Problema fundamental de la filosofía

Problema fundamental de la filosofía

Diccionario filosófico marxista · 1946:248-249 y 292

Problema fundamental de la filosofía o problema supremo de la filosofía

El problema fundamental de la filosofía es el de la relación que
existe entre el pensar y el ser, entre el espíritu y la Naturaleza.
Engels hace notar que los filósofos se dividen en dos campos:
idealistas y materialistas, según consideren como primario el ser o la
conciencia. Todos los representantes de la filosofía idealista toman
como primario la conciencia, la idea, el espíritu. En cambio, los
materialistas consideran lo primario la Naturaleza, la materia, y la
conciencia lo secundario, como una propiedad de la materia, derivada
de ella. El problema fundamental de la filosofía tiene, además, un
segundo aspecto; ¿estamos en condiciones de conocer el mundo
circundante? La mayoría de los filósofos afirma la posibilidad de
conocer el mundo, pero hay algunos agnósticos que la niegan. El
materialismo dialéctico refuta el agnosticismo. Nuestras sensaciones,
nuestras ideas y conceptos son copias, reflejos, del mundo objetivo.
La práctica sirve de criterio de la verdad o del error en nuestro
conocimiento. “Desde el momento en que con arreglo a las propiedades
que percibimos en las cosas, las aplicamos a nuestro propio uso,
sometemos las percepciones de nuestros sentidos a una prueba infalible
en cuanto a su exactitud o falsedad” (Engels). Sólo el materialismo
dialéctico da una solución consecuente y correcta hasta el final del
problema fundamental de la filosofía.

Supremo problema de la filosofía

Ver: Problema fundamental de la filosofía.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:89

Problema fundamental de la filosofía

Problema de las relaciones del pensamiento con la existencia, del
espíritu con la naturaleza. Engels anota que los filósofos se
dividieron en dos campos –”idealistas” y “materialistas”– según que
considerasen como primario la existencia, o la conciencia. Todos los
representantes de la filosofía idealista toman como primario, la
conciencia, la idea, el espíritu. Los materialistas, por el
contrario, consideran como primario la naturaleza, la materia, y como
secundario, la conciencia, propiedad de la naturaleza, derivada de la
materia.

El problema fundamental de la filosofía tiene además un segundo
aspecto: ¿Estamos en condiciones de conocer el mundo que nos rodea? La
mayoría de los filósofos considera que es posible conocer el mundo que
nos rodea; pero hay filósofos agnósticos que niegan esa posibilidad.
El materialismo dialéctico impugna el agnosticismo. Nuestras
sensaciones, representaciones y conceptos solo son copias, reflejos
del mundo objetivo. La práctica sirve como criterio de la verdad o
falsedad de nuestro conocimiento. “En el momento en que, de acuerdo a
las propiedades por nosotros percibidas, de una cosa cualquiera, la
utilizamos para nosotros mismos, en ese mismo momento sometemos a
inequívoca verificación la verdad o falsedad de nuestras percepciones
sensibles” (Engels).

La solución consecuente hasta el fin del problema fundamental de la
filosofía solo la da el materialismo dialéctico.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:100-101

Cuestión fundamental de la filosofía

o cuestión suprema de la filosofía, es la de la relación entre el
pensamiento y el ser, la conciencia y la naturaleza. Es fundamental
porque determina la solución de todos los demás problemas filosóficos.
Engels hace notar que los filósofos se han dividido en dos grandes
campos, en idealistas y en materialistas, según que consideraran como
dato primario la conciencia, el pensamiento, o bien el ser, la
naturaleza. Todos los filósofos idealistas consideran la conciencia,
la idea, el espíritu, como el dato primario. Para los materialistas,
es la naturaleza, la materia lo que está en primer término, mientras
que la conciencia viene en segundo término como derivado de la
materia. La solución materialista de la cuestión fundamental de la
filosofía es absolutamente hostil al dualismo, según el cual, la
materia y el espíritu existirían separadamente como substancias
independientes.

“Por oposición al idealismo, el cual afirma que sólo nuestra
conciencia tiene una existencia real y que el mundo material, el ser,
la naturaleza, sólo existen en nuestra conciencia, en nuestras
sensaciones, en nuestras percepciones, en nuestras ideas, el
materialismo filosófico marxista parte del criterio de que la materia,
la naturaleza, el ser, son una realidad objetiva, existen fuera de
nuestra conciencia e independientemente de ella, de que la materia es
lo primario, ya que constituye la fuente de la que se derivan las
sensaciones, las percepciones y la conciencia, y ésta lo secundario,
lo derivado, ya que es la imagen refleja de la materia, la imagen
refleja del ser; parte del criterio de que el pensamiento es un
producto de la materia al llegar a un alto grado de perfección en su
desarrollo, y más concretamente, un producto del cerebro, y éste, es
el órgano del pensamiento, y de que, por lo tanto, no cabe, a menos de
caer en un craso error, separar el pensamiento de la materia”.
(Stalin, “Sobre el materialismo dialéctico…”, en Cuestiones del
leninismo, p. 643, Ed. esp., Moscú, 1941).

La cuestión de la relación del pensamiento con el ser tiene también
otro aspecto que concierne a la posibilidad para el hombre de conocer
el mundo exterior. Por regla general, la filosofía idealista niega
esta posibilidad. El materialismo dialéctico refuta al agnosticismo
ampliamente difundido entre los filósofos burgueses y según el cual,
el mundo sería incognoscible. Nuestras sensaciones, representaciones,
conceptos, son copias, reflejos del mundo objetivo. La práctica es la
piedra de toque de la validez de nuestro conocimiento.

El gran mérito del marxismo consiste en haber demostrado que la
cuestión de la relación entre el pensamiento y el ser constituye el
problema fundamental de la filosofía, y en haber aportado así y por
primera vez en la filosofía, un criterio rigurosamente científico para
distinguir la filosofía materialista de toda variedad de idealismo
cualquiera que sea su máscara. La precisión y la profundidad de este
criterio han permitido reducir las numerosas escuelas, orientaciones y
corrientes filosóficas en dos grandes campos diametralmente opuestos,
y demostrar que la lucha en filosofía es necesariamente entre el
materialismo y el idealismo. Siendo la relación entre el pensamiento
y el ser la cuestión suprema de toda filosofía, el ser y el
pensamiento constituyen las nociones más generales y más amplias. “Se
pregunta ahora si existen conceptos más amplios con los que pudiera
operar la teoría del conocimiento, que los conceptos de: ser y pensar,
materia y sensación, lo físico y lo psíquico. No. Éstos son los
últimos conceptos, los más amplios, más allá de los cuales en realidad
(si no se tienen en cuenta las modificaciones siempre posibles de la
terminología) no ha ido hasta ahora la gnoseología. Solamente el
charlatanismo o la indigencia intelectual extremada puede exigir una
‘definición’ tal de estas dos ‘series’ de conceptos últimos que no
consistiera en una ‘simple repetición’: uno u otro está considerado
como lo primario” (Lenin, Materialismo y empiriocriticismo, pp. 155 y
156, Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, 1948).

La solución marxista de la cuestión fundamental de la filosofía se
halla en la base del principio del espíritu de partido en filosofía
(ver), principio que impone como un deber a los filósofos marxistas el
delimitar y oponer con precisión la filosofía materialista y la
filosofía idealista, y defender firmemente contra todas las variedades
del idealismo, el materialismo dialéctico, única filosofía científica.

Diccionario filosófico · 1965:96-97

Cuestión fundamental de la filosofía

Es la que trata de la relación entre la conciencia y el ser, el
pensamiento y la materia, la naturaleza; se examina desde dos puntos
de vista: en primer lugar, se examina qué es lo primario –el espíritu
o la naturaleza, la conciencia o la materia– y, en segundo lugar, qué
lazo existe entre lo que se sabe del mundo y el mundo mismo, o dicho
de otro modo: si la conciencia corresponde al ser, si es capaz de
reflejar fielmente el mundo. Sólo teniendo en cuenta esos dos
aspectos, es posible resolver de manera consecuente el problema básico
de la filosofía. Los filósofos que constituían el campo del
materialismo reconocían que la materia, el ser, es lo primario, y que
la conciencia se da en segundo término; consideraban que el
conocimiento es el resultado de la acción que sobre la conciencia
ejerce el mundo exterior, el cual posee existencia objetiva. Los
filósofos que constituían el campo del idealismo entendían que lo
primario es la idea, la conciencia, a las que consideraban como única
realidad fidedigna. De ahí que, desde su punto de vista, el
conocimiento no fuera un reflejo del ser material, sino únicamente un
resultado de la propia conciencia en forma de autoconocimiento, de
análisis de sensaciones y conceptos, un conocimiento de la idea
absoluta, de la voluntad universal, &c. En la resolución de este
problema adoptaban una posición intermedia y no consecuente, el
dualismo y el agnosticismo. La filosofía anterior al marxismo tenía
una visión metafísica del problema fundamental de la filosofía, lo
cual se ponía de relieve ya por una subestimación de la actividad de
la conciencia, reduciendo el conocimiento a la contemplación pasiva
(materialismo metafísico), identificando conciencia y materia
(materialismo vulgar), ya por sobrevalorar la actividad del
pensamiento dándole un sentido absoluto, separándolo de la materia
(idealismo), ya por afirmar su incompatibilidad de principio
(dualismo, agnosticismo). Tan sólo la filosofía marxista ha dado una
solución materialista-dialéctica, multilateral y científicamente
fundamentada, a la cuestión básica de la filosofía. Ve el carácter
primario de la materia en que: 1) la materia es la fuente de la
conciencia, ésta es un reflejo de la primera; 2) la conciencia es el
resultado de un largo proceso de desarrollo del mundo material; 3) la
conciencia es propiedad y función de una materia altamente
desarrollada: el cerebro; 4) la conciencia humana, el pensamiento no
pueden existir ni desarrollarse sin la envoltura material del
lenguaje, sin el habla; 5) la conciencia ha surgido como resultado del
trabajo del hombre; 6) la conciencia posee un carácter social y está
determinado por el ser social material. El marxismoleninismo, a la
vez que señala la oposición absoluta entre materia y conciencia
exclusivamente en el marco de la cuestión básica de la filosofía,
subraya su interconexión e interacción. La conciencia, que es lo
derivado respecto al ser material, posee una independencia relativa en
su desarrollo y ejerce a su vez un activo influjo sobre el mundo
material, contribuyendo a que el hombre lo domine prácticamente y lo
transforme. La conciencia humana, apoyándose en la práctica, es capaz
de alcanzar un conocimiento fidedigno del mundo. El problema de la
relación entre la materia y la conciencia constituye el problema
fundamental de la filosofía en virtud de que, por su generalidad,
abarca todas las cuestiones filosóficas, predeterminando no sólo la
solución de los problemas particulares, sino, además, el carácter de
la concepción del mundo en su conjunto, y proporciona un criterio
seguro para diferenciar las corrientes filosóficas principales. Por
este motivo, la formulación científica de la cuestión fundamental de
la filosofía permite observar, consecuentemente, el principio relativo
al espíritu de partido de la filosofía, permite delimitar con toda
precisión, y contraponer, materialismo, e idealismo, defender
enérgicamente la concepción científica, materialista dialéctica, del
mundo.

Diccionario de filosofía · 1984:347-348

Cuestión fundamental de la filosofía

Problema de la relación entre la conciencia y el ser, el pensamiento y
la materia, la naturaleza; se analiza desde dos lados: en primer
lugar, ¿qué es lo primario, el espíritu o la naturaleza, la materia o
la conciencia? y, en segundo lugar, ¿cómo se relaciona el conocimiento
sobre el mundo con el mundo mismo? o, en otras palabras, ¿corresponde
la conciencia al ser, es capaz de reflejar con certeza el mundo? Sólo
tomando en consideración estos dos aspectos puede ser resuelto de modo
consecuente el problema fundamental de la filosofía. Los filósofos
partidarios del materialismo reconocen como lo primario la materia, el
ser, y como secundario, la conciencia, y consideran que esta última es
el resultado de la influencia que sobre el sujeto ejerce el mundo
exterior realmente existente. Los filósofos idealistas toman por lo
primario la idea, la conciencia, afirmando que ellas son la única
realidad verídica. Por eso, desde su punto de vista, el conocimiento
no es un reflejo del ser material, sino tan sólo la intelección de la
conciencia misma en forma de autoconocimiento de la idea absoluta, la
voluntad mundial, &c. La filosofía anterior se distingue por el
enfoque metafísico de la solución del problema fundamental de la
filosofía, que se manifiesta o bien en la subestimación de la
actividad de la conciencia, en la reducción del conocimiento a la
contemplación pasiva (materialismo metafísico) y en la identificación
de la conciencia y la materia (Materialismo vulgar), o bien en la
exageración de la actividad del pensamiento y su elevación al grado de
lo absoluto separado de la materia (Idealismo), o bien en la
afirmación de su incompatibilidad por principio (dualismo,
agnosticismo). Únicamente la filosofía marxista brinda una solución
dialéctica materialista exhaustiva y científicamente fundamentada del
problema fundamental de la filosofía, subraya el carácter primario de
la materia consistente en que: 1) ésta es la fuente de la conciencia,
que la refleja; 2) la conciencia es el resultado de un largo proceso
de desarrollo del mundo material; 3) la conciencia es propiedad o
función de la materia altamente organizada: el cerebro; 4) la
existencia y el desarrollo de la conciencia humana, del pensamiento,
es imposible sin el substrato material del lenguaje, sin el habla; 5)
la conciencia surge, se forma y se perfecciona gracias a la actividad
laboral material del hombre; 6) la conciencia reviste un carácter
social y se determina por el ser material social. Al constatar la
contraposición absoluta entre la materia y la conciencia sólo en el
marco del problema fundamental de la filosofía, el materialismo
dialéctico señala al mismo tiempo su interconexión e interacción.
Siendo derivada del ser material, la conciencia posee relativa
independencia en su desarrollo y ejerce una activa influencia inversa
sobre el mundo material, coadyuvando a su asimilación y trasformación
prácticas. Apoyándose en la práctica, la conciencia humana es capaz
de lograr un conocimiento verídico del mundo. El problema de la
relación entre la materia y la conciencia, siendo fundamental, no
determina sólo la solución de las cuestiones particulares, sino
también el carácter de la concepción del mundo en su conjunto, y
proporciona un criterio seguro para distinguir las principales
corrientes filosóficas. Por eso, una formulación científica del
problema fundamental de la filosofía permite aplicar consecuentemente
el principio del partidismo de la filosofía, delimitar con precisión y
contraponer el materialismo y el idealismo y defender decididamente la
concepción científica del mundo del materialismo dialéctico.

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