Jóvenes hegelianos

Jóvenes hegelianos

Diccionario filosófico marxista · 1946:163-164

Jóvenes Hegelianos se llamaba el ala radical, “izquierda” de la
escuela de Hegel. Los jóvenes hegelianos más destacados fueron
Arnoldo Ruge, Bruno Bauer, Ludwig Feuerbach (durante el período
prematerialista de su actuación) David Strauss, F. Richter. En las
condiciones del atraso político de Alemania en la década del 30 al 40
del siglo XIX, las disputas entre los jóvenes hegelianos y el ala
“derecha” de la escuela de Hegel, sobre los problemas de dios, de la
inmortalidad personal, de la naturaleza de Cristo, y del origen del
evangelio, eran la forma mistificada en que se planteaban los
problemas de las rutas del desarrollo histórico de Alemania, del papel
de la personalidad y su relación con el pueblo. Los jóvenes
hegelianos trataban de demostrar el aspecto transitorio de los
fenómenos históricos y aplicaban la dialéctica de Hegel a la crítica
del sistema estatal prusiano. Sin embargo, criticando este sistema,
los jóvenes hegelianos no iban más allá del círculo de las ilusiones
liberales, esperando del gobierno de Federico-Guillermo IV la
realización de las reformas constitucionales y la unificación de la
desmembrada Alemania. Estas ilusiones fueron más claramente
expresadas en Bruno Bauer, quien refutando la realidad histórica de
Cristo, dedujo el origen de los mitos evangélicos, no de la substancia
de la conciencia popular, como lo hizo Strauss, sino de la actividad
creadora de las personalidades selectas, contraponiendo de esta
manera, la personalidad “crítica” a la actitud supuestamente pasiva de
las masas. Para Marx y Engels, que al comienzo de su camino
filosófico estaban colocados en las posiciones de los jóvenes
hegelianos, la teoría de estos últimos sobre la autoconciencia fue el
punto de partida de la emancipación de las ilusiones de la religión.
Sin embargo, ya en La Sagrada Familia y en La Ideología Alemana, Marx
y Engels sometieron a una crítica implacable el idealismo de los
jóvenes hegelianos, así como sus ilusiones liberales, demostrando que,
“no obstante sus frases que aparentemente estremecen el mundo, son los
conservadores más grandes”, que “no luchan, ni mucho menos, contra el
mundo real, existente”; que combaten contra este mundo “sólo con
frases” y que “los únicos resultados que esta crítica filosófica había
logrado obtener, eran algunas explicaciones histórico-religiosas,
unilaterales, además, sobre el cristianismo”.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:264-265

Ideólogos del liberalismo alemán de la década del treinta del siglo
XIX, representantes del ala izquierda, compuesta por burgueses
radicales, de la escuela de Hegel (Bauer, Strauss, Ruge, Stirner). A
diferencia de los viejos hegelianos (partidarios del sistema
reaccionario de Hegel en su conjunto, y de su filosofía de la religión
en particular), los jóvenes hegelianos substituían la “Idea absoluta”
(Dios) por la “conciencia de sí”, presentada como el poderoso motor de
la historia y encarnada por el Estado y los intelectuales. El pueblo
no es más que una “masa de espíritu no crítico”, desprovisto de
“conciencia de sí”. Así, Bauer afirmaba que, justamente en la masa y
no en otra parte, es preciso buscar el enemigo real del espíritu. Los
jóvenes hegelianos condenaban la Revolución francesa de 1789, y le
oponían las reformas burguesas realizadas por iniciativa del Estado
“razonable” (explotador). En lo que a la transformación burguesa de
Alemania se refiere, los jóvenes hegelianos ponían sus esperanzas en
el rey de Prusia quien personificaba para ellos el ideal platónico del
filósofo elevado al trono. En su crítica al cristianismo ortodoxo y
al discutir la autenticidad del Evangelio, los jóvenes hegelianos
identificaban la conciencia religiosa a la conciencia popular. El
obstáculo principal para el progreso de Alemania no es la dominación
de los grandes terratenientes y el absolutismo, sino la religión que
deforma la naturaleza supuestamente “razonable” del Estado amenazado
por el advenimiento de la masa “irrazonable”. Con su prédica de la
separación de la Iglesia y del Estado, y con sus intentos de “hacer
entrar en razón” a la monarquía feudal, los jóvenes hegelianos
fundaban sus esperanzas en la “potencia” del Estado explotador y se
ponían en cuatro pies ante la monarquía prusiana. Convencidos de que
la metamorfosis de la conciencia en “conciencia en sí” constituía la
condición de la transformación social, los jóvenes hegelianos
predicaban en realidad, con su interpretación “razonable” del régimen
existente entonces en Alemania, la sumisión a ese régimen. No tenían
ninguna idea de la lucha de clases, de las leyes objetivas del
desarrollo social, del papel de las relaciones económicas de la
producción material en la evolución social. Sus exhortaciones se
dirigían a las clases explotadoras. Una de las particularidades de la
corriente de los jóvenes hegelianos era su fraseología revolucionaria,
la cual se reducía a amenazas liberales dirigidas a las clases
feudales dominantes que se resistían al desarrollo del capitalismo en
Alemania. La ideología de los jóvenes hegelianos reflejaba la falta
de valor de la burguesía alemana, su impotencia para luchar contra el
régimen feudal.

Al comienzo de su actividad, Marx y Engels adhirieron al grupo de
jóvenes hegelianos, pero ya en esa época se distinguían de ellos por
sus convicciones democrático-revolucionarias. Durante el periodo de
1843 a 1846, Marx y Engels criticaron sin piedad el idealismo y los
sermones liberales de los jóvenes hegelianos. Y señalaron que estos
últimos “a despecho de su fraseología supuestamente destinada a
‘trastornar el mundo’ eran conservadores incorregibles” que luchaban
no contra el mundo real, el mundo existente, sino contra las frases de
ese mundo. “Los únicos resultados que podía obtener esta crítica
filosófica, eran ciertas aclaraciones, incompletas además, sobre la
historia religiosa del cristianismo…” (Marx/Engels, Ideología
alemana).

Diccionario filosófico · 1965:253-254

(o hegelianos de izquierda). Ala radical de la escuela filosófica
hegeliana. Su interpretación de la filosofía de Hegel y su crítica
del cristianismo constituyeron la forma específica –dadas las
condiciones en que se encontraba entonces Alemania– en que despertaron
el pensamiento democrático-burgués y el interés político en general.
Contribuyó a que se formara el ala izquierda del hegelianismo el libro
de David Strauss Vida de Jesús (1835), en el que se analizaban con
espíritu crítico los dogmas del Evangelio. Strauss veía a Cristo como
una personalidad histórica corriente, cuyo carácter sobrenatural era
sólo producto de un mito. Bruno Bauer dio un nuevo paso en la crítica
de la religión como falsa forma de la conciencia, consideraba los
dogmas evangélicos como manifiestas ficciones y la personalidad de
Jesús como una invención. Las teorías de los jóvenes hegelianos son
de interés por constituir –tomando la religión como modelo– el primer
intento de analizar la conciencia colectiva en calidad de estructura
social (ideología). Su interés se centraba en la cuestión de cómo
surgen y alcanzan fuerza obligatoria falsas representaciones sobre la
sociedad. Strauss explicaba este hecho por la estabilidad tradicional
de las concepciones mitológicas; Bauer vela la raíz de dicho fenómeno
en la “alienación” de los productos de la “autoconciencia” individual,
en el hecho de que los productos de la mente humana empiezan a
examinarse como abstracciones independientes de la misma. El análisis
crítico de la teoría idealista llevado a cabo por los jóvenes
hegelianos puso de manifiesto la limitación del análisis puramente
inmanente de la conciencia social, hizo ver la necesidad de investigar
las relaciones sociales materiales, de inferir de estas últimas la
vida espiritual de la sociedad. Feuerbach ya vio hasta cierto punto
esa necesidad, pero quienes llevaron a cabo la tarea fueron Marx y
Engels, que participaron en el movimiento de los jóvenes hegelianos a
comienzos de la década de 1840, aunque llegaron a una concepción
radicalmente nueva del desarrollo social, a la teoría del materialismo
histórico. La inconsistencia del hegelianismo de izquierda en tanto
que radicalismo burgués resultaba patente sobre todo al subestimar el
papel de las masas populares en la historia. Así se ve en los
trabajos de Stirner, que se convirtió en uno de los precursores del
anarquismo. A los jóvenes hegelianos les era extraña la idea relativa
a la lucha de clases, a las leyes objetivas del desarrollo social, al
papel de las relaciones económicas en la vida de la sociedad. Lo
típico de ellos era la fraseología revolucionaria, que no pasaba de
incluir amenazas liberales hacia las clases dominantes, freno del
desarrollo burgués de Alemania. Los jóvenes hegelianos veían al
pueblo como “enemigo del espíritu” y del progreso, consideraban que la
fuerza motriz de la historia radicaba en “la personalidad que pensaba
críticamente”. Marx y Engels criticaron las ideas de los jóvenes
hegelianos en La sagrada familia y La ideología alemana.

Diccionario de filosofía · 1984:240-241

(o hegelianos de izquierda). Ala radical de la escuela filosófica
hegeliana. Su interpretación de la filosofía de Hegel y su crítica
del cristianismo constituyeron una forma específica –para las
condiciones alemanas de aquel entonces– de despertar del pensamiento
democrático-burgués y, en general, del interés político. Contribuyó a
la formación del ala izquierda del hegelianismo el libro de D.
Strauss Vida de Jesús (1835), en el que se analizan críticamente los
dogmas evangélicos. Strauss consideraba a Cristo como una
personalidad histórica corriente, cuyo carácter sobrenatural era
producto del mito. El paso siguiente por el camino de crítica de la
religión como forma falsa de la conciencia fue dado por B. Bauer, el
cual calificaba a los dogmas evangélicos de ficciones premeditadas, y
a la personalidad de Jesucristo, de invención. Las teorías de los
jóvenes hegelianos son interesantes como primer intento de analizar,
valiéndose del modelo de la religión, la conciencia social como
ideología. Los jóvenes hegelianos centraron su atención en la
cuestión de cómo surgían y cobraban fuerza coercitiva las nociones
falsas sobre la sociedad. Strauss explicaba este hecho con la
estabilidad tradicional de los juicios mitológicos. Bauer veía la
fuente de este fenómeno en la “enajenación” de los productos de la
“autoconciencia” individual, en el hecho de que los productos de la
mente humana empiezan a considerarse como abstracciones independientes
de esta última. El análisis crítico de la doctrina idealista de los
jóvenes hegelianos puso de relieve el carácter limitado de su estudio
de la conciencia social y señaló la necesidad de investigar las
relaciones sociales materiales y deducir de ellas la vida espiritual
de la sociedad. Esta tarea la advirtió hasta cierto grado ya
Feuerbach y la cumplieron Marx y Engels, que participaron a comienzos
de los años 40 del siglo 19 en el movimiento de los jóvenes
hegelianos, pero llegaron a una concepción cardinalmente nueva del
desarrollo social, al materialismo histórico. La inconsistencia de
dicho movimiento como radicalismo burgués se manifestó más nítidamente
en la minimización del papel de las masas populares en la historia. A
los jóvenes hegelianos les era ajena la idea de la lucha de clases,
las leyes objetivas del desarrollo social y el papel de las relaciones
económicas en la vida de la sociedad. Lo específico para los jóvenes
hegelianos era la fraseología revolucionaria en forma de amenazas
liberales a las clases gobernantes que frenaban el desarrollo burgués
de Alemania. Marx y Engels criticaron las ideas de los jóvenes
hegelianos en las obras La sagrada familia y La ideología alemana.

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