Nacionalización de la tierra

NACIONALIZACIÓN DE LA TIERRA:

liquidación de la propiedad privada sobre la tierra (suelo, subsuelo,
aguas, bosques) y paso de esta última a propiedad del Estado.

Bajo el capitalismo, la burguesía no nacionaliza la tierra, ya que
ella misma es propietaria de una parte considerable de la tierra y que
cualquier atentado contra la propiedad privada. El paso de la tierra,
que es propiedad privada de terratenientes y capitalistas a propiedad
del Estado socialista no sólo constituye un poderoso golpe contra la
propiedad privada sobre los medios de producción, sino que representa,
además, un paso hacia el socialismo.

En la U.R.S.S., la tierra fue nacionalizada como resultado de la Gran
Revolución Socialista de Octubre. El 26 de octubre (8 de noviembre)
de 1917, en el II Congreso de los Soviets se aprobó el decreto sobre
la tierra. Se abolió la propiedad privada sobre la tierra, que se
declaró propiedad del Estado (de todo el pueblo). Se confiscaron
todas las tierras de los terratenientes; sus fincas con el ganado y
los aperos de labranza lo mismo que las dependencias auxiliares, se
declararon propiedad del Estado y se entregaron a disposición total de
los órganos locales del Poder Soviético. En manos del Estado
soviético la tierra de instrumento de explotación, se convirtió en una
poderosa palanca económica para acabar con el capitalismo en el campo.
La tierra se cedió en usufructo gratuito a los trabajadores. El
campesinado recibió para su disfrute más de 150 millones de Hás. de
tierra, sin contar a que pertenecía anteriormente a los kulaks; se vio
libre de los arrendamientos que anualmente debía pagar a los
terratenientes así como de los gastos por la compra de tierras, que
representaban una suma de 700 millones de rublos oro, aparte del
arrendamiento que debía pagarse en especie a los terratenientes en
algunas regiones periféricas de Rusia. Se anuló la deuda campesina al
Banco Agrícola, que ascendía a más de 1.300 millones de rublos. Se
libró al campesino no solo de los arrendamientos y de la deuda al
Banco Agrícola, sino, además de enormes gastos para la compra de
tierras.

Como resultado de la nacionalización de la tierra, indicaba Lenin, se
estableció en el campo un régimen agrario de máxima flexibilidad para
la transición al socialismo. La supresión de la propiedad privada
sobre la tierra y la transformación de ésta en patrimonio de todo el
pueblo del Estado socialista facilitaron la organización del trabajo
colectivo de la tierra, la colectivización de la agricultura.

En los países socialistas de Europa y de Asia (excepto en la República
Popular de Mongolia, donde también se nacionalizó toda la tierra), en
virtud de las particularidades de su desarrollo histórico el Estado ha
nacionalizado únicamente parte de la tierra. La confiscada a los
grandes terratenientes ha pasado a ser, en lo fundamental, propiedad
privada de los braceros y de los campesinos con poca tierra. En tales
países, a medida que la agricultura se transforma en agricultura
socialista se van creando gradualmente las condiciones para que se
nacionalice toda la tierra.

La victoria del régimen socialista en el campo asegura la abolición
total de la propiedad privada sobre la tierra.

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