5-Voluntarismo

Voluntarismo

Diccionario filosófico marxista · 1946:318

(Del latín: “voluntas” voluntad). El voluntarismo es una de las
tendencias idealistas subjetivas en filosofía que niega la existencia
de leyes objetivas y necesarias en la Naturaleza y en la Sociedad,
atribuyendo el valor decisivo, primario, a la voluntad. Los
representantes del voluntarismo son Schopenhauer, Nietzsche, Hartmann
y otros. Las fuentes de esta tendencia emanan del profundo medioevo;
las hallamos en las doctrinas de los padres de la iglesia: San Agustín
(354-430), que consideraba la fuerza de la voluntad como el fundamento
de la persona y que unió esta teoría con la doctrina de la
predestinación divina; el conocido escolástico de la Edad Media, Duns
Escoto, que reconocía abiertamente la primacía de la voluntad sobre la
razón, de la casualidad sobre la necesidad, y veía en la voluntad
activa el fundamento, y el objetivo de la perfección humana y la
dependencia del hombre respecto a la voluntad divina. El carácter
reaccionario del voluntarismo se manifestó ya en sus mismos orígenes.
Habiendo sido dirigido contra la teoría de las leyes materiales
objetivas, el voluntarismo se acomodó con las teorías fatalistas de la
predestinación y de la voluntad divinas. En la filosofía moderna, el
voluntarismo está vinculado, como lo señaló Lenin en Materialismo y
Empiriocriticismo, con la línea de Kant y Hume, con la negación de la
existencia de leyes objetivas en la Naturaleza y en la Sociedad, con
la fórmula kantiana de que “la razón impone las leyes a la
Naturaleza”. Un ejemplo manifiesto de tal “voluntarismo idealista”
es, según Lenin, el machismo que niega las leyes objetivas de la
Naturaleza y que “reconoce el mundo de la voluntad”. Para los
populistas, anarquistas, social-revolucionarios, el voluntarismo
fundamenta filosóficamente las teorías sociológicas subjetivas de las
“personalidades vigorosas” como fuerzas orientadoras del proceso
social. Para los neokantianos (la escuela de Windelband, Rickert), el
voluntarismo sirve para disimular lo inevitable de la muerte del
capitalismo, sirve a las teorías de la eternidad del régimen
capitalista. Para Nietzsche, el voluntarismo supone la justificación
de la violencia de las clases dominantes, la esclavización de los
oprimidos. Una difusión particularmente amplia obtuvieron las
diversas teorías voluntaristas en la ciencia y en la filosofía
burguesas contemporáneas. El miedo a la revolución proletaria en
marcha y la inevitabilidad del colapso del capitalismo, obligan a la
burguesía a buscar en las diversas teorías del libre albedrío, de la
independencia del libre arbitrio, &c., una salvación contra las leyes
inexorables del desarrollo social.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:526-527

(lat. voluntas). Una de las variedades del idealismo subjetivo en
filosofía; niega las leyes objetivas y la necesidad tanto en la
naturaleza como en la sociedad, y atribuye a la voluntad humana un
papel primordial y decisivo. Principales representantes: Schopenhauer
(Ver), Nietzsche (Ver), Hartmann, &c. Esta tendencia hunde sus raíces
en las profundidades de la Edad Media. Aparece ya en los escritos de
los “Padres de la Iglesia”: San Agustín (354-430) asignaba a la
voluntad una importancia muy grande, y unía el voluntarismo a la
doctrina de la predestinación divina; el filósofo medieval Duns Scotus
sostenía la primacía de la voluntad sobre la razón, de la contingencia
sobre la necesidad y la sumisión del hombre a la voluntad divina. El
carácter reaccionario del voluntarismo se manifestó, pues, desde sus
orígenes. El voluntarismo se adaptaba a la doctrina fatalista de la
predestinación y de la voluntad divina. En la filosofía moderna, el
voluntarismo se vincula, coma lo ha demostrado Lenin en su
Materialismo y empiriocriticismo (Ver), con la doctrina de Kant (Ver),
de Hume (Ver), con la fórmula kantiana: el entendimiento dicta sus
leyes a la naturaleza. El machismo (Ver), que niega las leyes
objetivas de la naturaleza y considera el mundo como la creación de la
voluntad, es un ejemplo notable de “idealismo voluntarista”. Para los
populistas, los anarquistas y los “socialistas revolucionarios” rusos,
el voluntarismo constituía la base filosófica de teorías
subjetivistas, pseudocientíficas, según las cuales, las
“personalidades fuertes” orientarían el progreso social. Entre los
neokantianos (escuela de Windelband-Rickert) el voluntarismo sirve
para enmascarar las contradicciones del capitalismo. El voluntarismo
de Nietzsche constituye la justificación de la violencia de las clases
dominantes, del avasallamiento y de la opresión de las masas. El
voluntarismo es la filosofía de los reaccionarios belicistas, que se
esfuerzan a todo precio por detener la marcha de la historia y por
apartar a las masas de la lucha revolucionaria. El voluntarismo
acompaña al aventurerismo político. Así, la filosofía fascista
alemana consideraba la voluntad (sobre todo la del “Führer”) como la
fuerza determinante de los acontecimientos sociales.

El materialismo filosófico marxista combate al voluntarismo. Ni la
“voluntad”, ni una personalidad eminente determinan el curso de la
historia: lo determinan las leyes sociales objetivas. La verdadera
libertad de la voluntad humana, la libertad de obrar, no es posible
sino a condición de apoyarse en el conocimiento de las leyes objetivas
del desarrollo, y de obrar no oponiéndose a esas leyes, sino de
acuerdo con ellas. La tesis marxista sobre el carácter objetivo de
las leyes sociales, que existen y actúan independientemente de la
voluntad humana, es enteramente valedera para la sociedad socialista
también. Cuando ciertos economistas, filósofos y juristas soviéticos
estimaban pues, que el Estado Soviético podía aniquilar tales o cuales
leyes económicas y crear otras nuevas, abolirlas y transformarlas a
voluntad, sus concepciones eran profundamente erróneas y, en resumen,
de esencia voluntarista. Ellos identificaban las leyes económicas
objetivas con las leyes jurídicas promulgadas o anuladas por el
Estado. En la U.R.S.S., toda la actividad del Estado y todo el
desarrollo de la sociedad están determinados por leyes objetivas que
reflejan los procesos económicos, independientes de la voluntad
humana. La interpretación voluntarista de las leyes es peligrosa
porque impide prever los acontecimientos de la vida económica y
asegurar la dirección económica más elemental. La política del
Partido Comunista de la Unión Soviética constituye una poderosa
palanca de la edificación comunista porque se apoya en las leyes
económicas objetivas del socialismo, porque aplica estas leyes y
moviliza a las masas con el propósito de realizar las tareas
planteadas por el curso objetivo del desarrollo histórico. (Ver
igualmente Libertad y necesidad; Ley; Método subjetivo en sociología).

Diccionario filosófico · 1965:485

Corriente idealista (sobre todo idealista subjetiva) en filosofía y
psicología; supone que la voluntad constituye el fundamento primario
del mundo, la contrapone a las leyes objetivas de la naturaleza y de
la sociedad y niega que la voluntad humana esté condicionada por el
medio circundante. El término fue introducido por el sociólogo alemán
Tönnies y por el filósofo Paulsen, también alemán. Como teoría
filosófica, el voluntarismo se estructuró en el siglo XIX en la
filosofía de Schopenhauer, si bien existían ya elementos suyos en la
obra de Kant y de Fichte. El voluntarismo desempeñó un importante
papel en la filosofía de Eduard von Hartmann y, sobre todo, de
Nietzsche. Constituye una de las fuentes ideológicas y un rasgo
típico de la ideología del fascismo. En Rusia, el voluntarismo fue
característico de los populistas, quienes contraponían la acción de
los “héroes” solitarios a las leyes objetivas de la historia. A fines
del siglo XIX y principios del XX, el voluntarismo penetró en la
psicología (Wundt). Esa corriente es aprovechada por los ideólogos
del anticomunismo para justificar una nueva guerra y la propaganda del
fascismo. Al rechazar el voluntarismo, el marxismo-leninismo señala
el carácter relativo del libre albedrío, examina la voluntad de las
personas como derivada de las leyes objetivas del desarrollo de la
naturaleza y de la sociedad (Factores objetivos y subjetivos de la
historia).

Diccionario marxista de filosofía · 1971:320

(del latín voluntas, voluntad.) Corriente en la filosofía burguesa
idealista cuyos partidarios niegan las leyes de la naturaleza y la
sociedad y ven la esencia de la realidad, así como de la actividad
humana, en la voluntad, la cual no se halla condicionada por nada. El
voluntarismo se caracteriza por oponer y supeditar la razón a la
voluntad “libre”, “autónoma”. Una idea parecida se encuentra ya en el
filósofo de la Edad Media Duns Escoto; sin embargo, el voluntarismo se
forma como una teoría desarrollada en la época moderna. Su
representante típico es el filósofo alemán Schopenhauer, para quien el
mundo en que vivimos “es por entero la voluntad en toda su esencia”.
Siguiendo a Schopenhauer, Nietzsche trató de fundamentar la idea de
que “la esencia más profunda del ser es la voluntad de poder”. Esta
tesis resulta muy bien ilustrada por la imagen nietzscheana del hombre
superior que aplasta inmisericordemente las normas elementales de la
moral. Las ideas de Nietzsche fueron la fuente en que abrevó la
ideología más inhumana de la sociedad burguesa: el fascismo. En la
historia del pensamiento social ruso algunos sociólogos del populismo
desarrollaron una forma peculiar de voluntarismo. El voluntarismo es
típico asimismo en las teorías psicologistas que consideran la
voluntad como la propiedad psíquica fundamental del individuo, a la
par que reducen el pensamiento a un papel de segundo grado en la
actividad vital del hombre (Wundt, Paulsen y otros). Ahora bien, si
nos referimos a las corrientes idealistas contemporáneas los rasgos
del voluntarismo tienen plena expresión en el intuitivismo, el
pragmatismo y el existencialismo. Desde el punto de vista
materialista científico el voluntarismo no resiste la menor crítica,
pues evade el nexo natural, absolutiza y convierte en algo
autosuficiente una de las propiedades de la psiquis humana: la
voluntad; interpreta en forma distorsionada la correlación existente
entre la actividad teórica y práctica del individuo. Los
voluntaristas separan la práctica del conocimiento, reduciéndola de
hecho a una manifestación del instinto. En la lucha
ideológico-política los seguidores del voluntarismo se hallan
generalmente del lado de las fuerzas conservadoras.

Diccionario de filosofía · 1984:447

(latín: voluntas). Orientación de la filosofía idealista que reconoce
la voluntad como base primaria de todo lo existente. Cabe distinguir
dos variedades del voluntarismo: como forma del idealismo objetivo y
como forma del idealismo subjetivo. Los representantes típicos de la
primera forma de voluntarismo son Schopenhauer y E. Hartmann.
Sometiendo el agnosticismo de Kant a la crítica desde la derecha,
Schopenhauer afirma que la “cosa en sí”, que constituye la base de los
fenómenos (representaciones), es la “voluntad mundial” primaria, no
condicionada por nada. Según Schopenhauer, la fuerza propulsora de
todos los seres vivos es la “voluntad de vida”, que reviste un
carácter instintivo, espontáneo. La voluntad consciente se deriva de
la fe individual ciega, instintiva. El voluntarismo de Schopenhauer
predica la doctrina fatalista, sustentada por el budismo, de la
renuncia a la voluntad individual de vida y la disolución de lo
individual en la voluntad mundial cósmica. La forma idealista
subjetiva de voluntarismo es típica de Stirner y Nietzsche. En sus
doctrinas, la fuerza motriz primaria es la voluntad individual libre:
“Yo”. De ese modo, se rechaza categóricamente el principio de la
regularidad objetiva universal. A diferencia del voluntarismo
pesimista y fatalista de Schopenhauer, el de Nietzsche reviste un
carácter agresivo, poniendo por las nubes la “voluntad de poder” como
máxima potencia volitiva. En forma vulgarizada, la doctrina de
Nietzsche constituyó una de las fuentes teóricas de la ideología
fascista. En ambas variedades, el voluntarismo es una versión
irracionalista del idealismo, que interpreta el principio espiritual
primario del ser no como lógico y racional, sino como lo que no se
somete al conocimiento racional, científico. Aunque el propio término
“voluntarismo” fue introducido en la filosofía tan sólo a fines del
siglo 19 (F. Tönnies, 1883; F. Paulsen, 1892), de hecho las ideas
del voluntarismo se remontan al pasado lejano, comenzando por los
dogmas teológicos sobre la voluntad divina como principio creador
primario del ser. Los motivos voluntaristas se expresan con
particular realce en las doctrinas de Agustín y, más tarde, de Duns
Escoto. El voluntarismo ejerció una gran influencia sobre la
psicología burguesa del siglo 19 (Wundt, H. Münsterberg), que
reconocía la prioridad de la voluntad respecto a las demás funciones
psíquicas. En la lógica y la teoría del conocimiento idealistas
(Pragmatismo), el voluntarismo se expresó en el afianzamiento del
papel decisivo de la voluntad en el razonamiento y el conocimiento en
general, considerado como función de los intereses y aspiraciones. En
la teoría y la práctica socio-políticas, el voluntarismo significa la
negación de la actividad social científicamente fundamentada, que se
apoya en el conocimiento de las leyes objetivas de la historia, y en
la reducción de dicha actividad al albedrío subjetivo de los jefes
políticos. El voluntarismo político adopta distintas formas de
aventurerismo anarquista, por una parte, y de agresión fascista y
dictadura del fürhrer, por la otra. La comprensión científica
marxista, del mundo, es incompatible con el idealismo anticientífico,
indeterminista e irracionalista en la intelección de la naturaleza, la
sociedad y el proceso de conocimiento. El marxismo-leninismo niega el
voluntarismo, pues en todas las esferas de la práctica social se apoya
en el conocimiento científico de las leyes y tendencias objetivas del
desarrollo social y en los principios de una amplia democracia
socialista, que son ajenos a la arbitrariedad voluntarista.

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