3-Nihilismo

Nihilismo

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:381

(del latín, nihil: nada.) Término introducido por I. Turgueniev, para
caracterizar a Bazarov, personaje principal de la novela Padres e
hijos (1862). Bazarov encarna los rasgos típicos del “plebeyo”,
hombre nuevo de la época: energía, rectitud, negación de todo lo
caduco, actitud crítica hacia las convenciones sociales, interés
profundo por las ciencias naturales, desprecio de la ociosidad
aristocrática. Los reaccionarios y liberales burgueses llamaban
nihilistas a los demócratas del campo de Chernishevski (ver). Así es
como F. Dostoievski pinta a los revolucionarios demócratas,
propagando entre la juventud su “socialismo” cristiano reaccionario.
En los hechos, los demócratas revolucionarios rusos, al repudiar la
servidumbre y el régimen burgués, la ideología de las clases
explotadoras, defendían con ardor los intereses del campesino
oprimido, eran combatientes que luchaban por una vida libre y nueva
del pueblo trabajador. Tenían un ideal revolucionario que los guiaba
en su lucha contra el zarismo y el liberalismo burgués. Los
reaccionarios de todo calibre los trataban de “nihilistas”, de gente
amoral, sin fe ni ley. Era ésa una calumnia reaccionaria contra la
joven generación rusa, honesta y heroica, de las décadas del cincuenta
y sesenta del siglo XIX. El Sovremennik (El Contemporáneo), órgano de
la democracia revolucionaria, denunciaba con indignación esta calumnia
de los liberales y de los feudales. En su novela ¿Qué hacer?,
Chernishevski presentó a los nuevos hombres de Rusia no como
nihilistas, sino como gente animada del ideal socialista, como
revolucionarios de pensamiento y de acción.

Diccionario filosófico · 1965:340-341

(del latín “nihil”: nada.) Punto de vista de la negación absoluta, no
relacionada con ningún ideal positivo. El primero en aplicar el
término de nihilismo fue Jacobi; alcanzó difusión gracias a la novela
de Turguéniev Padres e hijos. En Rusia, los reaccionarios llamaban
nihilistas a los demócratas revolucionarios, atribuyendo a los
partidarios de Chernishevski la negación absoluta de toda la cultura
del pasado. En realidad, la democracia revolucionaria, al negar el
régimen de servidumbre y el burgués, presentaba su programa positivo,
con ideales socialistas. Lenin distinguía el nihilismo revolucionario
como legítima actitud negativa frente a todo orden social reaccionario
(t. IV, pág. 252) del nihilismo intelectualoide anarquista (t.
XVII, pág. 158). La esencia reaccionaria del nihilismo encuentra
expresión en la filosofía burguesa. Nietzsche, por ejemplo,
proclamaba la “revisión de los valores”, es decir, negaba la cultura
creada por la humanidad, las normas de moral y de justicia.

Diccionario de filosofía · 1984:313

(latín nihil: nada.) Punto de vista de la negación absoluta no
vinculada en general a ideales positivos. El término “nihilismo” fue
introducido por Jacobi y se divulgó en Rusia gracias a la novela de
Turguéniev Padres e hijos. Los reaccionarios llamaban nihilistas a
los demócratas revolucionarios, atribuyéndoles la negación
incondicional de toda la cultura del pasado. Pero de hecho, la
democracia revolucionaria esgrimía un programa positivo. Lenin
diferenciaba el nihilismo revolucionario como actitud negativa
legítima hacia los regímenes sociales reaccionarios y el nihilismo
anarquista de intelectuales, que se expresa en la filosofía burguesa.
Nietzsche, por ejemplo, proclamaba la “revisión de los valores”, es
decir, la negación de la cultura y las normas de la moral y de la
justicia, frutos de la actividad del género humano. En nuestra época,
el nihilismo es utilizado a menudo no sólo para criticar al
capitalismo, sino también para atacar a la sociedad socialista y sus
bases socio-económicas.

Comparte este artículo