Neohegelianismo

Neohegelianismo

Diccionario filosófico marxista · 1946:231-232

El neohegelianismo es una corriente filosófica burguesa contemporánea
que fundamenta sus teorías empleando los aspectos conservadores de la
filosofía hegeliana, criticando a la vez su sistema idealista objetivo
desde posiciones del idealismo subjetivo. Convierte la dialéctica
hegeliana en una dialéctica subjetiva y mística, desechando su vivo
contenido revolucionario. Los neohegelianos son enemigos furibundos
del materialismo dialéctico; en política son reaccionarios,
proveedores de teorías que encubren y defienden la dictadura descarada
de la burguesía imperialista y la explotación de los trabajadores; el
nacionalismo burgués y el chovinismo. El neohegelianismo surgió
simultáneamente con el imperialismo. Ya a fines del siglo pasado una
serie de filósofos promovió en Inglaterra (Carde) sistemas que unen el
idealismo hegeliano con el neokantismo (ver). Aproximadamente desde
1910 algunos neokantianos alemanes (Cohen, Natorp, Kroner, Rickert)
comienzan a apartarse de Kant y a pasarse al neohegelianismo, el cual
alcanzó su florecimiento en los años posteriores a la primera guerra
imperialista mundial, cuando desplazó de la filosofía burguesa al
neokantismo y al machismo. El neohegelianismo considera la Filosofía
de la Naturaleza y la Filosofía del Derecho como obras fundamentales
de Hegel, en las que el lado conservador de su filosofía logra su
desarrollo más completo. El neohegelianismo dedica una atención
especial a la creación de “teorías” que han de demostrar que el hombre
se hace más libre cuanto más conoce a dios; que la nación, el Estado,
son entidades eternas, en las que el hombre, como parte integrante,
está disuelto y totalmente sometido y por las cuales debe sacrificarlo
todo; que el contenido fundamental de la historia de la humanidad es
la lucha entre las naciones y no entre las clases. Los neohegelianos
critican a Hegel por considerarle “demasiado objetivo”. La
dialéctica, según Kroner, tiene lugar solamente en el espíritu, en el
pensamiento. Su “dialéctica” conduce al irracionalismo. El
neohegeliano italiano contemporáneo, Gentile, desenvuelve una teoría
idealista subjetiva: sólo existe el sujeto activamente operante; todo
lo existente se divide en pensante y pensado; la historia es el
producto de la libre creación del espíritu; en el mundo no existen
leyes objetivamente válidas; el sujeto activo impone las leyes al
mundo. La filosofía de Gentile, el “actualismo”, es la ideología del
reaccionario, del imperialista, que actúa activamente contra la
necesidad histórica. Sigfrido Mark une el neohegelianismo con el
neokantismo, creando una “dialéctica crítica”. Combate la doctrina
dialéctica de Hegel sobre el automovimiento como el resultado de la
lucha entre las contradicciones. En su obra, especialmente dirigida
contra el marxismo, señala que el materialismo no puede asociarse con
la dialéctica. Arturo Libert es el fundador de la dialéctica
“trágica”. La dialéctica, a la luz de su teoría, refleja el carácter
indestructible del antagonismo, de la contradicción entre la realidad
y el deber (desde el punto de vista de la burguesía). Libert expresa
la ideología decadente de la burguesía actual que no ve la salida de
la crisis general. Lo característico del neohegelianismo, como
ideología de la burguesía imperialista, es el no haber sabido, no sólo
crear un nuevo sistema filosófico, sino ni siquiera comprender el
contenido positivo de la filosofía burguesa de la época del desarrollo
progresivo del capitalismo. El neohegelianismo expresa la ideología
de la burguesía en la última fase de su existencia, la fase del
capitalismo putrefacto y agonizante.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:377

Neo-hegelianismo

Corriente filosófica reaccionaria de los siglos XIX y XX, basada en
los elementos reaccionarios de la filosofía de Hegel (ver). Los
neo-hegelianos critican el idealismo objetivo de Hegel desde el punto
de vista del idealismo subjetivo, y transforman la dialéctica
hegeliana en una dialéctica subjetiva, rechazando su núcleo racional:
la idea del desarrollo. Enemigos del materialismo dialéctico, son
reaccionarios en política y portavoces de las teorías que encubren y
defienden la dictadura de la burguesía y la explotación de los
trabajadores, el nacionalismo y el patrioterismo burgueses. Nacido
con el imperialismo, el neo-hegelianismo, que fue una de las
manifestaciones de la reacción política, se difundió sobre todo
después de la primera guerra mundial.

El neo-hegelianismo toma de nuevo los principios fundamentales de la
Filosofía de la naturaleza y de la Filosofía del derecho de Hegel,
donde el lado conversador del sistema hegeliano aparece con más
relieve. Concede particular importancia a las “doctrinas” según las
cuales el hombre se aplica a conocer a Dios cuanto más libre es; la
nación, el estado burgués, forman un todo eterno, mientras que el
hombre, que es parte de ellos, les está enteramente subordinado, se
disuelve en ellos y les debe sacrificar todo; el contenido esencial de
la historia es la lucha de las naciones y no la de las clases. Según
Richard Kroner, la dialéctica sólo existe en el espíritu y tiene un
carácter irracional. El idealismo de Gentile, neo-hegeliano italiano,
proclama: sólo existe el sujeto activo; la historia es el producto de
la creación libre del espíritu; no hay leyes objetivas, el sujeto
activo dicta sus leyes al mundo. El “actualismo” de Gentile es una
ideología reaccionaria que se opone a la necesidad histórica objetiva.
En su “dialéctica crítica”, el social-reformista Siegfried Mark hace
una amalgama con el neo-hegelianismo y el neo-kantismo (ver), y lucha
contra la teoría dialéctica de Hegel sobre el automovimiento como
resultado de la lucha de los contrarios. En su libro, dirigido contra
el marxismo, se desvive por demostrar que el materialismo no puede ser
aliado de la dialéctica. Arthur Liebert predica la dialéctica
“trágica”, que expresa la “indestructibilidad” del antagonismo, la
contradicción eterna entre la realidad y “lo que debería ser”.
Liebert expresa la ideología decadente de la burguesía reaccionaria
que no ve salida a la crisis general del capitalismo. El
neo-hegelianismo está íntimamente ligado al fascismo (ver).
Apoyándose en el neo-hegelianismo, el fascismo trataba de “justificar”
su ideología bárbara.

Diccionario filosófico · 1965:336

Corriente filosófica idealista que surgió en Inglaterra y en los
Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX como reacción al
materialismo de las ciencias naturales y al positivismo para defender
la religión y la filosofía especulativa (Green, Bradley, Royce,
McTaggart y otros). A fines del siglo XIX y comienzos del XX, el
neohegelianismo tomó un sentido antimarxista, se difundió por Italia
(Croce, Gentile), Rusia (I. A. Ilin y otros), Holanda (Gerardus
Bolland). En vísperas de la primera guerra mundial y después de ella,
se destacó el neohegelianismo alemán (Glockner, Kroner, Litt).
Después de la segunda guerra mundial, el neohegelianismo se extiende
por Francia, fundiéndose con el existencialismo (Jean Wahl, Hippolyte,
Kojève) en muchos aspectos. Son características del neohegelianismo
la renuncia a la dialéctica o su circunscripción a la esfera de la
conciencia, la interpretación irracional de Hegel en el espíritu de la
filosofía de la vida. En el neohegelianismo, la solución del problema
de la contradicción varía desde le “conciliación” de los elementos
contradictorios (Bradley, Haering) hasta la negación de que sea
posible resolver las contradicciones en general (Wahl, Croce). En
sociología, el neohegelianismo utiliza los aspectos reaccionarios de
la filosofía hegeliana del espíritu para “fundamentar” el Estado
imperialista (Bosanquet) y luego, también, el “Estado corporativo”
fascista (Gentile, Haering) como recurso para conciliar las clases
sociales. En 1930 se creó un centro de neohegelianismo, la “Unión
hegeliana internacional”.

Diccionario de filosofía · 1984:309-310

Corriente filosófica idealista, surgida en Inglaterra y EE.UU. en la
segunda mitad del siglo 19 como reacción al materialismo de las
ciencias naturales y al positivismo y para defender la religión y la
filosofía especulativa (Th. H. Green, F. H. Bradley, J. Royce, J.
E. McTaggart, &c.). A fines del siglo 19 y comienzos del 20, el
neohegelianismo adquirió una orientación antimarxista y se difundió en
Italia (Croce, Gentile), en Rusia (I. Ilín y otros) y en los Países
Bajos (G. Bolland). En vísperas de la primera guerra mundial y
después de ella se promovió el neohegelianismo alemán (H. Glockner,
R. Kroner, Th. Litt). Al terminarse la segunda guerra mundial, el
neohegelianismo se propaga en Francia, fundiéndose en gran medida con
el existencialismo (J. Wahl, Hippolyte). El neohegelianismo se
caracteriza por la renuncia a la dialéctica o su extensión sólo a la
esfera de la conciencia. Los neohegelianos resuelven de manera
distinta el problema de las contradicciones: desde su “conciliación”
hasta la negación de la posibilidad de resolverlas en general. En
sociología algunos representantes del neohegelianismo se valen de los
aspectos reaccionarios de la filosofía del espíritu de Hegel para
“fundamentar” la política del Estado imperialista y luego también del
Estado corporativo fascista como medio necesario para conciliar las
clases en la sociedad. En 1930 fue fundado el centro del
neohegelianismo: “Unión Hegeliana Internacional”.

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