Ley económica fundamental del socialismo

DEP-BZM

LEY ECONÓMICA FUNDAMENTAL DEL SOCIALISMO

Ley económica del movimiento de la producción socialista.

El contenido de la ley económica fundamental del socialismo consiste
en satisfacer de manera cada vez más plena las crecientes necesidades
materiales y culturales del pueblo por medio del desarrollo y del
perfeccionamiento incesante de la producción social.

Estos rasgos de la ley económica fundamental del socialismo muestran
que tal ley expresa el fin de la producción socialista y los medios de
alcanzarlo, fin y medios objetivamente condicionados. De ahí que tal
ley posea un significado determinante en el desarrollo de la economía
socialista, exprese la esencia de este desarrollo sus diferencias y
ventajas radicales frente al modo capitalista de producción.

La ley económica fundamental del socialismo surge y actúa sobre la
base de la propiedad social de los medios de producción y de las
correspondientes relaciones socialistas de producción. Cuando los
medios de producción pasan a ser propiedad social y se suprimen las
clases explotadoras, se liquida la base sobre la que actúa la ley
económica fundamental del capitalismo (ver) y entra en acción la ley
económica fundamental del socialismo.

La producción basada en la propiedad social adquiere un fin por
principio distinto del que posee bajo el capitalismo. En vez de
servir para producir ganancias y enriquecer a las clases explotadoras
empieza a servir para satisfacer las necesidades de los propios
trabajadores. Definiendo el fin de la producción socialista Lenin
dijo en un discurso que pronunció en el I Congreso de Consejos de la
Economía Nacional en 1918: «Únicamente el socialismo permitirá
extender ampliamente, y subordinar de verdad la producción social y la
distribución de los productos partiendo de consideraciones científicas
acerca de cómo hacer fácil en grado máximo la vida de todos los
trabajadores y, lograr que les proporcione la posibilidad de
bienestar».

La ley económica fundamental determina la unidad orgánica del fin de
la producción con los medios para alcanzarlo. La elevación incesante
del bienestar del pueblo se halla indisolublemente vinculada al nivel
de las fuerzas productivas, depende del grado de desarrollo de la
economía, del nivel de la técnica y de la perfección con que esté
organizada la producción social, factores todos ellos que determinan
el volumen de los bienes materiales y culturales que la sociedad
produce.

La propiedad social, el carácter planificado del desarrollo de la
producción y el interés personal de quienes producen los bienes
materiales – los trabajadores – por los resultados del trabajo, todo
ello asegura el crecimiento incesante y rápido de la producción. Bajo
el socialismo el aumento del bienestar del pueblo se halla en
dependencia directa de los ritmos de crecimiento de la producción y de
la productividad del trabajo social. El que la economía socialista
crezca y se perfeccione no sólo permite satisfacer de manera cada vez
más completa las necesidades de la sociedad, sino que hace, además,
que se amplíen éstas y aparezcan otras, lo cual, a su vez, estimula el
ulterior avance de la producción en amplitud y perfeccionamiento. Por
lo tanto, el socialismo no conoce la contradicción antagónica,
inherente al capitalismo entre la producción y el consumo. Las
contradicciones que surgen bajo el socialismo entre las necesidades
siempre crecientes de la sociedad y el nivel de las fuerzas
productivas alcanzado en cada momento dado se resuelven de manera
planificada ampliando y perfeccionando correspondientemente la
producción.

En su política económica, el Estado socialista, teniendo en cuenta las
exigencias de la ley económica fundamental del socialismo y
utilizándolas con conocimiento de causa, obra de modo que asegura la
manifestación más plena de esta ley. Ello se traduce en el
establecimiento de relaciones acertadas entre la acumulación y el
consumo, en el desarrollo preferente de la producción de medios de
producción, en el cálculo de las proporciones óptimas en la economía
nacional, en la aplicación de medidas que aseguren el
perfeccionamiento de la técnica y de la organización del trabajo
productivo etc.

La ley económica fundamental del socialismo, a diferencia de otras
leyes económicas, determina la dirección principal de la economía
socialista, todo el proceso de la reproducción socialista ampliada
(ver): producción, distribución, circulación y consumo. Por esto
desempeña una función rectora en todo el sistema de las leyes
económicas del socialismo.

La ley económica fundamental del socialismo posee un significado
determinante en el avance de la sociedad socialista por el camino del
comunismo. La construcción de la base material técnica del comunismo
(ver) implicará alcanzar un nivel de producción tan elevado que
proporcionará la abundancia de medios de vida y creará las condiciones
para el paso a la distribución según las necesidades. El crecimiento
incesante de la producción social, así como su perfeccionamiento y la
satisfacción constante de las crecientes necesidades del hombre
desarrollado en todos sentidos seguirá siendo una ley fundamental del
modo comunista de producción (ver).

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