5-Automovimiento

Automovimiento

Diccionario filosófico marxista · 1946:21

Automovimiento

(En griego: “autos”, uno mismo; un movimiento por sí mismo.) El
materialismo dialéctico “considera la naturaleza… como algo sujeto a
perenne movimiento y a cambio constante” (Stalin). La causa de este
movimiento y de este cambio no se halla fuera, sino dentro de la
propia Naturaleza. En la Naturaleza y en la Sociedad, el movimiento y
el cambio se efectúan en virtud de las contradicciones internas
inherentes a los objetos y a los fenómenos, por un automovimiento.
Los idealistas afirman que la causa del movimiento no está en la
Naturaleza, sino fuera de ella, en un dios. El filósofo dualista
Descartes sostenía que la capacidad de movimiento que hay en la
Naturaleza ha sido vertida en ella por Dios al crear el mundo; Newton
sostenía que los planetas del sistema solar recibieron el primer
impulso del propio Dios. También el materialismo mecanicista niega el
automovimiento y reconoce como fuente del movimiento el choque de
fuerzas externas contrapuestas. El desarrollo consecuente de esta
concepción, así como las teorías idealistas, conducen inevitablemente
a la idea de un primer impulso divino. La teoría dialéctica del
automovimiento se basa en los datos de la ciencia de la Naturaleza y
de la Sociedad. Así, por ejemplo, la teoría de Darwin puso de relieve
las leyes internas por las cuales se rige la evolución del mundo
orgánico. Un ejemplo de automovimiento en el terreno de las
relaciones sociales es la transformación del régimen del comunismo
primitivo en el basado en la división en clases. Esta transformación
se efectuó en virtud, no de una causa externa cualquiera, sino de los
procesos internos que se sucedieron dentro de los marcos del régimen
del comunismo primitivo (división del trabajo, aparición del
intercambio y de la propiedad privada, etc.). Tal régimen se
desintegró y dejó su lugar a una sociedad de clases. Sólo la
interpretación del movimiento y del desarrollo como un automovimiento
y un autodesarrollo, da la posibilidad de apartarse de todo idealismo
y de toda metafísica en la ciencia.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:34-35

Automovimiento

El materialismo dialéctico considera la naturaleza no como un estado
de reposo e inmovilidad, de estancamiento y de inmutabilidad, sino
como un estado de movimiento y de transformación continuos. La causa
de este movimiento, de esas transformaciones no se halla fuera, sino
dentro de la naturaleza misma. En la naturaleza y en la sociedad, el
desarrollo se cumple en virtud de las contradicciones internas
inherentes a los objetos y a los fenómenos, en virtud del
automovimiento. Los idealistas pretenden que la causa del movimiento
reside no en la naturaleza, sino fuera de ella, en Dios. El filósofo
dualista Descartes (ver) estimaba que la cantidad de movimiento que
posee la naturaleza le fue otorgada por Dios a partir de la creación
del mundo; Newton (ver) creía que los planetas del sistema solar
recibieron de Dios el impulso inicial. El materialismo mecanicista
niega de igual modo el automovimiento, y no reconoce otra fuente del
movimiento que el choque de fuerzas opuestas externas. Tal concepción
desemboca inevitablemente en la idea de la impulsión divina original.

La tesis dialéctica del automovimiento se funda en los datos de las
ciencias naturales y sociales. La fuente del automovimiento en la
naturaleza y en la sociedad, es la lucha de los contrarios (ver).
Según Lenin, lo que distingue esencialmente la concepción dialéctica
de la concepción metafísica sobre este punto, es el reconocimiento de
la lucha de los contrarios como fuente del automovimiento en la
naturaleza, movimiento que no necesita de ninguna fuerza exterior
sobrenatural. El desarrollo, dice Lenin, es la lucha de los
contrarios. La historia de la filosofía conoce dos concepciones
fundamentales del devenir: 1º, como disminución o aumento, como
repetición; 2º, como lucha de contrarios. «Con la primera concepción
del movimiento, permanece en la sombra el automovimiento, su fuerza
motriz, su fuente, su motivo (a menos que no se transporte esta fuente
al exterior –Dios, un sujeto, etc.). La otra concepción nos lleva
sobre todo a conocer la fuente del “auto”movimiento. La primera
concepción es inerte, estéril, árida. La segunda es viva. Sólo la
segunda nos proporciona la clave del “automovimiento” de todo lo que
es; sólo ella nos da la clave de los “saltos”, de las “soluciones de
continuidad”, de la “transformación en su contrario”, de la
destrucción de lo viejo y del nacimiento de lo nuevo» (Lenin,
Cuadernos filosóficos, Ed. rusa). El progreso de la ciencia ha
desmentido completamente las antiguas ideas idealistas y metafísicas
sobre no sabemos qué “fuerzas” exteriores que serían la fuente del
movimiento de la materia. La física, la biología y las otras ciencias
modernas encaran el movimiento como una propiedad inseparable de la
materia inorgánica y orgánica, como el modo de su existencia. Por
ejemplo, la disociación radioactiva de los elementos, la mutación de
los elementos químicos, etc., son manifestaciones autodinámicas, vale
decir, de los procesos intraatómicos, y son inconcebibles fuera de
estos procesos. La transición de la comuna primitiva a un régimen
basado en la división de la sociedad en clases constituye un ejemplo
del automovimiento en el dominio de las relaciones sociales. Este
pasaje no obedeció a causas exteriores, sino a procesos internos que
se desarrollaron en el seno de la comuna primitiva (división social
del trabajo, aparición de la propiedad privada y de los intercambios,
etc.). Al descomponerse, la comuna primitiva cedió el lugar a la
sociedad dividida en clases. De igual manera, el modo de producción
capitalista prepara su hundimiento y las premisas materiales del
pasaje al socialismo, no como consecuencia de causas exteriores, sino
en virtud de las leyes económicas del desarrollo que le son
inherentes.

Sin embargo, sería un error considerar el automovimiento social como
una evolución automática que se desenvuelve sin la intervención activa
de los hombres, de las masas populares, de los partidos, etc. El
desarrollo del capitalismo no hace más que crear las premisas
objetivas de su reemplazo por el socialismo. Para que el cambio sea
real, es preciso abolir el capitalismo. La revolución proletaria
cumple esta tarea y asegura las condiciones de la construcción de la
sociedad socialista. La dialéctica marxista no niega tampoco el papel
de las contradicciones externas. Sin dejar de considerar la lucha de
las contradicciones internas como forma decisiva del movimiento hacia
adelante, exige que se tenga en cuenta, en el estudio de los procesos
y de los fenómenos, a todo el conjunto de contradicciones que
contribuyen a su desarrollo.

Diccionario filosófico · 1965:33

Automovimiento

Movimiento que tiene su fuente, su causa, en la propia cosa que se
mueve. La concepción de automovimiento se ha contrapuesto desde un
principio a la de “impulso exterior” como presunta causa única de las
transformaciones que se operan en la naturaleza. En la historia de la
filosofía, la categoría de automovimiento ha surgido y se ha formado
debido, en primer lugar, al planteamiento del problema relativo al
“comienzo” del universo, a la causa primera de los procesos
universales; en segundo lugar, a las dificultades que se presentan
para explicar los procesos reales del desarrollo. Los materialistas
intentaban explicar el movimiento por fuerzas y propiedades inherentes
a la propia naturaleza: unión y separación de primeros principios
(filosofía jónica), “amor” y “odio” (Empédocles), átomos y vacío
(Leucipo, Demócrito). Los sistemas idealistas (Platón) hacían
depender las transformaciones de un principio ideal que situaban más
allá de las cosas. El problema relativo a la manera de concebir la
causa del movimiento se hizo singularmente agudo al aparecer el dogma
cristiano de la creación del mundo. Para demostrar el automovimiento
del mundo es necesario descubrir en este mismo la fuente y el
mecanismo de su movimiento, mientras que la teología traslada dicha
fuente fuera de él (“actividad” de Dios). La inconsistencia teórica
(metodológica) de la concepción mecanicista de la causalidad (y de las
transformaciones) estriba en que tal concepción no puede oponerse a la
idea del “primer impulso” (mecánica newtoniana) y no es capaz de
aclarar los procesos reales de desarrollo. Para la elucidación
científica del automovimiento, se requería una transformación radical
del método del pensar: en ayuda del materialismo tenía que acudir la
dialéctica. La idea spinoziana de “causa sui” (causa de sí mismo), el
principio leibniziano de mónada como substancia actuante por sí misma,
que se determina a sí misma, las ideas kantianas sobre el desarrollo
del cielo, de la tierra y del hombre, la idea de evolución en la
filosofía de Schelling y finalmente, la dialéctica idealista
hegeliana, son hitos en el camino de la formación de la idea de
automovimiento, la cual no consiste en otra cosa que en “cierta
representación de las contradicciones” (Hegel). La filosofía
marxista, que defiende la visión materialista del automovimiento,
subraya el contenido dialéctico de esta categoría, su incompatibilidad
con la concepción mecanicista del desarrollo (simple disminución,
aumento, repetición) y su nexo indisoluble con la idea dialéctica del
desarrollo como unidad de contrarios.

Diccionario marxista de filosofía · 1971:25-26

Automovimiento

Cambios que se operan en las cosas sobre la base de sus fuerzas
motrices internas y no por influencias provenientes del exterior. La
idea del automovimiento fue expresada por los filósofos materialistas
en oposición a la idea religioso-idealista acerca de la creación del
mundo material por un principio espiritual. Es inseparable de otra
tesis fundamental del materialismo: la de la unidad material del
mundo. En éste no existe nada que no sea manifestación de la materia
en movimiento; en consecuencia, no existen fuerzas inmateriales,
fuerzas al margen de la naturaleza que hayan engendrado la materia y
condicionado su movimiento. La naturaleza es causa de sí misma. Sin
embargo, en la filosofía premarxista no fue fundamentada
consecuentemente esta tesis correcta, la cual era ajustada a una
comprensión metafísicamente simple, unilateral, del movimiento. Este
era reducido en lo esencial a su forma mecánica y se le consideraba
sólo como la simple traslación de los cuerpos en el espacio, como su
aumento o disminución. Este tipo de movimiento reviste carácter
externo, en él no existe fuente interna, se transmite de un cuerpo a
otro. Por eso, si se examina el movimiento del mundo en conjunto se
impone por sí misma la conclusión de que el movimiento de la materia
es aportado desde fuera, la conclusión acerca del “primer impulso”.
No todos los materialistas arribaron a esta conclusión, que constituye
una concesión al idealismo. Mas la comprensión metafísica del
movimiento conducía a que no se revelara el proceso del
automovimiento, a que éste quedara en la sombra. El proceso del
automovimiento como movimiento sobre la base de impulsos internos, de
fuentes internas, fue examinado por primera vez en sus detalles por
Hegel. Pero Hegel, idealista como era, atribuía esa capacidad para el
automovimiento a un principio espiritual, a la idea, y no a la
materia, a la naturaleza. La comprensión científica del
automovimiento fue aportada por la filosofía marxista. El
materialismo dialéctico mostró, apoyándose en las realizaciones de la
ciencia, que el movimiento es inseparable de la materia, que ésta es
activa internamente y capaz de cambiar y desarrollarse. El movimiento
de la materia constituye en sí su automovimiento, ya que la fuente del
movimiento se encuentra en las cosas mismas. En todas las esferas de
la realidad, empezando con las partículas elementales y terminando con
la sociedad humana, su fuente son las contradicciones que surgen en el
interior de las cosas. Desde luego, las condiciones externas con
respecto a los cuerpos y fenómenos en desarrollo influyen también en
su transformación; sin embargo, lo determinante son las
contradicciones internas. Sólo con base en la ley de la unidad y
lucha de los contrarios puede ser comprendido el movimiento y el
desarrollo de las cosas como su automovimiento y autodesarrollo. “La
condición para el conocimiento de todas los procesos del mundo en su
‘automovimiento’, en su desarrollo espontáneo, en su vida viva, es su
conocimiento como unidad de los contrarios” (Lenin). El principio
motor de todo desarrollo es la división en contrarios, las
contradicciones y su solución; y toda solución de las contradicciones
implica el surgimiento de nuevas. Así opera el proceso infinito de
desarrollo del mundo objetivo. Por eso el movimiento de la materia no
necesita de ningún “primer impulso”. Siendo automovimiento es su
propia causa final.

Diccionario de filosofía · 1984:31-32

Automovimiento

Movimiento que tiene su fuente y causa en la cosa misma que se mueve.
La concepción del automovimiento se opone a la del “impulso exterior”
como supuestamente la única causa de los cambios que se operan en la
naturaleza. En la historia de la filosofía, el surgimiento y la
formación de la categoría del automovimiento se debieron, en primer
lugar, al planteamiento de la cuestión sobre el “comienzo” del
Universo y la causa primera de los procesos mundiales y, en segundo
lugar, a las dificultades que surgían en la explicación de los
procesos de desarrollo reales. Los materialistas antiguos trataban de
explicar el movimiento sobre la base de las fuerzas y propiedades
inherentes a la naturaleza misma: unión y división de los principios
primarios (filosofía jónica), “amor” y “odio” (Empédocles), átomos y
vacío (Leucipo, Demócrito). El deducir los cambios del principio
ideal, contrario al mundo real, era típico de los sistemas idealistas
(Platón). El problema de la comprensión de la causa del movimiento
adquirió particular agudeza al surgir el dogma cristiano de la
creación del mundo. Para demostrar el automovimiento del mundo, se
debe poner en claro en él mismo la fuente y el mecanismo de su
movimiento, mientras que la teología traslada esta fuente afuera
(“actividad” de Dios). La inconsistencia teórica de la comprensión
mecanicista de los cambios consiste en que no puede oponerse a la idea
del “primer impulso” (mecánica newtoniana) y es incapaz de explicar
los procesos reales de desarrollo. Para explicar científicamente el
automovimiento se exigía transformar de raíz el método de pensamiento:
la dialéctica debía acudir en ayuda del materialismo. La idea
espinoziana de la causa sui (causa de sí misma), el principio
leibniziano de la mónada, como substancia independiente y
autodeterminante, las ideas kantianas del desarrollo del cielo, la
tierra y el hombre, la idea de la evolución en la filosofía
schellingiana y, por último, la dialéctica idealista hegeliana son
hitos que marcan el camino de la formación de la concepción del
automovimiento. Al defender el enfoque materialista del
automovimiento, la filosofía marxista subraya el contenido dialéctico
de la categoría del automovimiento, su incompatibilidad con la
comprensión metafísica y evolucionista del desarrollo (simple
disminución, aumento, repetición) y su ligazón indisoluble con la
concepción dialéctica del desarrollo como unidad y lucha de los
contrarios.

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