Producción mercantil

PRODUCCIÓN MERCANTIL:

Producción de artículos no para el propio consumo, sino para el cambio
en el mercado por medio de la compra-venta de mercancías.

Es condición de la producción mercantil la división social del trabajo
y la existencia de productores dueños de los medios de producción. La
producción y el cambio de las mercancías se regulan en consonancia con
la ley económica llamada ley del valor (ver).

La producción mercantil no constituye un modo de producción especial.
Por su forma y contenido, alcanza un desarrollo diferente en el
régimen esclavista, en el feudalismo, en el capitalismo y en el
socialismo en dependencia del nivel y del carácter de las fuerzas
productivas y de las relaciones de producción, del modo de producción
dominante.

En las condiciones de la esclavitud y del feudalismo, existía la
producción mercantil simple (ver) de extensión limitada a una pequeña
esfera dado que en la sociedad dominaba la economía natural y casi
todo lo que se producía se destinaba a satisfacer las necesidades de
los propios productores y de las clases explotadoras sin que asumiera
la forma de mercancía.

Bajo el capitalismo, la producción mercantil se basa en la propiedad
capitalista privada sobre los medios de producción y en el trabajo
asalariado de los obreros. Pasa a ser dominante y general ya que se
presentan como mercancías no sólo los medios de producción y los
artículos de consumo, sino, además, la fuerza de trabajo (ver). A la
producción mercantil basada en la propiedad privada sobre loe medios
de producción le es propia la contradicción entre el trabajo privado y
el trabajo social, dado que la propiedad privada separa a los hombres,
hace que el trabajo de cada productor sea un asunto de su exclusiva
incumbencia. Bajo el capitalismo esta contradicción de la producción
mercantil se presenta como contradicción entre el carácter social de
la producción y la forma capitalista privada de apropiación de los
frutos del trabajo. En consecuencia sufren cambios esenciales las
leyes económicas propias de la producción mercantil simple. La
producción mercantil capitalista se desarrolla bajo la acción de leyes
económicas espontáneas y ello hace que le sean inherentes la anarquía
y la competencia, las crisis económicas de superproducción, la
irreconciliable lucha de clases entre el proletariado y la burguesía.

La producción mercantil, bajo el socialismo, se diferencia
radicalmente de la producción mercantil capitalista que la precede,
así como de la producción mercantil simple. Estas diferencias se
deben a todo el conjunto de las relaciones de producción y ante todo
al hecho de que en la base de la producción mercantil socialista se
encuentra la propiedad social y no la propiedad privada. El nivel de
desarrollo de las fuerzas productivas y el grado de socialización real
de la producción en la fase socialista hacen necesaria la conservación
de la producción mercantil y de las relaciones monetariomercantiles
bajo el socialismo. Uno de los rasgos importantes de la propiedad
social bajo el socialismo y que condicione la necesidad de que se
conserve la producción mercantil, estriba en que dicha propiedad
presenta dos formas: la estatal y la cooperativo-koljosiana.

Realizar la producción de las empresas estatales y cooperativas
significa venderla, y ello implica un cambio de poseedor. Junto a las
relaciones reciprocas que existen entre las dos formas de propiedad
socialista constituyen un factor de suma importancia, que determina la
necesidad de la producción mercantil bajo el socialismo, varias
particularidades de la propiedad socialista estatal misma que la
diferencia de la propiedad en la fase superior del comunismo. Una de
dichas particularidades consiste en que la propiedad del Estado sobre
todas las empresas estatales y su producción se conjuga con la
autonomía económica de dichas empresas. Esta autonomía implica que el
Estado entrega determinados recursos para uso exclusivo de tal o cual
empresa, se los asigna. La división social del trabajo entre las
diferentes empresas estatales exige que su producción pase
regularmente de unas empresas a otras. La autonomía económica de las
empresas excluye que se cedan gratuitamente entre sí el producto
fabricado; la producción se realiza en calidad de venta, a precios que
permiten la restitución equivalente de las inversiones de trabajo
socialmente necesarias. El que las empresas estatales establezcan sus
raciones económicas en el plano de la circulación mercantil, sobre la
base de la equivalencia y del cálculo económico, estimula el ahorro de
trabajo vivo y materializado induce a alcanzar mejores resultados
económicos.

Otras particularidades distinguen también la producción mercantil bajo
el socialismo de la producción mercantil en las formaciones
presocialistas. La producción mercantil en el socialismo excluye la
existencia de relaciones de explotación y la posibilidad de que
surjan. En las condiciones de la producción mercantil socialista, la
economía no se desarrolla de manera espontánea, no existen la lucha
competitiva ni la anarquía de la producción. Bajo el socialismo, la
producción mercantil se desarrolla de manera planificada. No posee el
carácter universal que es inherente a la producción mercantil bajo el
capitalismo. No pueden ser objeto de compra-venta -ni son por
consiguiente mercancías- la fuerza de trabajo, la tierra y el
subsuelo, los bosques y las aguas, las fábricas, las plantas
industriales, las minas, los ferrocarriles, etc.

En el régimen de producción mercantil socialista que se encuentra bajo
el control consciente y planificado de la sociedad, no existe el
fetichismo de la mercancía inherente a la producción mercantil
espontánea. La producción mercantil, bajo el socialismo, sirve con
éxito al sistema socialista de economía en todas las etapas de su
desarrollo, incluida también la fase actual, el período de la
edificación de la sociedad comunista en todos los frentes.

La producción mercantil desaparecerá en la fase superior del comunismo
después de haberla utilizado plenamente en la fase del socialismo.

En la U.R.S.S. también se llama producción mercantil a la producción
de empresas industriales o agrícolas que se realiza o esta destinada a
realizarse fuera de la empresa. Se incluye en ella el valor de los
artículos acabados tanto si se emplean materias primas propias como
materias primas del cliente (sin el valor de las materias primas de
este último) el valor de los productos semifabricados realizados, el
valor de los trabajos de carácter industrial efectuados por encargo de
otros.

La producción mercantil de la industria se diferencia de la producción
global (ver) en que, al determinarse el índice correspondiente, no se
tiene en cuenta el valor de los productos semifabricados que quedan y
de los articulas no acabados, ni tampoco el valor de los materiales
del cliente reelaborados.

La producción mercantil agrícola forma una parte de la producción
global realizada fuera de la empresa. Se incluyen en ella, en los
diversos tipos de haciendas, los siguientes elementos: en los
sovjoses, la producción entregada al Estado y también la vendida a los
propios trabajadores y empleados; en los koljoses, la producción
vendida al Estado a tenor de los cupos fijados, la devolución de los
préstamos en especie, la producción vendida en el mercado koljosiano y
a los koljosianos y también mediante el comercio a comisión; en las
economías auxiliares de los koljosianos, de los obreros y de los
empleados, así como en las haciendas individuales, la producción que
se vende al Estado, a las cooperativas o en el mercado koljosiano.

La producción mercantil se determina tanto en expresión natural como
en valor.

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