Ontología

Ontología

Diccionario filosófico marxista · 1946:236-237

Ontología es un término que en la filosofía burguesa sirve para
señalar la teoría del ser, de la existencia, a diferencia de la
gnoseología, que es la teoría del conocimiento. El rasgo
característico de la filosofía burguesa y de la lógica formal es el de
oponer la teoría de la existencia a la del conocimiento y la tentativa
de construir la teoría sobre las formas del pensar, fuera e
independientemente de la existencia, de la realidad objetiva que es
reflejada en ellas. Ya en Cristián Wolf (1679-1754), autor del
término “ontología”, la teoría de la existencia aparece separada de la
del conocimiento. La ontología es una parte de la metafísica,
autónoma, independiente y no relacionada con la lógica, con la
filosofía práctica, con las ciencias naturales. Su objeto, según se
ocupa de las categorías filosóficas abstractas y generales: sobre el
ser, sobre la sustancia, causa, efecto, fenómeno, &c. En el
desarrollo ulterior de la filosofía burguesa, esta diferencia entre la
ontología y la gnoseología se convirtió en una antítesis, alimentando
diversas corrientes escépticas y agnósticas en la filosofía y echando
los cimientos para el examen tradicional en lógica formal de las
categorías y formas del pensar, desligadamente de la existencia. Ya
Hume (ver) refutaba la necesidad de buscar detrás de las categorías de
causalidad y de acción recíproca un valor objetivo real. La actual
filosofía burguesa se manifiesta habitualmente contra la atribución a
estos conceptos de un valor ontológico, es decir, real, y los define
como un “hábito del raciocinio”, como una hipótesis de trabajo. La
crítica hegeliana de la lógica formal, del escepticismo de Hume y del
agnosticismo kantiano tiene la tendencia, altamente apreciada por
Lenin, de considerar las categorías del pensar no como “formas
externas” huecas, sino como “la expresión de las leyes, tanto de la
Naturaleza como del hombre” (Lenin). El marxismo refuta
incondicionalmente la separación entre la teoría del ser y la del
conocimiento. La teoría marxista del conocimiento, la lógica, es,
según palabras de Lenin, “la teoría no de las formas externas del
pensar, sino de las leyes del desarrollo ‘de todas las cosas
materiales, naturales y espirituales’, es decir, del desarrollo de
todo el contenido concreto del mundo y de su conocimiento, o sea, el
resumen, la suma, la deducción de la historia del conocimiento del
mundo”.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:389

(del griego, ὄντολογία: ciencia del ser.) Término que, en la filosofía
premarxista, designa la ciencia del ser, por oposición a la
gnoseología, ciencia del conocimiento. Existe aquí un rasgo
característico de la filosofía burguesa: el de oponer la ciencia del
ser a la del conocimiento, y el de esforzarse por construir la ciencia
de las formas del pensamiento al margen e independientemente del ser,
de la realidad objetiva que reflejan. Cristián Wolf (1679-1754),
creador del término “ontología”, separa ya la ciencia del ser de la
ciencia del conocimiento. Con el desarrollo de la filosofía burguesa,
esta distinción entre la ontología y la gnoseología se transforma en
oposición, alimenta diversas tendencias escépticas y agnósticas e
inaugura el análisis de las categorías y de las formas del
pensamiento, tradicional en la lógica formal idealista.

Diccionario filosófico · 1965:346

(del griego ὄντος: el ser, y λóγος : doctrina.) 1. Por ontología o
“filosofía primera”, se entendía, en la filosofía anterior a Marx, la
teoría acerca del ser en general, acerca del ser como tal,
independiente de sus especies particulares. En este sentido,
ontología es equivalente a metafísica, sistema de determinaciones
especulativas universales del ser. Aristóteles fue el primero en
formular el concepto relativo a semejante teoría. Durante el período
de la Edad Media tardía, los filósofos católicos procuraron utilizar
la idea aristotélica de la metafísica para elaborar una teoría del ser
que sirviera de prueba filosófica de las verdades de la religión.
Dicha tendencia apareció en su forma más acabada en el sistema
filosófico-teológico de Tomás de Aquino. En la Época Moderna
(aproximadamente a partir del siglo XVI), empezó a entenderse por
ontología una parte especial de la metafísica: la teoría acerca de la
estructura suprasensible, no material, de todo lo existente. El
término de “ontología” pertenece al filósofo alemán Goclenius (1613).
La idea de semejante ontología alcanzó expresión acabada en la
filosofía de Wolff, que perdió toda conexión con el contenido de las
ciencias particulares y estructuró la ontología, en su mayor parte,
mediante el análisis deductivo-abstracto y gramatical de conceptos de
la misma (ser, posibilidad y realidad, cantidad y calidad, substancia
y accidente, causa y efecto. &c.). Apareció una tendencia
contrapuesta, en las teorías materialistas de Hobbes, Spinoza, Locke,
de los materialistas franceses del siglo XVIII, dado que el contenido
objetivo de tales teorías, apoyadas en los datos de las ciencias
experimentales, socavaba objetivamente la idea de la ontología como
disciplina filosófica de rango superior, como “filosofía primera”. La
crítica que los representantes del idealismo clásico alemán (Kant,
Hegel y otros) hacían de la ontología presentaba un doble carácter:
por una parte, la declaraban exenta de contenido y tautológica; por
otra, su crítica acababa recabando la creación de una nueva ontología,
más perfecta (metafísica), la sustitución de la ontología por la
filosofía trascendental (Kant), por el sistema del idealismo
trascendental (Schelling), por la lógica (Hegel). El sistema de Hegel
anticipó, en forma idealista, la idea de la unidad de la ontología (la
dialéctica), de la lógica y de la teoría del conocimiento, con lo cual
señaló de qué modo cabía rebasar el marco del filosofar especulativo y
alcanzar el conocimiento positivo y real del mundo (Engels).

  1. En la filosofía burguesa del siglo XX, como resultado de la
    reacción frente al avance de las corrientes idealistas subjetivas
    (neokantismo, positivismo), se hacen tentativas de formar, sobre una
    base idealista objetiva una “nueva ontología” (“ontología
    trascendental”, de Husserl; “ontología crítica”, de Nicolai Hartmann,
    “ontología fundamental”, de Heidegger). En las nuevas doctrinas
    ontológicas, se entiende por ontología el sistema de conceptos
    universales del ser cognoscibles mediante la intuición suprasensorial
    y suprarracional. Varios filósofos católicos han hecho suya la idea
    de una “nueva ontología” e intentan “sintetizar” la ontología
    “tradicional”, que arranca de Aristóteles, con la filosofía
    trascendental kantiana, contraponiendo su ontología a la filosofía del
    materialismo dialéctico.
  2. En la filosofía marxista, el término de “ontología” no se emplea;
    a veces se usa convencionalmente (pero de manera indebida) como
    sinónimo de la teoría acerca de las leyes más generalas del desarrollo
    del ser.
Diccionario de filosofía · 1984:319-320

(griego ontos: ente, y logos: doctrina, palabra.) 1. La filosofía
premarxista entendía por ontología (“primera filosofía”) la doctrina
sobre el ser en general. En este sentido, la ontología equivale a la
metafísica, sistema de definiciones universales especulativas del ser.
En la época del medievo tardío los filósofos católicos trataban de
valerse de la idea aristotélica de la metafísica para formular una
doctrina del ser que sirviese de demostración filosófica de las
verdades de la religión. Estas tentativas recibieron la forma más
acabada en el sistema teológico-filosófico de Tomás de Aquino. En la
Edad Moderna (a partir del siglo 16, más o menos) se empezó a entender
por ontología una parte especial de la metafísica, la doctrina de la
estructura inmaterial, suprasensorial, de todo lo existente. El
término “ontología” pertenece al filósofo alemán R. Goclenius (1613).
La idea de tal ontología recibió su expresión acabada en la filosofía
de Wolf, que perdió toda ligazón con el contenido de las ciencias
particulares y estructuraba la ontología principalmente mediante el
análisis abstracto de sus conceptos (ser, posibilidad y realidad,
cantidad y calidad, causa y efecto, &c.). La tendencia opuesta se
registró en las doctrinas materialistas de Hobbes, Spinoza, Locke y
los materialistas franceses del siglo 18, pues el contenido positivo
de estas doctrinas, que se apoyaban en los datos de las ciencias
experimentales, torpedeaba objetivamente la idea de la ontología como
disciplina filosófica de rango superior, como “primera filosofía”,
aislada de la gnoseología y la lógica. La crítica de la ontología por
los representantes del idealismo clásico alemán (Kant, Hegel y otros)
era ambigua: por una parte, se proclamaba que la ontología era
tautológica y carecía de contenido y, por la otra, esta crítica
terminaba con la exigencia de crear una ontología nueva, más perfecta
(metafísica), y sustituir la ontología con el idealismo trascendental
(Kant, Schelling) o la lógica (Hegel). El sistema de Hegel anticipó
en forma idealista la idea de la unidad de la ontología (dialéctica),
la lógica y la teoría del conocimiento y señaló así la salida del
marco del filosofar especulativo hacia el conocimiento real, positivo,
del mundo.

  1. En la filosofía burguesa del siglo 20, debido a las reacciones a
    la extensión de las corrientes idealistas subjetivas (Neokantismo,
    Positivismo), se emprenden intentos de construir sobre base idealista
    objetiva una “ontología nueva” (la “ontología trascendental” de
    Husserl, la “ontología crítica” de N. Hartmann y la “ontología
    fundamental” de Heidegger). Las nuevas doctrinas ontológicas
    entienden por ontología el sistema de conceptos universales del ser
    que se conciben con ayuda de la intuición suprasensorial y
    suprarracional. La idea de la “nueva ontología” la han hecho suya
    varios filósofos católicos que tratan de “sintetizar” la ontología
    “tradicional”, a la que puso comienzo Aristóteles, con la filosofía
    trascendental de Kant y oponer su propia ontología a la filosofía del
    materialismo dialéctico.
  2. En la filosofía marxista, el término “ontología” no tiene uso
    sistemático; a veces se lo emplea convencionalmente como sinónimo de
    la doctrina de las leyes más generales del ser.

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