Cultura

Cultura

Diccionario filosófico marxista · 1946:63-64

Cultura

La cultura es el conjunto de bienes materiales y espirituales creados
por la humanidad en el proceso de su práctica histórico-social del
trabajo. Los valores materiales, ante todo, las fuerzas productivas,
pertenecen al campo de la cultura material. Todo lo que es creado por
las superestructuras sociales (ver: Base y Superestructura) constituye
el campo de la cultura espiritual: instituciones políticas, obras
científicas, artísticas, condiciones de vida, moral, &c. La cultura
material y la cultura espiritual están ligadas de la manera más
íntima. La cultura espiritual y las fases de su desarrollo, dependen
del nivel de la cultura material, ante todo de las fuerzas productivas
de la sociedad. La cultura dentro de una sociedad dividida en clases
tiene necesariamente un carácter de clase. La orientación de su
desarrollo está determinado por los intereses de la clase dominante.
El proletariado, al elaborar su cultura utiliza todo lo valioso que en
este terreno fue creado por las generaciones anteriores,
reelaborándolo críticamente y verificándolo a la luz de su práctica
social histórico-universal. “La cultura proletaria debe ser el
desarrollo legítimo de los conocimientos que la humanidad ha elaborado
bajo el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de los
terratenientes, de la sociedad de los burócratas” (Lenin). Puesto que
el proletariado, cumpliendo su misión histórica, suprime la división
de la sociedad en clases, suprimiéndose al mismo tiempo como clase, la
cultura proletaria de clase es, a la vez, la cultura humana general de
la sociedad socialista sin clases. En este aspecto, la cultura
proletaria se distingue radicalmente de la cultura de todas las demás
clases sociales en que no es una cultura limitada desde el punto de
vista de clase. También se diferencia de aquéllas por su carácter de
masas, por su carácter popular. La cultura proletaria es el
patrimonio de las más extensas masas del proletariado y de las demás
capas trabajadoras que siguen al proletariado. El proceso de la
posesión de la cultura por amplias masas trabajadoras constituye toda
una revolución, la revolución cultural, cuyos resultados son
grandiosos para la construcción del comunismo y de la cultura
comunista. Los mencheviques afirmaban que la revolución cultural debe
preceder necesariamente a la toma del Poder por el proletariado,
puesto que de lo contrario el proletariado victorioso estaría
incapacitado para dirigir el Estado. Lenin pulverizó esta teoría
traidora. La práctica de la construcción socialista en la U.R.S.S.
ha demostrado palpablemente la total inconsistencia de esta afirmación
y su esencia reaccionaria de clase. Bajo las condiciones de la
sociedad explotadora, dijo Lenin, donde con toda su fuerza actúa el
poderoso mecanismo de la esclavización económica, política e
ideológica, las masas no están en condiciones de posesionarse de la
cultura. La revolución cultural puede efectuarse sólo cuando el
proletariado triunfante, después de implantar su dictadura, crea las
correspondientes condiciones para ello. Precisamente así ha ocurrido
en la Unión Soviética. El dotar a los cuadros de una teoría y de una
técnica; la liquidación del analfabetismo; la enseñanza general
obligatoria; la incorporación de las capas más amplias de los
trabajadores a la labor estatal y social, y el movimiento
stajanovista, constituyen los elementos integrantes de la grandiosa
revolución cultural en la U.R.S.S.; constituyen la creación de una
nueva intelectualidad soviética, intelectualidad que no se produjo ni
se pudo producir en toda la historia de la humanidad. Los éxitos de
la construcción del socialismo en la U.R.S.S., los éxitos de la
revolución cultural, abren el camino hacia la supresión completa de la
contraposición entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, hacia
el desarrollo multilateral de todas las aptitudes físicas y
espirituales del hombre.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:104-106

Cultura

Conjunto de los valores materiales y espirituales creados por la
humanidad en el curso de su historia. La cultura es un fenómeno
social que representa el nivel alcanzado por la sociedad en
determinada etapa histórica: progreso, técnica, experiencia de
producción y de trabajo, instrucción, educación, ciencia, literatura,
arte e instituciones que les corresponden. En un sentido más
restringido, se comprende bajo el término de cultura el conjunto de
formas de la vida espiritual de la sociedad que nacen y se desarrollan
sobre la base del modo de producción de los bienes materiales (ver)
históricamente determinado. Así, se entiende por cultura el nivel de
desarrollo alcanzado por la sociedad en la instrucción, la ciencia, la
literatura, el arte, la filosofía, la moral, &c., y las instituciones
correspondientes. Entre los índices más importantes del nivel
cultural en determinada etapa histórica, hay que hacer notar el grado
de utilización de los perfeccionamientos técnicos y de los
descubrimientos científicos en la producción social, el nivel cultural
y técnico de los productores de los bienes materiales, así como el
grado de difusión de la instrucción, de la literatura y de las artes
entre la población.

El marxismo-leninismo ha sido el primero en resolver científicamente
el problema de la cultura y de su contenido histórico y social; y ha
mostrado que la actividad espiritual del hombre está en función de las
condiciones de la vida material de la sociedad, del carácter del
régimen social y político. Los idealistas estiman que el desarrollo
de la cultura se funda no en la producción material, sino en la
conciencia, el espíritu, la actividad de personalidades de genio, &c.
Afirman que la cultura no tiene nada que ver con la lucha de clases,
la política, la historia de las masas trabajadoras. El
marxismo-leninismo combate implacablemente todas las teorías
idealistas que tratan de probar que la cultura burguesa es inmutable,
que intentan disimular su carácter de clase y justificar la política
imperialista practicada por la burguesía para oprimir a los pueblos
débiles, para ahogar y reducir a la nada su cultura; combate las
tentativas de disimular esta política bajo las frases hechas del
cosmopolitismo (ver), de las “Kulturraeger”, &c.

Al establecer que la cultura es un fenómeno social, el
marxismo-leninismo parte de la tesis fundamental del materialismo
histórico según la cual, el modo de producción de los bienes
materiales condiciona toda la vida social, política y espiritual. La
evolución del modo de producción de los bienes materiales condiciona
la transición de un orden social dado y de su cultura, a otro orden
social superior y a la cultura que éste engendra. Así, la cultura es
un fenómeno histórico que se desarrolla. En la base del devenir de la
cultura material y espiritual de la sociedad, se hallan las leyes del
desarrollo de los modos de producción, de las fuerzas productivas y de
las relaciones de producción. Son pues, leyes objetivas las que
gobiernan el desarrollo de la cultura o sea, que ésta no depende del
buen deseo, de la voluntad de los hombres. Una nueva cultura sólo
aparece cuando las condiciones objetivas de la vida material de la
sociedad están maduras. Por otra parte, toda nueva cultura está
históricamente ligada a la cultura del pasado. La filiación histórica
en el desarrollo de la producción material, está en la base de la
filiación en el desarrollo de la cultura material y espiritual. Lenin
enseñaba que “la cultura proletaria tiene que ser el desarrollo
regular del acervo de conocimientos conquistados por la humanidad bajo
el yugo de la sociedad capitalista, de la sociedad de terratenientes,
de la sociedad de burócratas” (Lenin, Obras escogidas, t. II, p.
835, Ed. esp., Moscú, 1948).

En una sociedad antagónica, la cultura espiritual es una cultura de
clase. La cultura dominante es la cultura de la clase dominante. Al
desarrollarse como consecuencia de las contradicciones sociales, es un
instrumento de lucha de clases. En esta lucha, las diversas clases
utilizan medios culturales tales como la escuela, la ciencia, la
prensa, las artes, &c., para lograr sus objetivos.

A medida que las naciones aparecen y evolucionan, la cultura adquiere
un carácter nacional y se desarrolla bajo formas nacionales. Estas
formas son: el lenguaje nacional, la especificidad psíquica o carácter
nacional, las tradiciones nacionales, el modo de existencia, &c. En
el régimen capitalista se distinguen dos culturas en cada cultura
nacional. Al lado de la cultura dominante, burguesa por su contenido,
cada cultura nacional incluye elementos democráticos y socialistas,
pues en el seno de cada nación, las condiciones de existencia de las
masas trabajadoras y explotadas engendran necesariamente una ideología
democrática y socialista. La lucha de los elementos democráticos y
socialistas contra la cultura burguesa, refleja la lucha que sostienen
los trabajadores y los explotados bajo la dirección de la clase obrera
y de su partido internacionalista contra la burguesía, contra el
nacionalismo burgués. En la cultura socialista creada por la clase
obrera y las masas trabajadoras una vez conquistada la dictadura del
proletariado, las tradiciones progresistas, democráticas,
revolucionarias y nacionales se armonizan con los intereses vitales,
comunes a todos los trabajadores de todas las naciones.

El lenguaje representa un elemento importante de la forma nacional de
la cultura. Pero existe una distinción notable entre la cultura en su
conjunto y el lenguaje: en una sociedad de clases, la cultura reviste
un carácter de clase, mientras que el lenguaje no tiene un carácter de
clase sino que es común a la nación entera. El lenguaje puede servir
indiferentemente a la cultura burguesa y a la cultura socialista. Por
otra parte, cuando aparece un nuevo orden social, la cultura cambia,
mientras que el lenguaje no varía prácticamente en el transcurso de
varios períodos sociales. (ver Lenguaje).

La especificidad psíquica de una nación, las particularidades
espirituales de los hombres constituidos en naciones, hallan su
expresión en las particularidades de las culturas nacionales. Siendo
uno de los rasgos esenciales de la nación, la especificidad constituye
también una de las formas de la cultura nacional. Ella expresa la
comunidad de las condiciones de vida de los hombres pertenecientes a
esa nación. Pero en la sociedad de clases, la diferencia de situación
y de condiciones de existencia de las clases se refleja en la
diferencia de su psicología social. Las particularidades de la
cultura nacional se manifiestan igualmente en el modo de vida de los
hombres. Este modo de vida, como una de las formas de la cultura
nacional, es la expresión de las costumbres que se han ido formando
históricamente en un pueblo dado, sobre la base de las relaciones
sociales y familiares propias de ese pueblo, hábitos, costumbres,
tradiciones, ritos, modos de creación de condiciones de vida
(habitación, vestimenta, &c.) heredados del pasado o nuevos. A medida
que el orden social evoluciona y cambia, se operan transformaciones en
el modo de vida social e individual del hombre.

La lucha de clases, que tiene como consecuencia la destrucción del
antiguo régimen social y la instauración de uno nuevo, provoca
necesariamente el reemplazo de una cultura caduca por una nueva, más
avanzada y progresista. La cultura socialista asume la defensa de
todas las magníficas realizaciones culturales de las épocas anteriores
y de la fecunda experiencia de la lucha por una transformación
revolucionaria de la sociedad, por el comunismo.

Diccionario filosófico · 1965:98-99

Cultura

(del latín “cultura”: cultivo, elaboración.) Conjunto de valores
materiales y espirituales, así como de los procedimientos para
crearlos, aplicarlos y transmitirlos, obtenidos por el hombre en el
proceso de la práctica histórico-social. En un sentido más estricto
de la palabra, suele hablarse de cultura material (técnica,
experiencia de producción y otros valores materiales) y de cultura
espiritual (resultados en el campo de la ciencia, del arte y la
literatura, de la filosofía, de la moral, de la instrucción, etc.).
La cultura es un fenómeno histórico que se desarrolla en dependencia
del cambio de las formaciones económico-sociales. Frente a las
teorías idealistas de la cultura, que la separan de su base material y
la explican como un producto espiritual de la “élite”, el
marxismo-leninismo ve el proceso de producción de bienes materiales
como la base y la fuente del progreso de la cultura espiritual; ello
explica, precisamente, que la cultura sea fruto de la actividad de las
amplias masas de trabajadores. Dependiente, en lo decisivo, de las
condiciones materiales, la cultura espiritual no cambia
automáticamente tras el cambio de la cultura material, sino que se
caracteriza por poseer una independencia y sucesividad relativas en su
desarrollo, por una recíproca influencia con las culturas de los
distintos pueblos, &c. En la sociedad capitalista, de clases, la
cultura adquiere un sentido de clase tanto por su contenido ideológico
como por su orientación práctica, lo cual se traduce en la presencia
de dos culturas dentro de cada cultura nacional: la burguesa,
dominante, y la de las masas oprimidas, existente bajó el aspecto de
elementos más o menos desarrollados de cultura democrática y
socialista. Resulta necesario, por tanto, delimitar los conceptos de
“cultura de la sociedad burguesa” y “cultura burguesa” (o sea, cultura
de la clase dominante). La cultura socialista, que hereda todos los
resultados progresivos del pasado, se diferencia de manera radical de
la cultura burguesa de nuestro tiempo, tanto por su esencia ideológica
como por su función social, hecho que refleja la superioridad general
del modo socialista de produccion sobre el capitalista. No es posible
crear y afirmar la cultura socialista sin realizar la revolución
socialista, de la que forma una parte componente e inseparable la
revolución cultural. Los rasgos distintivos de la cultura socialista
son: carácter popular, ideales comunistas, concepcipón científica del
mundo, humanismo socialista, colectivismo, patriotismo e
internacionalismo socialistas. El papel rector en la creación y en el
desarrollo de la cultura socialista lo desempeña el Partido Comunista,
cuya acción influye sobre toda la actividad cultural y educativa del
Estado socialista. Gracias a esta actividad, la Unión Soviética se ha
convertido en un país de una elevada cultura de masas. Bajo el
socialismo florecen las culturas nacionales por su forma, socialistas
por su contenido; cada día se hace más intensivo el intercambio de
valores materiales y espirituales entre las naciones, el tesoro,
cultural de cada una de ellas se enriquece cada vez más con creaciones
que adquieren carácter internacional; se desarrollan los rasgos
comunistas generales de la cultura, lo cual facilitará la formación de
la cultura del mañana, única para toda la humanidad, la cultura de la
sociedad comunista. “La cultura del comunismo –se dice en el programa
del P.C.U.S.– al incorporar y desarrollar lo mejor que ha creado la
cultura mundial, constituirá un peldaño nuevo, más alto, en el
desarrollo cultural de la humanidad. Será la encarnación de toda la
variedad y riqueza de la vida espiritual de la sociedad, de los
elevados ideales y el humanismo del mundo nuevo. Será la cultura de
la sociedad sin clases, de todo el pueblo, de toda la humanidad”.

Diccionario de filosofía · 1984:98-99

Cultura

(latín.) Conjunto de valores materiales y espirituales creados y que
se crean por la humanidad en el proceso de la práctica socio-histórica
y caracterizan la etapa históricamente alcanzada en el desarrollo de
la sociedad. En el sentido más estrecho se suele hablar de la cultura
material (técnica, experiencia de producción, valores materiales) y
espiritual (ciencia, arte, filosofía, moral, educación, &c.). La
cultura es un fenómeno histórico, que se desarrolla en dependencia de
la sustitución de las formaciones socioeconómicas. En oposición a las
teorías idealistas que separan la cultura espiritual de su base
material y la interpretan como producto espiritual de la “élite”, el
marxismo-leninismo enfoca el proceso de producción de bienes
materiales como base y fuente del desarrollo de la cultura espiritual;
de ahí se desprende que en su forma directa o indirecta la cultura se
crea por la actividad de las grandes masas trabajadoras. Dependiendo
de las condiciones materiales, la cultura espiritual no se modifica de
modo automático en pos de su base material, sino que se caracteriza
por una relativa independencia (sucesión en el desarrollo, influencia
mutua de las culturas de distintos pueblos, &c.). En la sociedad
dividida en clases, la cultura adquiere un carácter clasista tanto por
su contenido ideológico como por su orientación práctica, lo cual se
expresa bajo el capitalismo en la existencia de dos culturas en cada
cultura nacional: la cultura burguesa dominante, y los elementos más o
menos desarrollados de la cultura democrática y socialista de las
masas trabajadoras. La cultura socialista, heredando todas las
realizaciones progresistas del pasado, se diferencia de raíz de la
cultura burguesa contemporánea, tanto por su esencia ideológica como
por su función social, lo cual demuestra la superioridad del régimen
socialista frente al capitalista. La creación y el afianzamiento de
la cultura socialista son imposibles sin la revolución socialista, que
asegura todas las condiciones necesarias para la revolución cultural.
Los rasgos distintivos de la cultura socialista son: carácter popular,
ideología y partidismo comunistas, concepción científica del mundo,
humanismo socialista, colectivismo, patriotismo socialista e
internacionalismo. En la creación y desarrollo de la cultura
socialista desempeña un papel dirigente el Partido Comunista, bajo
cuya influencia transcurre toda la actividad educativo-cultual del
Estado socialista. En el contexto del socialismo, la cultura es
múltiple por sus formas nacionales, socialista por el contenido e
internacionalista por su espíritu y carácter; se intensifica el
intercambio de valores materiales y espirituales entre las naciones;
el acervo cultural de cada nación se va enriqueciendo cada vez más con
obras que adquieren carácter internacional, lo que contribuye a la
formación de la futura cultura única, de toda la humanidad, en la
sociedad comunista.

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