Esencia y fenómeno

Esencia y fenómeno

Diccionario filosófico marxista · 1946:100

La esencia expresa las conexiones internas en la Naturaleza, el
cimiento de la variedad múltiple de los fenómenos. Por ejemplo, “el
trabajo es aquello por lo cual diversas mercancías son iguales; su
unidad, su esencia, la base interna de su valor” (Marx). El fenómeno
es la manifestación de la esencia de las cosas, es decir, de su
naturaleza interna. Por ejemplo, la contradicción, propia del
capitalismo, entre el carácter social de la producción y la forma
capitalista privada de apropiación es una esencia que tiene sus
manifestaciones múltiples y variadas: en la lucha entre el trabajo y
el capital, en las crisis económicas, en el paro forzoso, en las
guerras, &c. La emulación socialista, el trabajo de choque, el
movimiento stajanovista, son diversas manifestaciones de la actitud
comunista ante el trabajo que constituye su esencia. Esencia y
fenómeno están mutuamente relacionados y representan una unidad. “La
esencia se manifiesta. El fenómeno tiene esencia” (Lenin). Pero
esencia y fenómeno no coinciden inmediatamente. Así, por ejemplo, la
ganancia del capital comercial parece ser un simple encarecimiento del
valor de la mercancía. En realidad, la fuente de la ganancia es la
explotación de los obreros que crean la plusvalía. De esta manera, la
esencia no se manifiesta inmediatamente en el fenómeno, hay que
descubrirla, conocerla. “Si la forma de manifestación de las cosas y
su esencia coincidieran inmediatamente, estaría de más toda ciencia”
(Marx). El objetivo de la ciencia radica también en resolver la
contradicción que hay entre la esencia y el fenómeno en las cosas,
descubrir detrás de los fenómenos sus conexiones internas, su esencia,
y revelarla. “El pensamiento del hombre se profundiza infinitamente
desde el fenómeno hacia la esencia, desde la esencia por ejemplo de la
primera categoría hasta la esencia de la segunda categoría, &c. y así
hasta el infinito” (Lenin). Ante el problema de esencia y fenómeno,
el materialismo dialéctico se drierencia, en principio, tanto del
agnosticismo, que separa la esencia del fenómeno y declara la primera
como incognoscible, como del empirismo vulgar, que identifica la
esencia con el fenómeno, limitándose sólo a la apariencia inmediata de
las cosas.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:165-166

Categorías filosóficas que reflejan diferentes aspectos de los
objetos, de los procesos de la realidad objetiva. La esencia expresa
las características fundamentales de los objetos, su naturaleza
interna, los procesos profundos que se desarrollan. El fenómeno es
una manifestación exterior de la esencia, la forma exterior en que los
objetos y los procesos aparecen en la superficie. La esencia de las
cosas está latente y es inaccesible a la observación simple. Las
formas exteriores, directamente percibidas por los órganos de los
sentidos, pueden ofrecer una idea falsa de la esencia verdadera de las
cosas. Así el Sol parece girar alrededor de la Tierra, mientras que
en realidad, es la Tierra la que gira alrededor del Sol. El salario
del obrero contratado por el capitalista aparece como la remuneración
de todo su trabajo; en realidad, su trabajo no es pagado sino en
parte, y el resto es acaparado por el capitalista bajo forma de
plusvalía, fuente de los beneficios capitalistas.

Hay pues, un desacuerdo, una contradicción entre la esencia y el
fenómeno. La ciencia tiene por finalidad el descubrimiento de la
esencia de las cosas más allá de sus formas exteriores. “Si la forma
de expresión aparente y la esencia de las cosas coincidieran de una
manera inmediata, toda ciencia sería superflua” (Marx, El Capital,
Libro III). En su análisis de las leyes internas, de la esencia
económica de la sociedad burguesa, Marx muestra que las apariencias
engañosas de la “igualdad” entre el capitalista y el obrero, ocultan
una feroz explotación del proletariado por la burguesía, que la
plusvalía es la fuente del enriquecimiento de los capitalistas. El
hecho de que existan en la U.R.S.S. mercancías, dinero, &c., podría
hacer creer que las categorías de la economía capitalista permanecen
vigentes en la economía socialista. Se puede, en efecto, llegar a
esta conclusión errónea si el análisis no va más allá de los procesos
que se desarrollan en la superficie de los fenómenos. Pero si se hace
una distinción entre la esencia y el fenómeno, se comprenderá que en
la sociedad soviética sólo resta la forma de esas categorías, y que su
contenido ha cambiado radicalmente. En el régimen socialista, el
dinero, las mercancías, los bancos, &c., contribuyen al florecimiento
de la economía soviética en beneficio de las masas trabajadoras.

El proceso del conocimiento va de los fenómenos exteriores a la
esencia, a la revelación de la esencia cada vez más profunda de los
objetos. “El pensamiento humano prosigue sin cesar su marcha a partir
del fenómeno hacia su esencia, de la esencia de primer orden, por así
decir, a la esencia de segundo orden, y así por lo consiguiente, sin
fin” (Lenin, Cuadernos filosóficos, Ed. rusa). Un ejemplo revelador
de esta penetración cada vez más profunda en la esencia de los
fenómenos, es el progreso de nuestras ideas sobre la materia, sobre el
átomo. La física moderna explora cada vez más la naturaleza del átomo
y del núcleo atómico revelando la esencia de las transformaciones de
la materia, de sus metamorfosis cualitativas. El Partido Comunista
debe sus éxitos a la comprensión de la esencia de los fenómenos
sociales; el partido ve claramente los vínculos internos, esenciales
de los fenómenos y pertrecha a las masas con el conocimiento de esos
vínculos.

El materialismo dialéctico se opone irreductiblemente al agnosticismo
(ver) que separa la esencia del fenómeno y la declara incognoscible,
como al empirismo vulgar que identifica la esencia y el fenómeno. En
realidad, la esencia y el fenómeno son conexos y constituyen una
unidad. “La esencia se manifiesta, el fenómeno es esencial” (Ibid.).
Gracias a la generalización, la ciencia descubre la esencia de los
fenómenos, las leyes que los rigen, lo que nos permite orientarnos
mejor, separar lo esencial y necesario de lo secundario y fortuito.
Sin el conocimiento de la esencia, de las leyes de los fenómenos, toda
actividad práctica está condenada al fracaso.

Diccionario filosófico · 1965:148

Categorías filosóficas que reflejan facetas necesariamente inherentes
a cada objeto de la realidad. La esencia constituye el conjunto de
las propiedades y relaciones del objeto más profundas y estables,
determinante de su origen, carácter y dirección del desarrollo. El
fenómeno constituye un conjunto de propiedades y relaciones del objeto
diversas, externas, móviles, inmediatamente accesibles a los sentidos
y representa el modo como la esencia se manifiesta, se revela. Los
idealistas interpretan torcidamente dichas categorías, suponiendo o
bien que la esencia es ideal (“ideas”, de Platón; “idea absoluta” de
Hegel) o bien que el fenómeno es subjetivo y la esencia objetiva e
incognoscible (Kant, Agnosticismo); o declaran subjetiva la
diferenciación misma de esencia y fenómeno en el objeto (Dewey,
Lewis), o bien, finalmente, niegan por completo la esencia e
identifican el fenómeno con la sensación (Mach, Fenomenalismo).
Esencia y fenómeno constituyen una unidad: así como no puede haber
esencias “puras”, que no aparezcan, tampoco hay fenómenos carentes de
esencia; “La esencia aparece. El fenómeno es esencial” (V. I.
Lenin, t. XXXVIII, pág. 249). La unidad de esencia y fenómeno se
revela, asimismo, en el hecho de que se transforman una en otro y
recíprocamente. Lo que en cierto tiempo (o relación) es esencia, en
otro tiempo (o relación) puede convertirse en fenómeno, y viceversa.
Sin embargo, la unidad de esencia y fenómeno es internamente
contradictoria, ellos mismos son aspectos de una contradicción. La
esencia aparece como lo determinante; el fenómeno, como lo
determinado; el fenómeno se da de manera inmediata; en cambio, la
esencia se halla oculta; en cuanto a los rasgos, el fenómeno es más
rico que la esencia, pero ésta es más profunda que el fenómeno; la
esencia en un objeto es siempre una, aunque se manifiesta en una
multiplicidad de fenómenos; el fenómeno es más móvil que la esencia;
un mismo fenómeno puede ser manifestación de esencias variadas e
incluso contrarias; el fenómeno puede expresar la esencia
tergiversadamente, de manera inadecuada (Apariencia). Sin embargo, la
contradicción existe no sólo entre esencia y fenómeno, sino, además,
dentro de la esencia misma, y estas contradicciones son las
fundamentales del objeto, cuyo desarrollo global determinan. En
oposición a la metafísica, el materialismo dialéctico reconoce la
mutabilidad de la esencia. La contradicción entre esencia y fenómeno
condiciona el carácter complejo y contradictorio del proceso del
conocimiento, “ … si la forma de manifestarse y la esencia de las
cosas coincidieran directamente, toda ciencia sería superflua” (C.
Marx y F. Engels, t. XXV, parte II, pág. 384). Profundizar sin
límites desde el fenómeno hacia la esencia, descubrir la esencia de
las cosas tras los fenómenos externos, hallar el fundamento de por qué
la esencia se manifiesta de una manera y no de otra, tal es el fin del
conocimiento. Por medio de la contemplación inmediata, el hombre
entra en conocimiento de las cosas que figuran en la superficie, entra
en conocimiento de los fenómenos. El conocimiento de la esencia se
logra gracias al pensamiento abstracto. En la ciencia, el tránsito
del conocimiento del fenómeno al conocimiento de la esencia adquiere
el aspecto específico de paso del experimento (la observación) a la
explicación a través de la descripción.

Diccionario de filosofía · 1984:142-143

Categorías filosóficas que reflejan los aspectos universales
necesarios de todos los objetos y procesos en el mundo. La esencia es
el conjunto de conexiones y relaciones profundas y de leyes internas
que determinan los rasgos y tendencias principales del desarrollo de
un sistema material. El fenómeno son los acontecimientos, propiedades
o procesos concretos, que expresan los aspectos exteriores de la
realidad y constituyen la forma de manifestación y de descubrimiento
de cierta esencia. Las categorías de la esencia y el fenómeno siempre
están interconectadas indisolublemente. En el mundo no existe una
esencia que no se revele en el exterior y sea incognoscible, como
tampoco existe un fenómeno, que no contenga ninguna información sobre
la esencia. Pero la unidad de la esencia y el fenómeno no equivale a
su coincidencia, pues la esencia siempre se oculta bajo la superficie
del fenómeno y, cuanto mayor es la profundidad en que se encuentra,
tanto más difícil y largo resulta su conocimiento en la teoría:
“…toda ciencia estaría de más, si la forma de manifestarse las cosas
y la esencia de éstas coincidiesen directamente…” (C. Marx y F.
Engels, t. 25, parte II, p. 384). El conocimiento de la esencia
sólo es posible sobre la base del pensamiento abstracto y la creación
de la teoría sobre el proceso en estudio. Es un salto cualitativo del
nivel empírico al nivel teórico de conocimiento y esta enlazado
principalmente con el descubrimiento de lo determinante en los
objetos, de las leyes de su cambio y desarrollo. Esto va acompañado
de la transición de la descripción de los fenómenos al
desentrañamiento de sus causas y fundamentos. Uno de los criterios
del conocimiento de la esencia es la formulación precisa de las leyes
del movimiento y desarrollo de los objetos y la verificabilidad de los
pronósticos que se deducen como resultado de las leyes dadas y las
condiciones de su acción. Además, la esencia puede considerarse
conocida si son notorias complementariamente las causas del
surgimiento y la fuentes del objeto estudiado, si se han aclarado las
vías de su formación o reproducción técnica, si en la teoría o en la
práctica ha sido creado su modelo verídico (Modelado), cuyas
propiedades se corresponden con las del original. El conocimiento de
la esencia permite separar el contenido objetivo auténtico del
fenómeno de su apariencia y eliminar el elemento de deformación y de
subjetividad en la investigación. Pero las tareas del conocimiento no
se agotan con la revelación de la esencia. Son necesarias la
explicación y la fundamentación teóricas de las leyes anteriormente
formuladas, de la esfera de su aplicación, &c. La solución de estos
problemas está vinculada con el paso al conocimiento de niveles
estructurales más profundos de la materia o con el desentrañamiento
del sistema de conexiones y relaciones más generales del que forma
parte como elemento el fenómeno en estudio. Esto exige conocer las
leyes más generales y fundamentales del ser, de las que las leyes y
procesos descubiertos antes se derivan en forma de sus manifestaciones
particulares. Así se realiza la transición a una esencia más
profunda, a niveles estructurales nuevos de la materia. En la
interrelación de la esencia y el fenómeno se pone de manifiesto la
dialéctica de la unidad y la diversidad. La misma esencia puede tener
numerosas manifestaciones distintas, al igual que todo fenómeno
suficientemente complejo puede ser determinado por varias esencias
relativas a distintos niveles estructurales de la materia. La esencia
es siempre más estable que los fenómenos concretos, pero en definitiva
las esencias de todos los sistemas y procesos en el mundo también
cambian en conformidad con las leyes dialécticas universales del
desarrollo de la materia. Toda ciencia alcanza su madurez y
perfección únicamente cuando pone de relieve la esencia de los
fenómenos que investiga y resulta capaz de prever sus cambios futuros
no sólo en la esfera del fenómeno, sino también en la de la esencia.
El agnosticismo separa ilegítimamente la esencia y el fenómeno y
considera la esencia como “cosa en sí” incognoscible, que
supuestamente no se descubre en el fenómeno. Por otra parte, los
idealistas atribuyen a la esencia de las cosas un origen ideal,
divino, considerándola primaria respecto a las cosas materiales
existentes en el mundo.

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