Patrón de precios

PATRÓN DE PRECIOS

Unidad monetaria de un determinado nombre que, con su unidad
divisionaria, sirve para medir el propio material monetario y los
precios de todas las mercancías.

El dinero como plasmación del trabajo social hace las mercancías
conmensurables por medio del precio. La necesidad de medir las
mercancías por el precio ha dado origen a una exigencia técnica: la de
poseer una unidad de medida, es decir, un patrón de precios.

Cuando la circulación es metálica (oro, plata) sirven como unidad
natural de medición del precio de la mercancía las unidades con que se
mide el peso de la cantidad de metal. De ahí que, en este tipo de
circulación, los nombres ya establecidos de le escala de pesos
constituyan siempre las denominaciones del patrón monetario, o del
patrón de precios. Por ejemplo, en Inglaterra, la libra esterlina
(libra de plata); en la antigua Rusia, la grivna (lingote de plata que
pesa 204 gr. y que servía como medida de peso y como unidad
monetaria). La escala monetaria es convencional, pero al mismo tiempo
ha de gozar de general reconocimiento.

Como quiera que la emisión del dinero está concentrada en manos del
Estado, es el poder legislativo el que la establece. Para mayor
comodidad en el cálculo del precio, las unidades monetarias se
fraccionan en partes pequeñas: el rublo, en 100 kopeks; el dólar, en
100 centavos; la libra esterlina, en 20 chelines, y el chelín, a su
vez, se divide en 12 peniques.

No se debe confundir el patrón de precios con la función del dinero
como medida del valor. En calidad de medida del valor, el dinero
constituye la plasmación universal del trabajo social, sirve para
convertir el valor de las mercancías en sus precios. Como patrón de
precios, el dinero es necesario para determinar la unidad monetaria
fijando el peso del metal. En este caso, el dinero no mide el valor
de las mercancías, sino que sirve para medir cuantitativamente el
precio mismo, para comparar y conmensurar los precios.

Comparte este artículo