2-Individuo y sociedad

Individuo y sociedad

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

Diccionario filosófico · 1965:238-239

Individuo y sociedad (en sus relaciones recíprocas)

Las relaciones entre el individuo y la sociedad son distintas en las
diferentes épocas históricas, pues no existe la “sociedad en general”
sino determinadas formaciones económico-sociales, ni se da el
“individuo en general”, pues el individuo siempre es el producto de un
régimen social concreto. La falsa teoría sobre un presunto
antagonismo perenne entre lo individual y lo social presenta como
“perpetuo” tan sólo lo que es peculiar, ante todo, del capitalismo y
tiene un carácter históricamente transitorio. Bajo el régimen
socialista, la relación entre lo individual y lo social se distingue
por nuevas leyes, por la combinación de los intereses individuales y
sociales, en el fondo, por su armonía. En el régimen socialista y
comunista, coinciden las fuentes de satisfacción de los intereses
individuales y los sociales, su tendencia general. Tanto la sociedad
en su conjunto como cada uno de sus miembros se hallan interesados en
el progreso técnico, en el incremento constante de la productividad
del trabajo, en la creciente satisfacción de las necesidades
materiales y de las demandas culturales de los miembros de la
sociedad. Tal coincidencia de intereses de la sociedad y del
individuo en las cuestiones esenciales de la vida no excluye algunas
contradicciones parciales y temporales cuando es necesario subordinar
lo personal a lo social. Los éxitos en la conjugación de los
intereses individuales y los colectivos dependen, por una parte, del
aumento de la riqueza social, del funcionamiento de las organizaciones
dirigentes, de que éstas acierten a aplicar en la vida la consigna del
Partido: “Todo para el hombre, en aras del bien del hombre”; por otra
parte, depende de cada miembro de la sociedad, de la conciencia con
que cada individuo esté al servicio del interés común. El periodo de
la construcción desplegada del comunismo representa un gran paso
adelante en el sentido de armonizar los intereses colectivos y los
individuales. La política del P.C.U.S. y del Estado Soviético con
vistas a la creación de la base material y técnica del comunismo, a la
formación de relaciones sociales comunistas, al ulterior avance de la
democracia socialista, a la elevación del bienestar material y
cultural del pueblo, se orienta al logro de la armonía entre lo
individual y lo social. El camino trazado en el programa del P.C.U.S.
conduce a una asociación en la cual, hablando con palabras de Marx y
Engels, el libre desarrollo de cada uno se convierte en condición del
libre desarrollo de todos.

Diccionario de comunismo científico · 1981:189-191

El hombre y la sociedad

Marx define al hombre como ser social, producto del desarrollo de la
sociedad. Según Marx, la esencia humana como algo congénito está
ínsita en cada individuo por separado sólo como posibilidad, que se
convierte en realidad en determinadas condiciones. El hombre sólo
puede existir en la sociedad humana, es decir, incluido en el sistema
de producción social. Como lo demuestran muchos hechos, si el hombre
es educado desde su nacimiento por animales, será por su manera de
comportarse, por su modo de vida, un animal de aspecto humano.

La producción siempre ostenta carácter social. Fuera de la sociedad
no hay producción y, por consiguiente, no hay hombre, ya que éste, a
diferencia del animal, es un ser que produce los objetos que necesita
manejando instrumentos de trabajo. En todos los tipos de la
actividad, el hombre se basa en los resultados del trabajo de las
generaciones anteriores y de la suya y, por lo tanto, lo forma la
sociedad. En general, toda manifestación de la vida del individuo,
incluso si no comparece como forma directa de acciones colectivas, es
una forma peculiar de expresión de la vida social. La formación del
individuo en tanto que ser distinto de los demás, con sus aptitudes y
necesidades, en otras palabras, la singularización del individuo se
produce a través de la comunicación con otras personas, se realiza
mediante su actividad, mediante su inclusión en la organización social
del trabajo. De esta manera, la definición del hombre está
inseparablemente unida a la definición de la sociedad. Los exponentes
del materialismo anterior a Marx, que consideraban al hombre como
individuo aislado de la sociedad, sólo como ser biológico en
definitiva, veían la sociedad como una suma de esos individuos
entendidos de modo naturalista. En realidad, aunque la sociedad no se
presenta como un todo independiente existiendo junto a individuos
aislados, no por ello se la puede considerar una simple suma de
personas que existen independientemente. Marx veía lo específico de
la sociedad en la interacción de los individuos, en el tipo de nexos,
de relaciones, con que los miembros de la sociedad están enlazados
entre sí.

Las más importantes de estas relaciones son las de producción, que se
constituyen independientemente de la voluntad y del deseo de las
personas participantes en ellas y que determinan todas las demás
relaciones sociales y, mediante éstas, en definitiva, la vida de cada
individuo envuelto en ellas. Por consiguiente, las causas de las
diferencias entre los representantes de diferentes épocas históricas
radican en la diferencia de las relaciones sociales, de las formas de
comunicación humana completamente determinadas en cada período de
existencia de la sociedad. Cuanto más desarrolladas están las
relaciones sociales, tanto más dotado, desarrollado aparece cada
miembro de la sociedad. En otras palabras “la verdadera riqueza
espiritual del individuo depende totalmente de la riqueza de sus
relaciones reales…” (C. Marx y F. Engels. La ideología alemana.
Obras, t. 3, pág. 36).

En todas las formaciones de clases antagónicas precedentes al
comunismo, el individuo actúa como hombre parcial. La propiedad
privada y la división del trabajo derivada de aquélla, hacen que las
aptitudes, necesidades, intereses, aspiraciones individuales del
hombre, hallándose condicionados por el modo limitado de su actividad,
se formen de manera limitada. La interconexión de los miembros de la
sociedad que desempeñan las distintas funciones de un proceso de
producción único, su interacción, no se efectúa en estas condiciones
directamente, sino como si fuese “a sus espaldas”, espontáneamente.
En la sociedad de clases, cada hombre por separado procede coma
representante de toda la sociedad no directamente, sino
indirectamente, a través, de la clase o grupo social. Junto a la
aparición de las clases, surge la oposición entre los intereses del
individuo y la sociedad, lo cual, de un lado entraña el aplastamiento
del individuo, su absorción por la sociedad, por el Estado, y de otro,
se expresa en la tendencia del individuo a contraponer al dictado de
la sociedad el individualismo, la pretensión a disponer de una
libertad ilimitada. La eliminación de la propiedad privada, de la
estructura de clases antagónicas de la sociedad, crea la base para la
unidad de intereses de la sociedad (véase Individuo en el socialismo,
El).

Al eliminar la anterior división del trabajo, al afirmar la
homogeneidad social de la sociedad, el comunismo supera la parcialidad
del hombre, el cual, tanto en lo material como en lo espiritual, se
forma como persona creadora que no se encierra en el estrecho marco de
una actividad profesional limitada y que se relaciona directamente con
las demás, y no sólo a través de los productos de su trabajo. La
forma de comunicación humana, inconsciente, espontánea y, por ello,
incomprensible, se transforma en consciente, personal, y cada hombre
por separado se desarrolla multilateralmente y se transforma en
individuo íntegro, universal (véase Desarrollo multilateral del
individuo).

No figura en el Diccionario de filosofía · 1984

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