantes
elementos ateístas en Tales, Anaxímenes, Heráclito, Demócrito, Epicuro
y Jenófanes. Era característico del ateísmo de estos pensadores el
explicar todos los fenómenos por causas naturales, el tener un
carácter ingenuo y especulativo, el combinar contradictoriamente la
negación de la fe religiosa con el reconocimiento de los dioses. En
la Edad Media, dada la preponderancia de la Iglesia y de la religión,
el ateísmo no alcanzó importante desarrollo. Contribuyó en gran
manera a quebrar el predominio de la religión, el ateísmo burgués:
Spinoza los materialistas franceses, Feuerbach y otros. La obra de
los ateístas burgueses, al poner al descubierto el carácter
reaccionario de la Iglesia, tuvo su importancia histórica en la lucha
contra el feudalismo y contribuyó a derrocarlo. Por otra parte, el
ateísmo burgués era limitado y poco consecuente, hacía hincapié en la
ilustración e iba dirigido a un pequeño círculo de personas, no al
pueblo. Los demócratas revolucionarios rusos fueron ateos combativos
y consecuentes. El ateísmo alcanza su forma más rigurosa en el
marxismo-leninismo. Los intereses del proletariado, su posición y su
papel en la sociedad, coinciden con las tendencias objetivas del
desarrollo de la misma, lo cual hace que el ateísmo marxista se vea
libre de la limitación clasista típica de sus formas no marxistas. La
base filosófica del ateísmo marxista consiste en el materialismo
dialéctico e histórico. El ateísmo marxista posee un carácter
militante. Por primera vez en la historia, se hace una crítica
multilateral de la religión, se señala cuáles son los caminos y los
medios que conducen a su plena superación. El ateísmo marxista ha
establecido que esta superación sólo podrá ser completa cuando se
hayan aniquilado las raíces sociales de la religión en el proceso de
formación de la sociedad comunista. La experiencia de la U.R.S.S.,
donde el ateísmo ha adquirido un carácter de masas, constituye una
confirmación práctica de que estos principios son justos. Al
construirse el comunismo, se va formando un nuevo hombre, libre de
supervivencias religiosas y de otro tipo, un hombre armado con una
concepción atea y científica del mundo.

Diccionario marxista de filosofía · 1971:22-23

Ateísmo

(del griego, a, negación, y tehos, dios). Sistema de puntos de vista
científicamente fundamentados que rechazan la fe en lo sobrenatural.
“..el ateísmo representa la negación de dios y afirma el ser del
hombre justamente por medio de la negación” (Marx). Ser ateísta
quiere decir no reconocer ninguna religión. El desarrollo del ateísmo
viene determinado por el nivel de la producción material y de las
relaciones sociales; su base teórica es el materialismo y la ciencia.
La lucha ideológica que libra el ateísmo contra la religión refleja la
batalla que libran las fuerzas del progreso y las reaccionarias. El
ateísmo apareció en la sociedad antigua como un aspecto de la
concepción materialista de la historia. Los destacados filósofos
materialistas Demócrito, Epicuro y Lucrecio Caro contribuyeron de modo
importante a su desarrollo. El ateísmo burgués, que jugó gran papel
en el socavamiento de la influencia de la religión, representó una
etapa destacada en la formación del ateísmo. Alcanzó la cúspide en
las obras de los materialistas franceses del siglo XVIII (Diderot,
Holbach, Helvecio) y del materialista alemán Ludwig Feuerbach. Estos
pensadores desenmascararon apasionadamente el carácter anticientífico
de la religión, cuyas raíces las veían en la ignorancia del pueblo, en
la falsedad e hipocresía de la moral religiosa. El ateísmo burgués
era, sin embargo, inconsecuente y limitado, no pudo descubrir las
raíces sociales de la religión ni mostrar los caminos de su
superación, aparte de que no tuvo difusión entre las masas populares.
Un ateísmo combativo fue propio también a los puntos de vista de los
demócratas revolucionarios rusos (Hertzen, Chernichevski,
Dobroliúbov). El ateísmo consecuentemente científico se abre paso con
la aparición del marxismo. El ateísmo marxista se formó en la lucha
revolucionaria del proletariado por el socialismo. Su base filosófica
es el materialismo dialéctico e histórico. El ateísmo marxista opone
la imagen científica del mundo a las concepciones religiosas. Fue el
ateísmo marxista el que por primera vez reveló las raíces sociales y
gnoseológicas de la religión, el que puso en evidencia su carácter
antihumanista y desenmascaró su papel como defensora del régimen
explotador al servir de instrumento para embrutecer a los trabajadores
y sembrar en ellos la sumisión y la humildad. Pero no se limita a
desenmascarar la esencia de la religión, sino que se plantea el
objetivo de librar totalmente al pueblo del yugo religioso, establece
las vías para superar las creencias religiosas. En la sociedad
capitalista la religión es producto y reflejo del yugo económico.
Sólo al través de la lucha clasista contra sus opresores, los obreros
pueden librarse de los prejuicios religiosos. La eliminación del yugo
económico, la liquidación de las clases explotadoras, crea las
condiciones indispensables para librar a los trabajadores de la
influencia espiritual de la religión y para la difusión masiva del
ateísmo. Con la edificación del socialismo quedaron socavadas las
raíces sociales de la religión. Sin embargo, durante un período
bastante prolongado se mantienen todavía vestigios de creencias
religiosas en una parte de los trabajadores, como vestigios del
pasado, impidiéndoles incorporarse a una participación activa en la
edificación de la nueva sociedad, en la vida político-social del país.
Esta es la razón de que la formación de la conciencia
ateísta-científica entre las amplias masas populares adquiera
importancia muy grande. La superación de los residuos religiosos
transcurre bajo la influencia de los éxitos obtenidos en la
edificación del comunismo. Sin embargo, es imposible su total
eliminación si no se realiza una intensa e inteligente propaganda del
ateísmo científico que se apoye en las realizaciones de la ciencia
contemporánea, la cual pone más y más al descubierto el cuadro
científico del mundo, incrementa el poder del hombre sobre la
naturaleza y no deja sitio a las fantásticas invenciones de la
religión respecto a la existencia de fuerzas sobrenaturales.

Diccionario de filosofía · 1984:27-28

Ateísmo

(griego a: negación, y theos: Dios.) Sistema de criterios que niegan
la fe en lo sobrenatural (espíritus, dioses, vida de ultratumba,
etc.); negación de toda religión. En cada época histórica, el ateísmo
reflejó el nivel alcanzado de conocimientos y los intereses de las
clases y los grupos sociales, de quienes fue arma ideológica. El
ateísmo está enlazado indisolublemente con las concepciones
materialistas de la naturaleza. Como sistema de criterios, el ateísmo
surgió en la sociedad esclavista. Considerables elementos de ateísmo
figuran en las doctrinas de Tales, Anaxímenes, Heráclito, Demócrito,
Epicuro, Jenófanes y Lucrecio Caro, que trataban de explicar todos los
fenómenos por causas naturales. Su ateísmo reviste un carácter
ingenuo, especulativo e inconsecuente. En el Medioevo, en las
condiciones de la prepotencia de la Iglesia y la religión, el ateísmo
no experimentó un desarrollo sensible. En la ruptura del dominio de
la religión tuvo gran importancia el ateísmo burgués, cuyos
representantes eran Spinoza, los materialistas franceses del siglo 18,
Feuerbach y otros. La denuncia del carácter reaccionario de la
Iglesia, por los ateos burgueses en los países europeos, desempeñó un
papel histórico en la lucha contra el feudalismo y coadyuvó a su
derrocamiento. Al mismo tiempo, el ateísmo burgués era inconsecuente
y limitado, revestía carácter ilustrador y estaba dirigido a un grupo
reducido de personas. Los demócratas revolucionarios rusos eran ateos
militantes. El ateísmo toma forma consecuente en el
marxismo-leninismo. Los intereses del proletariado, su situación y el
papel que desempeña en la sociedad coinciden con las tendencias
objetivas del desarrollo de la misma, en virtud de lo cual el ateísmo
marxista está exento de la estrechez de clase, típica de sus formas no
marxistas. La base filosófica del ateísmo marxista es el materialismo
dialéctico e histórico, por lo cual las opiniones ateas adquieren por
primera vez un carácter científico. El objeto del ateísmo científico
es el esclarecimiento de las raíces sociales y gnoseológicas, las
causas del surgimiento y la existencia de la religión, la crítica de
las doctrinas religiosas desde el punto de vista de la concepción
científica del mundo, el establecimiento del papel social de la
religión en la sociedad y la determinación de las vías de superación
de los prejuicios religiosos. La liquidación del yugo socio-económico
y nacional mina las raíces sociales más profundas de la religión. Sin
embargo, una parte de la población sigue conservando los prejuicios
religiosos, que se distinguen por una gran vitalidad. Para superarlos
se necesitan no sólo las transformaciones socio-económicas, sino,
también, una activa labor educativa, flexible y perseverante. En el
curso de la edificación del comunismo se está formando un hombre
nuevo, libre de las supervivencias religiosas y otras del pasado,
hombre pertrechado con una concepción del mundo atea y científica.

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