Weismanismo-morganismo

Weismanismo-morganismo

No figura en el Diccionario filosófico marxista · 1946

Diccionario filosófico abreviado · 1959:528-529

Corriente reaccionaria y antidarwinista en biología, así designada por
el nombre de los biólogos Weismann (1834-1914) y Morgan (1866-1945),
que disimula su esencia metafísica e idealista bajo la falsa insignia
del neodarwinismo. El weismanismo-morganismo apareció a fines del
siglo XIX y comienzos del siglo XX como reacción ideológica de la
burguesía a la teoría materialista del desarrollo de las formas
orgánicas de la materia. Aunque se hacen pasar por continuadores de
Darwin, los weismanistas-morganistas intentan desfigurar, por todos
los medios, el fondo mismo del darwinismo, su concepción materialista
de la evolución, la teoría de la selección natural, de la variabilidad
de los organismos y de sus propiedades hereditarias bajo la influencia
del medio exterior, y la teoría de la trasmisión de los caracteres
adquiridos.

El weismanismo-morganismo se basa en una falsa interpretación de la
herencia, resultante de la teoría anticientífica, metafísica de Mendel
(ver Mendelismo). A pesar de la diversidad de su arsenal
terminológico (genes, determinantes, genofondo, reservas de mutación,
&c.), en su manera de comprender la herencia, todos los
weismanistas-morganistas están de acuerdo en un punto: la herencia es
trasmitida por una substancia especial que se encuentra en los
cromosomas de las células sexuales. Para los
weismanistas-morganistas, la substancia hereditaria es eterna e
inmutable; independiente del medio exterior en el que viven los
organismos, no se renueva jamás, sino que se trasmite de generación en
generación sin experimentar modificaciones cualitativas. La
substancia hereditaria, proclaman, es incognoscible. Según esta
teoría, el organismo se compone de dos partes independientes entre sí:
la substancia hereditaria inmortal e invariable, y el cuerpo
perecedero. El cuerpo no es sino el medio que nutre al organismo, la
envoltura de la substancia hereditaria. Los caracteres y las
propiedades del organismo dependen únicamente de esta substancia.
Cualesquiera que sean las modificaciones de que pueda ser objeto el
organismo, no influirán en la generación siguiente pues carecen de
efecto sobre la substancia hereditaria. Los caracteres nuevos
adquiridos por el organismo no son trasmisibles. Los
weismanistas-morganistas se esfuerzan por explicar la diversidad de
los organismos y de las especies por nuevas combinaciones entre los
genes inmutables, por mutaciones de la substancia hereditaria, &c.
Sin embargo, las explicaciones de los weismanistas-morganistas son
incapaces de disimular el hecho de que su concepción de una substancia
hereditaria inmortal e inmutable y de un cuerpo perecedero, sólo es
otro aspecto de la teoría teológica de la inmortalidad del alma
incorpórea y de la carne perecedera; no es sino una variedad del
vitalismo.

La concepción metafísica de la inmutabilidad de las especies y de los
organismos asume, entre los weismanistas-morganistas, aspectos
diferentes. Según Hugo de Vries y Morgan, las especies no sufren
ningún cambio durante millares de años, pero de vez en cuando, por
razones desconocidas, se producen mutaciones, saltos, que tienen por
consecuencia la aparición repentina de especies nuevas. Los
morganistas imaginan una llamada “reserva de mutación” que se gastaría
con el tiempo. Una vez agotada esta reserva de mutación, la evolución
cesa. De ese modo, profesan la hipótesis de la extinción de la
evolución de las especies y de la naturaleza viva en su conjunto.
Según esta teoría, la materia viva debe tender inevitablemente a su
fin. Semejantes teorías constituyen una demostración palpable de la
naturaleza idealista y metafísica de las teorías
weismanistas-morganistas. Considerando los animales y los vegetales
al margen de todo vínculo y de toda interacción con sus condiciones de
existencia, los weismanistas-morganistas se muestran impotentes para
poner en claro las leyes objetivas reales del desarrollo de las formas
orgánicas.

La falsedad de las concepciones weismanistas-morganistas es evidente.
No es posible considerar una planta o un animal al margen de las
condiciones en que existen. Las variaciones de las condiciones de
existencia, del tipo de intercambio entre los organismos y el medio
exterior, provocan modificaciones de los caracteres hereditarios. La
doctrina michurinista considera el proceso de desarrollo del mundo
orgánico como una sucesión de modificaciones no solamente
cuantitativas, sino también cualitativas en las que aparecen nuevas
formas organizadas. De acuerdo con la definición de Lisenko, la
herencia es en cierto modo, la quintaesencia de las condiciones del
medio exterior asimiladas por los organismos en el transcurso de una
serie de generaciones anteriores. La teoría michurinista es
diametralmente opuesta al weismanismo-morganismo.

Las bases filosóficas del weismanismo-morganismo se hallan en el
kantismo, el machismo (ver), el pragmatismo (ver) y otras escuelas
idealistas. A fin de imprimir una orientación idealista a la
biología, los weismanistas-morganistas utilizan todas las categorías y
tesis fundamentales de la filosofía idealista: negación de las leyes
objetivas del desarrollo de la materia, reconocimiento de un carácter
absoluto a los fenómenos contingentes, substitución de la realidad por
ficciones matemáticas, división kantiana en fenómenos y en noumenos,
afirmación según la cual la esencia de las cosas es incognoscible, &c.
Sobre el fondo del weismanismo-morganismo ha surgido la eugenesia
(ver) pseudociencia burguesa. Ciertos biólogos en la URSS han sufrido
la influencia del weismanismo-morganismo. La doctrina michurinista,
que se inspira en el materialismo dialéctico y se apoya en los datos
de la práctica agrícola socialista, ha puesto en claro la completa
inconsecuencia teórica y práctica del weismanismo-morganismo. La
doctrina michurinista pertrecha a los prácticos de la agricultura con
la comprensión de las leyes objetivas de la vida de las plantas y de
los animales.

No figura en el Diccionario filosófico · 1965

No figura en el Diccionario marxista de filosofía · 1971

No figura en el Diccionario de filosofía · 1984

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