3-Paralelismo psicofísico

Paralelismo psicofísico

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:398

Paralelismo

Doctrina filosófica que busca una posición intermedia entre el
materialismo y el idealismo, y pretende que el aspecto material y el
aspecto ideal de la realidad coexisten y se desarrollan como dos
series paralelas sin que haya anterioridad de la una con respecto a la
otra. Conocida en filosofía bajo el nombre de dualismo (ver) y llamada
en psicología y en fisiología “paralelismo psicofísico”, esta doctrina
enseña que los procesos psíquicos se desarrollan paralelamente a los
procesos nerviosos sin estar, no obstante, ligados a éstos.

Cualesquiera que sean sus formas, el paralelismo es profundamente
hostil al materialismo, puesto que sostiene que el espíritu, la
conciencia, existen independientemente de la materia. De igual modo
que el idealismo, el paralelismo niega que la conciencia sea un
reflejo del ser. El “paralelismo psicofísico” se alza contra el
principio según el cual, la actividad psíquica es un producto de la
materia altamente organizada, el cerebro. La doctrina de Pavlov (ver)
sobre la actividad nerviosa superior, está dirigida contra esas
teorías idealistas cuyos partidarios han recibido de Pavlov el epíteto
de “dualistas animistas”. De uno entre ellos, Sherrington, Pavlov
decía: “Es un dualista que no vacila en dividir su ser en dos mitades:
la carne débil y el espíritu eterno, inmortal”. En las ciencias
sociales, el paralelismo se pronuncia contra el materialismo histórico
según el cual, la vida espiritual de la sociedad está determinada por
las condiciones sociales que refleja.

Diccionario filosófico · 1965:351-352

Paralelismo psicofísico

Corriente de la psicología burguesa que resuelve en sentido dualista
(dualismo) el problema decisivo acerca de la correlación entre lo
psíquico y lo fisiológico o físico, considerando lo primero como ideal
y lo segundo como material. Los partidarios del paralelismo
psicofísico (Wilhelm Wundt, Theodor Lipps, Hermann Ebbinghaus, Edward
Bradford Titchener, Théodule Ribot y otros) ven lo psíquico y lo
fisiológico como series de causas y efectos que se producen en sentido
paralelo, independiente una de la otra. Pero, como quiera que las
lesiones corporales, por ejemplo, trascienden al estado de la psique,
y el contenido de los procesos psíquicos modifica, por su sentido, el
decurso de los procesos fisiológicos, el paralelismo psicofísico suele
completarse mediante la teoría de la interacción psicofísica
(L. Busse, K. Stumper, Oswald Külpe y otros), según la cual lo
psíquico y lo fisiológico se influyen recíprocamente de manera
constante. Aquí, como en la concepción materialista vulgar, es vicioso
el principio mismo de la correlación establecida entre el contenido
ideal de lo psíquico y la fisiología. En realidad, el contenido de los
procesos psíquicos se halla causalmente determinado por el mundo
objetivo y por la aprehensión práctica y teórica del mismo. Los
procesos fisiológicos constituyen el mecanismo material necesario que
hace posible la actividad vital y todas las funciones sociales del
hombre, incluido el proceso de la cognición, del reflejo. Mas la
fisiología de por sí no determina el contenido de los procesos
psíquicos. De ahí que, gnoseológicamente, lo psíquico no deba de
contraponerse al mecanismo fisiológico del reflejo, sino a aquello que
se refleja. El paralelismo psicofísico, en última instancia, llega
necesariamente a conclusiones idealistas en el sentido de la
psicosomática.

Diccionario de filosofía · 1984:325

Paralelismo psicofísico

En filosofía del tiempo nuevo, variante –presentada por primera vez
por el ocasionalismo (Malebranche)– de “solución” del llamado problema
psicofísico, que se plantea inevitablemente en el caso de la
contraposición mecanicista del alma incorpórea al cuerpo con extensión
(Descartes). Los adeptos del paralelismo psicofísico (Wundt, T. Lipps
y otros), siguiendo la lógica del mecanicismo y reproduciendo por
tanto, casi literalmente, la argumentación de los ocasionalistas,
enfocan lo psíquico y lo fisiológico como series de causa y efecto
paralelas e independientes una de otra. Por lo común, el paralelismo
psicofísico es completado con la teoría de la interacción psicofísica
(O. Külpe y otros). Aquí, lo mismo que en la concepción materialista
vulgar, es vicioso el principio mismo de la correlación del contenido
de la psique con la fisiología. Los procesos fisiológicos son un
mecanismo necesario, pero no suficiente, ni mucho menos, para asegurar
la actividad vital verdaderamente humana. Además, dichos procesos no
determinan el contenido de los procesos psíquicos. La actividad vital
del hombre, que sólo es posible en el curso de la comunicación,
incluye también la actividad psíquica (psique, alma, conciencia) y, al
mismo tiempo, constituye el contenido de esta última. Por eso no se
debe oponer el alma (lo psíquico) al cuerpo (lo fisiológico), sino
considerarla en correlación con el mundo objetivo de la actividad
humana. El paralelismo psicofísico lleva necesariamente en última
instancia a conclusiones idealistas.

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