Análisis lingüístico en ética

Análisis lingüístico en ética

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

No figura en el Diccionario filosófico · 1965

No figura en el Diccionario marxista de filosofía · 1971

Diccionario de filosofía · 1984:13-14

Corriente de la filosofía burguesa contemporánea de la moral, que se
difundió ampliamente en Inglaterra (P. Nowell-Smith, R. Hare),
EE.UU. (H. Aiken) y en otros países. Los partidarios del análisis
lingüístico en ética sometieron a crítica las conclusiones más
nihilistas del emotivismo, demostrando la posibilidad de fundamentar
los juicios morales y reconociendo la existencia en ellos de un
sentido semántico especial (prescriptivo). Pero en las conclusiones
fundamentales se solidarizan con los emotivistas, sosteniendo que los
juicios morales no pueden ser verídicos o falsos ni demostrables con
ayuda de los conocimientos teóricos y fácticos. La ética normativa –
afirman– no es científica, y la ética científica (metaética) no es
normativa, es decir, no puede tener en la práctica una significación
moral. A diferencia de los emotivistas, que se ocupaban
principalmente del análisis tan sólo de los enunciados morales, los
adeptos del análisis lingüístico en ética prestan atención a la lógica
del lenguaje moral en su conjunto. Sus investigaciones en esta esfera
revisten determinado interés. Admiten que los juicios morales
particulares pueden fundamentarse con ayuda de tesis más generales y
principios e ideales morales. Pero desde su punto de vista, estos
ideales y principios mismos no pueden ser argumentados en manera
alguna. Esta conclusión se debe al carácter vicioso de la metodología
de la investigación de los fenómenos relativos a la conciencia moral y
al hecho de que la moral se estudia como esfera del lenguaje
específicamente cotidiano. Con la particularidad de que su método es
del todo empíricamente descriptivo. A consecuencia de ello queda sin
aclarar la lógica de la conciencia moral, con sus leyes objetivas.
Tal método conduce a la afirmación de que la elección de la posición
moral es un asunto personal de cada uno y se efectúa de manera
arbitraria, en dependencia de la inclinación o preferencia
individuales. Los partidarios del análisis lingüístico en ética
estiman que la ética es incapaz de dar a los hombres una orientación
ideológico-moral y reducen su función socio-práctica al hecho de que
puede enseñar a los hombres sólo las reglas formales del lenguaje
moral. Este formalismo equivale al desarme ideológico del hombre en
los problemas de la moral.

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