Principio de correspondencia

Principio de correspondencia

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

Diccionario filosófico · 1965:375

Es uno de los principios metodológicos fundamentales del desarrollo de
la ciencia; su significado filosófico estriba en expresar el proceso
del movimiento del conocer que va de las verdades relativas a la
verdad absoluta, cada vez más plena. Fue formulado por primera vez
durante el período del total desplome de los conceptos de la física
clásica (Bohr, 1913). Según el principio de correspondencia, cada vez
que se produce una quiebra de las concepciones científicas, las leyes
fundamentales de la nueva teoría creada como resultado de dicha
quiebra, presentan siempre tales caracteres que en un caso extremo, si
se da el adecuado valor de cierto parámetro característico inserto en
la nueva teoría, se transforman en leyes de la teoría vieja. Por
ejemplo, las leyes de la mecánica cuántica se transforman en leyes de
la mecánica clásica cuando se puede desdeñar la magnitud del cuanto de
acción. La vigencia del principio de correspondencia puede
registrarse en la historia de la matemática, de la física y de otras
ciencias. En ella se refleja la conexión, sujeta a ley, entre las
viejas teorías y las nuevas, derivadas de la unidad interna existente
entre niveles de materia cualitativamente distintos. Semejante unidad
no sólo condiciona la integridad de la ciencia y de la historia de la
ciencia, sino, además, el inmenso papel heurístico del principio de
correspondencia para penetrar en una esfera de fenómenos
cualitativamente nueva. La interpretación científica de dicho
principio permite descubrir la dialéctica del proceso de cognición,
permite demostrar la inconsistencia del relativismo.

Diccionario de filosofía · 1984:90

Uno de los principios metodológicos fundamentales del desarrollo de la
ciencia. Su significación filosófica consiste en que expresa la
dialéctica del proceso del conocimiento, de la transición de las
verdades relativas a la verdad absoluta, cada vez más completa. Dicho
principio fue formulado por primera vez en el período de brusca
ruptura de los conceptos de la física clásica (Bohr, 1913). Según el
principio de correspondencia, la sustitución de una teoría de las
ciencias naturales por otra no pone de manifiesto sólo la diferencia,
sino también la conexión y sucesión entre ellas, la cual puede ser
expresada con exactitud matemática. La nueva teoría, al sustituir a
la vieja, no sólo la niega, sino que la conserva en forma determinada.
Gracias a ello son posibles la transición inversa de la teoría
subsiguiente a la precedente y su coincidencia en alguna esfera
límite, en que resultan no esenciales las diferencias entre ellas. La
historia de las matemáticas, la física y otras ciencias permiten
observar la acción del principio de correspondencia. La conexión
lógica entre las teorías viejas y nuevas se desprende de la unidad
interna de los niveles cualitativamente diferentes de la materia.
Esta unidad, además de condicionar la integridad de la ciencia,
muestra la endeblez del relativismo.

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