Abstracción científica – Abstracción

Abstracción científica – Abstracción

Diccionario filosófico marxista · 1946:9

Abstracción científica

La abstracción científica es una operación mental que consiste en
abstraer los caracteres no esenciales y secundarios, propios de uno u
otro grupo de fenómenos, para destacar y sintetizar racionalmente sus
peculiaridades sustanciales. Así, “palabras como ‘materia’ y
‘movimiento’ son simplemente abreviaturas mediante las cuales
resumimos, de acuerdo con sus propiedades comunes, las diversas cosas
sensorialmente percibidas” (Engels). La abstracción científica nos da
una idea más completa y profunda de la realidad que las sensaciones
inmediatas. Por ejemplo, cuando se observa directamente, los precios
de las mercancías en el mercado capitalista parecen determinados, en
última instancia, por la oferta y la demanda, mientras están
condicionados en realidad por la cantidad de tiempo de trabajo
socialmente necesario invertido en la producción de esas mercancías, o
dicho en otras palabras, por el valor. La noción de valor, que Marx
dedujo como resultado de la abstracción científica, refleja profunda y
fielmente las relaciones sociales que realmente existen dentro del
sistema de la producción de mercancías. “…en el análisis de las
formas económicas no se puede hacer uso del microscopio ni del
reactivo químico. Uno y otro deben ser sustituídos por la fuerza de
la abstracción” (Marx).

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:7

Abstracción científica

Apartamiento de los caracteres poco importantes, secundarios y
racional separación y generalización de las particularidades más
esenciales propias a tal o cual grupo de fenómenos. Así, “palabras
como ‘materia’ y ‘movimiento’ son simplemente abreviaciones por las
cuales nosotros resumimos, conforme a sus propiedades generales,
diversas cosas percibidas por los sentidos” (Engels).

La abstracción científica nos da una representación más completa y
profunda de la realidad que las sensaciones directas. Por ejemplo,
por la observación directa parecería que los precios de las mercancías
en el mercado capitalista se determinan en fin de cuentas, por la
oferta y la demanda. En realidad, los precios se condicionan por la
cantidad de trabajo socialmente necesario invertido en la producción
de las mercaderías o, dicho de otro modo, por el valor. La noción de
valor, que Marx dedujo como resultado de una abstracción científica,
refleja profunda y fielmente las verdaderas relaciones sociales de la
producción de mercaderías. “…En el análisis de las formas
económicas no es posible servirse del microscopio, ni de reactivos
químicos; uno y otros deben suplirse por la fuerza de la abstracción”
(Marx).

Diccionario filosófico abreviado · 1959:8-9

Abstracción científica

(del lat., abstractio: aislamiento.) Operación por medio de la cual
nuestro espíritu, luego de haber distinguido los caracteres esenciales
de un grupo de hechos, los separa de las propiedades secundarias para
generalizarlos. Los resultados de esta generalización que se realiza
por medio de la abstracción científica, encuentran su expresión en las
nociones y categorías científicas. “Palabras tales como materia y
movimiento, son sólo abreviaturas en las cuales reunimos, de acuerdo
con sus propiedades comunes, muchas cosas diferentes perceptibles por
los sentidos” (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. rusa). La
abstracción científica nos proporciona una idea de la realidad más
amplia y más profunda que las sensaciones inmediatas. Lenin hace
notar que la representación no es capaz de captar, por ejemplo, un
movimiento de 300.000 kilómetros por segundo, mientras que el
pensamiento sí lo es.

Por medio de abstracciones científicas, el conocimiento pasa de la
percepción de cosas aisladas a la generalización de una masa de
hechos, formulando conceptos, categorías, leyes que reflejan los
vínculos esenciales, internos de los fenómenos. Sólo la
generalización teórica permite al pensamiento humano poner en
descubierto la esencia de los fenómenos, las leyes de su desarrollo.
Tal como lo indica Lenin, la generalización más elemental, la primera
y más simple formación de nociones, profundiza el conocimiento de las
relaciones objetivas del mundo. Así, la observación directa produce
la impresión de que los precios de las mercancías en el mercado
capitalista están determinados en último análisis, por la oferta y la
demanda. En realidad, están en función de la cantidad de trabajo
socialmente necesario para la producción de esas mercancías, o dicho
de otro modo, en función del valor. La noción de valor elaborada por
Marx, por medio de una abstracción científica, refleja con exactitud y
profundidad las relaciones sociales reales de la producción mercantil.
Marx indica que “para el análisis de las formas económicas no sirven
ni el microscopio ni los reactivos químicos. La capacidad de
abstracción ha de suplir a ambos instrumentos”. (Marx, El Capital, L.
I, t. 1).

Conscientes del gran papel de las abstracciones científicas para el
conocimiento del mundo, los filósofos reaccionarios de nuestros
tiempos luchan contra ellas, y niegan que toda abstracción científica
sea un reflejo de la esencia objetiva de los fenómenos en la
conciencia.

Hacen valer el hecho de que no es posible ver, palpar o fotografiar
las abstracciones, como es el caso para las cosas y los fenómenos
concretos. Llegan de este modo a negar la realidad de la materia, del
valor, de la plusvalía, &c. Los filósofos reaccionarios se esfuerzan
por disimular que las abstracciones resultan de la generalización de
las propiedades esenciales de una masa de hechos individuales. Las
abstracciones reflejan lo general existente en los objetos, de donde
se infiere que lo general no tiene ni puede tener un aspecto
directamente sensible. Lo general sólo existe en y por lo particular.

Al criticar a los metafísicos que separaban lo particular y lo
general, Engels escribía: “Se trata siempre de la misma historia.
Primero, hacen abstracciones de las cosas sensibles, y luego, quieren
conocerlas por vía sensible, quieren ver el tiempo y olfatear el
espacio” (Engels, Dialéctica de la naturaleza, Ed. rusa).

La imposibilidad de conocer lo general de otro modo que no sea por
medio de la abstracción, no significa que no sea real, que no exista.
La ley de la gravitación universal no puede ser fotografiada como no
puede serlo tampoco el valor, pero eso no nos autoriza a negar su
realidad.

Tiene importancia reconocer las concepciones materialistas e
idealistas de la abstracción. La abstracción científica,
materialista, es diametralmente opuesta a la abstracción idealista que
separa el pensamiento humano de la realidad objetiva.

Diccionario filosófico · 1965:1-2

Abstracción

(del latín “abstractio”: aislamiento, término que introdujo Boecio
como traducción de la expresión griega utilizada por Aristóteles.) Una
de las facetas o formas del conocimiento consistente en la separación
mental de varias propiedades de los objetos y de sus relaciones con
delimitación o desmembración de una propiedad o relación determinada.
La abstracción designa tanto el proceso de separación como su
resultado. En el proceso de la abstracción a veces resulta necesario
hacer caso omiso, también, de ciertas posibilidades subjetivas del ser
humano. Por ejemplo, es imposible “contar” toda la serie natural de
números, lo cual no es óbice para que, con independencia de semejante
posibilidad, se cree la abstracción de infinitud actual (o sea,
“contada”, “cumplida”). En calidad de resultados del proceso de la
abstracción aparecen distintos conceptos y categorías, como por
ejemplo: materia, movimiento, valor. Todo conocimiento se halla
necesariamente unido a procesos de abstracción. Sin ellos no sería
posible descubrir la esencia del objeto, penetrar en su “profundidad”.
La división del objeto en partes y la delimitación de las que son
esenciales en él, el análisis multilateral de las mismas en su aspecto
“puro”, son resultado de la actividad abstractiva del pensar. Acerca
de la importancia de la abstracción para el conocimiento, Lenin
escribió: “el pensamiento, al ascender de lo concreto a lo abstracto
no se aleja –si es correcto…– de la verdad, sino que se le acerca. La
abstracción de materia, de ley de la naturaleza; la abstracción de
valor, &c., en una palabra, todas las abstracciones científicas
(correctas, serias, no absurdas) reflejan la naturaleza con mayor
profundidad o, mejor dicho, de manera más completa” (tomo XXXVIII,
pág. 161). El carácter de la abstracción así como lo que
concretamente se delimita en cada caso concreto y también las partes
del objeto de que procede la separación mental, están determinados por
los objetivos a que responda la actividad práctica y cognoscitiva del
hombre y por la naturaleza del objeto que se investigue. La práctica
nos proporciona, asimismo, el criterio para juzgar si las
abstracciones introducidas en la ciencia son auténticamente
científicas. La interpretación científica del proceso de abstracción
y de sus resultados nos la proporciona el materialismo dialéctico. El
idealismo ha especulado frecuentemente con las dificultades que ofrece
la función abstractiva del pensar. Lenin advirtió que la posibilidad
de una interpretación idealista se da ya en la abstracción más
elemental. Es propio de la filosofía idealista transformar los
productos de la abstracción –conceptos, ideas– en la esencia y primer
fundamento del mundo. Al mismo tiempo, el idealismo ve las
abstracciones como resultado de una actividad arbitraria del
intelecto, sin nexo alguno con el mundo objetivo ni con el hacer
práctico del hombre. Esta manera de entender la abstracción es propia
del positivismo moderno y de otras tendencias idealistas. En la
lógica dialéctica, el concepto de la abstracción se emplea también en
el sentido de lo unilateral, lo que está sin desarrollar, a diferencia
de lo concreto (Abstracto y concreto.)

Diccionario marxista de filosofía · 1971:9-10

Abstracción

(del latín abstractio, separación, aislamiento.) Proceso mediante el
cual separamos mentalmente algunas de las propiedades y relaciones de
un objeto de otras de sus propiedades y relaciones. Al concepto
obtenido como resultado de este proceso se le llama abstracción.
Nosotros reflexionamos acerca de las propiedades que separamos con
ayuda de la abstracción tomándolas como tales, aislándolas no sólo de
otras propiedades sino también de los portadores de esas propiedades:
los objetos. Es así como surgen los numerosísimos conceptos con que
opera la ciencia: número, velocidad, valor, calor, &c. Pareciera a
primera vista que nos alejáramos, que nos separáramos de los objetos y
fenómenos; sin embargo, este alejamiento nos permite calar más hondo
en su naturaleza. Allí donde la contemplación sensorial sólo ve
diferencias, la abstracción nos permite separar los rasgos comunes a
los diferentes objetos concretos. Los conceptos utilizados por la
ciencia son “abreviaturas con las que comprendemos, de acuerdo a sus
propiedades comunes, la inmensa diversidad de cosas sensorialmente
percibidas” (Engels). La abstracción nos permite desarticular y
examinar en forma “pura” los rasgos esenciales, principales,
prescindiendo de distintos fenómenos secundarios, y establecer, así,
las regularidades de su desarrollo. Las abstracciones no sólo fijan
los diferentes aspectos de los objetos sino que, en el proceso de
movimiento del pensamiento, ayudan a reconstruir el objeto en su
integridad y concreción (Lo abstracto y lo concreto). La capacidad
del pensamiento para la abstracción se forma en el proceso de la
práctica social, en el trabajo. Al actuar sobre el objeto, el hombre
lo aísla de otros, lo desarticula en sus partes en correspondencia con
sus propiedades objetivas. Gradualmente aprende a realizar en su
mente estas operaciones y a fijar en su conciencia los rasgos
esenciales de las cosas. Y en la medida en que su actividad práctica
se hace más compleja y se amplía, se perfecciona también su capacidad
para la abstracción. Las exigencias de la práctica determinan a fin
de cuentas cuáles de las numerosas propiedades de los objetos y
fenómenos quedan a cargo de unas u otras ciencias, elaborando ya unas,
ya otras abstracciones. Así, la geometría estudia las formas y
relaciones espaciales externas de los cuerpos; la química penetra en
la estructura interna de las substancias, en los procesos de sus
recíprocas transformaciones; la economía política centra su atención
en las relaciones de producción entre los hombres, en las relaciones
entre éstos y los medios de producción, y la psicología, en las
particularidades de su conciencia, en su actividad psíquica. La
práctica permite establecer también cuán acertadamente se reflejan en
los conceptos de la ciencia las propiedades y relaciones objetivas de
las cosas. La concepción dialéctico materialista respecto a la
naturaleza y origen de la abstracción es opuesta a la idealista. La
filosofía idealista contemporánea (por ejemplo, el positivismo) separa
completamente la abstracción tanto de la actividad práctica cuanto de
las cosas mismas, sólo la considera producto de una labor mental
voluntaria. Bajo tal comprensión la abstracción es despojada
prácticamente de su valor cognoscitivo, deja de ser importante
instrumento de penetración en la esencia de los objetos y fenómenos
del mundo exterior.

Diccionario de filosofía · 1984:5-6

Abstracción

(del término latino abstractio, introducido por Boecio como traducción
del término griego que usaba Aristóteles): uno de los aspectos o
formas del conocimiento que consiste en prescindir mentalmente de una
serie de propiedades de los objetos y las relaciones entre ellos,
destacando una propiedad o relación determinada. La abstracción
designa tanto dicho proceso como sus resultados. En el curso de la
abstracción hay que prescindir a veces también de algunas
posibilidades subjetivas del hombre. Por ejemplo, es imposible
“contar” toda la serie natural de los números, pero no obstante,
prescindiendo de tal posibilidad, se crea la abstracción de la
infinitud actual (es decir, “contada”, “acabada”). Los resultados del
proceso de abstracción son distintos conceptos y categorías, por
ejemplo, “materia”, “movimiento”, “valor”. Todo conocimiento está
necesariamente asociado a los procesos de la abstracción, sin los
cuales es imposible descubrir la esencia del objeto, penetrar en su
fondo. El desmembramiento del objeto, la separación en él de los
aspectos esenciales y su análisis exhaustivo en forma “pura”, son
resultado de la actividad abstractiva del pensamiento. Lenin, al
referirse a la importancia que la abstracción tiene para el
conocimiento, escribió: “El pensamiento que avanza de lo concreto a lo
abstracto –siempre que sea correcto…– no se aleja de la verdad, sino
que se acerca a ella. La abstracción de la materia, de una ley de la
naturaleza, la abstracción del valor, &c.; en una palabra, todas las
abstracciones científicas (correctas, serias, no absurdas) reflejan la
naturaleza en forma más profunda, veraz y completa” (Obras Completas,
ed. en ruso, t. 29, pág. 152). La práctica constituye el criterio
del grado en que son auténticamente científicas las abstracciones que
se introducen en la ciencia. El materialismo dialéctico proporciona
una interpretación científica del proceso de la abstracción y de sus
resultados. El idealismo especula a menudo con las dificultades
asociadas a la actividad abstractiva del pensamiento. En relación con
esto Lenin advertía que la posibilidad del idealismo va implícita ya
en la abstracción más elemental. La transformación de los productos
de la abstracción –de los conceptos, las ideas– en esencia y base
primaria del mundo es típica de la filosofía idealista. El
nominalismo moderno de índole positivista niega en la ciencia la
necesidad de las abstracciones de elevado nivel, privándola así de
importantísimos medios de reflejo de la realidad y de sus
posibilidades heurísticas. La lógica dialéctica usa el concepto de
abstracción también en el sentido de lo unilateral, no desarrollado, a
diferencia de lo concreto (Lo abstracto y lo concreto).

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