2-Progreso

Progreso

Diccionario filosófico marxista · 1946:249

Progreso

Progreso significa evolución de lo inferior a lo superior, de lo
simple a lo complejo, la transición a una fase más alta de
existencia. La idea de progreso ha tenido un enorme valor para el
desarrollo de la ciencia y de la técnica, desempeñó un gran papel en
la lucha de la burguesía contra el régimen feudal (teoría del progreso
de Condorcet, Turgot y otros). Con el triunfo y afianzamiento del
régimen capitalista, la idea burguesa del progreso fue substituida por
una idea trivial, según la cual, en la sociedad deben imperar “el
orden y la armonía” (A. Comte) y, más tarde, por la vulgar teoría de
que la evolución se realiza sin saltos (H. Spencer). La burguesía deja
de sentir la necesidad de teorías que de una u otra forma están
demostrando que en el mundo objetivo se realizan cambios relacionados
con el nacimiento de lo nuevo. En la doctrina del marxismo-leninismo,
la idea de progreso halla una fundamentación auténticamente
científica. El marxismo-leninismo no constata simplemente que la
sociedad se desarrolla, sino que descubre las causas reales que
determinan dicho desarrollo progresivo de la historia de la sociedad
humana, su transición de una fase a otra superior. Bajo el socialismo
y el comunismo existe un campo ilimitado para el progreso de la
sociedad, para el florecimiento de la ciencia, del arte y de la
cultura. Comunismo y progreso son dos conceptos inseparables.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:423

Progreso

Desarrollo ascendente, de lo inferior a lo superior, de lo simple a lo
complejo. La idea de progreso ha desempeñado siempre un papel
importante en el desarrollo de la ciencia, de la cultura, etc., así
como en la lucha de la burguesía contra el régimen feudal. Después de
la victoria del capitalismo, la ideología burguesa entabla la lucha
contra la idea de progreso, a la cual opone la teoría del eterno
retorno cíclico de la historia, del retorno al estado primitivo,
etc. El ideólogo del imperialismo Spengler (ver) lanzó la teoría de la
“decadencia de Occidente”, de la quiebra de la cultura. La filosofía
burguesa actual predica el renunciamiento al progreso, la teoría del
movimiento en retroceso, de la catástrofe inevitable de la sociedad
humana, de la degeneración del hombre, y así por lo consiguiente. En
realidad, se trata únicamente de la catástrofe del mundo capitalista,
pues su hundimiento es ineluctable. Los ideólogos de la burguesía
quieren asimilar la muerte del capitalismo a la muerte de la humanidad
entera. En realidad, el reemplazo revolucionario del capitalismo por
el socialismo, constituye un progreso sin precedente de la sociedad,
un gigantesco salto adelante de la humanidad. Los oportunistas y los
revisionista, falsean igualmente la noción de progreso. Entienden por
progreso un desarrollo lento, gradual, en el marco del régimen burgués
existente. Disimulan con frases sobre el progreso, su sumisión a la
política burguesa.

Sólo el marxismo-leninismo ofrece una teoría verdaderamente científica
del progreso. El marxismo-leninismo no se contenta con comprobar que
la sociedad evoluciona, sino que pone en claro las causas reales, ante
todo las causas materiales, que determinan la marcha adelante de la
historia humana, su transición de un grado a otro más elevado; muestra
cuál es la clase que hace avanzar la sociedad y cuál es la que frena
su progresión. La fuerza principal que determina el desarrollo
ascendente de la sociedad, es el modo de producción de los bienes
materiales (ver), los cambios que se efectúan en él. La portadora del
progreso es la clase de vanguardia, la clase que se alza contra las
fuerzas conservadoras, reaccionarias, de la sociedad, que obstaculizan
su marcha adelante. En la base del progreso, como en la base de todo
desarrollo, se halla la lucha de los contrarios, la muerte de lo
viejo, el nacimiento y el florecimiento de lo nuevo. El socialismo y
el comunismo abren perspectivas ilimitadas al progreso social, al
florecimiento de las fuerzas productivas, de la ciencia, del arte, de
la cultura.

No figura en el Diccionario filosófico · 1965

No figura en el Diccionario de filosofía · 1984

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