Elevada ganancia monopolista

ELEVADA GANANCIA MONOPOLISTA

Beneficio de magnitud sensiblemente mayor que la ganancia media y del
que se apropian los monopolios capitalistas cuando establecen su
dominio en una o en varias ramas de la economía.

En tiempos del capitalismo premonopolista, era un fenómeno raro y
transitorio. Bajo el imperialismo se ha convertido en una forma
constante de ganancia.

Apropiarse de una elevada ganancia monopolista constituye el fin de
toda la actividad de los monopolios. En el capitalismo monopolista,
la obtención de este tipo de ganancia por parte del gran capital
constituye una de las formas en que se manifiesta la ley económica
fundamental del capitalismo (ver). El dominio de los monopolios en la
economía de los países imperialistas dificulta la libre emigración del
capital de las ramas con baja cuota de ganancia a las ramas en que la
cuota de ganancia es elevada, es decir, dificulta la nivelación de las
diversas cuotas de ganancia en una cuota media única. El resultado es
que el capital monopolista logra apropiarse de una ganancia que supera
en mucho a la ganancia media. “El monopolio proporciona
superganancia, es decir, un excedente de ganancia por encima del
beneficio normal, corriente en todo el mundo capitalista” (V. I.
Lenin). Por regla general, los monopolios sacan dicha superganancia
estableciendo sobre las mercancías elevados precios monopolistas (ver
Precio de monopolio), considerablemente superiores a los precios de
producción.

La elevada ganancia monopolista se forma a cuenta de la plusvalía
creada por el trabajo de los obreros asalariados, y también a expensas
del valor creado por el trabajo de los pequeños productores de
mercancías. Sus fuentes son: 1) un aumento enorme de la explotación
del proletariado del país que se logra intensificando el trabajo,
recurriendo en gran escala al trabajo de la mujer, peor remunerado,
reduciendo el salario por debajo del valor de la fuerza de trabajo
apropiándose de una parte del salario de los obreros por medio de los
impuestos y de la inflación, elevando los precios sobre los artículos
de amplio consumo; 2) la explotación de los campesinos trabajadores y
de los pequeños granjeros mediante las denominadas “tijeras de los
precios” (se fijan elevados precios de monopolio a los artículos
industriales que los monopolios venden, y bajos precios de monopolio a
los productos agrícolas), a través del crédito y de los impuestos. De
este modo, una gran parte del valor creado por los campesinos
trabajadores y los granjeros pasa a manos de los monopolios; 3) la
explotación de los pueblos de otros países, sobre todo de los poco
desarrollados en el aspecto económico, por medio del intercambio no
equivalente y la obtención de enormes beneficios sobre el capital
invertido en tales países.

Contribuyen asimismo en importante medida a asegurar elevadas
ganancias monopolistas las guerras y la militarización de le economía.
Los monopolios se apropian también de parte de la plusvalía producida
en las empresas de los capitalistas pequeños y medios. El afán de los
monopolistas de obtener la ganancia máxima origina, entre ellos, una
encarnizada lucha competitiva y conduce a la agudización de todas las
contradicciones del capitalismo.

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