3-Existencialismo

Existencialismo

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:178-179

Existencialismo

Corriente filosófica decadente de nuestros días, variedad del
idealismo subjetivo, destinada esencialmente a desmoralizar la
conciencia social, a combatir a las organizaciones revolucionarias del
proletariado. En la actualidad, el existencialismo se difunde sobre
todo en Francia y en Alemania occidental. Esta doctrina reaccionaria
fue fundada por el filósofo danés Kierkegaard (1813-1855), enemigo del
socialismo y de la democracia, para quien aun la filosofía de la
revelación de Schelling (ver) no era lo bastante reaccionaria. Por
“existencia”, entiende la “vida espiritual individual”, y opone la
“existencia” al “ser”, vale decir, al mundo material de la vida real,
física y social. La aversión a la vida, el miedo a la muerte, la
desesperación, tales son sus temas fundamentales que más tienen que
ver con la psicopatología que con la filosofía. Esta “filosofía”
antihumana había sido adoptada por los ideólogos del imperialismo
alemán (Heidegger, Jaspers). Hoy, el existencialismo se recubre con
la máscara de “filosofía de la libertad”. Su esencia reaccionaria no
se ha modificado: sólo han cambiado sus procedimientos de lucha contra
la teoría y la práctica revolucionarias, sus métodos de disfraz. En
la actualidad, los existencialistas se esfuerzan en denigrar la lucha
revolucionaria de los trabajadores por el socialismo. Y predican el
nihilismo intelectual y moral, el desprecio por la ciencia y por la
moralidad. Los existencialistas se alzan contra el materialismo
dialéctico e histórico, contra la concepción marxista, científica del
mundo, apoyándose en las premisas del idealismo subjetivo, haciendo de
la “pura conciencia en sí” el punto de arranque de su filosofía. Los
existencialistas oponen la “existencia” a la “esencia”, separándolas
metafísicamente y proclamando la primacía de la “existencia”. Esta
teoría está dirigida contra la doctrina materialista que considera a
la materia como el dato primario; y en el dominio de la vida social,
se alza contra la concepción científica del determinismo histórico.
Por libertad, los existencialistas entienden no una relación social
real que se conquista en la lucha contra el esclavizamiento de la
nación y de la clase trabajadora, no el fruto del socialismo, sino el
“libre albedrío” innato del idealismo, que concede al burgués el
derecho de actuar según su voluntad.

Diccionario filosófico · 1965:163-164

Existencialismo

(del latín “existentia”: existencia). Filosofía de la existencia,
corriente irracionalista de la filosofía burguesa contemporánea;
surgió (después de la primera guerra mundial en Alemania, y luego en
Francia; después de la segunda guerra mundial en otros países, entre
ellos los Estados Unidos) como intento de crear una nueva concepción
del mundo en consonancia con los estados de ánimo de la
intelectualidad burguesa. El término “existencialismo” fue
introducido por el neokantiano Fritz Heinemann (1929). Las fuentes
ideológicas del existencialismo son: la filosofía de la vida, la
fenomenología de Husserl, la doctrina místico-religiosa de
Kierkegaard. Se distingue el existencialismo religioso (Marcel,
Jaspers, Berdiáiev, Buber) y el ateo (Heidegger, Sartre, Camus). En
la filosofía de la existencia ha hallado su reflejo la crisis del
liberalismo burgués, incapaz de dar respuestas científicas a las
cuestiones planteadas por el hacer práctico social e histórico de
nuestros días, liberalismo impotente para explicar la inestabilidad y
la desorganización de la vida humana en la sociedad burguesa, los
sentimientos de angustia, desesperación y desolación inherentes al
hombre de dicha sociedad. El existencialismo constituye una reacción
irracionalista al racionalismo de la Ilustración y a la filosofía
clásica alemana. Afirman los filósofos existencialistas que el
principal vicio del pensamiento racional estriba en tomar como punto
de partida el principio de la contraposición entre sujeto y objeto, o
sea, el dividir el mundo en dos esferas: la objetiva y la subjetiva.
El pensamiento racional veía toda la realidad, incluido el hombre, tan
sólo como objeto, como “esencia”, como algo ajeno al hombre. La
filosofía auténtica, desde el punto de vista del existencialismo, ha
de partir de la unidad entre sujeto y objeto. Dicha unidad se halla
encarnada en la “existencia”, es decir, en cierta realidad irracional.
Según la doctrina existencialista, para adquirir conciencia de sí
mismo como “existencia” el hombre ha de encontrarse en una “situación
límite”, por ejemplo, ante la faz de la muerte. Ello hace que el
mundo se convierta para el hombre en “íntimamente próximo”. Se
declara que el procedimiento verdadero de cognición o, según el
existencialismo, de penetración en el mundo de la “existencia”, es la
intuición (“experiencia existencial” en Marcel, “comprensión” en
Heidegger, “iluminación existencial” en Jaspers), que es el método
fenomenológico de Husserl irracionalmente interpretado. En el
existencialismo, ocupa un importante lugar el planteamiento y la
solución del problema de la libertad, definida como “elección” que
hace el hombre de una posibilidad entre innumerables posibilidades.
El carácter voluntarista de la explicación que el existencialismo da
de la libertad estriba en separar la “elección” de las circunstancias,
es decir, estriba en aislar de la necesidad objetiva, de las leyes, al
hombre. En última instancia, los existencialistas convierten el
problema de la libertad en un problema puramente ético y entienden la
libertad, según el espíritu del individualismo extremo, como libertad
del individuo respecto a la sociedad. El existencialismo ha ejercido
sensible influencia sobre el arte y la literatura burgueses de
nuestros días y, por este conducto, sobre la mentalidad de una
sensible parte de la intelectualidad burguesa. La actitud política
reaccionaria de la mayoría de los filósofos existencialistas se halla
íntimamente vinculada a sus concepciones filosóficas (“Man”).

Diccionario de filosofía · 1984:158-159

Existencialismo

(filosofía de la existencia.) Corriente irracionalista en la filosofía
burguesa, surgió en el siglo 20 como intento de crear una nueva
concepción del mundo, que se corresponda con los criterios de la
intelectualidad burguesa. Las fuentes ideológicas del existencialismo
son la filosofía de la vida, la fenomenología de Husserl y la doctrina
mística religiosa de Kierkegaard. Existen el existencialismo
religioso (Marcel, Jaspers, Berdiáev) y el existencialismo ateo
(Heidegger, Sartre, Camus). En el existencialismo se refleja la
crisis del liberalismo burgués, con su comprensión optimista
superficial del mundo, con su fe en el desarrollo progresivo de la
sociedad burguesa, liberalismo que no pudo pasar la prueba de los
tempestuosos acontecimientos del siglo. El existencialismo surgió
como mundividencia pesimista que se planteaba la cuestión de cómo debe
vivir el hombre que, frente a las catástrofes históricas, ha perdido
las ilusiones liberales progresistas. El existencialismo es una
reacción al racionalismo de la época de la Ilustración y de la
filosofía clásica alemana, así como a la filosofía positivista
kantiana que se propagó ampliamente a fines del siglo 19 y comienzos
del 20. A juicio de los existencialistas, el rasgo fundamental del
pensamiento racional consiste en que este último parte del principio
de la contrariedad entre el sujeto y el objeto. En virtud de ello,
toda la realidad, comprendido el hombre, constituye para el
racionalista sólo el objeto de investigación científica y de
manipulación práctica, por lo cual este enfoque tiene un carácter
“impersonal”. El existencialismo, por el contrario, debe constituir
lo contrario del pensamiento científico extrapersonal. Así pues, el
existencialismo contrapone la filosofía y la ciencia. El objeto de la
filosofía, dice, por ejemplo, Heidegger, lo debe constituir el “ser”,
y el de la ciencia, el “ente”. Por “ente” se sobrentiende todo lo
relativo al mundo empírico, del que se debe distinguir el ser mismo.
Este último no se concibe de modo indirecto por vía del pensamiento
intelectivo, sino tan sólo directamente, revelándose al hombre a
través de su ser, de su existencia personal. En la existencia radica
precisamente la integridad no desmembrada del sujeto y el objeto,
inaccesible tanto para el pensar científico-intelectivo como para el
especulativo. En la vida cotidiana, el hombre no siempre toma
conciencia de sí mismo como existencia; para ello se necesita que
resulte en una situación límite, es decir, frente a la muerte. Al
encontrar a sí mismo como existencia, el hombre adquiere por primera
vez también su libertad. Según el existencialismo, la libertad
consiste en que el hombre no aparezca como cosa que se forma bajo la
influencia de la necesidad natural o social, sino que se forme con
cada una de sus acciones y procederes. Esto significa que el hombre
libre asume la responsabilidad por todo lo que ha realizado y no se
justifica apelando a las “circunstancias”. El sentido de culpa por
todo lo que sucede alrededor es un sentimiento de hombre libre
(Berdiáev). En la concepción existencialista de la libertad se
expresó la protesta contra el conformismo y adaptabilidad, propios del
pancista burgués que se siente tornillo de una colosal máquina
burocrática e incapaz de cambiar algo en el curso de los
acontecimientos. Por eso, el existencialismo no deja de subrayar la
responsabilidad del hombre por todo la que acontece en la historia.
Sin embargo, la comprensión existencialista de la libertad sigue
siendo subjetivista: no se interpreta en el plano social, sino en el
netamente ético. Rechazando el conocimiento racional como no
correspondiente al objeto de la filosofía, el existencialismo promueve
el método de la comprensión directa, intuitiva de la realidad y se
apoya en este caso en Husserl y, en parte, en el intuitivismo de
Bergson. Muchos existencialistas (Heidegger en el último período de
su actividad, Marcel, Camus y otros) sostienen que por su método de
conocimiento la filosofía es mucho más próxima al arte que a la
ciencia. No es casual que el existencialismo influya tanto sobre el
arte y la literatura de Occidente y, por su conducto, también sobre
los estados de espíritu de una parte considerable de la
intelectualidad burguesa. La posición sociopolítica de los diversos
existencialistas es distinta.

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