Militarización de la economía bajo el imperialismo

MILITARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA BAJO EL IMPERIALISMO

Adaptación de la economía de los estados imperialistas a las
necesidades de las guerras de conquista por ellos organizadas con el
fin de que los monopolios capitalistas obtengan elevadas ganancias.

La militarización refleja el proceso de descomposición y el
parasitismo del régimen capitalista. En el período de tránsito al
imperialismo, la militarización alcanzó su grado máximo en la Alemania
kaiserista: en vísperas de la segunda guerra mundial, en la Alemania
de Hitler y en el Japón, y después de la segunda guerra mundial, en
los Estados Unidos. La militarización de la economía se expresa, ante
todo, en el crecimiento de la producción bélica y de las ramas de la
economía a ella vinculadas, a menudo en detrimento de la industria
civil. Ello conduce a un aumento en flecha de los gastos militares
del Estado. En los Estados Unidos, los gastos militares absorben más
del 13 % del presupuesto estatal. La conversión de una gran parte de
la economía de los principales países capitalistas en economía de
guerra ya en tiempo de paz lleva a una inversión improductiva de
ingentes recursos laborales y materiales, a un trastorno de la
economía, intensifica y agudiza todas las contradicciones del
capitalismo.

Bajo el influjo de la militarización, se refuerza el capitalismo
monopolista de Estado, el aparato dirigente de los monopolios se une
aun más estrechamente con los órganos de la administración estatal.
En el período de la crisis general del capitalismo, especialmente en
su etapa actual, la militarización de la economía de los estados
imperialistas va dirigida contra los estados socialistas, contra el
movimiento obrero internacional y contra la lucha de liberación
nacional de los pueblos que quieren liberarse del yugo imperialista.

Apoderándose de la ciencia y de la cultura, la militarización hace que
la investigación científica se subordine a los fines militares, que se
despliegue la propaganda bélica de odio al hombre, que se encienda la
«guerra fría», frena el progreso cultural de los pueblos. Con la
política de militarización, el capital monopolista y los estados
burgueses intentan, en vano, conjurar el desencadenamiento de las
crisis económicas, evitar otros vicios y llagas del sistema
capitalista.

La militarización implica necesariamente que se eleven los impuestos,
que se reduzca el salario real de los trabajadores, que empeore la
situación de los mismos, que la reacción pase a la ofensiva en la vida
interior de los países imperialistas.

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