5-Filosofía de la naturaleza

Filosofía de la naturaleza

Diccionario filosófico marxista · 1946:119

Filosofía naturalista

La filosofía naturalista es la filosofía de la Naturaleza.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:38

Filosofía natural

Filosofía de la naturaleza.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:204-205

La filosofía de la naturaleza, difundida sobre todo durante los siglos
XVII y XVIII, época en que las ciencias empíricas no podían explicar
todavía numerosos fenómenos y sus conexiones objetivas representó una
tentativa de comprender el mundo con ayuda de principios abstractos,
especulativos. Engels ofreció una característica profunda de esa
filosofía en su Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica
alemana (ver). Engels muestra que las ciencias empíricas modernas
permiten esbozar un cuadro de la naturaleza donde todo se coordina,
tarea que antes incumbía a la filosofía de la naturaleza, la cual
reemplazaba “…las concatenaciones reales, que aún no se habían
descubierto, por otras ideales, imaginarias, substituyendo los hechos
ignorados por figuraciones, llenando las verdaderas lagunas por medio
de la imaginación. Con este método llegó a ciertas ideas geniales y
presintió algunos de los descubrimientos posteriores. Pero también
cometió, como no podía ser menos, absurdos de mucha monta. Hoy,
cuando los resultados de las investigaciones naturales sólo necesitan
enfocarse dialécticamente, es decir, en su propia concatenación, para
llegar a un «sistema de la naturaleza» suficiente para nuestro tiempo,
cuando el carácter dialéctico de esta concatenación se impone, incluso
contra su voluntad, a las cabezas metafísicamente educadas de los
naturalistas; hoy, la filosofía de la naturaleza ha quedado
definitivamente liquidada. Cualquier intento de resucitarla no sería
solamente superfluo: significaría un retroceso”. (Ludwig Feuerbach y
el fin…, en Marx/Engels, Obras Escogidas, t. II, p. 363, Ed. esp.,
Moscú, 1952). En el idealismo alemán –Schellling (ver) y Hegel (ver)–
la filosofía de la naturaleza halló su expresión más típica. Según
Schelling, su tarea consiste en “construir la materia”. El “alma del
mundo” es la fuerza que une y organiza los fenómenos. En la
naturaleza y su evolución, Schelling veía una acción orientada hacia
un objetivo, una aspiración a la perfección, a la unidad artística.
La luz es la “contemplación interior de la naturaleza” y la pesantez,
su “contemplación exterior”. Para Hegel, la naturaleza es una
“encarnación” del Espíritu, de la Idea absoluta. Por sí misma, la
naturaleza no ofrece un carácter de unidad, de integridad; por sí
mismos los fenómenos son dispares; lo que los une es el desarrollo de
la “Idea absoluta”. Hegel niega así la evolución en la naturaleza
orgánica e inorgánica. El menosprecio de los datos experimentales
suministrados por las ciencias empíricas, engendra ideas fantásticas y
absurdas. Hegel creía por ejemplo, que la vendimia dependía de la
aparición de los cometas, &c. Engels criticó severamente la filosofía
de la naturaleza, pero al mismo tiempo, señaló ciertos elementos
positivos en ella, el esfuerzo por elevarse por encima de una simple
descripción como por ejemplo, la idea del desarrollo formulada por
Oken (1779-1851).

Las ciencias avanzadas no tienen necesidad de ninguna filosofía de la
naturaleza colocada por encima de ellas, pues el materialismo
dialéctico las pertrecha con su potente método de investigación. No
obstante, la ciencia y la filosofía reaccionarias se desviven, todavía
hoy, por resucitar las especulaciones fantásticas de esta doctrina.

Diccionario filosófico · 1965:188-189

Filosofía natural

(Del latín «natura»: naturaleza). Filosofía acerca de la naturaleza,
a la que interpreta en un plano eminentemente especulativo
considerándola en su totalidad. Los límites entre la ciencia y la
filosofía naturales, así como el lugar de la filosofía natural en el
sistema de las otras disciplinas filosóficas, han cambiado en la
historia de la filosofía. En la Antigüedad, la filosofía natural se
fundía, de hecho, con la ciencia de la naturaleza, y en la época
clásica a menudo se denominaba física. Era propio de la antigua
filosofía natural dar una interpretación dialéctica espontánea e
ingenua de la naturaleza como un todo concatenado y vivo, considerar
idénticos el microcosmo (el hombre) y el macrocosmo (la naturaleza)
(Hilozoísmo). También formaban parte orgánica de la filosofía natural
la cosmología y la cosmogonía. Hasta en la escolástica medieval se
encuentran elementos de dicha filosofía, que estribaban, ante todo, en
la adaptación de ciertos principios de la filosofía natural y de la
cosmología aristotélicas a la imagen geocéntrica del mundo. Durante
el Renacimiento, la filosofía natural alcanza gran difusión (conserva
en lo fundamental los conceptos y principios de la filosofía natural
de la época grecorromana, pero se basa en un nivel más elevado de los
conocimiento científico-naturales) y en su lucha contra la visión
escolástica de la naturaleza desarrolla diversas y profundas ideas
materialistas y dialécticas, por ejemplo la de infinitud de la
naturaleza y la de innumerabilidad de los mundos que la componen
(Bruno), la de coincidencia de contrarios en lo infinitamente grande y
en lo infinitamente pequeño (Nicolás de Cusa, Bruno). En el siglo
XVII, aunque de la filosofía de la naturaleza se separan varias ramas
de las ciencias naturales, ante todo la matemática y la mecánica,
aquélla se sigue concibiendo como formando una estrecha unidad con
dichas ciencias. No es una casualidad que la obra principal de
Newton, en la que se formulan los principios de la mecánica y de la
astronomía, se denomine «Principios matemáticos de la filosofía
natural». En el siglo XVIII, en la filosofía de la Ilustración
francesa y europea y en la del materialismo, la filosofía natural
formula la idea de la conexión enciclopédica de todas las ciencias,
que se amplían y ahondan en comparación con el siglo precedente. A
fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, alcanzó importante relieve
la filosofía natural de Schelling, en la cual, aunque sobre una base
idealista, se formulaba la idea de la unidad de las fuerzas de la
naturaleza, se generalizaban varios importantes descubrimientos
científicos de la época. Uno de los discípulos de Schelling, Oken,
expuso la idea de que el mundo orgánico estaba sujeto a desarrollo.
Caracterizando la filosofía de la naturaleza, escribió Engels que ésta
« … no tenía más remedio que suplantar las concatenaciones reales,
que aún no se habían descubierto, por otras ideas, imaginarias,
sustituyendo los hechos ignorados por figuraciones, llenando las
verdaderas lagunas por medio de la imaginación. Con este método llegó
a ciertas ideas geniales y presintió algunos de los descubrimientos
posteriores. Pero también cometió, como no podía por menos, absurdos
de mucha monta. Hoy, cuando los resultados de las investigaciones
naturales sólo necesitan enfocarse dialécticamente, es decir, en su
propia concatenación, para llegar a un «sistema de la naturaleza»
suficiente para nuestro tiempo, cuando el carácter dialéctico de esta
concatenación se impone, incluso contra su voluntad, a las cabezas
metafísicamente educadas de los naturalistas; hoy, la filosofía de la
naturaleza ha quedado definitivamente liquidada. Cualquier intento de
resucitarla no sería solamente superfluo: significaría un retroceso
(Marx y Engels, t. XXI, págs. 304-305 – Marx y Engels, «Obras
escogidas», Ed. esp., Moscú, 1952, t. II, pág. 363).
Posteriormente (fines del siglo XIX y comienzos del XX) dieron un paso
atrás semejante Ostwald, Avenarius, Lipps, Driesch y otros filósofos
idealistas que intentaron superar, con ayuda de la filosofía de la
naturaleza, la crisis de la novísima ciencia natural.

Diccionario de filosofía · 1984:175-176

Filosofía, cuya peculiaridad consiste en la interpretación
preferentemente especulativa de la naturaleza considerada en su
integridad. En la historia de la filosofía han cambiado los límites
entre las ciencias naturales y la filosofía de la naturaleza, lo mismo
que el lugar de ésta en el sistema de otras disciplinas filosóficas.
En la Antigüedad, la filosofía de la naturaleza prácticamente estaba
fundida con las ciencias naturales, y en la filosofía antigua griega
se le denominaba, por lo común, física. La filosofía de la naturaleza
antigua se caracteriza por la interpretación dialéctica espontánea e
ingenua de la naturaleza como un todo vivo y coherente y la idea de la
identidad del hombre y la naturaleza (Hilozoísmo). La cosmología y la
cosmogonía también constituían parte orgánica de la filosofía de la
naturaleza. Sus elementos son inherentes también a la escolástica
medieval y consistían principalmente en la adaptación de algunos
principios de la filosofía de la naturaleza y la cosmología
aristotélicas al cuadro geocéntrico del mundo. En la época del
Renacimiento, en la lucha contra la representación escolástica de la
naturaleza, la filosofía de la naturaleza conservó en lo fundamental
los conceptos y principios de la filosofía de la naturaleza de la
antigüedad, pero se apoyaba en un nivel más alto de los conocimientos
científicos naturales y desarrolló una serie de profundas ideas
materialistas y dialécticas (por ejemplo, la idea de la infinitud de
la naturaleza y de la innumerabilidad de los mundos que la componen,
la idea de la coincidencia de los contrarios en lo infinitamente
grande y lo infinitamente pequeño: Nicolás de Cusa, Bruno). En el
siglo 17, varios sectores de las ciencias naturales, ante todo las
matemáticas y la mecánica, se desgajan de la filosofía de la
naturaleza, pero esta última se concibe, no obstante, en estrecha
unidad con ellas. En el siglo 18, en la filosofía de la Ilustración
francesa y europea y del materialismo, la filosofía de la naturaleza
promueve la idea de la conexión enciclopédica de todas las ciencias
que se ampliaron y profundizaron en comparación con lo alcanzado en el
siglo precedente. A fines del siglo 18 y comienzos del 19 desempeñó
un gran papel la filosofía de la naturaleza de Schelling, que formuló,
cierto es que sobre una base idealista, la idea de la unidad de las
fuerzas de la naturaleza y sintetizó una serie de importantes
descubrimientos en el dominio de las ciencias naturales de aquella
época. L. Oken, adepto de Schelling, expuso la idea del desarrollo
del mundo orgánico. Caracterizando la filosofía de la naturaleza,
Engels decía que la misma suplantaba «las concatenaciones reales, que
aún no se habían descubierto, por otras ideas, imaginarias,
sustituyendo los hechos ignorados por figuraciones, llenando las
verdaderas lagunas por medio de la imaginación. Con este método llegó
a ciertas ideas geniales y presintió algunos de los descubrimientos
posteriores. Pero también cometió, como no podía por menos, absurdos
de mucha monta. Hoy, cuando es necesario enfocar los resultados de
las investigaciones naturales sólo dialécticamente, es decir, en su
propia concatenación, para llegar a un “sistema de la naturaleza”
suficiente para nuestro tiempo, cuando el carácter dialéctico de esta
concatenación se impone, incluso contra su voluntad, a las cabezas
metafísicamente educadas de los naturalistas; hoy, la filosofía de la
naturaleza ha quedado definitivamente liquidada. Cualquier intento de
resucitarla no sería solamente superfluo: significaría un retroceso»
(t. 21, pp. 304-305). Posteriormente (fines del siglo 19 y
comienzos del 20), este retroceso lo realizaron W. Ostwald, Avenarius
y algunos otros filósofos idealistas que trataron de superar, con la
ayuda de la filosofía de la naturaleza, la crisis de las ciencias
naturales contemporáneas. Elementos de la filosofía de la naturaleza
figuran también en la teoría de la evolución emergente, la “ontología
crítica” de la filosofía de la naturaleza de Hartmann, &c.

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