Teoría del reflejo

Teoría del reflejo

Diccionario filosófico marxista · 1946:296

Teoría del reflejo

La teoría del reflejo es la base de la teoría marxista-leninista del
conocimiento. “…El reconocimiento del mundo exterior y de su imagen
en la cabeza del hombre es la base de la teoría del conocimiento del
materialismo dialéctico” (Lenin). Las sensaciones y los conceptos del
hombre son copias, retratos, reflejos, de los objetos y de los
procesos del mundo objetivo. Las sensaciones son el primer peldaño,
el punto de partida para el conocimiento del mundo. El conocimiento
comienza en las sensaciones. “…La sensación es verdaderamente el
contacto directo de la conciencia con el mundo exterior, es la
transformación de la energía de la excitación exterior en un hecho de
conciencia” (Lenin). El segundo peldaño del conocimiento es la
generalización de los fenómenos individuales, la formación de
conceptos, de categorías, el descubrimiento de las leyes que reflejan
los rasgos esenciales del mundo objetivo. En los conceptos
científicos, el mundo se refleja más profundamente que en las
sensaciones, puesto que con ayuda de la ciencia se conocen las leyes
que rigen el desarrollo de los objetos y de los fenómenos. El hombre,
en el proceso de su actividad práctica, de su acción sobre la
Naturaleza, va conociendo el mundo que le circunda. “…Las cosas
existen fuera de nosotros. Nuestras percepciones y representaciones
son sus imágenes. La práctica nos ofrece la comprobación de estas
imágenes, separando las verdaderas de las falsas” (Lenin). La
comprobación práctica de nuestras nociones es el tercer peldaño del
proceso del conocimiento, del reflejo de las leyes del mundo objetivo
en el cerebro del hombre. En una Sociedad dividida en clases, el
reflejo de la realidad en la conciencia de los hombres, tiene un
carácter de clase. La fuente de origen de las ideas y de las teorías
sociales, así como de las concepciones políticas, hay que buscarla, en
última instancia, en las condiciones de la vida material de la
Sociedad, en la existencia social, cuyo reflejo son estas ideas,
teorías y concepciones.

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:100

Teoría de los reflejos

“…En la base de la teoría del conocimiento del materialismo dialéctico
se halla el reconocimiento del mundo exterior y su reflejo en la
cabeza humana” (Lenin). Las sensaciones y conceptos humanos son
socias, reproducciones, imágenes de las cosas y procesos del mundo
objetivo. Las sensaciones son el primer punto de partida para el
conocimiento del mundo. El conocimiento empieza por, las sensaciones.
“…La sensación es, en realidad, una inmediata relación de la
conciencia con el mundo exterior; es la conversión de la energía de la
excitación exterior, en la realidad de la conciencia” (Lenin). Las
sensaciones sólo son la primera etapa del conocimiento de la
naturaleza por el hombre.

La segunda etapa del conocimiento es la generalización de los
fenómenos unitarios, la formación de conceptos, de categorías, y el
descubrimiento de las leyes que reflejan los rasgos esenciales del
mundo objetivo. En los conceptos científicos, el mundo se refleja más
profundamente que en las sensaciones inmediatas, por cuanto con ayuda
de la ciencia se conocen las leyes del desarrollo de los objetos y
fenómenos. El hombre va conociendo el mundo que lo rodea, en el
proceso de su actividad práctica y de su activa influencia sobre la
naturaleza. “…Las cosas existen fuera de nosotros. Nuestras
percepciones y representaciones son sus imágenes, la separación entre
las verdaderas y las falsas, dáse por la práctica” (Lenin).

La verificación práctica de nuestros conceptos es la tercera etapa del
proceso del conocimiento, del reflejo de la cabeza humana de las leyes
del mundo objetivo. El reflejo de la realidad de la conciencia de los
hombres, en la sociedad de clases adopta un carácter de clase. La
fuente de origen de las ideas sociales, de las teorías sociales y de
las opiniones políticas hay que buscarla, en fin de cuentas, en las
condiciones de la vida material de la sociedad, en la existencia
social, cuyo reflejo vienen a ser esas ideas, teorías, opiniones.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:494-495

Teoría del reflejo

Teoría materialista del conocimiento según la cual, las sensaciones y
nociones humanas, inclusive las nociones científicas, reflejan la
realidad objetiva. En su lucha contra la teoría idealista del
conocimiento, para la cual el mundo material es el producto del
pensamiento humano, el marxismo ha elaborado una gnoseología (ver)
verdaderamente científica, cuyo principio fundamental consiste en
considerar la conciencia (ver), el pensamiento (ver), como reflejos
del mundo exterior existente fuera e independientemente de nosotros.
“Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que convierte incluso,
bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de
lo real, y esto, la simple forma exterior en que toma cuerpo. Para
mí, lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y
traspuesto a la cabeza del hombre” (Marx, El Capital, lib. I, vol.
1).

El idealismo filosófico niega que el pensamiento sea el reflejo de una
realidad objetiva, independiente de la conciencia; reconocerlo
equivaldría a admitir el principio materialista de la anterioridad de
la materia, del mundo material con relación a la conciencia, al
pensamiento. A despecho de los datos de la ciencia, que establece sin
ninguna duda posible el hecho del reflejo de la realidad objetiva en
la conciencia humana, el idealismo defiende su tesis falsa,
reaccionaria, pretendiendo que los objetos materiales no son sino
“complejos” de sensaciones, que nada existe ni puede existir fuera de
las sensaciones, que el hombre no puede saber si existe algo más allá
de las sensaciones, que nuestros conceptos y nuestras representaciones
no son más que signos, símbolos, jeroglíficos inventados por el hombre
por razones de “comodidad”, etc. Estas concepciones formuladas desde
la primera mitad del siglo XVIII por el obispo inglés Berkeley (ver),
vuelven a subir a la superficie a fines del siglo XIX y a principios
del siglo XX (Machismo, ver; Empiriomonismo, ver, etc.), y dominan la
filosofía burguesa moderna (Positivismo, ver; Positivismo lógico, ver;
Pragmatismo, ver, etcétera).

En Materialismo y empiriocriticismo (ver), Lenin refuta la gnoseología
idealista y desarrolla la teoría marxista del reflejo. Pone de
relieve que la gnoseología del materialismo dialéctico está basada en
el reconocimiento del mundo exterior que se refleja en el cerebro
humano. Lenin estigmatiza la menor concesión al idealismo y al
agnosticismo (ver) sobre este punto. Así, critica severamente a
Plejanov (ver) por haber calificado de jeroglíficos a las sensaciones
y a las nociones humanas. Muestra que toda confusión en esta cuestión
de principio conduce fatalmente al agnosticismo y el idealismo (ver
Teoría de los jeroglíficos), que las sensaciones y las nociones del
hombre son copias de objetos y de procesos reales. La ciencia no
puede progresar si se aparta de la concepción materialista del
conocimiento. Para ilustrar esta tesis que guarda enteramente su
valor en la etapa actual del desarrollo de la ciencia y de la lucha
contra el idealismo, Lenin demuestra que la crisis profunda de la
física a fines del siglo XIX y a comienzos del siglo XX fue provocada
precisamente por el abandono de los principios materialistas. Los
“bufones de la ciencia burguesa”, –nombre dado por Lenin a los
profesores burgueses que acomodan los resultados de la ciencia a los
intereses del fideísmo (ver) y de la religión– tratan de desacreditar
la teoría materialista del reflejo y de hacer creer que los principios
y las fórmulas científicas, lejos de reflejar la naturaleza objetiva,
son construcciones arbitrarias del espíritu. Hoy todavía, en la época
de la agravación de la crisis general del capitalismo, ciertas ramas
de las ciencias naturales sufren, en los países capitalistas, una
crisis profunda debido a que numerosos sabios, rehusando adoptar la
teoría materialista del reflejo, combaten al materialismo. De ahí,
doctrinas anticientíficas tales como el weismanismo-morganismo (ver)
en biología, las numerosas variedades del idealismo “físico” (ver),
etc.

La teoría marxista-leninista del reflejo se inspira en los grandes
descubrimientos de la ciencia, particularmente, de Sechenov (ver) y de
Pavlov (ver). Estos notables sabios rusos pusieron de relieve el
mecanismo fisiológico de los procesos y las leyes de la actividad
nerviosa superior; y demostraron que la actividad psíquica no es
posible sino como reflejo del mundo exterior que actúa sobre los
órganos de los sentidos, sobre el cerebro de los animales y del
hombre. El marxismo explica cómo se refleja la realidad objetiva en
el cerebro humano. A diferencia de la teoría metafísica de los
antiguos materialistas que imaginaban un reflejo pasivo e inerte, el
materialismo dialéctico considera el reflejo de la realidad objetiva
como un proceso dialéctico, activo y contradictorio. La cuestión de
saber como se efectúa el conocimiento de la verdad objetiva, es muy
importante para todas las ciencias, para todos los dominios del saber.

Diccionario filosófico · 1965:459

Teoría del reflejo

Teoría materialista sobre el conocimiento de la realidad por parte del
hombre, sobre los procesos de reflejo en la naturaleza viva, en la
técnica, y premisas de este reflejo en la naturaleza inanimada. La
teoría marxista del reflejo, aparte de los problemas de la teoría del
conocimiento –que estudia los caminos y los medios que permiten al
hombre alcanzar un saber verdadero, las formas lógicas universales
(categorías) y las leyes del conocer–, incluye también cuestiones
relacionadas con los fundamentos científico-naturales de la actividad
cognoscitiva, con el origen y la esencia de la conciencia del hombre,
así como también el problema relativo a la esencia de la propiedad del
reflejo en la naturaleza inerte. Gracias a la cibernética, ha
adquirido gran importancia la cuestión de cómo aplicar dicha propiedad
en la técnica de las conexiones, en la automatización y en la
telemecánica. Gracias a haber hecho extensiva la dialéctica
materialista a la esfera de la actividad cognoscitiva, ha sido posible
aplicar consecuentemente el materialismo para resolver los complejos
problemas del conocimiento. La dialéctica materialista en la
filosofía marxista es, al mismo tiempo, teoría del conocimiento y
lógica dialéctica. En las publicaciones filosóficas marxistas los
términos de “teoría del reflejo” y “teoría del conocimiento” se
emplean como sinónimos cuando se aplican a su esencia o al círculo de
cuestiones relativas a lo específico del conocimiento humano.

Diccionario de filosofía · 1984:365

Teoría del reflejo

En la filosofía marxista, constituye la base de la teoría del
conocimiento del materialismo dialéctico. La teoría del reflejo tiene
planteadas tareas específicas: poner de manifiesto los rasgos y
regularidades más generales, propios de todos los niveles y formas de
reflejo; investigar el surgimiento y desarrollo de las formas de
reflejo psíquico, incluyendo los problemas del origen de la conciencia
y la fundamentación científica especial de las posibilidades de la
actividad cognoscitiva del hombre; estudiar las conexiones de las
características del contenido y la forma de la imagen, del saber;
desentrañar la esencia del reflejo en la naturaleza no viva; aclarar
las peculiaridades del reflejo (señalización) en la técnica de enlace
y mando, en particular, de la correlación y conexión entre el hombre y
los dispositivos cibernéticos. El punto de partida para la teoría del
reflejo y para la gnoseología marxista en general es el principio
materialista dialéctico del reflejo, según el cual los resultados del
conocimiento deben ser relativamente adecuados a su fuente: el
original. Estos resultados se logran mediante dos exigencias
interrelacionadas y los procesos que les corresponden: extracción
activa de los datos necesarios sobre el original y la exclusión de los
innecesarios y accesorios. La desgracia del materialismo premarxista,
que también reconocía el reflejo como principio gnoseológico, era su
incapacidad de aplicar la dialéctica a la teoría del reflejo, por lo
cual el reflejo se entendía como “copia fotográfica” pasiva del mundo
exterior. La filosofía marxista concibe el reflejo de manera
dialéctica, como proceso complejo y contradictorio de interacción del
conocimiento sensorial y el racional y de la actividad mental y la
práctica, como proceso en que el hombre no se adapta pasivamente al
mundo exterior, sino que influye sobre el mismo transformándolo y
sometiéndolo a sus propios fines. Por eso carecen de todo fundamento
las tentativas de criticar la teoría marxista del reflejo como
“conformista”, que supuestamente condena al sujeto cognoscente a una
contemplación pasiva del mundo circundante. Por el contrario, una
enérgica actividad material del hombre y la humanidad sólo es posible
con ayuda de la función refleja de la conciencia, que asegura un
conocimiento adecuado del mundo, y la acción sobre el mismo en
consonancia con las leyes objetivas.

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