5-Unidad y diversidad del mundo

Unidad y diversidad del mundo

Diccionario filosófico marxista · 1946:309

Unidad y variedad múltiple del mundo

“En el mundo no hay nada fuera de la materia en movimiento” (Lenin).
No existe otro mundo aparte de la materia infinita que se mueve en el
tiempo y en el espacio. La doctrina de lo único material rechaza de
plano todas las invenciones sobre un “espíritu creador”, un “primer
principio del mundo”, un “dios”, una “idea absoluta”, &c. El mundo
material, la Naturaleza, es una variedad infinita de cosas, cuerpos,
fenómenos y procesos: la Naturaleza inorgánica, el mundo orgánico, la
Sociedad con toda la riqueza y variedad de sus manifestaciones. La
variedad múltiple del mundo radica en la diferencia cualitativa de las
cosas y de los procesos, en la variedad múltiple de formas de
movimiento de la materia. Al mismo tiempo, la variedad cualitativa
del mundo, la variedad de formas del movimiento material existe en una
unidad. El mundo es uno, porque es el de la única materia. “La
verdadera unidad del mundo radica en su materialidad” (Engels). La
unidad del mundo y su variedad se hallan en una correlación
dialéctica, están interna e indisolublemente relacionadas entre sí: la
materia única no existe de otra manera que en las formas
cualitativamente variadas; toda la variedad del mundo es la variedad
de formas de la única materia. Stalin define: “El materialismo
filosófico de Marx parte del criterio de que el mundo es, por su
naturaleza, algo material; de que los múltiples y variados fenómenos
del mundo constituyen diversas formas y modalidades de la materia en
movimiento”. Todos los datos de la ciencia confirman convincentemente
la unidad del mundo material: la transmutación de elementos, la
composición química, la conexión y el tránsito mutuo de diversas
formas del movimiento (movimiento mecánico, calor, electricidad, &c.),
la conexión entre la Naturaleza inorgánica y la orgánica, la conexión
y la acción mutua en la vida social de los hombres, &c.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:514-515

El universo no es más que materia en movimiento. No existe otro mundo
que el de la materia infinita que se mueve en el tiempo y en el
espacio. La tesis marxista sobre la unidad del mundo material, refuta
enteramente todas las invenciones tocantes al “espíritu creador”, al
“principio inicial del mundo”, “Dios”, la “idea absoluta”, &c. El
mundo es uno en su diversidad. El mundo material, la naturaleza, es
la diversidad infinita de objetos, de cuerpos, de fenómenos y de
procesos. Es la naturaleza inorgánica, el mundo orgánico, la
sociedad, en toda su diversidad y su riqueza inagotable. La
diversidad del mundo reside en la diferencia cualitativa de las cosas
y de los procesos materiales, en la diversidad de las formas del
movimiento de la materia. La diversidad cualitativa del mundo, la
diversidad de las formas del movimiento material, existen en la
unidad. La unidad real del mundo es su materialidad. La unidad del
mundo y su diversidad se hallan en relación dialéctica; están íntima e
indisolublemente ligadas entre sí; la materia única sólo existe bajo
formas cualitativamente diversas; toda la diversidad del mundo es la
diversidad de las formas de la materia, que es una en un mundo
material único. Todos los datos de la ciencia y de la actividad
práctica confirman sin discusión posible la unidad del mundo material.

Diccionario filosófico · 1965:473-474

La unidad del mundo radica en su materialidad, en que todos los
objetos y fenómenos existentes constituyen distintos tipos o
propiedades de la materia en movimiento. Nada hay en el mundo que no
sea forma concreta de la materia, propiedad de ella o manifestación de
sus propiedades y correlaciones. La unidad del mundo halla su
expresión en la conexión universal de los fenómenos y de los objetos,
en el hecho de que en todas las especies de materia se dan atributos
universales como el movimiento, espacio, y tiempo, la facultad de
autodesarrollo, &c., encuentra su expresión en la existencia de leyes
dialécticas universales del ser, vigentes en todos los niveles de la
organización estructural de la materia. Mas no se debe entender la
unidad del mundo como uniformidad de su estructura, como simple e
infinita repetición de lo existente y como subordinación de todo lo
que existe a las mismas leyes específicas. En la naturaleza se da una
multiplicidad infinita de niveles, cualitativamente distintos, de
organización estructural de la materia, en cada uno de los cuales ésta
posee propiedades y estructura diferentes y se subordina a distintas
leyes específicas del movimiento. En la actualidad, se conocen varios
niveles de ese tipo, correspondientes a distintas escalas: núcleos
atómicos y partículas elementales, átomos y moléculas, cuerpos
macroscópicos, sistemas cósmicos de diferentes órdenes. La diversidad
cuantitativa y cualitativa de los fenómenos de la naturaleza no
constituye una dificultad insuperable para el conocimiento fidedigno
de los mismos. Basándose en la unidad de los fenómenos de la
naturaleza, en la existencia –en el mundo–, de propiedades y leyes
generales de la materia en movimiento, la razón humana en cada
fenómeno finito descubre elementos de lo infinito; en lo transitorio,
aspectos de lo eterno.

Diccionario marxista de filosofía · 1971:311

Unidad material del mundo

Una de las tesis fundamentales de la filosofía marxista, tesis que en
su aspecto más general consiste en la existencia de un principio
material único y universal (es decir, que no depende de ningún
espíritu ni de la conciencia) y que constituye la base de toda la
diversidad de cosas y fenómenos del mundo. Los filósofos griegos
antiguos identificaban este principio universal con una determinada
substancia: agua (Tales), fuego (Heráclito), &c. Con el ulterior
desarrollo de la ciencia y la filosofía se formuló un concepto
especial para designar esta base de todo lo existente: el de materia.
La unidad del mundo reside en que en éste no existe nada que no sea
manifestación de la materia y de sus propiedades. O sea que: 1) todos
los objetos y procesos existentes en el mundo están interrelacionados,
son momentos del infinito automovimiento y autodesarrollo de la
materia; 2) todo se halla subordinado a leyes naturales únicas y
universales, no existen ningunas fuerzas sobrenaturales. La unidad
del mundo, subrayaba Engels, consiste en su materialidad, la cual es
demostrada por todo el desarrollo de la ciencia y la filosofía, así
como por la práctica social. La fundamentación de la tesis relativa a
la unidad material del mundo se topó con la dificultad de explicar la
conciencia, el pensamiento, los fenómenos espirituales. La filosofía
materialista dialéctica superó esta dificultad al comprender la
conciencia como producto del desarrollo histórico de la materia, como
función de un órgano altamente desarrollado: el cerebro. Sin embargo,
con todo y ser propiedad, función de un órgano material, la conciencia
no es en sí algo material. Su actividad tiene carácter ideal, se
diferencia substancialmente de la actividad material, que crea y
modifica los objetos reales. De esta suerte, la tesis acerca de la
unidad material del mundo comprende el reconocimiento de la diferencia
objetiva existente entre materia y conciencia. El materialismo
dialéctico fundamenta no la identidad, sino la unidad de la materia y
la conciencia mediante la revelación de su relación real: el carácter
primario de la materia y el secundario de la conciencia.

Diccionario de filosofía · 1984:434-435

La unidad del mundo consiste en su materialidad, en que todos los
objetos y fenómenos del mundo, constituyen los distintos estados y
propiedades de la materia en movimiento. En el mundo no hay nada que
no sea forma concreta de la materia, propiedad o manifestación de sus
propiedades e interconexiones. La unidad del mundo halla su expresión
en la realidad objetiva de la materia como substrato de las distintas
propiedades y formas del movimiento, de la increabilidad y la
indestructibilidad de la materia y de su eternidad en el tiempo e
infinitud en el espacio. Además, la unidad del mundo se manifiesta en
la concatenación universal de los fenómenos y los objetos, en que
todos los tipos de materia poseen atributos universales tales como
movimiento, espacio, tiempo, capacidad de autodesarrollo y otros; en
la existencia de las regularidades dialécticas universales del
movimiento de la materia, en su desarrollo histórico, así como en los
procesos de cambio de unas formas de la materia y movimiento y su
transición a otras. A escala local, la unidad del mundo se revela en
la comunidad de la estructura físico-química de los diversos cuerpos
compuestos de los mismos átomos y partículas y campos elementales; en
la comunidad de las leyes físico-químicas en la Tierra, y en los
sistemas cósmicos, en la unidad de las formas del movimiento. Pero no
se debe entender la unidad del mundo como uniformidad y homogeneidad
de su estructura, como simple repetición de los fenómenos conocidos en
todas las escalas espaciales-temporales posibles. En virtud de la
acción de la ley universal de la transformación de los cambios
cuantitativos en cualitativos, en el autodesarrollo infinito de la
materia surgió una multitud infinita de estados cualitativamente
distintos y niveles estructurales de la materia, en cada uno de los
cuales se manifiestan las propiedades y formas específicas del
movimiento. Los niveles estructurales de la materia, que conocemos,
desde las partículas elementales hasta la Metagalaxia, sólo
representan una pequeña parte de toda la multiplicidad e infinitud del
mundo. Pero esta multiplicidad no constituye un insuperable obstáculo
para el conocimiento verdadero de la materia. Apoyándose en la unidad
de los fenómenos de la naturaleza y la existencia en el mundo de las
propiedades y regularidades generales de la materia, la razón humana
descubre en cada fenómeno finito elementos de lo infinito. La unidad
y diversidad del mundo se conocen a través de lo universal y lo
absoluto en las propiedades y leyes del ser de la materia.

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