4-Estética

Estética

Diccionario filosófico marxista · 1946:105-106

(Del griego: “aisthetike”, percepción.) La estética es la doctrina
filosófica del arte. Ya desde la antigüedad, el carácter de las
doctrinas estéticas fue determinado como hasta ahora por las
posiciones que en la lucha entre el materialismo y el idealismo ocupan
los teóricos del arte. Concibiendo lo bello como una forma particular
del ser, la estética antigua no ha podido explicar por qué lo bello es
apreciado por diversos hombres de diversa manera, de acuerdo con las
condiciones de la época, de las diferencias de clases sociales, del
nivel de cultura, &c. En los tiempos modernos, algunos filósofos de
la sociedad burguesa (Kant y otros) comenzaron a enseñar que lo bello
existe sólo como una apreciación del sujeto, o como resultado de la
facultad estética del juicio. Y aunque la apreciación estética en
Kant muestra la pretensión sobre un valor universal, esta
universalidad queda en los límites del subjetivismo, y lo bello es
definido como algo que gusta únicamente por su forma, sin relación con
el interés práctico. A diferencia de Kant, Hegel trató de reunir la
concepción de la estética antigua con la explicación histórica, que
demostraría la manera cómo lo bello se había manifestado en formas que
históricamente fueron substituyéndose una a otra: arte “simbólico”,
“clásico” y “romántico”, que representan tres posibles modos de la
relación de la idea frente a la forma y al material. Este propósito
de Hegel quedó sin solución, en parte, y no sólo porque Hegel
interpretaba lo bello con el espíritu del idealismo, como una idea
bella que aparece en las imágenes del arte, sino también porque el
curso del desarrollo social era reducido por Hegel al desarrollo
dialéctico único de la conciencia. Sólo la doctrina filosófica del
materialismo dialéctico y del materialismo histórico, creada por Marx
y Engels y desarrollada en las obras de Lenin y Stalin, ha explicado
por vez primera, por qué, por ejemplo, la belleza del cielo
estrellado, de un paisaje, de una figura o de un rostro humano, no es
descubierta con la misma necesidad y de la misma manera por la
conciencia de todos los hombres, sino que frecuentemente tiene una
apreciación diversa, según quiénes sean los hombres, de qué clase, en
qué época histórica, y bajo qué circunstancias históricas emiten su
juicio estético sobre el objeto de la Naturaleza o del arte. La
estética marxista-leninista supera no sólo el subjetivismo de las
teorías burguesas modernas de lo bello, sino también el objetivismo
intuitivo de las concepciones antiguas. Restableciendo el pensamiento
sobre la existencia objetiva de lo bello, es decir, sobre la presencia
de un fundamento existente en el propio objeto para nuestras
apreciaciones estéticas, la estética marxista-leninista señala los
únicos principios científicos, con cuya guía puede comprenderse el
curso del desarrollo histórico del arte. La estética
marxista-leninista representa una fase superior también en el
desarrollo de la teoría del realismo artístico. El realismo antiguo
era un realismo intuitivo. El realismo del arte creado por el
desarrollo de la sociedad burguesa, era, según palabras de M. Gorki,
un realismo, ante todo, y primordialmente crítico. El arte del
realismo crítico ponía al desnudo las ilusiones sobre la naturaleza de
las relaciones burguesas, quebrantaba el optimismo del mundo burgués,
sembrando la duda con respecto a la inmutabilidad e inmovilidad de los
fundamentos del régimen burgués. La estética marxista-leninista elevó
el realismo artístico a una fase nueva, a la del realismo socialista.
El arte del realismo socialista, hostil a la falta de principios y
falta de ideal de un naturalismo que se limita a copiar servilmente
cualquier fenómeno, no menos hostil al recurso formalista, representa
los “trabajos y los días” de los hombres del trabajo nuevo,
socialista, la heroicidad de las batallas históricas que resuelven el
triunfo de la revolución socialista, la heroicidad de la lucha por el
socialismo y el comunismo.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:173-174

Ciencia que estudia las leyes del desarrollo del arte, la actitud del
arte hacia la realidad, su papel social, y las formas y métodos de la
creación artística.

La estética anterior al marxismo no era homogénea. En su seno se
desarrollaba la lucha entre las tendencias materialista e idealistas.
La estética idealista se basa en la separación del arte de la
realidad, en la explicación del carácter del arte como creación
“pura”, como “el arte por el arte”, qua no está ligado a la vida
social, a la lucha de clases, a los intereses materiales de los
hombres. Estos son los rasgos más característicos de la estética
burguesa contemporánea, que trata de transformar el arte en un
entretenimiento vacuo, en un medio de satisfacción de los gustos
deformados de la élite de la sociedad capitalista. Las teorías
materialistas en la estética desempeñaron un gran papel en la
formación de un punto de vista correcto sobre la esencia del arte y
sus leyes. En el desarrollo de la estética materialista son grandes
los méritos de los demócratas revolucionarios rusos Belinski,
Dobroliúbov y Chernishevski. Ellos consideraban que el arte tiene que
ayudar a los hombres a conocer correctamente la realidad, las
necesidades del desarrollo de la sociedad a los efectos de su
transformación revolucionaria. Sin embargo, los demócratas
revolucionarios rusos no pudieron elevarse hasta la comprensión
materialista científica de las leyes de la vida social.

Sólo en base al materialismo histórico se construye la teoría
realmente científica del arte. La estética marxista-leninista
considera el arte como una de las formas de la conciencia social, como
la forma específicamente artística de comprensión de la realidad. En
cada época histórica el arte es determinado por las relaciones
dominantes en la sociedad dada, por su base económica. Este concepto
sobre el arte permite establecer las leyes de su desarrollo, las
causas de la sustitución de algunas de sus formas y tendencias por
otras.

Al descubrir la esencia del arte, la estética marxista estableció
también los criterios científicos para juzgar las obras de arte.
Estos criterios consisten en la correspondencia de la obra de arte con
la verdad de la vida, en las tendencias progresivas, así como en la
correspondencia de la forma de la obra con su contenido. La estética
marxista considera decisivo para la apreciación de tal o cual obra
artística la conjugación de su contenido ideológico con el elevado
nivel artístico, la capacidad del artista de captar lo nuevo en la
vida, de ponerse de parte de esto nuevo y apoyarlo activamente con su
arte.

Diccionario filosófico · 1965:154-156

Ciencia que trata de las leyes a que está sujeta la aprehensión
estética del mundo por parte del hombre, de la esencia del arte, de
las leyes de su desarrollo, del papel socialmente transformador del
arte como forma especial de dicha aprehensión. La estética surgió
hace unos dos milenios y medio, durante la época de la sociedad
esclavista, en Egipto, Babilonia. India y China. Alcanzó gran
desarrollo en la Grecia antigua –trabajos de Heráclito, Demócrito,
Sócrates, Platón, Aristóteles y otros– y en la antigua Roma –obras de
Lucrecio Caro, Horacio y otros–. En lucha con las doctrinas místicas
del medioevo occidental sobre la “belleza divina” (Agustín, Tomás de
Aquino), se desarrollaron las tendencias realistas y humanistas de los
pensadores del Renacimiento (Petrarca, León Battista Alberti, Leonardo
da Vinci, Durero, Giordano Bruno, Montaigne y otros). Superando las
ideas reaccionarias de la estética aristocrática, los teóricos de la
ilustración afirman el nexo del arte con la vida real (Edmund Burke,
William Hogarth, Diderot, Rousseau, Winckelmann, Lessing, Herder y
otros) así como quienes prosiguieron sus tradiciones, Schiller y
Goethe. A pesar de que los clásicos de la filosofía alemana de fines
del siglo XVIII y principios del XX, Kant, Schelling y Hegel, lograron
obtener ciertos éxitos en sus tentativas de dar una interpretación
dialéctica a varios importantes problemas de estética, sus teorías
idealistas poseen un carácter profundamente contradictorio. Dicho
carácter contradictorio se supera, respecto a diversas cuestiones, en
los trabajos de Belinski, Herzen, Chernishevski y Dobroliúbov. La
elaboración que la estética democrática revolucionaria hizo de las
leyes del arte realista, de los principios concernientes al contenido
ideológico y al carácter popular del arte, así como la lucha de tal
estética contra la teoría del “arte puro” sirvieron de base teórica al
método artístico del realismo crítico. Resulta, pues, que el decurso
todo de la historia de la estética constituye una lucha entre
materialismo e idealismo, lucha que refleja la sostenida entre las
clases y fuerzas progresivas y reaccionarias en cada etapa histórica
del desarrollo de la sociedad. Los idealistas consideraban los
fenómenos estéticos como frutos del espíritu; los materialistas, en
cambio, buscaban los fundamentos objetivos de lo estético en la
naturaleza y en la vida del hombre; ahora bien, ni siquiera el
materialismo premarxista, dado su carácter contemplativo, pudo crear
una estética científica. Con la aparición del marxismo, en la
estética se produjo un cambio revolucionario, se hicieron extensivas a
la esfera de las investigaciones estéticas la concepción materialista
de las leyes del desenvolvimiento histórico y la gnoseología
materialista dialéctica. Ello constituyó la base teórica para la
elaboración, desde todos los puntos de vista, de los problemas
estéticos cardinales, para la lucha contra las tergiversaciones
burguesas y revisionistas en el campo de la estética. La problemática
y los objetivos de la estética marxista-leninista están determinados,
sobre todo, por el hecho de que su objeto específico –la aprehensión
estética del mundo por parte del hombre– consta de tres partes
indisolublemente, ligadas entre sí: 1) lo estético en la realidad
objetiva; 2) lo subjetivamente estético (la conciencia estética); 3)
el arte. La estética estudia la esencia, las leyes y las
manifestaciones concretas de todas estas partes en su unidad
dialéctica. En contraposición a las teorías idealistas y del
materialismo vulgar, la estética marxista-leninista define la base
objetiva de la aprehensión estética del mundo como actividad creadora
del ser humano orientada prácticamente hacia un determinado fin;
actividad en que se ponen de manifiesto de manera libre, multilateral
y armónica la esencia social y las fuerzas creadoras del hombre
orientadas hacia la transformación de la naturaleza y de la sociedad.
Las categorías estéticas capitales –lo bello y lo feo, lo elevado y lo
bajo, lo trágico y lo cómico, lo heroico y lo trivial– aparecen como
peculiar manifestación de la aprehensión estética del mundo en cada
una de las esferas de la existencia social, de la vida humana, en el
trabajo y en la actividad político-social, en la actitud ante la
naturaleza, en la cultura y en la vida cotidiana, &c. La parte
subjetiva de la aprehensión estética –sentimientos estéticos,
valoraciones, vivencias, ideas, ideales– es considerado por la
estética marxista-leninista como forma específica del reflejo y de la
encarnación de los procesos y relaciones estéticos objetivos. La
estética investiga de qué modo surgen en el ser humano las múltiples
vivencias estéticas: el goce estético debido a los magníficos frutos
del hacer humano creador, la alegría de la lucha por los elevados
fines de libertad y felicidad del pueblo, la repulsión provocada por
los aspectos deformes y vulgares de las condiciones que lo esclavizan,
&c. La estética marxistaleninista sirve de fundamento teórico a la
actividad práctica del P.C.U.S. para la educación estética del pueblo
soviético, tanto en lo que concierne a la formación de desarrollados
sentimientos y gustos estéticos de vanguardia como en lo tocante a la
lucha contra todo influjo de las supervivencias burguesas en la esfera
de la sensibilidad estética. El arte, la creación artística, entran
en el objeto de la estética como su parte más esencial. Considerando
el arte como una unidad de creación según las leyes de lo bello, de la
conciencia y del reflejo artísticos, la estética marxista-leninista lo
caracteriza como forma especial de la aprehensión del mundo. Por
investigar la esencia del arte y de sus sujeciones a ley, la estética
se halla estrechamente vinculada a todas las ciencias especiales,
teóricas e históricas, que tratan del arte. Pero la estética es una
ciencia filosófica. Estudia las leyes generales de las relaciones
estéticas del hombre con la realidad (incluido el arte), mientras que
las demás ciencias aludidas se interesan precisamente por el arte y
sólo por el arte. Siendo como la filosofía una ciencia ideológica, la
estética sitúa en el centro de su problemática el problema de la
relación de la conciencia estética y del arte con el ser social, con
la vida humana. Guiándose por la solución materialista de dicho
problema, la estética marxista-leninista descubre científicamente las
distintas facetas de la naturaleza del arte y del proceso de la
creación artística: el origen del arte, su esencia y sus vínculos con
otras formas de la conciencia social, el espíritu de partido y el
carácter popular del arte, sus leyes históricas, las peculiaridades de
la imagen artística, la interconexión entre contenido y forma en arte,
el método artístico y el estilo, los principios fundamentales del
realismo socialista, su significado socialmente transformador en la
edificación del comunismo, &c. La tarea principal de la estética
marxista-leninista radica en el profundo análisis científico y en la
generalización de los procesos estéticos de la época actual, en la
participación activa en la empresa de resolver la tarea, formulada por
el XXII Congreso del P.C.U.S., de formar la personalidad armónica,
desarrollada en todos sentidos, de la sociedad comunista.

Diccionario de filosofía · 1984:148-149

(griego aisthetikos: sensible.) Ciencia sobre las regularidades de la
asimilación estética del mundo por el hombre, sobre la esencia y las
formas de creación según las leyes de la belleza. La estética surgió
hace cerca de 2500 años, en la época de la sociedad esclavista: en
Egipto, Babilonia, India y China. Se desarrolló ampliamente en la
Grecia y la Roma Antigua. Siguieron la tendencia materialista en sus
obras Demócrito, Aristóteles, Epicuro, Lucrecio Caro y otros filósofos
que afianzaban la base objetiva de lo bello, viéndola en las
propiedades materiales, concatenaciones, relaciones y regularidades de
la realidad, a despecho de la doctrina idealista de Platón, según la
cual lo bello es una idea suprasensorial absoluta, eterna e inmutable,
mientras que las cosas sensibles reproducidas por el arte no
constituyen más que un reflejo de esta idea. En la lucha contra las
doctrinas místicas del medievo occidental sobre la “belleza divina”
(Agustín, Tomás de Aquino) se fueron desplegando las tendencias
realistas humanitarias en las obras de los pensadores, escritores y
artistas de la época del Renacimiento. Superando las ideas de la
estética aristocrática, afirman el nexo del arte con la vida real los
teóricos de la Ilustración (W. Hogarth, Diderot, Rousseau,
Winckelmann, Lessing, Herder), así como los continuadores de sus
tradiciones Schiller y Goethe. Al oponer la belleza a la utilidad, y
la perfección de la forma artística al contenido ideológico, Kant
ejerció influencia sobre el desarrollo de la estética formalista.
Hegel basa la explicación de la actividad estética en los principios
del historicismo y la contradicción, lo cual le permite confrontar la
actividad estética con el carácter contradictorio de la producción
capitalista y esclarecer el significado del trabajo en la comprensión
de la esencia de lo estético. Sin embargo, siendo idealista objetivo,
Hegel define el arte como forma primera e imperfecta del espíritu
absoluto. Feuerbach trató de deducir la belleza directamente de las
propiedades físicas de los objetos y fenómenos, y los sentimientos y
gustos estéticos, de las regularidades biológicas, de la “naturaleza”
del hombre. La estética materialista premarxista recibió su mayor
desarrollo en las obras de los demócratas revolucionarios rusos
Belinski, Chernishevski, Dobroliúbov (formulación de las regularidades
del arte realista, de los principios del carácter ideológico y popular
del arte, &c.). Un viraje cardinal en la historia de la estética está
asociado a la aplicación en su esfera del método marxista de
investigación: el materialismo dialéctico e histórico. Esto
constituyó la base teórica para estudiar exhaustivamente los problemas
estéticos cardinales y luchar contra las tergiversaciones burguesas,
revisionistas y dogmáticas en la esfera de la estética. A diferencia
de las teorías idealistas y materialistas vulgares, la estética
marxista-leninista define la base objetiva de la asimilación estética
del mundo como actividad creadora y prácticamente consciente de los
hombres, en la que se esclarecen su esencia social y sus fuerzas
creadoras orientadas a la transformación de la naturaleza y la
sociedad. Las categorías estéticas fundamentales –lo bello y lo feo,
lo sublime y lo vil, el dramatismo, lo trágico y lo cómico, lo
heroico– se ponen de manifiesto como original expresión de la
asimilación estética del mundo en cada una de las esferas del ser
social y de la vida humana: la actividad laboral productiva y
sociopolítica, la actitud hacia la naturaleza, la cultura y la vida
cotidiana, &c. La estética marxista-leninista considera el aspecto
subjetivo de la asimilación estética –sentimientos, gustos,
valoraciones, vivencias, ideas e ideales estéticos– una forma
específica de reflejo y plasmación de los procesos y relaciones
vitales objetivos. La estética marxista-leninista constituye la base
teórica de la educación estética de los miembros de la sociedad
socialista, de la formación de sentimientos y gustos estéticos
desarrollados avanzados y de la lucha contra los influjos de las
supervivencias burguesas en el campo de la conciencia estética. El
arte, la creación artística forman parte del objeto de la estética
como su aspecto esencial. Al investigar la esencia del arte y sus
regularidades, la estética está ligada estrechamente con todas las
ciencias especiales teóricas e históricas y con las ciencias sobre el
arte. Pero la estética es una ciencia filosófica. Estudia las
regularidades generales de las relaciones estéticas del hombre con la
realidad (comprendido el arte), mientras que las ciencias sobre el
arte se interesan por la especificidad del arte como tal. Siendo, lo
mismo que la filosofía, una ciencia conceptual, la estética
marxista-leninista esclarece científicamente los diversos aspectos de
la naturaleza del arte y del proceso de creación artística: el origen
del arte, su esencia y nexo con otras formas de la conciencia social,
el partidismo y el carácter popular del arte, sus regularidades
históricas, las peculiaridades de la imagen artística, la
interconexión de forma y contenido en el arte, el método artístico y
el estilo, los principios básicos del realismo socialista, su papel
social transformador en la edificación del comunismo, &c. La estética
marxista-leninista aspira a analizar a fondo y sintetizar
científicamente los procesos estéticos de nuestra época y participar
activamente en la solución del problema de formar al hombre
desarrollado armónica e integralmente de la sociedad comunista.

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