3-Pensamiento

Pensamiento

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:402-403

Pensamiento

Producto superior de una materia orgánica particular, el cerebro
(ver); proceso activo del reflejo de la realidad objetiva en las
representaciones, los conceptos, los juicios, etc. El pensamiento se
halla siempre ligado a una forma determinada del movimiento de la
materia –la actividad del cerebro. Para el idealismo, el pensamiento
deriva de un principio sobrenatural, autónomo e independiente de la
materia –Dios, la idea absoluta, etc. Hace ya mucho tiempo que la
ciencia ha refutado a los idealistas. La ciencia moderna ha demostrado
que el pensamiento es una propiedad de la materia. A este respecto, la
teoría materialista de la actividad nerviosa superior de los animales,
debida al gran sabio ruso Pavlov (ver) y a su escuela, reviste gran
importancia. Pavlov puso en evidencia que el cerebro es el asiento
material de la actividad psíquica. “…La actividad psíquica”,
escribe, “es el resultado de la actividad fisiológica de una masa
determinada de la substancia cerebral…” Pavlov demostró igualmente
que los animales superiores, especialmente los perros, son capaces de
análisis y de síntesis, es decir, que pueden distinguir y ligar
excitaciones aisladas. Los trabajos del académico Pavlov confirmaron
la conocida tesis de Engels: “Tenemos en común con los animales, todos
los modos de actividad del entendimiento”: la inducción, la deducción,
la abstracción por lo tanto, el análisis de los objetos desconocidos,
la síntesis, y, combinando la una y la otra, la experimentación. Por
su naturaleza, todas esas maneras de proceder, observa Engels, “…son
perfectamente semejantes en los hombres y en los animales
superiores. Sólo difieren en grado (el grado de desarrollo del método
en cada caso considerado)” (Engels, Dialéctica de la naturaleza,
Ed. rusa). Sin esos elementos de la actividad psíquica, los animales
no hubieran podido existir, no hubieran podido orientarse en las
condiciones complejas del medio circundante.

Aunque reconociendo esos rasgos comunes, el materialismo dialéctico
insiste en una diferencia de principio entre el pensamiento del hombre
y la actividad psíquica de los animales: el pensamiento humano, forma
superior, cualitativamente nueva de la actividad psíquica, nació
gracias al trabajo, sobre la base del desarrollo social. El trabajo
creó al hombre y a la actividad psíquica específicamente humana, la
facultad de pensar. El pensamiento es un fenómeno social inconcebible
al margen de la historia de la sociedad. Una de las diferencias
esenciales entre el pensamiento humano y las formas superiores de la
actividad psíquica de los animales, es el empleo de conceptos que
fijan los resultados del trabajo de abstracción del pensamiento. Esta
particularidad se explica por el hecho de que el hombre es un ser
social que no sólo se adapta a la naturaleza, sino, sobre todo, la
transforma y la domina gracias al trabajo. La necesidad de hacer
progresar la producción social hizo nacer y ha desarrollado la
facultad de abstraerse cada vez más profundamente, de penetrar la
esencia de los fenómenos, las leyes de la naturaleza.

Una particularidad característica del pensamiento humano es su vínculo
indisoluble con el lenguaje. El conocimiento, el pensamiento del
hombre sólo es posible a través del lenguaje, lo que prueba la
naturaleza social del pensamiento humano, a diferencia de la
naturaleza puramente biológica de la actividad psíquica de los
animales. El lenguaje, enseña el marxismo, es un medio de comunicación
entre los hombres, debido a la necesidad de desarrollar la producción
social y a la naturaleza social del trabajo, de la cual es condición
indispensable. La doctrina de Pavlov sobre el segundo sistema de
señalización, propiedad específica del hombre, pone en claro la base
fisiológica del pensamiento humano y lo que lo distingue de la
actividad psíquica de los animales. El lenguaje discursivo ha
desempeñado un papel inmenso en el progreso del pensamiento
humano. Ayudó a los hombres a separarse del mundo animal, a agruparse
en sociedades.

Para el materialismo dialéctico, pensamiento y lenguaje son
inseparables y no puede existir el pensamiento sin el lenguaje.

“La lengua constituye la realidad inmediata del pensamiento”
(Marx). La realidad del pensamiento se materializa en la lengua.

El pensamiento tiene por base inmediata las percepciones y
representaciones provocadas por la acción de la naturaleza sobre los
órganos de los sentidos en el curso de la actividad práctica de los
hombres. Ahí reside la fuente del pensamiento. Al margen de estas
imágenes, percepciones, representaciones, el pensamiento se halla
desprovisto de todo contenido. Esta concepción se opone al idealismo,
que establece una separación entre el pensamiento humano y las
imágenes y percepciones sensoriales, entre el pensamiento y el mundo
objetivo que refleja. No obstante, el pensamiento no puede ser
reducido a las representaciones e imágenes. El pensamiento generaliza
los datos sensibles con ayuda de conceptos y categorías científicas,
gracias a su facultad de abstraer. (Ver Abstracción científica).

El materialismo dialéctico combate la tesis simplista que reduce el
pensamiento a los procesos puramente fisiológicos. El pensamiento es
una propiedad cualitativamente nueva de la materia, propiedad
diferente de los procesos fisiológicos. Sin ninguna duda, en el
porvenir, el pensamiento será referido a movimientos moleculares y
químicos del cerebro, es decir, que será explicado por ellos. De todos
modos, no se habrá agotado así su esencia, su especificidad
cualitativa.

El pensamiento desempeña un papel inmenso en la vida social. Permite a
los hombres conocer las leyes objetivas de la naturaleza y de la
sociedad y obtener provecho de ellas en su actividad práctica. (Ver
igualmente Conocimiento).

Diccionario filosófico · 1965:355-357

Pensamiento

  1. Producto superior de la materia dotada de una organización
    especial, el cerebro; proceso activo en que el mundo objetivo se
    refleja en conceptos, juicios, teorías, etc. El pensamiento surge en el
    proceso de la actividad productiva social de los hombres y hace
    posible el reflejo mediato de la realidad, permite descubrir las
    conexiones sujetas a ley de la misma. Los mecanismos fisiológicos
    materiales del pensamiento fueron investigados por Pávlov, quien
    expuso en su teoría del segundo sistema de señales los resultados
    obtenidos. Sin embargo, no es posible explicar plenamente el
    pensamiento –pese a que está indisolublemente unido al cerebro– por la
    actividad de un aparato fisiológico. La aparición del pensar se halla
    vinculada, ante todo, al desarrollo social, no a la evolución
    biológica. El pensamiento es un producto social tanto por las
    particularidades de su origen, como por su manera de funcionar y por
    sus resultados. Ello se explica por el hecho de que existe sólo en
    indisoluble unión con el trabajo y con el habla, que se dan
    exclusivamente en la sociedad humana. De ahí que el pensamiento del
    hombre se produzca en estrechísima conexión con el hablar y sus
    resultados se fijen en el lenguaje. Son propios del pensar, asimismo,
    procesos como los de abstracción, análisis y síntesis, el
    planteamiento de determinados problemas y el encontrar los
    procedimientos de su resolución, la formulación de hipótesis, ideas,
    etc. El proceso del pensar tiene siempre como resultado una idea
    determinada. La facultad que el pensamiento posee de reflejar de
    manera generalizada la realidad se traduce en la capacidad del hombre
    para formar conceptos generales. La elaboración de conceptos
    científicos se enlaza a menudo con la formulación de las
    correspondientes leyes. La facultad del pensamiento para reflejar de
    manera mediata la realidad se manifiesta en la capacidad del hombre
    para el razonamiento, la inferencia lógica y la demostración. Esta
    facultad amplía extraordinariamente las posibilidades del conocer;
    hace posible, partiendo del análisis de los hechos accesibles a la
    percepción inmediata, llegar a lo que no está al alcance de la
    percepción mediante los órganos de los sentidos. Los conceptos y sus
    sistemas (teorías científicas) fijan (generalizan) la experiencia de
    la humanidad, forman una concentración de conocimientos del hombre y
    un punto de partida para la cognición ulterior de la realidad. El
    pensamiento humano es objeto de estudio de diversas ciencias
    (fisiología de la actividad nerviosa superior, lógica, cibernética,
    psicología, gnoseología, etc.), mediante distintos métodos. Entre las
    investigaciones experimentales, en los últimos tiempos han alcanzado
    gran importancia los métodos de modelación del pensamiento bajo la
    forma de dispositivos cibernéticos. En la vida de cada ser humano, el
    pensamiento no existe como proceso puramente intelectual, sino que se
    halla indisolublemente vinculado a otros procesos psíquicos, es decir,
    no existe aislado de la conciencia global del hombre. El idealismo
    tiende siempre a separar de la materia (cerebro humano, lenguaje,
    actividad práctica de la sociedad) el pensamiento, y si reconoce el
    nexo aludido, procura presentar el pensamiento de los individuos
    aislados como algo derivado de ciertos principios espirituales
    situados por encima de la materia y de la conciencia de los hombres
    aislados (por ejemplo, Hegel). La filosofía burguesa contemporánea,
    representada por el neopositivismo, niega el pensamiento como algo que
    exista realmente. Siguiendo al behaviorismo y reduciendo toda la
    experiencia del hombre a los hechos directamente observados; el
    neopositivismo declara el pensamiento, junto a la materia (a
    diferencia del lenguaje, que siempre aparece como hecho sensorialmente
    perceptible), una ficción. El neopositivismo ignora el hecho de que el
    lenguaje es el medio de expresión, la forma de existencia del
    pensamiento. Por medio del análisis de éste, se estudian las
    propiedades del cerebro, que se caracterizan como pensamiento.
  2. En psicología, el pensamiento es el proceso de interacción entre el
    sujeto cognoscente y el objeto cognoscible; es la forma básica que
    regula la forma de orientarse el sujeto en la realidad. El pensamiento
    propiamente dicho es creador; surge en situaciones en que, para
    resolver los problemas, es indispensable adquirir nuevos conocimientos
    que permitan modificar las condiciones circundantes con el fin de
    satisfacer unas necesidades. Los productos del pensar constituyen
    modelos psíquicos (Psique) de la realidad, modelos que figuran en el
    plano gnoseológico como imágenes de los objetos. El pensamiento es una
    premisa necesaria de cualquier otra actividad, pues ésta es el
    resultado “desenvuelto” y reelaborado de aquél. El pensamiento
    experimenta una compleja evolución, crea formas derivadas de la
    actividad intelectual –procesos de percepción, de representación,
    hábitos de distinto género, etc.–. A medida que estas formas se
    consolidan, el pensamiento se apoya en ellas para resolver nuevos
    problemas, más complejos. La forma elemental del pensamiento se da
    también en los animales. En la fase humana, la aparición del trabajo
    da origen al pensamiento verbal, específicamente humano, que se separa
    de la práctica en calidad de actividad teórica. Gracias al desarrollo
    del segundo sistema de señales, el pensamiento en su forma superior se
    traslada al plano interno de actividades. En tal caso, el objeto
    pueden constituirlo no las cosas reales, sino sus modelos
    psíquicos. Los resultados subjetivos de semejante pensamiento son
    modelos de la realidad estructurados con la participación del
    lenguaje. Se modelan no sólo las relaciones entre sujeto y objeto,
    sino, además, las relaciones entre objetos diferentes. En el aspecto
    gnoseológico, estos modelos se presentan como conceptos, juicios y
    razonamientos que reflejan las leyes que rigen el movimiento de los
    objetos, algunos de sus aspectos y propiedades, a menudo inaccesibles
    a la percepción inmediata, los nexos e interdependencias
    esenciales. Los productos objetivos del pensamiento verbal,
    insertándose en el quehacer práctico, se consolidan en las
    correspondientes transformaciones de los objetos reales. Constituyen
    la experiencia histórico-social que la generación nueva asimila
    mediante la enseñanza. Se distinguen pensamientos productivos,
    creadores (Psicología de la creación) y reproductivos (Memoria,
    Hábito). Estos dos tipos de pensamiento se hallan estrechamente unidos
    entre sí: el productivo se transforma en reproductivo, y éste se
    convierte en una de las premisas del pensamiento creador.

Diccionario de filosofía · 1984:330-331

Pensamiento

Proceso activo de reflejo del mundo objetivo en conceptos, juicios,
teorías, etc., vinculado con la solución de unos u otros problemas;
producto superior de la materia específicamente organizada: el
cerebro. Encontrándose en ligazón indisoluble con el cerebro, el
pensamiento no puede ser explicado por completo con la actividad del
aparato fisiológico. El pensamiento no está enlazado sólo con la
evolución biológica, sino también con el desarrollo social. El
pensamiento surge en el proceso de la actividad productiva de los
hombres y asegura el reflejo mediatizado de la realidad. Tiene una
naturaleza social tanto por las peculiaridades de su surgimiento como
por el modo de funcionamiento y los resultados. Esto se explica porque
el pensamiento existe sólo en relación con la actividad laboral y el
habla, típicos únicamente de la sociedad humana. Por eso, el
pensamiento del hombre se realiza en estrechísima ligazón con el
habla, y sus resultados se fijan en el lenguaje. Son propios del
pensamiento procesos tales como la abstracción, el análisis y la
síntesis, el planteamiento de determinadas tareas y la búsqueda de las
vías de su cumplimiento, la promoción de hipótesis, ideas, etc. El
resultado del proceso de pensamiento siempre es una u otra idea. La
capacidad del pensamiento de reflejar en forma sintetizada la realidad
se expresa en la capacidad del hombre de formar conceptos
generales. La formación de conceptos científicos está asociada a la
formulación de las leyes correspondientes. La capacidad del
pensamiento de reflejar en forma indirecta la realidad se expresa en
la capacidad del hombre para los actos de deducción, conclusión lógica
o demostración. Esta capacidad amplía sobremanera las posibilidades
del conocimiento. Permite conocer, partiendo del análisis de los
hechos accesibles a la percepción directa, lo que es inaccesible a la
percepción con ayuda de los órganos de los sentidos. Los conceptos y
sus sistemas (teorías científicas) fijan (generalizan) la experiencia
de los hombres y el punto de partida para seguir conociendo la
realidad. El pensamiento del hombre lo estudian distintas ciencias (la
fisiología de la actividad nerviosa superior, la lógica, la
cibernética, la psicología, la gnoseología, etc.), las cuales se valen
de diferentes métodos. Últimamente, entre las investigaciones
experimentales han adquirido una gran importancia los métodos de
estudio del pensamiento en forma de su modelado con ayuda de distintos
dispositivos cibernéticos. El idealismo siempre ha tratado de separar
el pensamiento de la materia (del cerebro humano, del lenguaje, de la
actividad práctica de la sociedad) y cuando reconoce tal ligazón,
procura presentar el pensamiento como algo derivado de ciertos
principios espirituales que están por encima de la materia y la
conciencia de los hombres por separado (por ejemplo, Hegel). La
filosofía burguesa moderna, por ejemplo, el neopositivismo, empezó a
negar el pensamiento como algo realmente existente. Siguiendo al
behaviorismo y reduciendo toda la experiencia del hombre sólo a los
hechos observables directamente, el neopositivismo proclama ficción al
pensamiento, conjuntamente con la materia (a diferencia del lenguaje,
que siempre constituye un hecho perceptible por los órganos de los
sentidos). El neopositivismo obvia el hecho de que el lenguaje es un
medio de expresión y una forma de existencia de la idea. En realidad,
a través del análisis del lenguaje se estudian las propiedades del
cerebro que se definen como pensamiento.

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