Sociología

Sociología

Diccionario filosófico marxista · 1946:284-285

La sociología es la ciencia de la Sociedad. Antes de Marx hubo varios
intentos de fundamentar teóricamente la sociología como una ciencia
universal sobre la sociedad, destacándose particularmente las teorías
de los sabios burgueses del siglo XIX, Augusto Comte (ver) y Heriberto
Spencer (ver). La propia palabra “sociología” fue inventada por
Comte, quien divide esta disciplina en estática social, que estudia el
organismo social en estado de reposo, y dinámica social, que lo
estudia en movimiento. Todo el mecanismo social descansa sobre las
ideas; el espíritu humano es el que marca el rumbo el desarrollo
social. Con Comte se identifica Spencer, que es el exponente de la
llamada tendencia organicista en la sociología; tendencia que procura
interpretar la vida de la sociedad y su estructura por sus analogías
con un organismo. Las partes integrantes que forman la sociedad son
comparadas a las funciones de un organismo animal; así, la agricultura
y la industria desempeñan la función de la nutrición: el comercio, la
de la circulación sanguínea, &c. Los sabios burgueses crearon una
multitud de teorías sociológicas universales, pero todas ellas son
completamente inconsistentes. La auténtica ciencia no comienza con el
problema sobre lo que puede ser la sociedad en general, como lo hace
la filosofía burguesa, sino con el estudio de las fenómenos concretos
de una sociedad históricamente determinada. Habiendo estudiado
minuciosamente una de las formas de la sociedad, la forma capitalista,
Marx demostró que el desarrollo de la sociedad no lo determinan las
ideas, sino las relaciones de producción, o sea, las relaciones de los
hombres en el proceso de la producción material. Marx demostró así,
que el curso de las ideas depende del de las cosas. Interpretó el
desarrollo de la sociedad de una manera materialista. “…esta
hipótesis ha llevado, por vez primera, la sociología al grado de
ciencia” (Lenin). Pero no limitándose a ello, Marx demostró también
el carácter social que la sociedad adopta con sujeción a las
relaciones de producción, es decir las clases que surgen sobre su
base, así como el régimen estatal y el orden de las ideas. Marx,
“siempre y en todas partes, estudiaba las superestructuras
correspondientes a esas relaciones de producción, cubría el esqueleto
de carne y le inyectaba sangre” (Lenin). Por oposición a toda clase
de teorías abstractas, al estilo de la sociología de Comte y de
Spencer, que borraban los rasgos característicos de los diversos
períodos de la historia, Marx demostró, que “cada período histórico
tiene sus propias leyes” (Lenin). Señaló que el objetivo de la
investigación científica de la sociedad consiste “en dilucidar las
leyes especiales (históricas) que regulan el surgimiento, la
existencia, la evolución y la muerte de éste o del otro organismo
social y su reemplazo por otro, por un organismo superior” (Lenin).
Por su esencia, la doctrina del marxismo-leninismo sobre las leyes del
desarrollo de la sociedad humana, la teoría del materialismo histórico
(ver), es una ciencia consecuentemente materialista y estrictamente
histórica.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:95-97

(Ciencia de la sociedad). Hasta Marx, hubo varios intentos de
fundamentar teóricamente la sociología. En particular, responden al
propósito de fundamentar la sociología como una ciencia que abarca
toda la sociedad, los ensayos de los sabios burgueses del siglo XIX,
Augusto Comte y Spencer. La misma palabra “sociología” fue formada
por Comte. Comte divide la sociología en estática social en estado de
reposo, y dinámica social, que lo estudia en estado de movimiento.
Todo el mecanismo social reposa sobre las ideas; la dirección del
desarrollo social es dada por el espíritu humano. A Comte adhiere
Spencer, que es representante de la llamada tendencia organicista en
sociología. Esa tendencia procura explicar la vida de la sociedad y
su constitución por analogía con un organismo. Las partes en que se
descompone la sociedad, se comparan con las funciones del organismo
animal; así, la agricultura y la industria realizan las funciones de
la alimentación; el comercio, las de la circulación, &c.

Los sabios burgueses crearon multitud de otras omnímodas teorías
sociológicas, pero todas ellas son completamente insostenibles. A
todas les es característico el razonar abstractamente y el empezar,
como lo indicaba Lenin, no desde el principio, sino por el fin. La
verdadera ciencia empieza no con el problema de lo que es la sociedad
en general, sino por el estudio de fenómenos concretos de una sociedad
históricamente determinada.

Este problema lo resolvió Marx. Estudiando detalladamente una de las
formas de la sociedad, la capitalista, demostró que el desarrollo de
la sociedad no se determina por las ideas, sino por las relaciones de
producción, es decir, aquellas relaciones en que entran los hombres
entre sí, en el proceso de la producción material.

De tal forma demostró, que el curso de las ideas depende del curso de
las cosas, Explicó el desarrollo de la sociedad en forma materialista.
“Esa hipótesis, por vez primera, elevó la sociología al grado de
ciencia” (Lenin). No limitándose a ello, Marx demostró qué estructura
adopta una sociedad en función de las relaciones de producción, es
decir, qué clases aparecen sobre su base, qué régimen de Estado y qué
orden de ideas. Marx “siempre y constantemente seguía las
superestructuras correspondientes a esas relaciones de producción;
revestía el esqueleto de carne y sangre” (Lenin).

En oposición a cualesquiera teorías abstractas, del género de la
sociología de Comte y Spencer, que borran los rasgos característicos
de los diversos períodos de la historia, Marx demostró que cada
período histórico tiene sus leyes propias” (Lenin). Demostró que el
problema de la investigación científica de la sociedad, consiste “en
la explicación de aquellas leyes particulares–históricas–, que regulan
el nacimiento, la existencia, el desarrollo y la muerte de un
organismo social dado, y su cambio por otro organismo superior”
(Lenin).

Por toda su esencia, la doctrina del marxismo-leninismo sobre las
leyes del desarrollo de la sociedad humana, la teoría del materialismo
histórico (ver), es una ciencia consecuentemente materialista y
rigurosamente histórica.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:473-474

Ciencia de la sociedad. Antes de Marx, a principios del siglo XIX,
hubo tentativas de elaborar una teoría científica de la sociedad (ver
Comte y Spencer). A Comte se le debe el nombre de “sociología”.
Dividía la sociología en dos partes: la estática social, que trataba
del organismo social en estado de reposo, y la dinámica social, que lo
consideraba en movimiento. Según Comte, el conjunto del mecanismo
social reposa sobre las ideas; el espíritu humano es el que imprime
una dirección al desarrollo de la sociedad. Las ideas de Herbert
Spencer, autor de la teoría orgánica de la sociedad (ver), están
relacionadas con las de Augusto Comte. Esta doctrina asimila la vida
y la estructura de la sociedad a las de un organismo, y las funciones
sociales, a las funciones de un organismo animal. Así, la agricultura
y la industria (que según esta teoría incluyen a los obreros) ejercen
las funciones de alimentación; el comercio, medio de distribución,
llena las funciones de la circulación de la sangre; los capitalistas y
los industriales forman parte del sistema regulador. Todas estas
comparaciones absurdas no tienen más que un solo objeto: demostrar que
los obreros están condenados por su naturaleza a un trabajo manual
perpetuo, mientras que los capitalistas están destinados a dirigir la
sociedad, &c. Los sabios burgueses han creado muchas otras teorías
sociológicas idealistas que nada tienen que ver con la ciencia.

Marx y Engels, ideólogos del proletariado, realizaron una verdadera
revolución en el desarrollo del pensamiento humano. Fueron los
primeros en fundar una ciencia auténtica de la sociedad y de las leyes
que rigen su desarrollo. Después de haber estudiado la formación
económico-social capitalista, Marx mostró que no son las ideas las que
determinan el desarrollo de la sociedad, sino el modo de producción de
los bienes materiales (ver) indispensables a la existencia humana.
Las relaciones de producción, las relaciones económicas, son la base
de la vida política y espiritual de la sociedad. El marxismo ha
ligado la actividad de los individuos a la de las clases, mostrando
que la estructura social se halla en función del modo de producción
que domina en la época dada. El marxismo ha suministrado una
explicación materialista del desarrollo de la sociedad y ha elevado
así la sociología a la jerarquía de una ciencia.

En oposición a la sociología burguesa, que elimina los rasgos
característicos de los diversos períodos de la historia, el marxismo
ha demostrado que cada período histórico posee sus propias leyes. Por
lo tanto, la función de todo estudio científico de la sociedad
consiste en “…aclarar las leyes especiales (históricas) que rigen el
surgimiento, la existencia, la evolución y la muerte de un organismo
social determinado y su reemplazo por otro, por un organismo superior”
(“Vestnik Evropi” –El Mensajero de Europa–, Petersburgo, 1872, núm.
5, cit. por Lenin en ¿Quiénes son los “amigos del pueblo”…, p. 40,
Ed. esp., Moscú, 1946). Además, el marxismo estima que hay leyes
económicas generales válidas para todas las formaciones sociales. Son
las leyes sociológicas que se aplican a todas las fases del desarrollo
social vinculando a todas las formaciones en un proceso único y
regular del desarrollo de la sociedad, de lo inferior a lo superior,
de lo simple a lo complejo.

El marxismo ha pertrechado al proletariado y a su partido del
conocimiento científico de las leyes que rigen el desarrollo de la
sociedad, su marcha adelante, hacia el socialismo y el comunismo, y
este conocimiento constituye un fundamento teórico indestructible
sobre el cual reposa la política del partido comunista. Cada nuevo
progreso social confirma la exactitud de esta ciencia. La sociología
burguesa moderna predica las teorías imperialistas del racismo, de la
desigualdad de las razas, las teorías cosmopolitas de la abolición de
la soberanía nacional y de la sumisión al dominio extranjero, la
filosofía reaccionaria de Malthus según la cual, el mal no proviene
del régimen burgués de explotación, sino del “exceso” de población, la
geopolítica (ver), &c. Pero el desarrollo de la sociedad reduce a
nada todas esas “teorías” que hacen la apología del régimen de
esclavitud capitalista. No son las concepciones sociológicas bárbaras
de la burguesía, sino la única concepción del mundo auténticamente
científica, el marxismo-leninismo, la que se difunde cada vez más en
el mundo. La victoria del socialismo en la U.R.S.S., la edificación
del socialismo en las democracias populares, la victoria del pueblo
chino, las fuerzas crecientes del campo de la democracia y del
socialismo, todo eso ofrece un brillante testimonio del triunfo de la
ciencia social marxista-leninista. (Ver igualmente Materialismo
histórico).

Diccionario filosófico · 1965:434-435

Doctrina acerca de la sociedad y las leyes de su desarrollo. El
origen de las teorías sociológicas parte de la más remota antigüedad.
Ya Mo-tse, Demócrito, Platón, Aristóteles, Epicuro y Lucrecio
intentaron hallar una explicación a las causas de las transformaciones
experimentadas por la sociedad, a los estímulos fundamentales de la
vida de los hombres, a las causas de las conmociones sociales, al
origen del Estado y del derecho, a las formas del régimen social y del
Estado ideales, &c. En la época feudal, surgieron doctrinas
sociológico-religiosas basadas en los dogmas de la Iglesia y
tendientes a defender los intereses de la misma (Agustín, Tomás de
Aquino). En el periodo de la descomposición del feudalismo y del
nacimiento del capitalismo, se elaboraron teorías sociológicas
dirigidas contra la concepción teológica de la historia y de la
sociedad (Ibn-Jaldun, Maquiavelo). En los siglos XVII y XVIII, por
primera vez se hacen tentativas para explicar la historia como proceso
sujeto a ley (Vico, Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Herder); las
concepciones filosóficas se presentan como filosofía de la historia.
En la época del desarrollo ascendente del capitalismo, varios
historiadores burgueses (Thierry, Guizot, Mignet) formulan algunos
pensamientos profundos sobre las leyes de la sociedad y la lucha de
clases. En la época premarxista, el punto culminante del pensamiento
sociológico se registra en la concepción dialéctica de Hegel, que
representa la historia como un proceso necesario, sujeto a ley.
Posteriormente, Comte (a quien se debe el término “sociología”)
intentó crear sobre una base idealista, una “sociología científica”,
la cual debía descubrir las leyes eternas e invariables de la sociedad
humana, análogas a las leyes de la ciencia natural. Antes de la
aparición del marxismo, la sociología burguesa en su conjunto, pese a
contener algunos pensamientos acertados, se caracterizaba por adoptar
una posición idealista y metafísica en la elucidación de los fenómenos
sociales. Las teorías premarxistas veían la causa principal de la
actividad de los hombres en los motivos ideológicos, no podían
delimitar la base material determinante de la sociedad y descubrir,
con ello, las leyes de la misma; no tomaban en consideración la
actividad de las masas populares. Los demócratas revolucionarios
Herzen, Chernishevski y otros, subrayaron la importancia de las masas
y de su lucha contra las relaciones de explotación. La sociología
auténticamente científica –el materialismo histórico– fue creada por
Marx y Engels, quienes destacaron la base material realmente
determinante de la sociedad, las relaciones de producción,
descubrieron las leyes objetivas de la historia y de la sociedad,
presentaron el desarrollo de esta última como un proceso
histórico-natural de sucesión de formaciones económico-sociales,
pronosticaron científicamente le inevitabilidad de la sustitución del
capitalismo por el comunismo. Luchando contra el materialismo
histórico, la sociología burguesa de la segunda mitad del siglo XIX y
principios del XX, le contraponía diversas escuelas sociológicas
anticientíficas (psicológica, orgánica, geográfica, biológica, racista
y otras). Estas escuelas aducían argumentos para demostrar que el
capitalismo era perpetuo, que lo era también el colonialismo, y hacían
propaganda de la desigualdad de razas. La sociología burguesa actual
se basa aún en mayor medida en el idealismo y en la metafísica. Por
regla general, rechaza las leyes sociales objetivas, el progreso
histórico, el concepto mismo de evolución social, renuncia a las ideas
progresivas del pasado, defiende al capitalismo caduco, lucha contra
las ideas del socialismo y del comunismo. También son característicos
de la sociología burguesa actual el irracionalismo y el agnosticismo,
lo cual se expresa en la idea de que es imposible crear una teoría
sociológica general, es la negación de la previsión científica y de
toda posibilidad de dirigir la sociedad según un plan, en el hecho de
cultivar el empirismo. Todos estos rasgos han cristalizado con la
mayor nitidez en la sociología burguesa de los Estados Unidos. La
sociología burguesa contemporánea se ha dividido en numerosas esferas
especializadas (sociología industrial, sociología rural, familiar, de
las enfermedades anímicas, de los grupos pequeños –microsociología,
&c.). Las investigaciones de la sociología empírica se ponen al
servicio del Estado burgués y de los monopolios, con frecuencia se
utilizan en las cuestiones militares y para avivar “la guerra fría”.
En la esfera de la metodología, la sociología burguesa contemporánea,
como regla general, se caracteriza por su tendencia al pluralismo
ecléctico, que niega la existencia de la unidad de la sociedad,
determinante de su base, y defiende la idea de la interacción caótica
de una multiplicidad de factores. En la actualidad, el objetivo de la
sociología marxista consiste en realizar –guiándose por el método del
materialismo histórico– la investigación científica concreta de los
problemas actuales de la época histórica contemporánea: edificación de
la sociedad comunista, formación de nuevas relaciones sociales entre
los hombres, de un nuevo género de vida, de una nueva moral, &c.

Diccionario de filosofía · 1984:404-405

(lat. societas, y gr. logos: doctrina, palabra.) Ciencia sobre las
regularidades del desarrollo y funcionamiento de los sistemas sociales
tanto globales (sociedad en general) como particulares. La sociología
estudia la concatenación de los distintos fenómenos sociales y las
regularidades generales de la conducta social de los hombres. Como
ciencia independiente, la sociología surgió en el siglo 19. La
complicación de la vida social y la diferenciación del saber
científico hicieron inevitable la segregación de la sociología de la
filosofía y su transformación en ciencia independiente, que conjuga el
análisis teórico de las relaciones sociales con la investigación
empírica de los hechos sociales. La exigencia de elevar la sociología
al rango de las ciencias basadas en la observación fue formulada ya
por Saint-Simon, pero sólo Marx y Engels lograron hacerla realidad.
Su comprensión materialista de la historia (materialismo histórico),
además de constituir el fundamento filosófico de toda la sociología
científica, contiene un análisis teórico de la estructura de la vida
social, de la interconexión de los fenómenos sociales más importantes
(modo de producción, clases, instituciones políticas, cultura, formas
de la conciencia social, &c.) y de las regularidades del desarrollo de
las formaciones socio-económicas. Los clásicos del marxismo atribuían
gran significación también a la indagación social empírica
(Investigaciones sociológicas concretas). “El Capital” de Marx, “La
situación de la clase obrera en Inglaterra” de Engels, “El desarrollo
del capitalismo en Rusia” y “Una gran iniciativa” de Lenin son
ejemplos clásicos de conjugación orgánica de la búsqueda teórica y del
análisis de los procesos sociales concretos. En los últimos años la
sociología se desarrolla a ritmo particularmente rápido en la URSS y
en otros países socialistas. Se estudian las regularidades generales
y específicas de la construcción socialista y comunista y del
despliegue de la revolución científico-técnica, la actitud de los
hombres hacia el trabajo, las tendencias de la evolución del
matrimonio y la familia, los problemas de la urbanización, del ocio,
las vías y medios de perfeccionamiento de la administración del
Estado, &c. Aumenta el papel de la sociología marxista en el
cumplimiento de las tareas prácticas y en el aseguramiento de la
dirección científica del desarrollo de la sociedad. La sociología no
marxista, cuyo progenitor se considera Comte, atravesó varias etapas
en su desarrollo. La sociología de la segunda mitad del siglo 19,
influenciada por el positivismo, tenía principalmente un carácter
histórico-evolutivo. Conforme al aspecto de la vida social
considerado como principal por los sociólogos, su ciencia se dividía
en una serie de corrientes: orientación geográfica, escuela
antropológico-racial (Gobineau, Chamberlain), escuela bio-orgánica (A.
Schäffle) y socialdarwinismo. A fines del siglo 19 se propagan
ampliamente diversas variedades de la escuela psicológica:
instintivismo, behaviorismo, introspeccionismo. Aparecen teorías que
no promueven a primer plano la conciencia individual, sino la
colectiva, social (F. Hiddings, Durkheim), o las formas abstractas de
interacción social (P. Tennis). Se extiende también el denominado
materialismo económico. Desde comienzos del siglo 20, la sociología
experimenta una fuerte influencia de las corrientes filosóficas
idealistas: neokantismo, filosofía de la vida y otras, así como el
freudismo. En el siglo 19, la sociología era una disciplina
fundamentalmente teórica, pero desde los años 20 del siglo 20 pasan a
desempeñar en ella un papel cada vez mayor las investigaciones
empíricas, lo cual va acompañado del perfeccionamiento de la técnica
de los estudios sociológicos y de la ampliación de las posibilidades
de aplicación práctica de la sociología. La sociología burguesa,
además de servir ideológicamente a la clase dominante, fundamentando
teóricamente sus intereses, le ayuda también a cumplir distintas
tareas prácticas (estudio de la opinión pública, organización de la
propaganda y de las “relaciones humanas” en la industria, búsquedas de
métodos óptimos de dirección, &c.). Una amplia gama de fenómenos
sociales, que constituyen el objeto de investigación de la sociología
moderna, condiciona la inevitabilidad de su especialización. Además
de la sociología general y la teoría sociológica, se distinguen campos
más o menos autónomos de indagación (sociología industrial, sociología
de la familia, de la ciudad, de la delincuencia, &c.). Pero la
sociología puramente descriptiva no da respuesta a las cuestiones
cardinales de la vida social y, en las condiciones del capitalismo,
degenera fácilmente en factografía carente de sentido. Esto condujo
en los últimos años a la crisis del empirismo sociológico. Es cada
día mayor el número de sociólogos que llegan a la conclusión de que se
necesita una teoría sociológica generalizadora. Resurgió el interés
por la filosofía. Se someten a una drástica crítica las teorías
naturalistas, positivistas, se presta una atención cada día mayor a la
“sociología humanitaria”, la fenomenología, el método histórico y las
indagaciones interdisciplinarias. Los fundamentos ideológicos de la
sociología no marxista son heterogéneos. Además de los reaccionarios
y anticomunistas empedernidos, en Occidente hay no pocos científicos
que mantienen una actitud crítica hacia el capitalismo y tratan de
desentrañar sus contradicciones. En los últimos años aumentó el
interés de muchos de ellos por el marxismo y su sociología. Esto
condiciona la necesidad de enfocar de manera diferenciada la
valoración de las distintas ideas sociológicas y de sus autores.
Guiándose por las indicaciones de Lenin, los sociólogos marxistas
aprovechan todo lo positivo logrado por la sociología burguesa, pero,
al hacerlo, deben “saber rechazar de plano su tendencia reaccionaria,
saber seguir una pauta propia y luchar contra toda la pauta de las
fuerzas y clases enemigas nuestras” (Lenin, t. 18. p. 364).

Comparte este artículo