Exportación

EXPORTACIÓN

Salida de mercancías, capitales y servicios con destino al mercado
exterior.

La exportación, como la importación (ver), se halla condicionada para
el desarrollo de la producción mercantil y por la división
internacional del trabajo.

Bajo el capitalismo y, sobre todo, en la época del imperialismo, la
realización de las mercancías, en los mercados exteriores se convierte
en uno de los problemas más graves y difíciles, en una de las causas
de la lucha entre los países capitalistas por los mercados, las
esferas de inversión de capitales y las fuentes de materias primas.

La exportación de mercancías de los países imperialistas sirve como
media de sojuzgar económica y políticamente a otros atados sobre todo
a los países débilmente desarrollados. El sistema de elevados precios
de monopolio para las mercancías que se exportan y de bajos precios de
monopolio para las compras de materias primas y productos alimenticios
en los países coloniales y dependientes, conduce a incrementar las
ganancias de los monopolios. La necesidad de exportar está dictada
también por la limitación de los mercados interiores debida al retraso
relativo de la demanda solvente de la población en los países
capitalistas. En la época imperialista, ha alcanzado un desarrollo
preferente la exportación de capitales en forma de concesión de
empréstitos estatales e inversiones directas de capital en el
extranjero. La exportación de capitales hace que se amplíe la
exportación de mercando. La estadística aduanera de los países
capitalistas divide la exportación de mercancías en: 1) exportación
especial, que incluye mercancías de producción interior o mercancías
extranjeras, aunque parcialmente reelaboradas en el país dado y
exportables a otros países; 2) exportación general que incluye
mercancías de tránsito, es decir, mercancías extranjeras importadas en
el país dado y exportadas sin reelaboración.

La exportación de mercancías de los países socialistas en el interior
del sistema mundial del socialismo constituye un intercambio de
productos organizado sobre la base de la división socialista
internacional del trabajo (ver) y de la coordinación de los planes de
la economía nacional en las condiciones de una total igualdad de
derechos y precios justos. En los países socialistas, el fomento de
la explotación tiene por objetivo utilizar de la manera más eficiente
las condiciones económicas naturales y climatológicas de cada país
para acelerar el crecimiento de la producción social y elevar el
bienestar del pueblo. El sistema socialista de economía mundial
experta a los países en desarrollo, liberados del imperialismo, y les
ayuda, con ello, a alcanzar su independencia económica.

Comparte este artículo