Bello, Lo

Lo Bello

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

Diccionario filosófico · 1965:43

Categoría estética; en ella encuentran su reflejo y valoración, los
fenómenos de la realidad y las obras de arte que proporcionan al
hombre un sentimiento de placer estético, que traducen en forma
objetivo-sensorial la libertad y la plenitud de las fuerzas creadoras
y cognoscitivas del hombre, sus aptitudes, en todas las esferas de la
vida pública: trabajo, actividad político-social y vida espiritual.
El idealismo (Platón, Kant, Hegel) concebía lo bello como una
propiedad del espíritu, de la conciencia (objetiva o subjetiva). El
materialismo premarxista defendía el carácter objetivo de lo bello,
mas no era raro que, en virtud de su naturaleza contemplativa,
redujera lo bello a una cualidad puramente natural (simetría, armonía
de las partes y del todo, el hombre como ser natural, &c.).
Chernishevski formuló una definición original y revolucionaria de lo
bello como vida, como plenitud de la manifestación de la vida. El
concepto de «lo bello» posee carácter histórico y tiene distinto
contenido en las diferentes clases. La estética materialista
dialéctica parte de que lo bello es un producto del hacer práctico,
histórico-social. Lo bello nace y se desarrolla cuando el hombre
social (en consonancia con el grado de conocimiento de las leyes
sociales) desarrolla de la manera más plena y libre, en las
condiciones históricas dadas, sus dotes y capacidades creadoras,
cuando impera sobre los objetos del mundo sensorial, cuando disfruta
con el trabajo como si se tratara de un juego de las fuerzas físicas e
intelectuales. Lo bello encuentra su expresión generalizada y
completa en las obras de arte, en las imágenes artísticas. Lo bello
de la vida y del arte, fuente de placer y alegría espiritual, adquiere
una inmensa función cognoscitiva y educativa en la sociedad. Es bella
la obra de arte en que a tenor del ideal estético de vanguardia, se
reproduce verazmente la realidad. El capitalismo, en su esencia, es
hostil al arte y al desarrollo estético del hombre. En las
condiciones actuales, lo verdaderamente bello se da únicamente en los
caminos de la lucha por la transformación revolucionaria de la
sociedad. Únicamente el comunismo crea condiciones sociales y
económicas favorables para que todos los trabajadores participen en
una obra de creación según las leyes de lo bello.

Diccionario de filosofía · 1984:41

Categoría de la estética, en la que hallan su reflejo y valoración los
fenómenos de la realidad y las obras de arte, que proporcionan al
hombre el deleite estético y plasman en forma sensorial-objetiva la
libertad y la plenitud de las fuerzas y capacidades creadoras y
cognoscitivas del hombre en todas las esferas de la vida social:
laboral, sociopolítica y espiritual. Lo bello es la principal forma
positiva de asimilación estética de la realidad, forma en la que se
expresa directamente el ideal estético. Por cuanto lo bello se crea
en la lucha contra las fuerzas hostiles a la libertad y al progreso
del género humano, en la lucha contra lo feo y lo vil, por tanto puede
afianzarse en la vida también a través de circunstancias trágicas y
revestir un carácter trágico. El idealismo (Platón, Kant, Hegel)
consideraba lo bello como propiedad del espíritu, de la conciencia
(objetiva o subjetiva). El materialismo premarxista defendía la
objetividad de lo bello, pero no pocas veces, en virtud de su carácter
contemplativo lo reducía a una calidad puramente natural (simetría,
armonía de las partes y el todo, el hombre como ser natural, &c.). El
concepto de lo bello tiene un carácter histórico y un contenido
diferente para las distintas clases. La estética materialista
dialéctica arranca de que lo bello es producto de la práctica
socio-histórica. Nace y se desarrolla cuando el hombre social realiza
plena y libremente sus dotes y capacidades creacionales en
circunstancias históricas dadas, cuando domina al mundo objetivo
sensorial y goza del trabajo como de un juego de las fuerzas físicas e
intelectuales. Lo bello halla su expresión sintetizada en las obras
del arte y en las imágenes artísticas. Al proporcionar alegría y
deleite espirituales, lo bello en la vida y en el arte adquiere un
inmenso papel cognoscitivo y educativo en la sociedad. El capitalismo
es hostil en el fondo al arte y al desarrollo estético del hombre. En
nuestra época, lo auténticamente bello sólo crece en los caminos de la
lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad. Únicamente
el comunismo crea las condiciones socio-económicas favorables para que
todos los trabajadores se incorporen a la creación según las leyes de
la belleza.

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