3-Populismo

Populismo

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:413-414

Ideología pequeño-burguesa, idealista, que hizo su aparición en Rusia
durante las décadas del sesenta y del setenta del siglo pasado. Lenin
dio la siguiente definición del populismo: “Representa los intereses
de los productores desde el punto de vista del pequeño productor, del
pequeño burgués” (Lenin, Obras, Ed. rusa). La ideología populista
extrae sus orígenes de las condiciones de la vida material de la
sociedad, de la preponderancia numérica de la clase de los pequeños
productores en la Rusia capitalista posterior a la reforma. Es
preciso distinguir entre los viejos populistas y los que les siguieron
después, los populistas liberales. Los primeros populistas vivieron y
actuaron en las décadas del sesenta y del setenta cuando la
diferenciación entre el campesinado no era tan señalada. Creyendo en
la posibilidad de la revolución social campesina, los populistas de la
década del setenta, la joven intelectualidad no procedente de la
nobleza, vistiendo ropa campesina, iban a la aldea, al “pueblo” para
levantarlo a la lucha contra el zarismo (de aquí su nombre de
populistas).

Los populistas consideraban como fuerza revolucionaria principal al
campesinado. Al negar la necesidad del desarrollo del capitalismo en
Rusia, los populistas hacían la deducción de que era imposible el
crecimiento de la clase obrera y no reconocían su papel decisivo en la
lucha revolucionaria. El atraso económico de Rusia sirvió de base
social para la aparición de teorías utópicas sobre el futuro régimen
socialista, de acuerdo con las cuales éste podría ser establecido
únicamente en base al movimiento campesino de la comuna rural rusa,
sin movimiento obrero, sin dictadura del proletariado.

Los populistas afirmaban que la historia la hacen los “jefes”, las
grandes personalidades, los “héroes” a los que sigue ciegamente la
masa, la “multitud”, el pueblo.

Los contactos con el “pueblo” corrigieron las ideas de los populistas
sobre los “instintos comunistas” de los campesinos organizados en
comunas rurales. Los campesinos no siguieron a los populistas. Se
pusieron de manifiesto divergencias en el seno de los populistas,
sobre cuestiones tácticas en la lucha contra el gobierno zarista.
Esas divergencias se manifestaron de un modo particularmente agudo en
el congreso de “Zemlia i Volia” (Tierra y libertad) realizado a fines
de junio de 1879, en Voronezh. Algunos meses más tarde, “Zemlia i
Volia” se escindió en dos organizaciones: “Narodnaia Volia” (voluntad
del pueblo) y “Chorni perediel” (Reparto negro). “Chorni perediel”
quedó bajo la dirección de Plejanov (ver), Axelrod, Deutsch, &c. Los
partidarios de “Narodnaia Volia” (Gelabov, Figner, Mijailov y otros)
defendían y aplicaban la táctica del terror individual. Por heroica
que fuera su lucha revolucionaria contra el zarismo, su táctica seguía
siendo profundamente errónea. El populismo liberal de las décadas del
ochenta y el noventa, representado por Danielson, Vorontsov, Krivenko,
Yujakov, Mijailovski (ver), &c., expresaba los intereses de los
kulaks.

El populismo es fundamentalmente hostil al marxismo. Idealistas en
filosofía, los populistas unían los elementos más heteróclitos:
positivismo (ver), anarquismo (ver), neo-kantismo (ver), &c. Eran
adeptos de lo que se llamaba el método subjetivo en sociología (ver),
ignoraban las condiciones de la vida material de la sociedad, negaban
las leyes objetivas del desarrollo social, oponían el “individuo de
espíritu crítico” al pueblo, representaban a las masas populares como
una fuerza “inerte” de la historia, incapaz de actuar por sí misma,
&c. No comprendían el papel histórico del proletariado, veían en éste
una “desgracia histórica”. Ahora bien, el proletariado es justamente
la única clase capaz de abolir el capitalismo y de crear la sociedad
socialista. La comunidad campesina que los populistas idealizaban
viendo en ella el “embrión del socialismo”, no era en realidad más que
una forma cómoda de cubrir la dominación de los kulaks y un medio de
que disponía el zarismo para forzar a los campesinos a pagar los
impuestos según el principio de la garantía solidaria.

Denunciando el pseudo socialismo de los populistas, Lenin mostró que
la crítica del capitalismo ruso hecha por los populistas era ilusoria
y reaccionaria, pues ellos mismos se mantenían en las posiciones del
capitalismo, pero de un capitalismo menos evolucionado, limitado por
todos lados por las supervivencias feudales. La teoría y la práctica
de los populistas constituía un obstáculo serio para el desarrollo y
la propagación del socialismo científico, para el florecimiento del
movimiento obrero. Así, pues, el marxismo no podía desarrollarse en
Rusia sin entablar una lucha hasta el fin contra el populismo, sin
aplastarlo ideológicamente.

Fue Plejanov quien asestó el primer golpe a la ideología populista.
Lenin demolió a fondo el populismo en el plano ideológico, y desbrozó
el terreno para la victoria del marxismo en Rusia. Lenin jamás dejó
de luchar contra los grupos populistas que habían vuelto a remozar su
fachada: los socialistas-revolucionarios, los socialistas populares,
&c. Pero ese combate se desarrolló en la época en que Lenin había
fundado un partido marxista. La lucha del partido contra los
populistas en los comienzos del siglo XX, fue al mismo tiempo una
lucha contra la ideología reaccionaria pequeño-burguesa en general. Y
culminó con el aplastamiento completo de los grupos populistas, los
peores enemigos del pueblo.

Diccionario filosófico · 1965:368

Ideología de la democracia campesina pequeñoburguesa rusa. Los rasgos
específicos del populismo como variedad de la ideología democrática
son: 1) quimeras socialistas, esperanzas de eludir la vía del
capitalismo, creer que se podría evitar; 2) propugnar un cambio
radical de las relaciones agrarias. El populismo posee significado
internacional. Es propio de los países que entraron relativamente
tarde en el camino de la revolución democrático-burguesa, cuando el
capitalismo en la Europa occidental y en América del Norte ya había
puesto al desnudo las contradicciones que le son inherentes y
engendrado el movimiento socialista del proletariado. La raíz social
de la ideología populista en Rusia se hallaba en la lucha del
campesinado para acabar con los latifundios feudales y redistribuir
por completo la tierra de los grandes propietarios. Los fundadores de
la ideología populista en Rusia fueron Herzen y Chernishevski, los
primeros en plantear la cuestión acerca de la posibilidad de que la
comunidad campesina pasara directamente a la forma superior,
comunista. En la década de 1870 cobra impulso el denominado populismo
de acción, que aspiraba a dar vida real, al programa político del
populismo, a despertar al campesinado y alzarlo para llevar a cabo la
revolución socialista. Entre los ideólogos más destacados del
populismo figuran Bakunin, Lavrov y Piotr Nikitin Tkachov. El
populismo de la década indicada, que por su contenido político-social
era la ideología del democratismo revolucionario combativo, en el
aspecto teórico dio un paso atrás en comparación con Chernishevski.
Los populistas contraponían el “socialismo” a la “política”,
consideraban que la lucha por las libertades políticas sólo era
provechosa para la burguesía. Se negaba todo carácter progresivo del
capitalismo. En filosofía, los teóricos populistas de la escuela
subjetiva preconizaban el agnosticismo, repetían los argumentos de los
positivistas, de los neokantianos y de los machistas contra el
materialismo. A diferencia de Chernishevski, quien examinaba la
evolución social desde el punto de vista de la necesidad histórica,
los populistas miraban los fenómenos sociales a través del prisma de
un ideal abstracto. Aplicando el método subjetivo en sociología, los
ideólogos populistas intentaban demostrar que era posible el progreso
no capitalista. Aunque formalmente los populistas no negaban la
importancia de las masas en la historia, hacían depender el movimiento
de las mismas (y, correspondientemente, la orientación del progreso
histórico) de la actividad de una minoría intelectual. La tesis
básica de la teoría económica del populismo radica en la tendencia a
demostrar que la pequeña economía campesina (la “producción popular”)
se contrapone al capitalismo. Mediados los años ochenta, domina en el
populismo la corriente liberal, reformista (V. V. [Vorontsov],
Mijailovski, Serguéi Nikoliáievich Krivenko, Serguéi Nikoláievich
Iuzhakov y otros). Ante la evidencia de los hechos, parte de los
populistas se vieron obligados a reconocer la evolución capitalista
del país y la diferenciación del campesinado. Sin embargo, el
reconocimiento de que el capitalismo se desarrollaba en Rusia estaba
apostillado con proyectos utópicos y reaccionarios de todo género
acerca de la ayuda a la “producción popular”. Los representantes del
populismo liberal sostuvieron una activa lucha contra el marxismo
hasta que quedaron derrotados ideológicamente por completo. El
ascenso del movimiento campesino a comienzos del siglo XX y la
revolución da 1905-07 constituyeron un terreno propicio para que
apareciesen varios grupos y partidos populistas, de los cuales el más
izquierdista era el de los eseristas, cuya ideología presentaba un
carácter ecléctico. En ella se conjugaban los viejos dogmas
populistas con algunos principios tergiversados del marxismo. En el
curso de la revolución, los eseristas constantemente vacilaban entre
la subordinación a la hegemonía de los liberales y la lucha enérgica
contra la gran propiedad terrateniente. Lenin y Plejánov hicieron una
profunda crítica del populismo.

Diccionario de filosofía · 1984:341-342

Sistema de concepciones de la democracia pequeño-burguesa campesina en
Rusia. Un rasgo específico del populismo como ideología es el
entrelazamiento de la democracia agraria con el socialismo utópico
campesino y la esperanza de soslayar el capitalismo. El populismo es
típico de los países que emprendieron relativamente tarde la vía de la
revolución democrática burguesa, cuando el capitalismo reveló ya sus
contradicciones y generó el movimiento socialista del proletariado.
El populismo ruso fue fundado por Herzen y Chernishevski, que fueron
los primeros en plantear la cuestión de la posibilidad de pasar a la
forma superior, comunista, a través de la comunidad campesina. En los
años 70 del siglo 19, el populismo se convierte en corriente
predominante del movimiento democrático ruso y adquiere nuevos rasgos:
la revolución campesina se pone al orden del día. Los ideólogos más
notables del populismo de los años 70 fueron Bakunin, Lavrov,
Tkachiov, &c. Siendo por su contenido socio-político la ideología de
la democracia revolucionaria militante, el populismo dio un paso atrás
en el sentido teórico en comparación con Chernishevski. Así,
conjugaba las ardientes simpatías hacia la lucha histórica universal
del proletariado socialista internacional con la denuncia romántica de
las lacras del capitalismo; la aspiración a luchar contra la posesión
agraria de los terratenientes y contra la monarquía zarista, con la fe
en el camino absolutamente original de desarrollo de Rusia, &c. El
populismo rechazaba, como una supuesta justificación de la vía
burguesa de desarrollo, inadmisible para los revolucionarios, la idea
central de la concepción sociológica de Chernishevski: la idea de la
necesidad histórica. En filosofía, los teóricos del populismo de los
años 70 predicaban el positivismo. Rechazaban el materialismo
filosófico y su gnoseología como “sintetización metafísica” que rebasa
el marco de la ciencia. Desde mediados de los años 80 del siglo 19,
el populismo entra en el período de una profunda crisis, condicionada,
de un lado, por el fracaso de la propaganda socialista del populismo
en el campo y la destrucción de la “Voluntad del Pueblo” y, del otro,
por los cambios de clase en el país: la evolución burguesa del
campesinado, el crecimiento del proletariado y el desarrollo de su
lucha. Una parte de los revolucionarios (Plejánov y otros) rompieron
con el populismo y adoptaron las posiciones del marxismo. En el
populismo tomó liderazgo la corriente liberal (Mijailovski, S.
Yuzhakov y otros), que renunció a la lucha por el derrocamiento
revolucionario del régimen existente. la idea principal del populismo
de los años 80-90 consistió en oponer la pequeña hacienda campesina al
capitalismo. Una parte de los populistas se vieron obligados a
reconocer la evolución capitalista del país y la diferenciación del
campesinado. Pero ellos también redactaban proyectos utópicos
pequeñoburgueses de defensa de la “producción popular” contra el
capitalismo. Los representantes del populismo liberal sostenían una
enérgica lucha contra el marxismo, la cual terminó con la completa
derrota ideológica para ellos. El auge del movimiento campesino a
comienzos del siglo 20 y la revolución de 1905-07 condicionaron la
aparición de una serie de grupos y partidos populistas, comprendido el
partido eserista. La ideología de los eseristas era ecléctica y unía
los viejos dogmas del populismo con algunas tesis desvirtuadas del
marxismo. En el curso de la revolución, los eseristas oscilaban
constantemente entre el sometimiento a la hegemonía de los liberales y
la lucha resuelta contra la posesión agraria de los terratenientes.
Lenin y Plejánov criticaron a fondo el populismo.

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