4-Historiadores franceses de la época de la Restauración

Historiadores franceses de la época de la Restauración

Diccionario filosófico marxista · 1946:137-139

Historiadores franceses de la época de la Restauración

(A. Thierry, F. Guizot, F. Mignet). Son una corriente dentro de la
ciencia histórico-burguesa, en el período que corre entre los años
1820-1840; período de la restauración de poder realista en Francia,
después del derrocamiento de Napoleón. El mérito histórico de
Thierry, Guizot y Mignet, radica en haberse elevado más alto que los
materialistas franceses en la interpretación de las leyes que rigen el
desarrollo histórico. En toda una serie de investigaciones (Thierry:
Sobre la formación y desarrollo del tercer Estado, Historia de la
conquista de Inglaterra por los normandos; Guizot: Historia de la
civilización en Francia, Historia de la revolución inglesa; Mignet:
Historia de la revolución francesa, etc.), los historiadores franceses
de la época de la restauración examinan la historia del feudalismo y
de la formación de la sociedad burguesa, como una historia de la lucha
de clases. No satisfechos con la teoría histórica de los
materialistas franceses, según la cual la vida social es determinada
por las instituciones políticas, Guizot, Mignet y Thierry, demuestran
que las instituciones políticas están condicionadas por la existencia
de la sociedad civil, que las relaciones de posesión determinan la
vida de la sociedad y son el fundamento de la lucha de clases. En su
trabajo Diez años de investigaciones históricas, Thierry examina la
contienda religiosa entre los presbiterianos y los católicos, como una
lucha de partidos políticos por intereses materiales de clases
distintas. Lo determinante en esta lucha, según Thierry, son los
“intereses positivos” de las clases, mientras que todo lo demás sólo
es “una exterioridad o un pretexto”. En Experiencias de la historia
de Francia, examinando la historia posterior a la caída del Imperio
Romano, Guizot declara que la base de este período histórico la
constituye el régimen agrario. En la Historia de la revolución
inglesa, Guizot va más lejos aún. Al considerar la revolución inglesa
como la lucha de la burguesía contra la aristocracia, afirma que las
contradicciones sociales y la lucha de clases son, no sólo producto
del régimen agrario, sino de las relaciones de propiedad en general.
De igual modo Mignet, analizando en la Historia de la revolución
francesa las causas de la revolución de 1789, llega a la conclusión de
que estas causas tienen sus raíces en los diversos intereses
materiales de las clases sociales. No obstante interpretar la vida
social por las diversas relaciones de propiedad, estos historiadores
no tenían idea de las fuerzas productivas como fundamento, como
contenido de dichas relaciones jurídicas y de propiedad. Por lo
tanto, los historiadores del tiempo de la restauración retornaban al
punto de vista de donde partieron los materialistas franceses,
manteniéndose en sus mismas posiciones idealistas. Consecuencia de
ello fue también, que en el problema del origen de las clases,
recurrieran a la teoría de las conquistas, como la fuerza decisiva del
desarrollo social, no llegando a comprender el carácter histórico de
las clases, ni que el origen y la existencia de las mismas están
relacionadas sólo con un determinado modo de producción, Así, Thierry
consideraba que las clases feudales se habían formado como resultado
de la conquista de la población indígena, galo-romana, por los
bárbaros germanos; de los conquistadores había salido la aristocracia
feudal; de los vencidos, el tercer estado. Por eso, la lucha de la
burguesía contra la aristocracia feudal, Thierry la consideraba como
una lucha, de la población indígena gala contra los descendientes de
los conquistadores. Al no comprender las causas del origen,
desarrollo y muerte de las diversas formas de relaciones de posesión,
y por lo tanto, de las propias clases, Mignet explica las relaciones
de posesión por las conquistas, y a éstas, por la tendencia hacia la
dominación, inherente a la naturaleza humana. Mignet vuelve, pues, al
punto de vista de la “naturaleza humana”, desarrollado por los
materialistas franceses. No sabiendo explicar los fundamentos de las
relaciones de posesión, Guizot, al igual que Mignet y Thierry, llega a
conclusiones idealistas. Al explicar en la Historia de la
civilización de Europa las causas de la caída del Imperio Romano,
Guizot declara que, en resumidas cuentas, la conducta de los hombres
es determinada por la “idea pura”: “cualesquiera sean loa sucesos
exteriores, escribe Guizot, el mundo es creado principalmente por el
propio hombre; de sus sentimientos, ideas, inclinaciones morales y
mentales depende el orden y el movimiento del mundo; de su estado
interno depende también el estado de la sociedad, ¿bajo qué
condiciones, pues, pueden los hombres fundar una sociedad un tanto
estable y justa? Evidentemente, deben tener ciertas ideas que, por su
extensión, corresponden a determinada sociedad, que las aplica a sus
necesidades y relaciones”. No obstante la limitación idealista de su
concepción histórica, los historiadores franceses dieron un firme paso
hacia adelante en la comprensión de las causas del desarrollo
histórico, sobrepasando también a los materialistas franceses en
cuanto a la comprensión del papel de la personalidad en la historia.
Atribuyendo una enorme importancia a la actuación del pueblo, Thierry
somete a crítica a los materialistas franceses que consideraban la
historia como el producto de monarcas, príncipes, caudillos, militares
o legisladores. “Y hasta hoy, escribía Mignet, existe el error por el
que se atribuye la más grande de las revoluciones a ciertas intrigas
oscuras y míseras ¡cómo si en tal tiempo pudiera todo el pueblo servir
de instrumento en manos de un hombre!”. “A no ser por la revolución,
Mirabeau no hubiera cumplido con su misión, porque no basta con haber
nacido gran hombre, ¡hace falta también haber nacido a tiempo!” Como
ideólogos de la burguesía liberal los historiadores del tiempo de la
restauración consideraban legítima la lucha de la burguesía contra el
feudalismo, consideraban legal el derecho del Tercer Estado a la
destrucción del dominio de la aristocracia feudal. Pero negaban las
contradicciones existentes dentro del propio Tercer Estado. Habiendo
reconocido la lucha de clases como progresista en el pasado, negaban
su necesidad en la sociedad burguesa, predicando la idea de la paz de
clases. En su carta a Engels del 27 de julio de 1854, Marx escribe:
“Me ha interesado mucho el libro de Thierry Historia de la formación y
desarrollo del Tercer Estado… Es sorprendente, cómo este señor,
“padre” de la “lucha de clases” en la ciencia histórica francesa, se
indigna en el prólogo contra los “modernos” que ven una contradicción
entre la burguesía y el proletariado, y encuentran sus huellas en la
historia del Tercer Estado ya antes de 1789. A toda costa intenta
demostrar que el Tercer Estado abarca a todos, excepto la nobleza y el
clero, y que la burguesía desempeña el papel de representante de todos
les elementos restantes”. Después de la revolución de 1830, los
historiadores de la época de la restauración se convirtieron en
defensores furibundos de las normas burguesas. Durante las
revoluciones de 1848 y 1871, Guizot fue el estrangulador de la clase
obrera. En su carta a Weydemeyer (1852) Marx escribe que el mérito
del descubrimiento de las clases y de la lucha de clases no le
pertenece, que las clases y la lucha de clases fueron descubiertas y
expuestas mucho antes que él, por los historiadores burgueses. Esta
observación de Marx se refiere principalmente a los historiadores
franceses del tiempo de la restauración, Thierry, Guizot y Mignet. En
ello radica su método histórico.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:236-237

Historiadores franceses de la Restauración

Thierry, Guizot, Mignet, son historiadores burgueses de la época de la
Restauración. Su mérito consiste en haberse elevado por encima de los
materialistas franceses del siglo XVIII en la comprensión de las leyes
de la historia. Sostienen que la historia del feudalismo y de la
formación de la sociedad burguesa, es la de la lucha del tercer estado
(mayoría de la nación) contra la nobleza y el clero (minoría). No
satisfechos con la teoría de los materialistas franceses según la cual
la vida social estaría determinada por las instituciones políticas,
Guizot, Thierry y Mignet tratan de demostrar que estas últimas están
condicionadas por el modo de vida social, que la lucha de las clases
tiene por origen las relaciones de propiedad. En Diez años de
estudios históricos, Thierry considera la lucha entre presbiterianos y
católicos como una lucha de partidos políticos por intereses
materiales de clases distintas. Esa lucha, según Thierry, estaba
determinada por los “intereses positivos” de las clases. En sus
Ensayos sobre la historia de Francia, Guizot analiza la época que
siguió a la caída del Imperio Romano y afirma que en la base de la
historia se hallan las relaciones agrarias. Al analizar en su
Historia de la Revolución Francesa las causas de la Revolución de
1789, Mignet llega a la conclusión de que ellas residen en los
intereses materiales de las diferentes clases.

Los historiadores franceses reducían la vida social a las relaciones
de la propiedad sin tener ninguna idea de las fuerzas productivas y de
las relaciones de producción, base de las relaciones jurídicas de
propiedad. En el problema del origen de las clases, profesaban la
teoría idealista de la conquista que consideraban como la fuerza
decisiva del desarrollo social, sin comprender que el origen y la
existencia de las clases se hallan vinculados a un modo de producción
determinado. Así, Thierry explica la formación de las clases feudales
por la victoria de los germanos sobre los galo-romanos. Los
conquistadores habrían constituido la aristocracia feudal, y los
vencidos, el tercer estado. La lucha de la burguesía contra la
aristocracia feudal sería la de la población autóctona contra los
descendientes de los vencedores. Mignet, al ignorar las causas del
nacimiento, la evolución y la desaparición de las formas de las
relaciones de propiedad, vale decir, de las propias clases, explica
las relaciones de propiedad por las conquistas, y éstas, por la
tendencia a la dominación inherente, según creía, a la naturaleza
humana. En última instancia, los historiadores de la Restauración se
mantuvieron en posiciones idealistas. En su Historia general de la
civilización en Europa, Guizot declara que la conducta de los hombres
está determinada, en último término, por una “idea pura”.
“Cualesquiera sean los acontecimientos exteriores”, escribe Guizot,
“el hombre mismo es quien hace al mundo; en razón de las ideas, de los
sentimientos, de las disposiciones morales e intelectuales del hombre,
se regula y marcha el mundo; y del estado interior del hombre depende
el estado visible de la sociedad”.

Los historiadores de la Restauración eran ideólogos de la burguesía
liberal que comprendían el carácter inevitable de la lucha de la
burguesía contra el feudalismo, y reconocían al tercer estado el
derecho a abolir la dominación de la nobleza y el clero. Pero negaban
la existencia de contradicciones en el seno del tercer estado al que
identificaban con el pueblo entero. Aunque admitían el carácter
progresivo de la lucha de clases en el pasado, negaban su necesidad
bajo la dominación de la burguesía, la calificaban de “locura”, y
proponían la paz entre las clases, la eternidad del capitalismo y la
división de la sociedad en clases. Con propósito deliberado,
disimulaban las contradicciones de clase. En su carta a Engels del 27
de julio de 1854, Marx escribía: “Un libro que me interesa mucho es el
de Thierry, Historia de la formación y del progreso del tercer estado,
(1853). Lo curioso es que este padre de la ‘lucha de clases’ en la
historiografía francesa se deja llevar, en su prefacio, contra los
‘modernos’ que ven actualmente un antagonismo entre la burguesía y el
proletariado y quieren descubrir la huella de esa antinomia en la
propia historia del tercer estado hasta 1789. Thierry se esfuerza
penosamente en demostrar que el tercer estado engloba a todos los
estados diferentes de la nobleza y el clero, y que la burguesía
desempeña su papel como representante de todos esos otros elementos”
(Marx/Engels, Obras, Ed. alem.).

Después de la revolución de 1830, los historiadores de la Restauración
se declararon defensores del orden burgués. Durante la revolución de
1848, Guizot fue el verdugo de la clase obrera.

Diccionario filosófico · 1965:219-220

Historiadores franceses de la Restauración

(Thierry, Guizot, Mignet). Historiadores burgueses del período
formado por las décadas de 1830 y 1840. En la explicación del
desarrollo social, superaron a los materialistas franceses del siglo
XVIII. Veían la historia del feudalismo y de la sociedad burguesa
como la historia de la lucha del tercer estado contra la nobleza y el
clero; llegaron a la conclusión de que las causas de la lucha de
clases radicaban en las diferencias de los intereses materiales de las
clases sociales. Por ejemplo, Thierry consideraba la lucha religiosa
entre presbiterianos y católicos como lucha de partidos políticos por
los intereses materiales de distintas clases sociales. Pero
reduciendo la vida social a relaciones de bienes, los historiadores
franceses no veían que la base de tales relaciones se encuentra en las
fuerzas productivas y en las relaciones de producción. En cuanto al
origen de las clases, enfocaban el problema con una perspectiva
idealista, entendían que la fuerza decisiva del desarrollo social era
la guerra, la violencia. Los historiadores de la época de la
Restauración, como ideólogos de la burguesía liberal, negaban las
contradicciones en el interior del tercer estado, en el que incluían a
todo el pueblo en su conjunto excepción hecha de la nobleza y del
clero. Aun reconociendo que la lucha de clases había sido progresiva
en el pasado, negaban que ésta fuera necesaria bajo el dominio de la
burguesía, llamaban a tal lucha una insensatez, preconizaban la paz
entre las clases, la perdurabilidad. del capitalismo.

Diccionario de filosofía · 1984:210

Historiadores franceses de la época de la Restauración

(A. Thierry, F. Mignet, F. Guizot, A. Thiers). Historiadores
burgueses que se promovieron en el período de la Restauración (años 20
del siglo 19). Bajo el influjo de la experiencia de la revolución
burguesa en Francia y de las ideas de Saint-Simon, dichos
historiadores fueron más lejos que los materialistas franceses del
siglo 18 en la explicación del desarrollo social. Consideraban la
historia del feudalismo hasta la victoria de la sociedad burguesa como
historia de lucha de las clases, interpretándola como lucha del
“tercer estamento”, con la burguesía a la cabeza, contra la nobleza.
Vinculaban las causas de la lucha de clases con la diferencia
existente entre los intereses económicos de las clases sociales. Pero
al reducir la vida social a las relaciones patrimoniales, los
historiadores franceses no advirtieron su base –la dialéctica de las
fuerzas productivas y las relaciones de producción– y en el problema
del origen de las clases mantenían posiciones idealistas, atribuyendo
el papel decisivo a la violencia: conquistas, guerras. Siendo
ideólogos de la burguesía liberal, negaban las contradicciones en el
seno del “tercer estamento”, incluyendo en éste a todo el pueblo en
conjunto, salvo la nobleza y el clero; reconocían legítima y
progresista la lucha de clase únicamente porque se libraba contra el
feudalismo, en aras del triunfo de la burguesía, al tiempo que la
lucha de clase del proletariado o bien quedaba inadvertida o bien
considerada como infracción del régimen normal, natural; predicaban la
paz entre las clases y la eternidad del capitalismo.

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