Doctrina michurinista

Doctrina michurinista

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:138-141

Etapa nueva del desarrollo de la ciencia materialista, darwinista, de
la naturaleza viva, denominada de acuerdo al nombre del gran
transformador de la naturaleza Iván Vladimirovich Michurin (ver). Lo
que distingue sobre todo a esta doctrina de las teorías biológicas
precedentes, es que su creador aplicó con espíritu consecuente y con
pleno conocimiento de causa la teoría marxista-leninista, el
materialismo dialéctico, al estudio de las leyes del desarrollo de la
materia orgánica y a su interpretación. Esta doctrina, que representa
de por sí una etapa nueva en la biología científica, desarrolla
cuantos valores progresivos y mejores tenía la doctrina de los grandes
biólogos materialistas del pasado, Lamarck (ver) y Darwin (ver) y
depura igualmente su fondo materialista de los elementos metafísicos e
idealistas que contenía. La fuente teórica principal de la doctrina
michurinista reside en los descubrimientos de los eminentes biólogos
materialistas rusos: Mechnikov (ver), Sechenov (ver), los hermanos
Kovalevski, Pavlov (ver) y Timiriazev (ver), que habían elaborado la
teoría materialista del desarrollo de los organismos y la habían
defendido contra las teorías reaccionarias (neo-vitalismo,
psico-lamarckismo, mecanicismo, weismanismo-morganismo, Ver). Las
investigaciones experimentales y las generalizaciones teóricas de los
biólogos materialistas rusos prepararon la nueva etapa en el
desarrollo de la ciencia biológica, etapa que fue posible gracias a la
actividad de los biólogos soviéticos en las condiciones del
socialismo, sobre la base del materialismo dialéctico.

El carácter materialista dialéctico de la doctrina michurinista se
manifiesta en sus generalizaciones teóricas relativas a las leyes del
desarrollo de las plantas. Considerando el desarrollo de la vida como
un proceso único, determinado y puramente material, la doctrina
michurinista ha podido dilucidar las relaciones complejas y diversas
en la evolución del mundo vegetal. La más importante de esas
relaciones es la interdependencia entre la forma orgánica de la
materia y la naturaleza inorgánica. Siendo función principal de la
agrobiología (ciencia de las leyes biológicas generales de la
agricultura) poner de manifiesto las leyes que presiden sus
relaciones, la doctrina michurinista considera el organismo y sus
condiciones de vida en su unidad dialéctica. La variabilidad de los
organismos bajo la influencia de las condiciones del medio ambiente,
la trasmisión hereditaria de los caracteres adquiridos, es la ley
fundamental del desarrollo de los organismos. El desarrollo
individual se opera sobre la base de las propiedades y los caracteres
adquiridos por la especie en el curso de su desarrollo histórico. De
allí resulta la unidad y la interdependencia de lo histórico
(filogénesis) y de lo individual (ontogénesis) en el proceso del
desarrollo de la vida. Lo histórico, es decir, la herencia del
organismo, es el resultado del desarrollo y de las transformaciones
producidas en el curso de las generaciones precedentes, en relación
con los cambios de las condiciones del medio. La doctrina
michurinista rechaza como mal fundada la teoría cromosómica de los
weismanistas-morganistas con sus genes místicos. La herencia se
reproducirá en el desarrollo de un individuo de una especie dada si
las condiciones exteriores son favorables. Si no, el organismo se
modificará, y la herencia, como propiedad del cuerpo vivo, cambiará
igualmente. Si las condiciones necesarias se encuentran reunidas,
esos cambios se fijarán y entrarán en la filogénesis. Así, al
considerar los organismos en su unidad dialéctica con las condiciones
de existencia, la teoría michurinista ha podido revelar las leyes
fundamentales del desarrollo de la vida. Darwin no investigó las
causas de los cambios individuales de los organismos. Ahora bien, la
solución de ese problema era indispensable para hacer de la biología
no sólo una ciencia que explicara los fenómenos de la naturaleza, sino
una ciencia de acción que permitiera a los prácticos transformar la
naturaleza en el sentido querido. Michurin y los demás biólogos
soviéticos, han sido los que han realizado esa obra.

Fieles a la dialéctica materialista, han demostrado que el desarrollo
de los organismos adopta dos formas: la de los cambios cuantitativos y
la de los cambios cualitativos. Al acumularse poco a poco, los
cambios cuantitativos conducen necesariamente a cambios cualitativos
profundos. La doctrina michurinista establece una diferencia estricta
entre las nociones de crecimiento y de desarrollo: sin pasaje de un
estado cualitativo a otro no hay desarrollo, no hay más que aumento o
disminución cuantitativos. Sólo esta interpretación del desarrollo
corresponde a la dialéctica objetiva de la naturaleza viva. La
doctrina michurinista ha superado por consiguiente, la estrechez de la
teoría darwinista que negaba los saltos en la naturaleza. El
desarrollo es la unidad de lo continuo y lo discontinuo, de la forma
evolutiva y de la forma revolucionaria del movimiento. Cambios
cuantitativos graduales desembocan en la formación de una especie
cualitativamente nueva con leyes de desarrollo nuevas. La dialéctica
marxista afirma que la transición de una cualidad vieja a una cualidad
nueva puede revestir y reviste formas muy diversas, que las
transformaciones cualitativas se producen tanto en la forma de cambio
rápido y repentino, como en la de extinción gradual de los elementos
de la cualidad vieja y del crecimiento de los elementos de la cualidad
nueva. Esta tesis ha contribuido enormemente a la elaboración de una
teoría científica de la formación de las especies (ver igualmente
Transformación de cambios cuantitativos en cambios cualitativos).

Al concebir el desarrollo como una transformación de modificaciones
cuantitativas en cambios cualitativos radicales, el científico
soviético T. Lisenko elaboró, sobre la base de la doctrina
michurinista, la teoría del desarrollo estadial de las plantas. Los
organismos vegetales pasan en el curso de su vida individual por
grados cualitativamente diferentes, estadios. La teoría del
desarrollo estadial de los organismos, de su localización en células
especiales –puntos de cruzamiento– y, en particular, de su carácter
irreversible, constituye una demostración contundente del pasaje de
las modificaciones cuantitativas del organismo a cambios radicales,
cualitativos, en el curso de la vida individual.

Apoyándose con firmeza en el método dialéctico, los biólogos
soviéticos han repudiado todas las deformaciones idealistas y
mecanicistas de la noción del desarrollo de la vida y han puesto de
manifiesto las contradicciones fundamentales que constituyen la fuerza
motriz de la evolución de los organismos y de las especies. El
weismanismo-morganismo impulsaba a la biología hacia el idealismo y la
metafísica, e inventaba genes inexistentes, una “reserva de genes”,
una amiba original de la cual dependería la vida y el desarrollo de
los organismos. Los mecanicistas explicaban el desarrollo por la
acción de las condiciones exteriores sobre el organismo considerado
como un elemento pasivo. La teoría michurinista refutó todas esas
lucubraciones y orientó sus investigaciones hacia el descubrimiento de
las contradicciones motrices, verdaderas, del desarrollo de los
organismos. Y parte del principio de que el desarrollo de las formas
orgánicas de la materia se debe a las contradicciones existentes en el
trueque de materias entre el organismo y el medio, en el proceso único
de asimilación y desasimilación, de formación y de desagregación en el
interior del organismo. El carácter contradictorio de este trueque de
materia es lo que engendra la cualidad nueva, la “lucha”, entre lo
viejo y lo nuevo, entre lo que muere y lo que nace en el mundo
orgánico. El desarrollo de la vida está dirigido por la selección
natural, que aparta y conserva lo que se adapta y concuerda con las
condiciones del medio, y destruye lo que no se adapta y no concuerda
con esas condiciones.

El rasgo característico de la doctrina michurinista es su eficacia, su
actitud revolucionaria hacia la realidad. La doctrina michurinista
está estrechamente ligada a la actividad práctica y generaliza los
resultados de la experiencia. Todas las generalizaciones y
conclusiones teóricas de la doctrina michurinista derivan de
experimentos muy delicados, pero también, de la práctica de la
agricultura. La hibridación vegetativa, el método del mentor y del
mediador, la elección de parejas para el cruzamiento, la educación de
los organismos en la dirección deseada, la vernalización, la
transformación de los trigos de invierno en trigos de primavera y
recíprocamente, los métodos michurinistas de aclimatación, la teoría
del desarrollo estadial y otros descubrimientos contribuyen
eficazmente a mejorar las cosechas y la productividad de la cría de
ganado, a obtener nuevas variedades de plantas, nuevas especies de
animales.

La doctrina michurinista se desarrolló y reforzó en combate contra el
idealismo y la metafísica en biología, contra el
weismanismo-morganismo; y es intransigente con cuanto es obscurantismo
en la ciencia. La doctrina michurinista desempeña un gran papel en
todas las ramas de la teoría y de la práctica agrícolas. Las ideas de
Michurin, sus métodos de transformación de los organismos confluyen
para producir un progreso constante en la agricultura socialista. La
ciencia soviética hace progresar la selección vegetal y animal. Los
biólogos soviéticos, en cooperación con los prácticos de la
agricultura, han creado muchas variedades nuevas de trigo, de
remolachas de azúcar y otros cultivos agrícolas, así como nuevas
especies de ganado de elevada productividad. La doctrina michurinista
contribuye a estrechar los lazos entre la ciencia biológica y la
agricultura. El Partido Comunista exige que se apliquen ampliamente
las realizaciones biológicas y agronómicas en la práctica agrícola.

Inspirándose en el materialismo dialéctico, que era su método de
investigación científica, Michurin profundizó y desarrolló las ideas
de Darwin. La importancia de la doctrina de Michurin es reconocida
por los biólogos del mundo entero.

No figura en el Diccionario filosófico · 1965

No figura en el Diccionario de filosofía · 1984

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