5-Concepción idealista de la historia

Concepción idealista de la historia

Diccionario filosófico marxista · 1946:49

Ver: Interpretación idealista de la Historia.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:20-21

Concepción del desarrollo social que ve la causa fundamental de los
acontecimientos históricos en las ideas, en las teorías, en el
“espíritu”, &c. Hasta Marx, el idealismo fue la tendencia dominante
en la concepción de la historia. Ni aun los materialistas anteriores
a Marx supieron extender su materialismo al dominio de los fenómenos
sociales, para cuya explicación permanecían en las posiciones del
idealismo. Así, los materialistas franceses del siglo XVII, llegaban
a la conclusión de que la vida de la sociedad se determina por las
ideas. “Las opiniones gobiernan al mundo”. Los materialistas
franceses consideraban los acontecimientos históricos como el
resultado de un concurso de casualidades felices o desgraciadas, y no
como la consecuencia de un desarrollo de la sociedad, sujeto a leyes,
en cuya base reside el cambio de las condiciones materiales de la vida
de los hombres.

En cuanto a la concepción de la historia, el idealismo halló en la
filosofía de Hegel su forma acabada y brillantemente expuesta. La
historia de la sociedad, desde el punto de vista de Hegel, es un
proceso, sujeto a leyes de desarrollo y perfeccionamiento de la
cultura humana. Pero el fundamento de esa sujeción a leyes y la
fuente del desarrollo de la sociedad, radican no en la sociedad misma,
sino en una mística “idea absoluta”. La “idea absoluta”, he ahí el
principio creador que dirige la vida de los pueblos y de los Estados,
e impulsa la sociedad hacia adelante. Idealistas en la concepción de
la historia, fueron los socialistas utópicos, aunque ellos, como, por
ejemplo, Saint-Simon, enunciaron diversas conjeturas geniales sobre la
enorme importancia de la producción y de la técnica para la vida de la
sociedad. También concebían en forma idealista el desarrollo
histórico, los populistas, los “eceros”(1) y los anarquistas. Los
populistas, como es sabido, consideraban que la historia la hacen “los
héroes”, las personalidades ilustres. Los populistas fundaban su
acción sobre la base de planos “ideales”, apartados de la vida y
omnímodos, mas no sobre la base de una concepción científica de las
condiciones y necesidades de la vida material de la sociedad. Marx
fue el primero en demostrar que el desarrollo de la producción
material es la base del desarrollo social. Por eso, la política del
Partido marxista-leninista, como política científica, toma por punto
de partida las condiciones concretas y las necesidades materiales de
la sociedad y de la lucha de clases.

(1) Nombre abreviado de los social-revolucionarios.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:78-79

En oposición a la concepción materialista, la concepción idealista
considera las ideas, las teorías, la conciencia del hombre como la
fuerza motriz esencial del desarrollo social. Antes de Marx, la
concepción idealista de la historia dominaba por completo. Aun los
materialistas explicaban como idealistas los fenómenos sociales.
Incapaces de aplicar su materialismo al conocimiento de los hechos
sociales, limitaban su interpretación materialista únicamente a los
fenómenos de la naturaleza. Así, los materialistas franceses del
siglo XVIII, al mismo tiempo que admitían que las opiniones y las
concepciones de los hombres estaban en función del medio social, caían
en el idealismo en cuanto era necesario explicar los cambios en la
sociedad, afirmando que esas transformaciones eran determinadas por la
instrucción, la difusión del saber, los cambios sobrevenidos en las
opiniones (“la opinión gobierna al mundo”). Creían que el progreso
histórico estaba en función de la voluntad, de las disposiciones y de
los deseos de las “personalidades eminentes”: soberanos,
conquistadores, jefes militares, &c. Así, encaraban la historia como
el resultado de un conjunto de circunstancias favorables o
desfavorables, y no como un proceso determinado. El materialista
alemán del siglo XIX, Feuerbach (ver), concebía igualmente como
idealista los hechos históricos, y afirmaba que los diferentes
períodos de la historia humana no se distinguían los unos de los otros
sino por los cambios de la religión.

La concepción idealista de la historia comprende dos tendencias
principales. Una de ellas explica el desarrollo social por la acción
de la “idea absoluta”, de la “razón universal”, de la conciencia
supraindividual, &c. Hegel (ver), por ejemplo, es uno de los
representantes de esta tendencia. La “idea absoluta” mística, he ahí,
según Hegel, el principio creador que preside la vida de los pueblos y
de los Estados, la causa del progreso social. Los representantes de
la otra tendencia explican el desarrollo social por la acción, la
voluntad del sujeto, por la personalidad alidada, a la cual atribuyen
el papel de único creador en la historia. Entre éstos, señalemos a
los hegelianos de izquierda en Alemania (los hermanos Bauer, &c.) y
los populistas en Rusia (ver Método subjetivo en sociología;
Populismo). Los populistas consideraban que la historia es obra de
los “héroes”, de “personalidades dotadas de espíritu crítico” opuestas
a la masa, al pueblo, al que llamaban despreciativamente la
“multitud”. Fundaban su actividad práctica en planes “ideales”, de
carácter universal, sin contacto con la vida, y no sobre la base de
las necesidades materiales de la sociedad. Para los ideólogos de la
burguesía, la concepción idealista de la historia constituye un arma
para luchar contra el movimiento revolucionario de las masas, un medio
de esclavizar a los trabajadores. En la sociología burguesa
contemporánea dominan por completo las peores formas de concepciones
idealistas, voluntaristas de la historia (ver Voluntarismo), que
niegan las leyes objetivas del desarrollo de la sociedad, hacen
depender el progreso social del valor de la “raza”, propagan las
teorías reaccionarias del malthusianismo (ver), la teoría
anticientífica de la repetición cíclica de la historia, y las teorías
sobre el carácter eterno de las guerras, sobre la desaparición
inevitable de la sociedad humana, sobre los peligros del progreso
técnico e intelectual, &c. La sociología reaccionaria moderna se
esfuerza en obscurecer la conciencia de las masas trabajadoras, en
hacerles creer en la imposibilidad de conocer las leyes objetivas del
desarrollo social, en provocar en ellas el temor a las “fuerzas
incognoscibles” de la vida social. Desde mucho tiempo atrás, el
marxismo-leninismo ha denunciado la esencia anticientífica de la
concepción idealista de la historia y ha elaborado una teoría
científica de las leyes del desarrollo social, el materialismo
histórico, que ha pertrechado al proletariado con un conocimiento
claro de los caminos de transformación revolucionaria de la sociedad
según los principios del comunismo.

Diccionario filosófico · 1965:75

Teoría que ve la fuerza básica del desarrollo social en las ideas, en
las teorías, en la conciencia del hombre, &c. Antes de Marx, imperaba
por completo en la ciencia. El desarrollo de la sociedad se explicaba
por la acción de la “idea absoluta”, de la “razón universal”, de una
conciencia supraindividual (por ejemplo, Hegel), o por la actividad de
alguna personalidad destacada (por ejemplo, los jóvenes hegelianos, el
populismo). La filosofía materialista anterior a Marx tampoco salía
del marco de estas representaciones. Así, los materialistas franceses
del siglo XVIII consideraban que el curso de la historia dependía del
desarrollo de las concepciones de las personas, de la difusión de los
conocimientos. Feuerbach relacionaba los períodos de la historia con
los cambios habidos en la religión, &c. En la sociología burguesa de
nuestros días domina por completo el idealismo, se niega que exista
una sujeción objetiva a leyes en el desarrollo de la sociedad, imperan
el voluntarismo, distintas variantes del racismo y del malthusianismo,
&c. La sociedad burguesa contemporánea tiende a sembrar el pesimismo
y la desconfianza en el progreso histórico, o a justificar el estado
de cosas existente desviando la atención de las masas trabajadoras de
la lucha por la transformación revolucionaria de las relaciones
sociales. La teoría científica del desarrollo social es el
materialismo histórico.

Diccionario de filosofía · 1984:77-78

Comprensión del proceso histórico, que parte del reconocimiento de la
primacía de la conciencia social frente al ser social y que absolutiza
y mixtifica los factores subjetivos en la historia. Las raíces
gnoseológicas de la concepción idealista de la historia estriban en
que es difícil diferenciar entre los factores objetivos en la
historia, ocultos en la profundidad de los procesos de la producción
material, y el papel de las ideas y de la actividad consciente de las
personalidades destacadas, que aparece en la superficie de los
acontecimientos históricos. La causa de las raíces de clase de la
concepción idealista de la historia son los intereses clasistas, que
incitan a crear teorías convenientes a los explotadores y que
justifiquen sus fines y su política. Las doctrinas de la concepción
idealista de la historia son muy variadas. Desde los tiempos antiguos
dominó la opinión de que los acontecimientos históricos se determinan
directamente por la voluntad de las divinidades, por la previsión
divina, el destino, la fatalidad. Los ilustrados y los materialistas
franceses opusieron a estas opiniones teológicas las afirmaciones
sobre la actividad consciente de los hombres, que establecen a su
albedrío los regímenes sociales (Teoría del Contrato social),
señalando, como fuerza determinante de la historia, la conciencia
social de una época concreta (“la opinión gobierna el mundo”). En
Hegel, la fuerza determinante de la historia es ya la actividad
cognoscitiva y creadora del hombre, mixtificada en forma de la “Idea
Absoluta”, la “Razón Universal”. Más tarde se difundieron las ideas
antropológicas, tanto progresistas (Feuerbach, Chernishevski) como
subjetivas, voluntaristas (jovenes hegelianos, populismo, &c.). El
desarrollo de la industria y de las ciencias naturales dio origen a
las concepciones que extrapolan las regularidades biológicas a la
sociedad (Comte, Spencer), atrayendo la atención hacia algunas
condiciones materiales de vida de la sociedad: el medio geográfico
(orientación geográfica en sociología), la población (malthusianismo).
En la época del imperialismo, la fusión de las ideas más reaccionarias
del voluntarismo con la tergiversación del papel de factores aislados
condujo al surgimiento de las concepciones más reaccionarias,
misantrópicas: neo-maltusianismo, geopolítica, racismo, fascismo. Al
mismo tiempo, en la filosofía burguesa de la historia se extendió el
eclecticismo (Teorías de los factores) y el agnosticismo. En los
últimos tiempos, el principal lugar en la concepción idealista de la
historia lo ocupan las ideas tecnocráticas, la absolutización del
papel de la técnica en el desarrollo histórico (teorías de la sociedad
industrial, de los estadios del crecimiento económico y la teoría de
la “sociedad postindustrial”).

Comparte este artículo