Cultura de masas

Cultura de masas

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

No figura en el Diccionario filosófico · 1965

Diccionario de filosofía · 1984:99

Producto típico de la “sociedad de masas”, forma específica de
funcionamiento de la cultura burguesa. Se caracteriza por la
industria organizada de consumo y una red ampliamente ramificada de
medios de comunicación social que ejercen el correspondiente influjo
sobre la conciencia individual y social y despliegan la publicidad
necesaria para asegurar la demanda de los productos de la cultura de
masas. Es tanto un instrumento de conservación de las
representaciones burguesas en el hombre sobre el sentido de la vida,
la predestinación en el mundo y las vías de humanización del ser
social, como un medio de su socialización, educación e inclusión en
los institutos socioeconómicos y políticos del capitalismo monopolista
de Estado. Las principales funciones sociales de la cultura de masas
son: la integración de los hombres en el sistema existente de
relaciones sociales; el traslado de su atención de la concientización
de los problemas de la vida real a la percepción visual de la
producción de distracción masiva, la distensión emocional y el juego
de la imaginación, que llevan al hombre a un mundo de sueños e
ilusiones y crean la apariencia de su participación en la solución de
los problemas actuales de nuestra época; la manipulación y el control
psicológicos de la mente de las masas e influencia sobre ella con el
objeto de formar necesidades e ideas estereotipadas, así como las
formas adecuadas de su adaptación e incorporación al orden mundial
burgués; la conciliación del hombre con las contradicciones realmente
existentes y cada día más profundas, típicas de la fase actual de
desarrollo del capitalismo. Aunque en forma de cultura de masas se
realiza la incorporación parcial, pero, por lo común, desvirtuada de
las amplias masas a algunos valores de la cultura, en general ella es
contraria por principio a la cultura verdaderamente democrática,
orientada a la asimilación espiritual y práctica del mundo, al
desarrollo humanitario del proceso histórico-cultural mundial, al
despliegue creador de la riqueza espiritual del hombre y al
perfeccionamiento moral de la personalidad.

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