Conexión universal entre los fenómenos

Conexión universal entre los fenómenos

Diccionario filosófico marxista · 1946:51

Conexión universal entre los fenómenos. Acción recíproca

La conexión y la acción recíproca entre los objetos y los fenómenos de
la Naturaleza y de la Sociedad tienen un carácter universal. La
dialéctica marxista sostiene por eso, que ni un solo fenómeno de la
Naturaleza y de la Sociedad puede ser comprendido si se le toma fuera
de sus conexiones con los fenómenos circundantes. Por ejemplo, el
sistema solar representa un todo único, todas sus partes se hallan en
conexión mutua, en acción recíproca. La conexión mutua tiene lugar
entre los animales y las condiciones geográficas que los rodean. En
la Sociedad humana, todas sus parten se hallan también en la más
íntima relación mutua y recíproco condicionamiento. Así, tal o cual
ideología puede ser comprendida sólo en relación con todo el conjunto
de las condiciones materiales de la vida de la sociedad, con la lucha
de clases, &c. Todo régimen y movimiento sociales que aparecen en la
historia deben ser juzgados desde el punto de vista de las condiciones
que los han engendrado y a los que se hallan vinculados; el régimen de
la esclavitud, dentro de las condiciones modernas, es un absurdo, pero
dentro de las condiciones de desintegración del régimen del comunismo
primitivo era un fenómeno perfectamente lógico y natural, y
representaba un progreso en comparación con el comunismo primitivo.
Por eso hay que abordar cada fenómeno desde el punto de vista
histórico. Lo que es real y natural en unas condiciones históricas
pierde todo sentido en otras. La existencia de la acción recíproca
entre los fenómenos no supone que todas las causas y efectos sean
importantes en igual grado: el método dialéctico exige que se indaguen
las bases de esa interacción, que se establezcan las causas decisivas,
fundamentales, que condicionaron tal o cual fenómeno.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:83-86

Conexion e interacción de los fenómenos

Uno de los principios fundamentales del método dialéctico marxista
(ver) es el que proclama la conexión e interacción de los fenómenos de
la naturaleza y de la sociedad. “Por oposición a la metafísica, la
dialéctica no considera la naturaleza como un conglomerado casual de
objetos y fenómenos, desligados y aislados unos de los otros y sin
ninguna relación de dependencia entre sí, sino como un todo articulado
y único, en el que los objetos y fenómenos se hallan orgánicamente
vinculados unos a otros, dependen unos de otros y se condicionan los
unos a los otros. Por eso, el método dialéctico entiende que ningún
fenómeno de la naturaleza puede ser comprendido si se le enfoca
aisladamente, sin conexión con los fenómenos que le rodean, pues todo
fenómeno, tomado de cualquier campo de la naturaleza, puede
convertirse en un absurdo, si se le examina sin conexión con las
condiciones que le rodean, desligado de ellas; y por el contrario,
todo fenómeno puede ser comprendido y explicado, si se le examina en
su conexión indisoluble con los fenómenos circundantes y condicionado
por ellos”. (Stalin, “Sobre el materialismo dialéctico…”, en
Cuestiones del leninismo, p. 636, Ed. esp., Moscú, 1941).

Esta tesis reviste una importancia científica capital. Si no se tiene
en cuenta el encadenamiento objetivo y la interdependencia de los
fenómenos, la naturaleza aparece como un montón de contingencias
refractarias a toda ley, a toda explicación racional. Comprender un
fenómeno, es descubrir su relación causal con los otros hechos. Por
ejemplo, no sería posible explicar la evolución de las plantas y de
los animales si se hiciera abstracción de las condiciones de su
existencia. La doctrina michurinista (ver) asigna una gran
importancia a esta conexión que permite comprender las leyes de la
naturaleza viva. No se puede explicar científicamente un fenómeno tal
como las guerras imperialistas si se las separa del modo de producción
capitalista, de las contradicciones efectivas del capitalismo.

Sin embargo, la dialéctica marxista enseña que no basta tener en
cuenta el encadenamiento de causas y efectos, sino que es preciso
subrayar también que la causa y el efecto actúan el uno sobre el otro.
Así, todo régimen político está determinado por el régimen económico
que lo ha engendrado. Pero a su vez, el poder político ejerce una
influencia considerable sobre el régimen económico. No es posible
analizar el modo de producción capitalista, que se halla desgarrado
por las contradicciones y no es más que una traba al desarrollo de las
fuerzas productivas, sin tener en cuenta el papel que desempeña el
poder político de la burguesía, pues ésta, todavía en el poder, trata
de eternizar por todos los medios el modo de producción fundado sobre
la explotación del hombre por el hombre. Los fenómenos deben ser
enfocados desde el punto de vista de su interacción y de su
condicionamiento recíproco, pues se cometería un error grosero si sólo
se dijera que las relaciones de producción están en función de las
fuerzas productivas. Sería un procedimiento unilateral, porque,
engendradas por las fuerzas productivas, las relaciones de producción
desempeñan, si corresponden a las fuerzas productivas, un papel
importantísimo en el desarrollo de estas últimas.

El alcance y la importancia del principio de la conexión y de la
interacción de los fenómenos, reside en que destaca claramente un
hecho esencial: el mundo real está regido por leyes. El
encadenamiento de los fenómenos significa que las contingencias no
dominan en la naturaleza y en la sociedad; que son las leyes
objetivas, independientes de la voluntad y de la conciencia humanas,
las que determinan el desarrollo. La conexión y la interacción de la
causa y del efecto condicionan el curso necesario de los fenómenos de
la naturaleza y la vida social. Hay que estudiar los regímenes y los
movimientos sociales desde el punto de vista de las condiciones que
los han engendrado y a las cuales están vinculados. En nuestros días,
sería absurdo el régimen de esclavitud, mientras que en la época en
que la comuna primitiva se disgregaba, representaba un fenómeno
necesario, un paso adelante. Del mismo modo, el régimen capitalista,
progresivo en ciertas condiciones históricas, constituye hoy un
obstáculo al progreso de la sociedad. En la época actual, todos los
caminos conducen al comunismo, vale decir, a un orden social que fluye
necesariamente de las condiciones actuales. Lo que es real y
necesario en condiciones históricas determinadas, se transforma en
absurdo una vez que las condiciones han cambiado.

Esta concepción dialéctica de la naturaleza y de la sociedad es
diametralmente opuesta al punto de vista metafísico que considera los
fenómenos al margen de su concatenación y para el cual, la naturaleza
no es más que una aglomeración caótica de hechos accidentales.
Deliberadamente la filosofía burguesa niega la conexión y el
determinismo objetivo de los fenómenos, pues defiende de ese modo los
intereses de las clases explotadoras en el poder.

El principio de la ligazón de los fenómenos es de una importancia
incalculable para la actividad práctica, para la política del partido
comunista. Permite definir las tareas y las consignas de la lucha en
perfecta conformidad con las condiciones históricas precisas; permite
elaborar acertadamente la estrategia y la táctica del partido
comunista en relación con el devenir objetivo. Saber abordar los
hechos reales, es tener en cuenta las condiciones concretas de lugar y
tiempo. Sin el método histórico concreto, es imposible la ciencia de
la sociedad, es imposible la estrategia y la táctica científicamente
fundadas del partido comunista. Al abordar los fenómemenos
históricamente, el marxismo-leninismo se desarrolla, se enriquece con
tesis nuevas, conforme a la nueva situación histórica. El problema
del Estado después de la victoria de la revolución socialista,
constituye un ejemplo de ello. Engels estimaba que después de la
victoria de la revolución socialista, el Estado debía perecer.
Teniendo en cuenta la situación internacional actual, los marxistas
soviéticos llegaron a la conclusión siguiente: el país de la
revolución victoriosa no sólo no debe debilitar su Estado sino que
debe reforzarlo por todos los medios. La tesis de Engels y la de los
marxistas soviéticos parecen a primera vista diametralmente opuestas.
Pero en realidad, no hay ninguna contradicción. La fórmula de Engels
traduce la situación histórica en la cual el socialismo podía vencer
simultáneamente en el mundo entero o en la mayoría de los países
capitalistas. Los marxistas soviéticos tienen en cuenta condiciones
históricas nuevas, las del imperialismo, en las cuales el socialismo
puede vencer en un solo país o algunos países capitalistas únicamente.
De ese modo, las dos fórmulas son justas, pero cada una en su época.
El principio de la concatenación de los fenómenos ayuda a denunciar la
sofística y el eclecticismo de los enemigos del marxismo. Con el fin
de embrollar las cosas, los ideólogos burgueses, reformistas y demás,
separan arbitrariamente ciertos aspectos aislados de un fenómeno
complejo, confunden condiciones históricas diferentes, trasponen
mecánicamente en una situación nueva lo que no es valedero sino en una
situación dada. Es lo que hacían los oportunistas de la II
Internacional, los mencheviques rusos y los demás adversarios del
marxismo revolucionario. Las nuevas condiciones históricas
sobrevenidas en la época del imperialismo, exigían que el partido del
proletariado cambiara fundamentalmente las formas de la lucha, que
substituyera las antiguas formas parlamentarias y legales por formas
revolucionarias; que preparara a la clase obrera para el asalto del
capitalismo. Pero los reformistas y oportunistas de la II
Internacional, fieles servidores de la burguesía, “no se dieron
cuenta” de los cambios profundos sobrevenidos en la situación
histórica, los desconocieron y renunciaron a la organización y a la
lucha revolucionarias. El partido comunista denunció estas maniobras
de los enemigos del marxismo, combatió vivamente sus dogmas hostiles a
la causa de la revolución proletaria. Sólo el marxismo-leninismo
mostró a la clase obrera los caminos y las formas verdaderas de la
organización y de la lucha revolucionaria correspondiente al nuevo
período histórico. La dialéctica distingue los vínculos y relaciones
esenciales de los no esenciales, enseña a no confundirlos y a
desentrañar, en su intrincamiento, lo principal, lo decisivo. Sólo un
procedimiento así permite, en la actividad práctica, descubrir a
través de la multiplicidad de tareas, el eslabón central que, una vez
en las manos, ofrece la posibilidad de asir toda la cadena. La
incapacidad de distinguir entre vínculos y relaciones esenciales y
vínculos y relaciones no esenciales, desemboca en el eclecticismo, en
una combinación mecánica de elementos dispares, en la incomprensión
del elemento esencial en la interacción de los fenómenos. Gracias a
esa capacidad de aislar el eslabón principal por medio del análisis
dialéctico de una situación compleja, el partido comunista ha podido
ofrecer al proletariado consignas de lucha eficaces en cada etapa
nueva de la historia. Así, cuando el reequipamiento técnico del País
de los Soviets llegó a revestir una importancia decisiva, el Partido
lanzó la consigna: “La técnica lo decide todo”. Cumplida esa tarea,
el objetivo principal consistió a partir de entonces, en crear los
cuadros capaces de dominar esa técnica perfeccionada. El Partido
lanzó entonces la consigna: “Los cuadros lo deciden todo”. Hoy, en el
período de la consolidación de la edificación del socialismo en la
URSS y del pasaje gradual al comunismo, el Partido Comunista moviliza
al pueblo soviético y lo llama a realizar las tareas del momento,
indispensables para alcanzar la meta general y final: la edificación
del comunismo integral en la Unión Soviética.

Diccionario filosófico · 1965:78-79

Conexión universal de los fenómenos

Es la ley más general de la existencia del mundo; constituye el
resultado y la manifestación de la interacción universal de todos los
objetos y fenómenos. Expresa la unidad estructural interna de todos
los elementos y propiedades en cada sistema íntegro, así como los
nexos y relaciones infinitamente diversos del sistema dado con los
sistemas o fenómenos que le rodean. La interacción universal de los
cuerpos condiciona la existencia misma de los objetos materiales
concretos y todas sus peculiaridades específicas. La conexión
universal de los fenómenos tiene manifestaciones infinitamente
diversas. Incluye las relaciones entre las propiedades particulares
de los cuerpos o de los fenómenos concretos de la naturaleza,
relaciones que encuentran su expresión en leyes específicas; también
incluye las relaciones entre las propiedades universales de la materia
y las tendencias de desarrollo que encuentran su manifestación en las
leyes dialécticas universales del ser. De ahí que toda ley sea una
expresión concreta de la conexión universal de los fenómenos. Gracias
a tal conexión, el mundo no constituye un amontonamiento caótico de
fenómenos, sino un proceso universal único, sujeto a ley del
movimiento. Los nexos entre los objetos y los fenómenos pueden ser
directos o indirectos, permanentes o temporales, esenciales o
inesenciales, casuales o necesarios, funcionales (Dependencia
funcional) o no funcionales, &c. La conexión universal de los
fenómenos se halla estrechamente vinculada a la causalidad, mas la
causa y el efecto como tales sólo pueden ser examinados al margen de
la conexión universal de unos fenómenos con otros. Si la causa y el
efecto, por el contrario, se ponen en conexión con el todo, pasan una
al otro, se transforman en conexión e interaccion universales.
Constituye un caso particular de esta interconexión la retroconexión
en todos los sistemas que se regulan automáticamente. No es posible
reducir a la mera interacción física de los cuerpos el nexo entre los
fenómenos. Aparte de ella, existen relaciones biológicas y sociales
incomparablemente más complejas que se subordinan a sus leyes
específicas. A medida que avanza el desarrollo de la materia y va
pasando a formas más elevadas de organización, se complican también
las formas de interconexión de los cuerpos, aparecen especies de
movimiento cualitativamente nuevas. Esta ley impera asimismo en lo
que respecta al desenvolvimiento de la sociedad humana, en la cual, a
medida que progresan los modos de producción y la civilización se
desarrolla, se hacen más complejos los nexos entre los individuos y
los estados, se diversifican cada vez más las relaciones políticas,
económicas, ideológicas, &c. El concepto de conexión universal de los
fenómenos es de gran alcance cognoscitivo. El mundo objetivo sólo
puede conocerse investigando las formas de conexión causales y de otro
tipo entre los fenómenos, delimitando los nexos y relaciones más
esenciales, &c. El progreso del conocimiento cobra realidad en el
movimiento del pensar, que pasa de reflejar conexiones menos profundas
y generales a establecer nexos y relaciones más profundos y más
generales entre los fenómenos y procesos. La estructura misma de las
ciencias y su clasificación constiuyen un reflejo de la conexión
universal de los fenómenos. Así se explica que con el progreso del
saber científico los lazos y la interacción de las ciencias entre sí
se hagan cada vez más estrechos, y que surjan ciencias “limítrofes”
que anudan esferas del saber antes separadas (por ejemplo, la
bioquímica, la astrofísica, &c.).

Diccionario de filosofía · 1984:76-77

Concatenación universal de los fenómenos

La regularidad más general de la existencia del mundo, que es
resultado y manifestación de la interacción universal de todos los
objetos y fenómenos. Expresa la unidad estructural interior de todos
los elementos y propiedades en todo sistema íntegro, así como los
nexos y relaciones infinitamente diversas del sistema dado con otros
sistemas o fenómenos que lo rodean. La interacción universal de los
cuerpos condiciona la existencia misma de los objetos materiales
concretos y todos sus rasgos específicos. A través de la
concatenación universal de los fenómenos se manifiestan la unidad del
mundo material y la determinación de cualquier fenómeno por otros
procesos materiales. Gracias a la concatenación universal de los
fenómenos, el mundo no es un amontonamiento caótico de objetos, sino
el proceso lógico único de movimiento y desarrollo de la materia. En
cada ley objetiva se expresa un orden determinado de los nexos y
relaciones entre los fenómenos. La concatenación universal de los
fenómenos presenta manifestaciones infinitamente diversas. Las
conexiones entre los objetos y fenómenos pueden ser directas e
indirectas, constantes y temporales, esenciales y no esenciales,
casuales y necesarias, funcionales (Dependencia funcional), &c. Son
manifestaciones de la concatenación universal de los fenómenos las
relaciones causales, la dependencia del presente del sistema de su
pasado, de la influencia del medio (próximo y lejano), la conexión
entre las propiedades de cada cuerpo y las distintas leyes de su
cambio, la retroconexión en todos los sistemas autorregulados. La
conexión entre los fenómenos no debe reducirse sólo a la interacción
física de los cuerpos. Además de ella, existen relaciones biológicas
y sociales incomparablemente más complejas, que se subordinan a sus
leyes específicas. A medida del desarrollo ascendente de la materia y
del tránsito a formas cada vez más altamente organizadas, se van
complicando también las formas de interconexiones entre los cuerpos
apareciendo tipos cualitativamente nuevos del movimiento. Esta
regularidad tiene lugar también en el desarrollo de la sociedad,
donde, paralelamente al progreso en el modo de producción y al
desarrollo de la civilización, se complican las relaciones entre
individuos aislados y entre Estados enteros, se hacen cada vez más
variadas las relaciones políticas, económicas, ideológicas y otras.
El concepto de “concatenación universal de los fenómenos” tiene gran
importancia cognoscitiva. El conocimiento del mundo objetivo sólo es
posible sobre la base de la investigación multilateral, sistémica de
cualesquiera objetos y la segregación de todas las conexiones y
relaciones esenciales, así como de las leyes de esas conexiones. El
progreso del conocimiento se realiza en el avance del pensamiento
desde el reflejo de las conexiones menos profundas y generales al
establecimiento de conexiones y relaciones más profundas y generales
entre los fenómenos y los procesos. La estructura misma y la
clasificación de las ciencias constituyen un reflejo de la
concatenación universal de los fenómenos. Esto explica el hecho de
que, con el progreso del conocimiento científico, la conexión y la
interacción entre las ciencias se hacen más estrechas, surgen las
ciencias “limítrofes” que enlazan campos del saber anteriormente
divididos (por ejemplo, la bioquímica, la astrofísica, &c.).

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