Calidad y cantidad

Calidad y cantidad

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:54-55

Calidad y cantidad

Categorías de la dialéctica materialista que reflejan aspectos
importantes de los objetos y de los procesos. La calidad es una
determinación esencial del objeto, determinación de sus rasgos y
caracteres inherentes, en virtud de la cual, es lo que es y no otra
cosa, y la que lo distingue de otros objetos. En la naturaleza y en
la sociedad, todo está en movimiento y desarrollo continuos:
constantemente, alguna cosa perece o nace. Pero no se infiere por
ello que los objetos y los fenómenos no tengan contenido determinado,
forma determinada de existencia, o que sean inestables. Su
determinación cualitativa es precisamente lo que los convierte en
estables, lo que limita los objetos y crea la diversidad concreta de
la naturaleza. La dialéctica marxista se alza resueltamente contra
las teorías mecanicistas que niegan la calidad como determinación
objetiva de los objetos, y que reducen la diversidad del mundo a
diferencias puramente cuantitativas. Semejante concepción destruye la
particularidad cualitativa de los objetos y conduce a concepciones
anticientíficas según las cuales el desarrollo no sería más que una
modificación puramente cuantitativa sin contener saltos ni formas de
lucha revolucionarias contra lo viejo, &c. Tal es, sobre todo, la
posición de los reformistas que pretenden que sólo el cambio
cuantitativo del capitalismo por medio de reformas menudas, de
modificaciones en la legislación, sin cambio cualitativo radical, sin
revolución ni instauración de la dictadura del proletariado, podrá
culminar “un buen día” en el advenimiento del socialismo. En
realidad, el capitalismo y el socialismo, como modos de producción
sociales, son diametralmente opuestos entre sí por su determinación
cualitativa. Se hallan regidos por leyes de desarrollo diferentes y,
al ser diametralmente opuestos por su calidad, la transición del uno
al otro, del capitalismo al socialismo, sólo es posible por medio de
la destrucción radical del régimen capitalista caduco, por su
abolición revolucionaria, y por la instauración de un régimen nuevo,
socialista.

El concepto de la calidad reviste por consiguiente, un inmenso alcance
teórico. El conocimiento científico debe comenzar por determinar
cualitativamente los fenómenos estudiados, vale decir, destacar las
particularidades que les son inherentes, que los distinguen de los
otros fenómenos. Mientras no se haya determinado la calidad de los
objetos, no es posible establecer las leyes de su desarrollo. Si se
desconoce la determinación cualitativa de las cosas y de los
fenómenos, se desemboca en la afirmación idealista subjetivista según
la cual, toda la diversidad del mundo no es más que el fruto de las
sensaciones. Tal es por ejemplo, la teoría de las cualidades
primarias y secundarias, en virtud de las cuales, sólo la extensión,
el volumen, la configuración de los objetos, son objetivos, mientras
que el color, el olor, el sonido, el gusto, &c., serían sensaciones
subjetivas. Esa opinión es absolutamente contraria a la realidad.

La calidad de las cosas y de los fenómenos no es eterna, sino que está
sujeta a cambios. El metafísico se representa el desarrollo como un
movimiento que se cumple siempre en los límites de las propias
cualidades, y que excluye toda aparición de lo nuevo y toda
desaparición de lo viejo. Tales son por ejemplo, las concepciones
“weismanistas-morganistas” sobre la evolución de la naturaleza viva,
las ideas de los “virchovianos” sobre la célula, &c. Por el
contrario, el método dialéctico estima que el proceso de desarrollo
debe ser encarado no como un movimiento circular, sino como una
progresión, una transición de un estado cualitativo viejo a un estado
cualitativo nuevo, un desarrollo que va de lo simple a lo complejo, de
lo inferior a lo superior. El nuevo estado cualitativo nace a
consecuencia de un salto, de una transición brusca de un estado a
otro. Y no nace accidentalmente, sino conforme a leyes, a
consecuencia de la acumulación de cambios cuantitativos imperceptibles
y graduales. El materialismo dialéctico considera pues, el problema
de la transición de un estado cualitativo a otro en conexión estrecha
con el de las modificaciones cuantitativas de los objetos y de los
procesos. La calidad del objeto no existe fuera de su determinación
cuantitativa. Los aspectos cualitativos y cuantitativos del objeto
constituyen una unidad.

La categoría de la cantidad traduce aquel aspecto del objeto que
caracteriza al grado, al nivel de su desarrollo, a su composición
cuantitativa. La calidad del objeto está estrechamente ligada a su
aspecto cuantitativo, del que depende. Así es como los elementos
químicos diferentes se distinguen por su composición cuantitativa: por
ejemplo, el núcleo del átomo de hidrógeno se compone de un protón, y
alrededor de ese núcleo gira un electrón: el núcleo del átomo de
uranio se compone de 92 protones y de 146 neutrones, y alrededor del
núcleo giran 92 electrones. La vida social nos ofrece igualmente
ejemplos de la dependencia de la calidad con respecto a la cantidad.
El nivel de la productividad del trabajo y del desarrollo de las
fuerzas productivas determina en última instancia, el advenimiento de
tal o cual formación económica y social. El régimen de la comuna
primitiva tenía por base un bajo nivel de productividad de trabajo y
de las fuerzas productivas. El crecimiento de la producción y de la
productividad de trabajo hizo estallar ese régimen, engendró la
división social del trabajo, la propiedad privada y las clases: una
nueva formación social y económica vio la luz. La victoria del
comunismo está en función de un nivel de la productividad del trabajo
superior al del capitalismo.

Así como no hay que separar el aspecto cualitativo del aspecto
cuantitativo, tampoco hay que considerar los cambios cuantitativos
separadamente de los cambios cualitativos, como lo hacen los
metafísicos, para quienes el desarrollo es una simple evolución
cuantitativa. El método metafísico aplicado a la historia fue
característico sobre todo de los populistas (ver Populismo) según los
cuales, eran los campesinos y no los obreros los que debían acometer
la revolución socialista en Rusia, pues en la década del ochenta del
siglo pasado, se contaban en el país decenas de millones de campesinos
mientras que los obreros eran poco numerosos. Los populistas
comparaban la cantidad de campesinos a la de los obreros, despreciando
completamente la naturaleza social, cualitativa de esas dos clases,
sin tener en cuenta las leyes del proceso histórico. Ahora bien, el
campesinado como clase se disgregaba, mientras que el proletariado se
desarrollaba para convertirse en una inmensa fuerza histórica y
política.

Así pues, el método marxista exige que se consideren los aspectos y
los cambios cuantitativos y cualitativos de los objetos y de los
fenómenos desde el punto de vista de su vinculación estrecha y de su
acción recíproca. La dialéctica de su interacción es de una gran
importancia para la concepción científica del desarrollo (ver
igualmente Salto; Transformación de cambios cuantitativos en cambios
cualitativos; Evolución y revolución; Medida).

Diccionario filosófico · 1965:55-56

Calidad y cantidad

Categorías de la filosofía que reflejan importantes aspectos de la
realidad objetiva. El mundo no consta de cosas preparadas y acabadas,
sino que constituye un conjunto de procesos en los cuales las cosas se
modifican constantemente, surgen y se destruyen. Pero de esto no se
sigue que las cosas carezcan de determinada forma de existencia, que
sean absolutamente inestables e indiferenciables entre sí (véase
relativismo). Por más que cambie un objeto, hasta cierto tiempo sigue
siendo precisamente este objeto, cualitativamente determinado, y no
otro. La determinación cualitativa de los objetos y fenómenos es lo
que los hace estables, lo que los delimita y lo que crea la diversidad
infinita del mundo. La calidad es la determinación esencial del
objeto, gracias a la cual el objeto es el objeto dado y no otro, se
distingue de otros objetos. La calidad del objeto no se reduce a sus
propiedades singulares. Se halla vinculada al objeto como un todo, lo
abarca plenamente y es inseparable de él. Esta es la razón de que el
concepto de calidad se enlace con el ser del objeto. El objeto, sin
dejar de ser lo que es, no puede perder su calidad. Mas, cada objeto
se halla unido por miles de hilos a otros objetos, se encuentra con
ellos en polifacéticas relaciones, constituye la unidad de lo
singular, de lo particular y de lo universal. Aparte de determinación
cualitativa, todos los objetos poseen también determinación
cuantitativa: magnitud, número, extensión, ritmo en que los procesos
transcurren, grado de desarrollo de las propiedades, &c. La cantidad
es una determinación de la cosa gracias a la cual ésta puede dividirse
(real o mentalmente) en partes homogéneas, y las partes se pueden
reunir en una unidad. La homogeneidad (semejanza, parecido) de las
partes u objetos constituye un rasgo distintivo de la cantidad. Las
diferencias entre objetos no semejantes unos a otros tienen un
carácter cualitativo; las diferencias entre objetos análogos, poseen
un carácter cuantitativo. A diferencia de la calidad, la cantidad no
se halla tan estrechamente ligada al ser del objeto. Las
transformaciones cuantitativas no llevan de golpe al aniquilamiento o
a la modificación esencial del objeto. Únicamente después de haber
alcanzado un límite específico para cada objeto, los cambios
cuantitativos dan origen a cambios cualitativos. En este sentido, las
relaciones cuantitativas, a diferencia de las cualitativas, se
caracterizan por la relación externa respecto a la naturaleza de los
objetos. De ahí que en el proceso de la cognición (por ejemplo, en
matemáticas) tales relaciones puedan ser separadas de su contenido
como de algo indiferente para el caso. El que las teorías matemáticas
puedan aplicarse en tan amplia medida en distintas esferas –por su
contenido– de la ciencia natural y de la técnica, se explica por el
hecho de que la matemática estudia las relaciones cuantitativas. La
calidad no puede ser reducida a la cantidad, como intentan hacer los
metafísicos. No existe un solo objeto que sólo posea un aspecto o
cualitativo o cuantitativo. Cada objeto representa una unidad de
determinada calidad y cantidad (Medida). El quebrantamiento de la
medida provoca el cambio del objeto o del fenómeno dado, lo transforma
en otro objeto o fenómeno (Transformación de los cambios cuantitativos
en cualitativos).

Diccionario de filosofía · 1984:52-53

Calidad y cantidad

Categorías de la filosofía que reflejan importantes aspectos de la
realidad objetiva. El mundo no está constituido por cosas preparadas,
acabadas, sino que es un conjunto de procesos en los que las cosas
constantemente surgen, se cambian y destruyen. Pero esto no significa
que las cosas no tengan una forma determinada de existencia, sean
absolutamente inestables e indistinguibles entre sí. (cfs.
Relativismo). El objeto, por mucho que cambie, sigue siendo hasta
algún tiempo precisamente éste y no otro objeto cualitativamente
determinado. La determinación cualitativa de los objetos y fenómenos
es lo que los hace estables, los deslinda y crea la diversidad
ilimitada del mundo. La calidad es la determinación del objeto, en
virtud de la cual éste es precisamente el objeto dado y no otro, y se
diferencia de otros objetos. La calidad del objeto no se reduce a
algunas de sus propiedades. Está enlazada con todo el objeto, lo
engloba por completo y es inseparable de él. Por eso, el concepto de
calidad se vincula con el ser del objeto, que, siendo el mismo, no
puede perder su calidad. En las relaciones de un objeto con otros se
manifiestan sus distintas propiedades o grupos de propiedades; en este
sentido puede hablarse que los objetos y fenómenos poseen muchas
calidad. Además de la determinación cualitativa, todos los objetos
tienen también la determinación cuantitativa: magnitud, número,
volumen, ritmo de los procesos, grado de desarrollo de las
propiedades, &c. La cantidad es la determinación de la cosa, gracias
a la cual se la puede dividir (de modo real o mental) en partes
homogéneas y unir estas partes en un todo. La homogeneidad
(semejanza, coincidencia) de las partes u objetos es rasgo distintivo
de la cantidad. Las diferencias entre los objetos no semejantes unos
a otros revisten un carácter cualitativo, y las existentes entre los
objetos semejantes, cuantitativo. A diferencia de la calidad, la
cantidad no está enlazada tan estrechamente con el ser del objeto; los
cambios cuantitativos no conducen de inmediato a la destrucción o al
cambio esencial del objeto. Únicamente al llegar a un límite
determinado para cada objeto, los cambios cuantitativos provocan los
cualitativos. En este sentido, la determinación cuantitativa se
caracteriza, a diferencia de la cualitativa, por la relación exterior
con la naturaleza de los objetos y por eso no puede ser separada en el
proceso del conocimiento (por ejemplo, en las matemáticas) del
contenido como de algo poco importante para el asunto. La
aplicabilidad excepcionalmente amplia de las teorías matemáticas en
las esferas de las ciencias naturales y la técnica, distintas por su
contenido concreto, se explica con que las matemáticas estudian por
excelencia las relaciones cuantitativas. La calidad no puede ser
reducida a la cantidad, como tratan de hacer los metafísicos. Ningún
objeto posee sólo el aspecto cualitativo o sólo el aspecto
cuantitativo. Cada objeto es la unidad de determinadas calidad y
cantidad (Medida); es una magnitud cualitativa (cantidad) y calidad
cuantitativamente determinada. La infracción de la medida conduce al
cambio del objeto o fenómeno dado y a su transformación en otro objeto
o fenómeno (Transformación de los cambios cuantitativos en
cualitativos).

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