Ley capitalista de la población

LEY CAPITALISTA DE LA POBLACIÓN:

Ley económica del capitalismo que determina la situación de la fuerza
productiva fundamental de la sociedad burguesa: los obreros
asalariados.

En la sociedad burguesa, la acumulación del capital hace que parte de
la población obrera quede relativamente sobrante (ver Superpoblación
relativa), se vea desalojada de la producción y condenada a las
penalidades de la miseria y del hambre.

En el proceso de acumulación del capital (ver), cuando crece sin cesar
la composición orgánica del capital (ver) surge una población obrera
relativamente sobrante en comparación con las necesidades del capital,
que se incrementa a sí mismo. «La población obrera… produce medios
que la convierten en población relativamente sobrante. Esta es la ley
de la población, ley inherente al modo de producción capitalista…»
(C. Marx).

La ley capitalista de la población refleja la situación real del
obrero asalariado en la sociedad capitalista, donde éste aparece en
calidad de apéndice del capital.

Cuando, en el período del imperialismo y de la crisis general del
capitalismo, surge la desocupación en masa y crónica, empeora
considerablemente la situación de todos los trabajadores, su salario
real se reduce con mas facilidad, se eleva la intensidad de su
trabajo. La vigencia de esta ley contribuye a que la esfera de
explotación se amplíe, pues facilita la incorporación de la mujer, de
los adolescentes y de los nidos a las empresas capitalistas.

Los ideólogos y reformistas burgueses intentan encubrir el hecho de
que en la sociedad burguesa resulta imposible utilizar los resultados
del progreso técnico en interés de las masas populares. Presentan el
problema como si la población sobrante no fuera resultado de las
leyes, del capitalismo sino una ley inevitable de la naturaleza. En
el marco del capitalismo, la automatización de la producción y el
progreso técnico hacen que cada día sean mayores el desaprovechamiento
del potencial de producción, el paro forzoso y el excedente de capital
-que se combina con el sobrante de población- prueba, todo ello, de la
extraordinaria profundidad a que llegan las contradicciones del
régimen capitalista.

El desarrollo del capitalismo ha condicionado el carácter especifico
del crecimiento de la población. En el último tercio del siglo XIX,
se observó una tendencia al descenso de la natalidad en los países
económicamente más avanzados. Dicha tendencia se ha acentuado a
medida que se han hecho más profundos las contradicciones del
imperialismo. Al liquidarse el capitalismo y con el paso al
socialismo, la ley capitalista de la población deja de actuar.

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