Teoría de los ciclos culturales

Teoría de los ciclos culturales

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

No figura en el Diccionario filosófico abreviado · 1959

Diccionario filosófico · 1965:455

Teoría de los ciclos culturales

Teoría según la cual en el desarrollo histórico-cultural, las
repeticiones son inevitables: surgió de la crisis del método
histórico-comparativo. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, se
convirtió en un problema grave el de los criterios del análisis
comparativo. Cada vez resultaba más claro que las confrontaciones y
las analogías históricas, por regla general, conciernen únicamente a
la forma en que los procesos transcurren, pero no a su contenido. La
teoría de los ciclos culturales ofrecía un procedimiento que permitía
superar artificialmente tales dificultades. Los partidarios de la
teoría indicada (Spengler, Toynbee) afirmaban que la dependencia
interna de la historia se manifiesta precisamente en la forma en que
transcurren los procesos históricos, en el “estilo general de la
cultura” que los caracteriza. A juicio suyo, las analogías históricas
no necesitan de fundamentación, son fidedignas por sí mismas. El
aprovechamiento de las analogías históricas no se consideraba un
método auxiliar, sino una manera de ver la estructura ontológica
fundamental de la historia. La repetición, el carácter sincrónico y
cíclico de los procesos histórico-culturales, eran concebidos como
testimonio único de la existencia de leyes históricas generales. El
sentido social de esta teoría se hace patente en la exposición de
Spengler, quien exhortaba a conformar la acción histórica en el plano
de la imitación consciente de lo pasado. La ideología fascista que
incorporó a su arsenal los principios del “historicismo” spengleriano
mostró cuáles son los resultados prácticos de la orientación indicada.

Diccionario de filosofía · 1984:62-63

Teoría de los ciclos culturales

Doctrina de la repetición inevitable en el desarrollo
histórico-cultural, que debe su origen a la crisis del método
histórico-comparativo. A fines del siglo 19 y comienzos del 20 se
planteó agudamente el problema de los criterios del análisis
comparativo. Era cada vez más evidente que las confrontaciones y
analogías históricas, de ordinario, sólo tienen en cuenta la forma en
que transcurren los procesos, pero no su contenido. La teoría de los
ciclos culturales propuso un método de superación artificial de estos
inconvenientes. Los adeptos de esta teoría (Spengler, Toynbee)
afirmaban que las analogías históricas no necesitan fundamentación,
pues son fidedignas por sí mismas. La repetición y el carácter
sincronizado y cíclico de los procesos, histórico-culturales se
consideraban como testimonio único de la existencia de las leyes
históricas generales. La orientación social de esta teoría fue puesta
al desnudo en la doctrina de Spengler, que llamaba a organizar la
acción histórica en el plano de la imitación consciente del pasado.
Los resultados prácticos de esta orientación se manifestaron en la
ideología fascista, que se pertrechó con los principios fundamentales
del “historicismo” de Spengler.

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